«Esplendor y miseria de la filosofía hegeliana», de Sergio Cecchetto y Leandro Catoggio

Barrio, Catalina

Mar del Plata, Suárez, 2007, 433 páginas.

Una última entrega bajo el fuego de las tropas napoleónicas definió el motivo de realizar las VII Jornadas Nacionales e Internacionales Ágora Philosophica realizada en la ciudad de Mar del Plata en el año 2007 conmemorando los doscientos años de la publicación de la Fenomenología del Espíritu de Hegel. Estas Jornadas que, se vienen realizando desde hace siete años, aportan un interesante y meticuloso estudio dejando su "espíritu" año tras año en cada filósofo o temática relevante para la comprensión de problemáticas actuales que son debatidas filosóficamente. Así pues, con especialistas y con gran esfuerzo y entusiasmo, se renueva el camino hegeliano de un complejo pensamiento respondiendo a su época y dejando la huella de tratar de entender la nuestra.

El desarrollo de las mencionadas Jornadas pone siempre como valor a una tradición humanista y humanizadora realizada con un fuerte compromiso social. Debido a ello es que, paso a paso, se ha podido divulgar una revista marplatense de filosofía como la publicación de los estudios que en las Jornadas se transmiten. En la medida en que este año tienen como protagonista a Hegel, resulta de fundamental importancia no olvidar desde dónde hablamos cuando lo mencionamos. Su formación y "la" formación de la que él tanto habla, permiten contemplar que es un filósofo que abarcó toda la filosofía en todos sus matices y diversos ámbitos. El que no se haya olvidado de nada en materia filosófica no resulta fortuito. Pensar "lo Absoluto" es signo de un estado de su época romántica, rompiendo los cánones ilustrados y esa razón que no puede salirse de sus límites en el orden del conocimiento sin poder superarse a sí mismo. El rasgo más importante es, como él menciona, prestarle atención al "reino del detalle" en el cual todos nos encontramos inmersos. La Fenomenología del Espíritu, que comienza a escribirse en 1806, no deja de fascinarnos por el progreso que la conciencia debe realizar sometida a una totalidad de intereses que merecen ser pensados. Esto fue lo que, en los años de Jena, más le interesó a Hegel debido al fuerte impacto social y político que en su momento resulta decisivo e inevitable participar.

El progreso de la conciencia significa una conciencia histórica que desea realizar su concepto. Distanciándose de sus amigos y colegas como Schelling y Fichte, Hegel propone un sistema filosófico sintomático de una sociedad fragmentada por la ilusión de pensar en un progreso lineal de la historia como acontecimientos sucesivos. Esto significa que el sujeto no accede a la posibilidad de aceptar su historicidad tal como la vive. Esta "historia" que resulta ser intrínseca al sujeto es la conciencia de los hechos que nos permite pensarnos como humanidad. Este concepto tan importante y renovado en la contemporaneidad implica no desmerecer lo que la "historia ha hecho de nosotros" en palabras de Sartre. De esto se trata cuando Hegel habla de Bildung (formación). Tanto en materia del conocimiento como en los planos ético y político, el concepto de "formación" ha suscitado fuertes críticas y apoyos que en las teorías filosóficas actuales se discuten. La ética del discurso y la hermenéutica han sido los receptores de estas cuestiones, que han revivido una filosofía nunca muerta ni acabada como es la hegeliana. La intersubjetividad, el Estado, el reconocimiento, la identidad, la razón comunicativa son algunas de las temáticas que en el libro se encuentran presentes. El "esplendor" del pensamiento hegeliano ha sido indudable debido al importante legado que hoy se nos hace imprescindible pensar. ¿Cómo comprendemos la fragmentación cultural?, ¿Qué esfuerzo hacemos por mejorar? ¿Qué nos cabe pensar? Y ¿cómo debemos esperar? Estas preguntas que Kant habría formulado desde un modo de pensar formal, para Hegel se convierten en un pensar por el pensar mismo. La "miseria" es parte del ser humano debido a que quedan vestigios de la filosofía hegeliana por realizar y seguir discutiendo para transformar y superar lo cual no deja de estar contemplado en su pensar.

A doscientos años de la publicación de la Fenomenología del Espíritu el esplendor extiende su manto sobre la miseria humana y a eso se debe esta publicación que merece ser atendida con atención y dedicación. Los trabajos elaborados por pensadores argentinos, latinoamericanos y europeos pretenden actualizar y renovar un modelo, que no sin razón, ha dado mucho que hablar vivificando a un filósofo que nunca deja de ser estudiado.

Catalina Barrio