«Sociedad y desarrollo. Aportes para reiniciar un debate crítico», de Guido Pascual Galafassi, y Andrés Dimitriu (coordinadores)

Buenos Aires - Montevideo: Extramuros - Theomai - Nordan Comunidad, (2005), 171 páginas.

El libro que nos ocupa constituye una selección de trabajos presentados en las Primeras Jornadas Interdisciplinarias Theomai sobre Sociedad y Desarrollo: interacciones, procesos y conflictos. Organizado en el año 2004 por la Red Theomai, aquel encuentro tuvo por objeto avanzar en la construcción de espacios de discusión en torno al desarrollo y al cambio social. En tanto esos espacios son pensados como necesariamente integradores y comprometidos, el debate en torno a las teorías del desarrollo es visto como especialmente potente en su doble intención de ser interdisciplinar y de franquear las paredes del mundo académico. Como muestra de aquel ejercicio que procura ser crítico, esta publicación reúne un rico abanico de contribuciones.

Sin entrar en discusiones teóricas acerca de la problemática del desarrollo que excederían largamente los límites de estas líneas, nos permitimos realizar dos breves señalamientos respecto del abordaje desplegado en la obra; no sin antes aclarar que el hecho de ser una compilación nos conduce, en lo que sigue, a ciertas generalizaciones.

Uno de los primeros aspectos a destacar de la apuesta teórico-metodológica que desarrollan los trabajos es la imposibilidad de pensar en la naturaleza y la sociedad (y, concomitantemente, en las disciplinas científicas que tradicionalmente han hecho de una y otra su objeto de estudio particular) como compartimentos estancos y diferenciales. Más importante aún, no se detienen simplemente en calificar las relaciones sociedad-naturaleza-desarrollo en función de su deseabilidad (o no), sino que se proponen explicar sus contradicciones en tanto expresión del proceso de acumulación de capital.

Un segundo mérito de los escritos es la búsqueda de que la producción crítica de conocimientos respecto a aquellas contradictorias relaciones se sume a y sea parte constituyente de las formas de movilización de la sociedad. La introducción misma nos aproxima la matriz político-ideológica que guía, en mayor o menor grado, los trabajos: "repensar la relación entre pensamiento y cambio social, entre academia y sociedad, entre ciencia y movilización social, se ha constituido en un desafío estratégico para reiniciar o regenerar un trabajo de compromiso dialéctico entre un ‘adentro’ construido (la academia) y el afuera (el proceso social que incluye a la academia) dada la ‘edad oscura’ devenida con el neoconservadurismo posmoderno de los ochenta y los noventa" (p. 9).

Sentadas así las premisas, los dos primeros trabajos presentados, que abren la serie de estudios generales y cuya autoría pertenece a los propios compiladores, son los que más claramente hacen suyo aquel desafío. En el primero de ellos, Andrés Dimitriu describe las estrategias de intervención empresarial-estatal en la totalidad de lo que llama "industria cultural" (que implica a la economía, la cultura, la educación, la política y, claro está, la naturaleza); estrategias que se materializan en los llamados acuerdos comerciales multi y/o bilaterales y en los marcos regulatorios nacionales afines. Es el análisis de sus trasfondos e implicancias, a la luz específicamente del rechazo social a proyectos de saqueo de recursos naturales, el que lo conduce a retomar el concepto y el camino de praxis social, en tanto integración de teoría y acción, para pensar la intervención de los intelectuales en la construcción de espacios colectivos con vistas a la producción de un cambio social. El aporte de Guido Galafassi discurre en ese mismo sentido, coincidiendo incluso con el autor anterior en el rescate de la denuncia al "cientificismo" hecha por el investigador argentino Osvaldo Varsavsky a fines de los 60. Tras realizar un recorrido por los movimientos de vaivén protagonizados por la ciencia (integración-apertura / especialización-apatía), específicamente en lo atinente al estudio de la relación sociedad-naturaleza, Galafassi rescata la emergencia de la ecología, hacia fines del siglo XX, en tanto disciplina científica que, a la par de lograr una comprensión más acabada de aquel complejo sociedad-naturaleza en su integración de conocimientos específicos, resulta en una amalgama entre ciencia y movilización social. Sana síntesis, sostiene el autor, que lejos está de caracterizar a la producción de conocimientos en el actual marco neoliberal-posmoderno; la cual, muy por el contrario, se revela fuertemente disciplinaria y cientificista, renunciando a la preocupación por el significado social de la actividad intelectual.

Los siguientes dos artículos proponen un recorrido por la forma en que la relación sociedad-naturaleza-desarrollo ha sido pensada desde el conocimiento científico; observándose en ambas propuestas un claro anclaje en la coyuntura argentina actual. Noemí Girbal-Blacha reflexiona sobre los aportes de las ciencias sociales y humanas, desde la multidisciplinariedad del conocimiento producido en la segunda mitad del siglo XX, a la solución de la situación de crisis en la que se encuentra inmerso nuestro país. La pregunta primordial que atraviesa el trabajo es entonces aquella por la representatividad y el lugar de los intelectuales en la realidad argentina. Por su parte, Ruth Gabay focaliza su recorrido en el enfoque centro-periferia, en tanto lo considera un hito en la interpretación del desarrollo económico latinoamericano. El revisar las categorías claves de aquel enfoque y pensar su potencial explicativo actual se revela relevante, sostiene la autora, en tanto las políticas públicas de corte neoliberal implementadas en los últimos treinta años en la región han generado concentración económica y exclusión social, divorciando el crecimiento económico del desarrollo y la equidad.

Cerrando la primera parte de la publicación, nos encontramos con el aporte de Daniel Gutiérrez, que se diferencia de los anteriores en su despliegue de una mirada centrada en una dimensión más bien individual de la relación sociedad-naturaleza-desarrollo y que hace foco en los contenidos éticos y aspectos morales de la cuestión. Algunas de las preguntas en clave filosófica que se suceden en el texto son, por caso: ¿cómo desarrollarse de una forma que podamos llamar deseable en cuanto al bienestar y/o la calidad de vida?, ¿qué fines tiene el hecho de desarrollarnos?, ¿desarrollo de qué o de quién?

La segunda parte en que se estructura el libro la componen una serie de estudios empíricos sobre la relación sociedad-naturaleza-desarrollo; sustentados todos ellos en una importante investigación de base etnográfica y/o documental.

En el primero de ellos, Sebastián Valverde, Christine Danklmaier y Gabriel Stecher analizan los múltiples efectos de la implementación de dos proyectos de desarrollo rural en la dinámica de explotación de los recursos y de uso del territorio, y en las relaciones sociales implicadas en la misma, de una comunidad mapuche del sur de la provincia de Neuquén.

Por su parte, Gabriela Lichtenstein y Nadine Renaudeau d’Arc comparan los sistemas de utilización de vicuñas en Argentina y Bolivia y los alcances que han tenido las políticas nacionales e internacionales en regular aquella utilización en términos de impactos sobre las actitudes de los pobladores locales; pobladores sobre los que aquellas políticas transfieren de manera creciente los derechos y las responsabilidades sobre el manejo de los recursos naturales.

Bajo la perspectiva que señala que la naturaleza no constituye un hecho dado sino que por el contrario es activamente creada e interpretada por los miembros de un grupo social en un proceso coevolutivo, el aporte de Susana Rosenstein destaca la necesidad de reconceptualizar la problemática ambiental desde las propias prácticas de los actores (en este caso, pequeños productores agrarios santafesinos), reflexionando acerca del rol que los sistemas de conocimiento local que guían esas prácticas tienen sobre el cambio ambiental.

Por último, Carlos Makler estudia las estrategias de desarrollo para el sector agropecuario pampeano elaboradas a fines de los 50’ y principios de los 60’ por las principales corporaciones sectoriales de la región; estrategias en las que se articulan una serie de problemáticas: el estancamiento del agro regional, sus causas y las medidas tendientes a superarlo; la cuestión de la tierra y de las políticas para su redistribución; y las inversiones de capital y la tecnología en el sector.

La propuesta teórico-metodológica que reúne a este segundo grupo de investigaciones, pensadas desde un caso particular pero enmarcadas en una mirada macro, se centra en el abordaje de la problemática del desarrollo desde la perspectiva de los sujetos que son objeto de las políticas de intervención. Sus autores coinciden en el siguiente diagnóstico: la necesidad de valorar adecuadamente las lógicas de producción y de conocimiento específicas de los beneficiarios/pobladores locales y de darles una efectiva participación en la elaboración, instrumentación y evaluación de los proyectos de desarrollo de modo de saldar la brecha entre la retórica que los sostiene y su puesta en práctica.

Decíamos inicialmente que dos son las apuestas fuertes del libro, en torno a las cuales se nuclean, en su interesante heterogeneidad, tanto los estudios generales como los empíricos: el reconocimiento de la problemática del desarrollo como una que se presenta sumamente compleja y con múltiples aristas, plausible de ser abordada desde la especificidad y a la vez integración de los diversos enfoques disciplinarios; y la articulación entre el conocimiento así producido y la acción transformadora de la sociedad. Bajo la forma de esta doble argumentación, esta publicación invita a reabrir el problema del desarrollo desde una estimulante lectura crítica.