«Voluntarios de Argentina en la Guerra Civil Española», de Lucas Gonzalez, Jerónimo Boragina, Gustavo Dorado y Ernesto Sommaro

Spadari, Oscar

Centro Cultural de la Cooperación, Buenos Aires, 2008, 227 páginas  -  Lucas Gonzalez,  Jeronimo Boragina,  Gustavo Dorado y Ernesto Sommaro.

La historiografía argentina siempre ha estado intrincada con la política. Así, desde las historias de Belgrano y San Martín en adelante, las escuelas de la historia se han vinculado con los contextos políticos, sucediéndose los tiempos de los historiadores positivistas, de los liberales y de los revisionistas, con los diferentes gobiernos: liberales conservadores, radicales, peronistas o militares.
La salida de la dictadura cívica militar de 1976, planteó para la historiografía un cambio de rumbo. De 1984 en adelante la escritura y la investigación de la historia quedo en manos de los académicos integrados a las Universidades Nacionales (donde el radicalismo desde 1984 contaba con una amplia hegemonía), al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología  y a las agencias privadas de becas. Este grupo de historiadores se auto impuso el nombre de nueva historiografía. De esta manera creció en el país un tipo de historia y de intelectual híbrida y aséptica, alejada de las pasiones que despertase el momento político nacional. La fuerte oferta de libros y papers que desde la historia se publicaron en los 90, estuvo fuertemente asociado a las ideas culturales, económicas y políticas del neoliberalismo en sus dos vertientes: la menemista y la de “la Alianza”. 

Este tipo de historiografía a fines de los 90 comienza sufrir el desprestigio ante gran parte de los alumnos de las universidades, en primer lugar por presentar una explicación de la historia cada vez mas escéptica y contrarrevolucionaria y por privilegiar los análisis culturales, alejando a las personas que construían los hechos históricos de sus sentimientos, ideas y especialmente de los conflictos sociales. De esta manera cuando el modelo neoliberal termino de dar sus coletazos, en diciembre del 2001, el resultado del fin de la convertibilidad resulto ser también para la academia un verdadero mazazo.

 
El libro que analizamos, representa una salida de aquella historiografía, una ruptura con ese tipo de análisis escrito para unos pocos, bajo el signo de la esterilización. La contraposición se da no solo por el tema elegido, sino por la forma en que los autores lo analizaron y, por la decisión de escribirlo para el publico común y no para la academia.  
El tema elegido por este grupo de profesores de historia resulta novedoso: son los brigadistas voluntarios que desde Argentina se alistaron para participar de la Guerra civil española. Los autores obviaron los debates teóricos mantenidos entre los dirigentes de la Tercera Internacional, el Partido Socialista Obrero Español, los anarquistas, Trotsky y Andréu Nin, para centrar su estudio en la vida y en el sentido que esas personas le dieron a la participación en este proceso político, sin perder de vista su participación en los conflictos sociales y políticos que se habían producido durante la década del 30 en la Argentina. 
El segundo logro del libro es el haber adoptado la visión que formulase Edward Thompson de la historia de abajo para encontrar respuestas al importante proceso de movilización, solidaridad y enfrentamientos que despertó la Republica Española a lo largo de toda la Argentina. El estudio de 500 brigadistas, remite directamente a esto que decimos ya que demuestra  dos cosas: en primer lugar, el sentimiento positivo que despertaba la lucha contra el fascismo en la Argentina, en ciudades como Capital Federal, pero también en pequeños poblados de Mendoza, Córdoba o los que se encuentra en la provincia de Buenos Aires.
El tercer elemento, es el peso que tenían las fuerzas de izquierda en ese momento en la Argentina. Así nos encontramos con una izquierda que al adoptar una posición antifascista encontraba un fuerte eco y respaldo en las masas. Entre los hallazgos que aquí se puede mencionar está la importancia que tenían partidos que siempre han sido considerados pequeños como el Partido Socialista Obrero, especialmente en la provincia de Mendoza, donde controlaban dos intendencias y desde donde desarrollaban una fuerte campaña de solidaridad con los grupos republicanos de España.
El trabajo se divide en cuatro partes. Una introducción en que se analiza el contexto histórico internacional en que se desata la Guerra civil en España. El primer capitulo, estudia la situación en que se encontraban las instituciones obreras en la argentina en los 30, las vinculaciones que estas tenían con las entidades de residentes españoles y los enfrentamientos que se desarrollaban en el país con las fuerzas fascistas. El segundo capítulo entra directamente a la vida de los brigadistas, ¿como fueron reclutados?, ¿de donde provenían?, ¿como era la vida en el frente?, ¿como en la retaguardia?, ¿qué ideas se debatían durante el conflicto?. En fin, el significado que tuvo para los brigadistas el fin de la guerra y las formas que encontraron para salir no solo de la España franquista, sino de la Europa fascista de la preguerra. A continuación aparecen las historias de vida de cuatro brigadistas y el apéndice con la lista de los 500 voluntarios que partieron desde Argentina, con la fecha de nacimiento, el lugar político o social desde donde provenían, el lugar de residencia que declaraban al partir y las tareas realizadas en el frente.
Luego se presenta una conclusión colectiva de los autores, en la que plantean que su aporte a un tema poco investigado es haber quebrado un silencio de la historia, para darle voz  a los que el poder capitalista se encargo de silenciar. Por ultimo, aparece un interesante anexo acerca de los problemas que para un trabajo como este puede generar la utilización de la historia oral como fuente.
El trabajo de fuentes a lo largo del volumen no es menor, recolectar fuentes bibliográficas de diferentes provincias del país, contactarse y entrevistar a los brigadistas o a sus familiares, sin aporte financiero, constituye una tarea titánica. En Voluntarios de Argentina en la Guerra civil Española, Lucas Gonzalez, Jerónimo Boragina, Gustavo Dorado y Ernesto Sommaro nos demuestran que, a veces, realizar un acto de reparación histórica requiere de un esfuerzo, de un compromiso y de una pasión similar a la de aquellos militantes políticos que en los 30 decidieron dar su vida por la revolución socialista.