21/05/2024

Elecciones agosto 2023: logros y declives en el Ecuador

El presente artículo analiza los resultados de las elecciones presidenciales anticipadas en Ecuador, efectuadas el reciente 20 de agosto, dentro del contexto de agudización de la crisis social y política que atraviesa el país y cuyo agravamiento se expresa, entre otros elementos, en la crisis de seguridad y narcotráfico acelerada en el último año, y que se expresó, durante la etapa de proceso electoral, en los asesinatos del Alcalde la ciudad de Manta, la cuarta más poblada del país, Agustín Intriago, en los últimos días de julio, y del candidato a la presidencia, Fernando Villavicencio a inicios del mes de agosto. Junto a ello también reflexionamos respecto de los resultados de las consultas populares respecto de detener la explotación petrolera en la región amazónica del Yasuní y detener la expansión minera en la región del Choco Andino.

Las elecciones anticipadas de este agosto son consecuencia de la aplicación por parte del presidente Guillermo Lasso, en el mes de mayo, de un recurso constitucional frente a la situación de crisis institucional, que se denomina “muerte cruzada”, contemplado en el artículo 82 de la Constitución vigente, mediante el cual cesó a la función legislativa, pero a la par determinó el recorte del periodo presidencial. Se eligen nuevo presidente y parlamento para completar el periodo gubernamental hasta el 2025.

La aplicación de la muerte cruzada es una manifestación de la crisis política provocada por el enfrentamiento entre la tendencia progresista que controlaba el parlamento nacional y la tendencia neoliberal que controla el poder ejecutivo, sin mecanismos de puntos de acuerdo ante un presidente Lasso empeñado en una aplicación a rajatabla del programa neoliberal de recorte del estado y de vía extractivista transnacional de acumulación, salpicado además por denuncias de corrupción en la gestión de las principales empresas estatales.

La novedad de la coyuntura está en el agravamiento de la crisis social, cuyas señales principales son la falta de fuentes de trabajo y el incremento de las condiciones de pobreza en la población, especialmente en zonas rurales y urbano marginales, que han encontrado una vía de escape en el incremento de los circuitos de las finanzas no legales y las bandas locales de narcotráfico, ahora conectadas con mafias transnacionales.

La magnitud de la penetración social de las bandas de narcotráfico se evidenció en las últimas semanas en ciudades de la región litoral, como Guayaquil, Durán, Daule y Esmeraldas, cuando cientos de jóvenes en motocicletas salieron a recorrer calles en barrios marginales en protesta por la represión en cárceles.

Resultados en las elecciones presidenciales y parlamentarias

Los resultados de las elecciones presidenciales de primera vuelta, a la cual se presentaron ocho candidatos y candidata, arrojan un resultado donde el primer lugar lo obtiene la candidata del partido Revolución Ciudadana, Luisa Gonzales, con un 33% de la votación; en segundo lugar, se ubica el candidato Daniel Noboa con un 23%; en tercer lugar, se ubica la votación otorgada la candidata asesinado Villavicencio, quien fue sustituido por Christian Zurita, que obtiene un 16%[1].

El partido Revolución Ciudadana, liderado por el ex – presidente Correa, es la primera fuerza política del país desde tiempo atrás, de hecho, ha ganado la primera vuelta de elecciones presidenciales en los últimos quince años. Pero en las elecciones del 2021 perdió en la segunda vuelta, ante la consolidación del candidato de derecha, en ese momento Guillermo Lasso, por el incremento de la corriente ideológica del “anti – correísmo”, que logra aglutinar a todas las otras fuerzas. Su candidata Luisa Gonzales presentó como principal lema electoral un pasado positivo al cual volver, con una fuerte presencia estatal, expresado en la consigna: “volvamos a tener patria”.

Si bien es una sorpresa la presencia de la persona de Daniel Noboa en la segunda vuelta, con un 23% de la votación. En el fondo se repite el escenario político del 2021, cuando el rival que disputa a la Revolución Ciudadana es un representante directo de los grandes sectores empresariales privados, en aquel momento fue el banquero Lasso, ahora es el agro – exportador Noboa. Este nuevo Noboa se presentó como el candidato de las nuevas generaciones y fue tan hábil que apoyó en voto Si en la consulta sobre el Yasuní.

El tercer lugar lo ocupa el candidato y el movimiento que fueron liderados por el asesinado Fernando Villavicencio, con un 16%, sin lugar este acontecimiento trastocó el escenario político del país, y volcó un “voto de pésame” a favor de un agrupamiento político donde se registra una considerable presencia de ex – militares y policías en sus filas; de hecho el primer candidato a diputado nacional, Patricio Carrillo fue el ministro de interior y comandó el control militar y policial a los levantamientos indígenas de 2019 y 2022.

El candidato de los movimientos de la izquierda histórica y que fuera dirigente del movimiento indígena, Yaku Pérez, hoy obtuvo una reducida votación del 4% de electorado. Un contraste con su participación del 2021, cuando obtuvo el 19% y estuvo muy cerca de entrar a segunda vuelta; fue evidente el peso de la división interna del movimiento indígena entre Conaie y Pachakutik.

A nivel de la elección de asambleístas nacionales Revolución Ciudadana obtiene el 39% de la votación, esto es 6 puntos mas que la candidata presidencial; segunda fuerza política se ubica el partido Construye del asesinado Villavicencio con un 20%, esto es 4 puntos mas que en la lid presidencial; la tercera fuerza se coloca al partido ADN con un 14% del electorado, esto es 9 puntos menos respecto de su candidato presidencial; a nivel parlamentario quienes apoyaron a Yaku obtienen el 3%[2].

Evolución en la disputa ideológico-política

Los resultados de las elecciones anticipadas de agosto del 2023 muestran variables de nombres y siglas relevantes, pero en lo esencial se asimila bastante al escenario del 2021; las variaciones a destacar son las evoluciones ideológicas incapaces de enfrentar las causas estructurales de una crisis económica y social que se agrava y puede llevar al colapso nacional. Queda la esperanza importante que arrojan los resultados de las consultas populares sobre los temas ambientales de resistencia al extractivismo.

El escenario de fuerzas políticas del 2021 mantenía este orden, de acuerdo con la votación por partidos en parlamentarios nacionales: Revolución Ciudadana (32%), Pachakutik (17%), Izquierda Democrática (12%), Socialcristianismo (9,7%) y movimiento Creo (9%). En el 2023 el orden es: Revolución Ciudadana (39%), Construye (20%), Movimiento ADN (14%), Socialcristianismo (12%), movimiento Actuemos (4%).

En el 2021 en una franja ideológica de centro izquierda e izquierda, donde colocamos al progresismo, el movimiento indígena y la socialdemocracia tradicional representaba el 61% del caudal electoral; mientras que la franja de centro derecha y derecha representaba el 20 % del caudal. Para el 2023 la franja de centro izquierda e izquierda representa el 45%, mientras que la franja de centro derecha y derecha representa el 62%.

Entre las cinco primeras fuerzas políticas de los dos momentos políticos solo se repiten dos nombres: Revolución Ciudadana y Socialcristianismo, ellos representan a progresismo y derecha tradicional. Entraron en crisis los partidos Pachakutik, Izquierda Democrática y movimiento Creo (este último liderado por el presidente Lasso).

Ahora cabe indicar que en este periodo político 2021 – 2023 el progresismo ha ido evolucionando hacia posiciones centristas, sigue postulando una vía de desarrollo de capitalismo bajo control estatal, pero en estas elecciones se abstuvo de pronunciarse abiertamente a favor de la consulta sobre el Yasuní y su candidata Gonzales exhibe como principal atributo la fidelidad al líder Correa.

La derecha ha mutado de nombres y rostros, dejando atrás cualquier tipo de estructura de partido político y modulando su discurso en asuntos como el ambiental, el mejor ejemplo es el candidato Daniel Noboa, su movimiento se denomina ADN, que puede ser las siglas de “Acción Democrática Nacional”, pero también son las siglas de Álvaro Daniel Noboa, su nombre (por cierto, las siglas RC pueden ser Revolución Ciudadana, pero también Rafael Correa). Digamos que le ha aventajado una campaña electoral corta, en la cual ha podido eludir posicionamientos sobre medidas neoliberales. En eso se diferencia de Lasso quien exhibía a todas luces los planteamientos neoliberales.

Pero la derecha más conservadora está migrando hacia del denominado “movimiento Construye”, aquel que postuló al asesinado Villavicencio, en el cual tienen fuerte influencia círculos policiales y militares.

El movimiento Creo, del presidente Lasso, resolvió no participar en estas elecciones anticipadas.  

Para una perspectiva de izquierda lo lamentable es lo que aconteció con la división entre la Conaie y Pachakutik, quienes alcanzaron su punto mas alto en el 2021, con el segundo bloque parlamentario, pero precisamente agudizó pugnas y limitaciones para enfrentar una acción política en estos escenarios. Fueron notables las presiones de penetración y fragmentación del movimiento indígena, azuzadas desde la derecha con el presidente Lasso y desde el progresismo con la penetración del correísmo en los niveles direccionales del movimiento.

En estos escenarios político – ideológicos quedan debilitadas las posiciones sociales y políticas que capaces de levantar propuestas y demandas de cambios estructurales a las causas de la profunda crisis que vive el Ecuador, esto es la persistencia y expansión de un patrón de acumulación primario – exportador que apuesta a vías extractivistas y de acuerdos comerciales globales que terminan destruyendo lo poco que hay de aparato productivo nacional.

Lecciones populares de las consultas populares ambientalistas

Las y los electores/as de este agosto, además de las papeletas respecto de presidente y parlamento, debieron pronunciarse frente a dos consultas de temática ambientalista de corte anti – extractivista: por un lado, a nivel nacional se colocó la consulta respecto de estar de acuerdo o no con detener la explotación petrolera en la zona amazónica del Yasuní, sobre esto el 59% de la votación nacional se pronunció por el Si; por otro lado, a nivel del cantón Quito se consultó respecto de detener la explotación minera en la región del Chocó Andino, sobre esto el 68% de la votación de dicho cantón se pronunció por el Sí[3]. Con ello triunfaron ampliamente las tesis ecologistas de detener la expansión de la explotación petrolera y minera en estas dos zonas de reserva natural.

Los resultados positivos a las consultas populares ambientalistas tienen que ser leídos desde una perspectiva de mediano y largo plazo, una visión de corto plazo ayuda poco.

Asumiendo esta visión larga debemos mencionar tres factores: i) la evolución del movimiento ecologista en el Ecuador; ii) la base constitucional e institucional lograda; iii) las batallas sociales y políticas libradas y como las tres confluyen en el debate alrededor del Yasuní.

El movimiento ecologista emerge en el Ecuador desde fines de los años ochenta e inicios de los noventa, desde dos fuentes, por un lado, desde organizaciones no gubernamentales, y, por otro lado, articulado con el movimiento indígena, en especial el movimiento en la amazonia. Luego alcanza mayor dimensión con la profundización de trabajo y propuestas alrededor de la amazonia y la denuncia de las consecuencias negativas de la explotación petrolera. Aquí hay un encuentro entre la incidencia ecologista y la incidencia de la antropología social respecto de pueblos no contactados[4], precisamente uno de esos escenarios es el Yasuní.

Allí se encuentra el movimiento ecologista con los debates de las corrientes sobre el posdesarrollo, y de allí nacen, a inicios de los años 2000, la propuesta clave sobre el Yasuní[5] , cuya tesis era promover un fondo de apoyo mundial al Ecuador para dejar bajo tierra las reservas petroleras en esta región de importante reserva natural. La propuesta avanza en la primera fase del gobierno desarrollista de Rafael Correa, entre el 2007 y 2013, pero en ese año el mandatario renuncia a impulsar esta propuesta y en su reemplazo autoriza el inicio de la explotación petrolera[6].

En ese momento, hace diez años atrás, nacen varios esfuerzos desde los movimientos sociales con la tesis de que sea mediante una consulta popular que la ciudadanía ecuatoriana decida si autoriza o no la explotación económica del Yasuní. El agrupamiento que emerge allí es conocido como “Yasunidos”[7], quienes han persistido en su labor en todo este tiempo.

Esta confluencia de fuerzas: movimiento ecologista, movimiento indígena, debates críticos al desarrollismo, va a incidir positivamente en la Asamblea Constituyente del 2008, logrando en el periodo presidido por Alberto Acosta, que el texto de la Constitución reconozca los derechos de la naturaleza y una normatividad que proteja las reservas naturales.

En la evolución de la normatividad durante la década siguiente (2013 – 2023) desempeña un rol fundamental la Corte Constitucional, la cual va elaborando una serie de dictámenes que consolidan la legislación y jurisprudencia sobre el tema, entre ellos la resolución que precisamente habilitó la consulta popular de este agosto del 2023[8].

En todo este trayecto, de al menos una década, va ganando fortaleza y razón a nivel nacional alcanzando a amplios sectores poblaciones la tesis de protección del Yasuní y de concientización de los bloqueos desde distintos gobiernos, tanto el de Correa en el año 2013, como el de Lasso en el 2022, para tratar de impedir la realización de esta consulta, así como la campaña orquestada desde las grandes empresas petroleras y mineras.

Respecto del comportamiento social y político en las urnas de este agosto de 2023, frente a las consultas planteadas, se reforzaron los colectivos y redes de promoción del Si, hubo un debate que se centro alrededor de la magnitud de impactos económicos de detener la explotación y el desmontaje de la infraestructura ya instalada[9].

Fue importante la incorporación de la consulta respecto de la conservación del Choco Andino, que es una discusión mas reciente, y que aportó a sumar nuevos sectores, así como la movilización del debate en el centro de poder político, pues fue una pregunta a los y las votantes en el cantón Quito.

A modo de conclusión

En las elecciones de agosto del 2023 se expresaron definiciones sociales y políticas en dos niveles: por un lado, las representaciones de poder político: presidencia y parlamentarios; por otro lado, las comprensiones amplias en la población sobre naturaleza y desarrollo. En el un nivel el protagonismo corresponde a estructuras político – electorales y candidatos; en el otro nivel el protagonismo corresponde a movimientos sociales y diversos tipos de sociedad civil, desde gremios empresariales hasta organizaciones no gubernamentales.

En el nivel de las representaciones de poder y de las fuerzas político – electorales si bien obtiene el primer lugar la corriente progresista, sin embargo, se registra una reducción de la tendencia de centro – izquierda e izquierda. Con una segunda vuelta 2023 que se asemeja a la segunda vuelta del 2021, una definición entre los nuevos/ as  representantes del progresismo, Luisa Gonzales, y de los sectores empresariales, Daniel Noboa.

En el nivel de las comprensiones sociales sobre naturaleza y desarrollo se registra un mayoritario apoyo a las tesis de preservación ambiental sobre las tesis extractivistas, aquí destacan los movimientos sociales.

Hay un flujo de comportamientos políticos que van mas allá de las estructuras institucionalizadas y que presiona por procesos de democratización en las relaciones económicas y sociales.

Todo dentro de un proceso electoral que fue el de mayor violencia desde el retorno constitucional, aparentemente como una de las consecuencias de la confrontación de bandas de narcotráfico empeñadas en expandir no solo circuitos de mercado, sino también influencias en los niveles de poder político.

Referencias bibliográficas

Consejo Nacional Electoral del Ecuador: resultados electorales agosto de 2023.

Alberto Acosta (2023). “Estas son las razones éticas para dejar el crudo de Yasuní – ITT en el subsuelo”. Portal web Plan V.

Acosta, Gudynas, Martinez (2009). “Elementos para una propuesta político – ecológica de no explotación petrolera en la Amazonia del Ecuador”. Portal web Ircamericas.

Francisco Hidalgo Flor (2021). “Proceso electoral 2021: opciones en movimiento”. En: revista Sociología y Política Hoy, número 5.

Sara Latorre (2010). “El ecologismo popular en el Ecuador: pasado y presente”. Instituto de Estudios Ecuatorianos – IEE.

Unda, M. y Hidrovo, M. (2023). “Ecuador en su encrucijada política: remezón electoral del 2023”. En: revista Sociología y Política Hoy, numero 8.

Notas

[1] Sobre los resultados de las elecciones presidenciales ver en el portal web oficial del Consejo Nacional Electoral, consultar: https://elecciones2023.cne.gob.ec/#

[2] Sobre los resultados de elecciones para Asambleístas Nacionales ver en el portal web oficial del Consejo Nacional Electoral, consultar: https://elecciones2023.cne.gob.ec/Asambleistas/nacionales#

[3] Sobre los resultados de las consultas populares respecto de Yasuní y Choco Andino ver en el portal web oficial del Consejo Nacional Electoral: https://elecciones2023.cne.gob.ec/Consultas/yasuni

[4] Sobre el movimiento ecologista en Ecuador, ver: “El ecologismo popular en el Ecuador” de la autora Sara Latorre (consultar en: https://www.iee.org.ec/ejes/sociedad-alternativa-2/el-ecologismo-popular-en-el-ecuador-pasado-y-presente.html )

[5] Para la exposición sobre la iniciativa Yasuní ver: https://albertoacosta.ec/wp-content/uploads/2014/01/explotaci%C3%B3nAmazonia-09.pdf

[6] Un resumen sobre la iniciativa Yasuní ver la enciclopedia Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Iniciativa_Yasun%C3%AD-ITT

[7] Sobre el movimiento Yasunidos ver su portal web: https://www.yasunidos.org/

[8] Dictamen de la Corte Constitucional que habilita la realización de la consulta popular sobre el Yasuní, ver: https://www.corteconstitucional.gob.ec/dictamen-nro-6-22-cp-23/

[9] Entre las argumentaciones a favor de la preservación del Yasuní, ver el artículo de Acosta “Razones éticas para dejar el crudo de Yasuní – ITT en el subsuelo”. Portal web https://www.planv.com.ec/historias/plan-verde/estas-son-razones-eticas-dejar-el-crudo-del-yasuni-itt-el-subsuelo

 

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