A 75 años de la instauración de la Segunda República Española. Entrevista a Wilebaldo Solano

Solano, Wilebaldo

"Con la República se rompía con una tradición histórica, se rompía con los restos del imperio que representaba la monarquía española. Eso es lo que la gente saludaba. ¡La gente estaba tan feliz!".

Éste es el primer recuerdo que destila Wilebaldo Solano de tales acontecimientos. Por aquella época, con tan sólo quince años, Wilebaldo comenzaba a vivir, esperanzado, la revolución en ciernes que estaba protagonizando la sociedad ibérica.

Desde muy pequeño, en su hogar de Burgos, Solano percibió las convulsiones sociales que se vivían. Su padre fue un militar de izquierda y sufrió las represalias de los defensores de la agonizante monarquía. Así comenzaron a forjarse sus convicciones.

En esos tiempos, la adolescencia se consumía rápidamente y los jóvenes se veían convocados a participar de las intensas luchas políticas, de las que era muy difícil abstraerse.

En esta entrevista, Wilebaldo Solano, quien fuera el último secretario general del POUM, tiende una mirada retrospectiva sobre la lucha de los republicanos, el sorprendente poder autogestionario de las masas españolas, las divergencias con León Trotsky, la barbarie estalinista y recuerda a una de sus principales víctimas: Andreu Nin.

Solano continúa creyendo en el socialismo, pero considera que es imprescindible hacer un profundo análisis y replanteo del mismo.

El socialismo había dejado de ser una utopía

El aplastante triunfo en las elecciones municipales de los socialistas y republicanos, el 14 de abril de 1931, determinó la caída de Alfonso XIII y la instauración de la Segunda República en España.

Se abrió un proceso -explica Solano- donde la gente creía que los dirigentes burgueses y pequeños burgueses iban a hacer cambios en el país; se impulsó hacia un cambio en la enseñanza, contra la Iglesia, se obligó al gobierno a cerrar iglesias y colegios religiosos, hubo una gran transformación. La gente pensó que tenía una dirección nueva, intelectuales nuevos. Tenía una enorme confianza en aquellos dirigentes. Hoy, algunos exageran, por interés o para delimitarse de la sociedad actual, y presentan aquellos tiempos como una gran fiesta. Sí, fue una gran fiesta: la gente tuvo una enorme confianza en hacer un cambio radical en España. Como por ejemplo los hechos de la insurrección en Asturias, en 1934, para defender la República. La gente creía que la perspectiva de una sociedad socialista había dejado de ser una utopía y que estaba al alcance de la mano.

El anarquismo jugó un papel capital, hay que reconocerlo -continúa Wilebaldo-; muy pronto la CNT[1] se hizo de un peso de masas enorme. Era una organización sindical formidable. Nosotros estábamos dentro de la CNT, tratamos de influir en las directivas y ganábamos militantes para el POUM. Los jóvenes creamos un grupo sindical de estudiantes dentro de la central obrera.

Bernardo Veksler: La irrupción de las masas hizo que las reivindicaciones populares históricas se pusieran a la hora del día. Cataluña, cruzada por reclamos autonómicos y una clase obrera muy radicalizada, estaba en permanente ebullición. Allí es donde se desarrollan prioritariamente la Izquierda Comunista Española (ICE) liderada por Andreu Nin -identificada con la Oposición de Izquierda Internacional-, y el Bloque Obrero y Campesino (BOC), cuyo dirigente era Joaquín Maurín. En 1935 estos dos agrupamientos se fusionan dando origen al Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). ¿Cómo recuerda usted ese proceso?

Wilebaldo Solano: Nosotros hacíamos críticas, reclamábamos que se avanzara. Siempre tuvimos una política clara y ganábamos gente muy rápidamente. Después de la unificación, teníamos gente en Galicia, en Extremadura, en Asturias, en el País Vasco. Antes que se constituyera el POUM escribíamos todos en La Batalla[2], hacíamos actos juntos. Llegamos a federar todas las organizaciones obreras de Cataluña, salvo la CNT. Teníamos un partido con gente de mucho valor. Allí coexistían dos generaciones: los que tenían cuarenta años y los que tenían alrededor de veinte. Los jóvenes hacíamos de todo, desde teatro de masas hasta competencias de ciclismo, y creamos una escuela marxista. Estos jóvenes le dieron un impulso fundamental al POUM, que contaba con alrededor de ochenta cuadros jóvenes notables. La fusión nos colocó muy bien, en Cataluña teníamos una posición destacada, más fuerte que los otros partidos.

BV:¿Se podría haber derrotado a la sublevación del general Franco?

WS: Si, al principio, si se hubiera actuado más rápidamente. Hubo una cierta alegría que no fue conveniente. Aplastamos a los militares en Cataluña, lo que fue una cosa fantástica. Los anarquistas hicieron un seguimiento de los movimientos en los cuarteles y descubrieron que entraban muchos vestidos de paisano y los vestían de militares, porque no confiaban en los soldados y había oficiales que habían desertado. Entonces se hizo una acción para aislar al ejército y descomponerlo. ¡Eso resultó muy bien y se los aplastó! Luego vino lo de Madrid. Recuerdo la primera discusión, mucha gente que decía que no había que quedarse en Barcelona, que había que ir a Zaragoza. Se hizo un movimiento de acción rápida para imponerse, que luego con el paso de los días se fue atenuando. Comenzó la organización necesaria, pero no se comprendió que la sublevación tenía una fuerza importante, sobre todo con el ejército de Marruecos, y que en algunos lugares de España ya se había impuesto: en Burgos, en Salamanca, etcétera. Era necesario pasar a la acción más rápidamente y preparar un ejército de guerrillas. Pero no lo hicimos, esperamos demasiado. Después, con la ayuda de la aviación alemana avanzaron hacia Madrid.

Creíamos que habíamos ganado y no habíamos ganado. Se abrió una lucha donde intervendrían potentes fuerzas internacionales contra nosotros y, por otro lado, otras fuerzas no iban a ayudarnos: la URSS no nos ayudó al principio, los socialistas franceses tampoco. Entonces los franquistas encontraron un apoyo extraordinario.

BV: Trotsky sostuvo que hubo una debilidad política más que militar, como la ausencia de un programa para el campesinado, entre otras falencias.

WS: No, el tema de la tierra fue maravilloso. En Valencia, yo lo viví. Después de los combates de Barcelona, el partido me envió a Valencia, que era la zona agrícola más importante de España. Se había constituido un comité obrero y popular que logró el poder. El gobierno de Madrid nos envió una delegación oficial, la rechazamos y se consideró que el comité era el poder obrero único, ni comité de ministros, ni Generalitat, nada. Cuando íbamos a ver que había pasado en el campo, ya se habían colectivizado las tierras, la propia gente lo hacía. Tantos historiadores han investigado estas cosas y no se han dado cuenta, verdaderamente no.

El secretario general del POUM de Madrid estaba en Galicia en un congreso, que fue un error hacer en ese momento. Entonces se decidió que [Julián Gómez] Gorkin, que estaba en Valencia, y [Juan] Andrade, que residía en Madrid, fueran a Barcelona, eso fue otro error. A mí, que era uno de los más jóvenes, se me dijo: "tu tendrías que ir a Valencia, que conoces el lugar; hay que hacer un periódico, tú eres un buen orador".

Yo me quedé asombrado con lo que hacía la gente. Fuimos a la isla de Ibiza y la ocupamos. Pensamos en Mallorca y pedimos la flota. Tuve una conversación con [Indalecio] Prieto, quien nos dijo que la flota estaba en el estrecho y que no se podía hacer lo de Mallorca. Lo intentamos de todos modos, con la idea de ligarlo a lo de Cataluña, pero la flota tardó, pese a que los marinos se portaron muy bien, se apoderaron de los buques. El ministro de Defensa tenía la obsesión de que estuvieran en el estrecho para evitar el paso de las tropas de Franco, pero los alemanes se dieron cuenta y mandaron los aviones.

Hubo errores, fue necesario haber procedido más rápidamente, aun teniendo en cuenta la situación internacional. Yo recuerdo que discrepé con Maurín y Nin, quienes decían que la situación internacional era favorable. Yo dudaba, Hitler, media Europa bajo el fascismo, Mussolini, los socialistas en Francia ¿qué harán? Teníamos que hacer una acción muy rápida. [Buenaventura] Durruty tenía el mismo punto de vista y se fue a Aragón enseguida. Pero no tuvo el armamento necesario para llegar al País Vasco y ocuparlo.

BV: ¿Cuáles fueron los aspectos más destacados de la autoorganización de las masas?

WS: Eso aquí se hizo bastante bien. En ningún país del Este hubo una colectivización como la que se realizó en Valencia. Los obreros se presentaban en las fábricas y controlaban la producción. Era asombrosa la rapidez con que se resolvían los problemas. Había cuadros técnicos que colaboraban con los obreros y ocupaban puestos en las direcciones de las empresas. En toda situación como ésa hay problemas, no cabe la menor duda, lo que sorprende, en el caso español, es que no se vieron tantos problemas, todo se resolvía con mucha rapidez.

Recuerdo una vez que estábamos sentados en un café de La Rambla, tres o cuatro días después de la victoria en Barcelona. Estaba Durruty y un oficial del ejército que se había pasado a nosotros, se produjo una discusión sobre la situación. Nin, de repente, dice: "es extraordinario, todo marcha, los trenes, los tranvías, las fábricas". Durruty agrega: "pues, es natural"; Nin insistió: "yo pienso en Rusia, allí se precisaron meses, años, para resolver algunas cosas, aquí se resuelven con rapidez, como si nada". Todo funcionaba enseguida en manos de los trabajadores, fue una experiencia increíble. Ahora, con el tiempo, cómo hubiera marchado todo eso, es otra cosa. Pero fue de ese modo. Muchos dicen que pasaba sólo en Barcelona, en Cataluña, en Valencia, pero también en muchos pueblos de Aragón y de Castilla pasó lo mismo.

El papel de la Unión Soviética y el partido comunista español

BV: ¿Cómo fue la actuación y la represión estalinista?

WS:La ayuda soviética tardó demasiado en llegar, mandaron técnicos militares, políticos, policías. Poco a poco, con las jornadas de mayo, aprovecharon la ocasión y se fueron apoderando de todo el aparato del Estado, eso transformó toda la situación.

Estoy recordando tantas cosas, quizás las mezclo, cuando uno ha visto cosas como estas... Cuando se abrieron los archivos de Moscú descubrimos que los informes políticos enviados desde España en lo esencial coincidían en resaltar la unidad de todos los partidos, no atacaban al POUM, nosotros estábamos con el PC en todos los comités de España. Pero cuando se constituye la junta de defensa de Madrid, por primera vez el PC pide que el POUM no esté.

En esos informes, el general [André] Marty sostenía que había que intensificar la ayuda militar y, desde el punto de vista político, mantener la unidad que se había establecido. Incluso hubo cartas con elogios al POUM. Stalin dijo que sí, y ocho días después lo mando a fusilar.

Había discusiones en el círculo íntimo de Stalin, eso abrió un breve período de vacilaciones y luego sobrevino la intervención con la llegada de emisarios y de las brigadas internacionales. Uno duda, habría que estudiar la cosa mucho más a fondo. [Pierre] Broué insistía mucho en que existían dos tendencias. Hasta entonces no había ataques contra el POUM sino una unidad completa, quien rompió la unidad fue Moscú. Ése es el hecho más terrible de toda la guerra civil, porque si no se rompía la unidad se podría haber hecho mucho más. Los ataques contra el POUM, la CNT intervenida, generaron una confusión que fue muy perjudicial en aquel momento. La unidad era salvadora, era lo que había que hacer. Después, comunistas que rompieron con el PC consideraron que la política de éste había sido un error, había que mantener la unidad, en el curso de la discusión y el trabajo hay divergencias, bueno, como en cualquier sitio se superan, si no se superan se aprueban por mayoría, pero no se excluye a nadie de la lucha contra Franco.

La desaparición de Nin

El 16 de junio de 1937 es detenido Andreu Nin. Dos meses más tarde las autoridades emiten un comunicado informando sobre su desaparición. Mucho después se supo que había sido sometido a brutales sesiones de tortura por parte de los agentes de la GPU, con el infructuoso propósito de arrancarle una declaración condenatoria del trotskismo y una autocrítica reconociendo su supuesta colaboración con el franquismo. Posteriormente fue ejecutado en los alrededores de Alcalá de Henares, sin que se sepa el destino final de sus restos. La conmoción que provoca el suceso escandaliza a la izquierda mundial y pone en aprietos, momentáneamente, al plan exterminador del estalinismo. Al enterarse, Trotsky sostuvo que Nin era "un veterano e incorruptible revolucionario. Nin rehusó colaborar con la GPU para arruinar los intereses del proletariado español. Éste es su único crimen. Y lo pagó con su vida".

WS: Nadie imaginaba que la brutalidad llegara a tales extremos. Nadie imaginaba eso, no cabe la menor duda. Luego nos encontramos con una cosa increíble, curiosísima: cuando el ejército ya está organizado y nosotros teníamos una División muy importante -que se llamaba la 29-, la disuelven. Nos encontramos que los compañeros que llevaban grados de capitán, comandante, etcétera, tenían que presentarse a la caja de reclutamiento, con el peligro que allí podían correr. Entonces plateamos la cuestión al Comité Nacional de la CNT, que tenía una oficina de tipo militar que controlaba sus fuerzas y a los compañeros que estaban en situaciones difíciles los relacionábamos con ellos y los ubicaban en sus unidades. La CNT se portó muy bien y los socialistas también. En la División 29 había incluso comunistas enrolados, allí no existían diferencias y nosotros no las hacíamos.

Polémica con Trotsky

BV: Desde la instauración de la República, León Trotsky dedicó gran parte de su tiempo a escribir sobre los sucesos de España, intercambió una gran cantidad de cartas con Nin y fue tema de debate permanente en su corriente internacional.

WS: Creo que a Trotsky no se le explicó bien. Si se le hubiera explicado lo hubiera comprendido. Hubo un problema con él, que se prolongó durante la guerra civil. Acá vinieron varios militantes trotskistas de los Estados Unidos y de otros países, algunos en plan de turismo revolucionario, otros fueron al frente o colaboraron con nosotros, que abrimos las puertas del partido a todo el mundo. Vinieron grupos que estaban divididos en sus países y un poco trajeron sus propios problemas.

Trotsky no veía bien la unificación de la ICE y el BOC, no sé por qué. Maurín tenía grandes simpatías con él, se habían publicado muchos de sus artículos, no se tenía una postura contraria a Trotsky. En la crítica al estalinismo, sobre lo que pasaba en la URSS, teníamos la misma posición. En España la gente quería formar un partido que no tuviera las posiciones sectarias de la Internacional Comunista. Eso nos dio una gran fuerza. Ahora, viéndolo con la perspectiva de los años, me asombra, llegamos a reunir tanta gente y de tanto valor que si hubiéramos estado en el poder hubiéramos podido ofrecer algo que los demás no ofrecían.

Ante la referencia a algunas cartas del dirigente de la revolución rusa, donde Trotsky consideraba al POUM responsable del fracaso español por su adhesión al Frente Popular y otras inconsecuencias, Solano responde con firmeza:

WS: ¡No es justo! El trotskismo estaba dividido en muchos países y Trotsky tenía que navegar entre las fracciones. Por ejemplo, en Francia, la historia de [Pierre] Naville y [Raymond] Moliner. Existieron cosas bastante graves y Trotsky, como todo el mundo, con sus pasiones, reaccionaba según las actitudes que se tenían con él.

Nosotros fuimos los que pedimos que viniera a Barcelona, lo que era un poco una locura. Nin hizo todo lo posible, lo trató con el consejero de gobierno de la Generalitat para que pudiera salir de Oslo, y se logró, finalmente, que fuera a México. Él lo sabía y estaba bastante contento. Una delegación nuestra viajó a México con el pretexto de la relación política, aunque en realidad íbamos a buscar armas, y fueron a ver a Trotsky; se hizo guardia en Coyoacán y él estuvo encantado. Allí les dijo que se había equivocado. También está la carta que hace cuando lo matan a Nin, donde reconoce que fue quien se batió con los rusos.

Yo conversaba mucho con Nin, quería que contara cosas de la revolución rusa, pero él era muy modesto, no presumía de haber estado con Lenin, con Trotsky. Me he enterado cosas de Nin por amigos suyos. Estuve mucho con él porque íbamos a los actos como parte de los cuadros de oradores del POUM. Nin tenía una gran admiración y respeto por Trotsky, pero la cuestión de las luchas internas del trotskismo le fastidiaba mucho. Recuerdo que hablamos del tema y le pregunté por qué no iba a verlo a Royan -Trotsky estuvo en Saint-Palais, cerca de Royan, entre julio y septiembre de 1933-, entonces me contestó que Trotsky se había portado muy mal y se enfadaron, una cosa de orgullo. Nin me dijo: "Ah, tu no sabes, tiene muy mal genio". Yo creo que Trotsky se dio cuenta que el POUM era una cosa mucho más seria y su última carta así lo prueba. Nosotros le hubiéramos explicado las cosas. Por ejemplo, la entrada en el consejo de la Generalitat, a mí personalmente no me gustó, tampoco la composición del comité de milicias. La postura de la juventud fue distinta a la del partido, la juventud tuvo posiciones más avanzadas, el partido consideraba que eso era normal porque era la vanguardia del partido. Cuando discutimos lo de la colaboración con la Generalitat me pareció un error porque Nin convergía con gente bastante inepta. Además, le daban el Ministerio de Justicia, lo que planteaba problemas muy serios, a mí no me gustó. Nosotros discutimos esto sabiendo que no era un gobierno burgués clásico. Cataluña era una nacionalidad del Estado, había adquirido el poder y ese poder era bastante limitado. Entrar al consejo de la Generalitat no era un crimen, no entramos en un gobierno burgués y había una situación revolucionaria, todo estaba cambiado. Lo más importante era que estábamos en todos los comités revolucionarios de Cataluña, no había ayuntamientos, diputaciones, etcétera. Y jugamos un papel muy importante, pero eso no se le explicó a Trotsky.

Hace unos años, Pierre Broué se encontró con la viuda de Bujarin en una reunión de Memorial -entidad que se ocupa de las víctimas del estalinismo-, al parecer hablaron bastante sobre España y antes de despedirse le dijo: "le doy un fuerte abrazo para los militantes del POUM, que supieron hacer frente al estalinismo con mucho coraje".

Solano se emociona y sus ojos se humedecen al revivir todas las patrañas inventadas por el estalinismo y de las fuerzas que tuvieron que invertir en desmontarlas. Una lágrima comienza a surcar ese rostro curtido en mil batallas.

Actualización socialista

Wilebaldo Solano sufrió la cárcel en la República. Después, al participar de la resistencia al nazismo en su exilio francés, fue condenado a trabajos forzados en un campo de concentración, donde también sufrió la amenaza de los presos estalinistas. Durante el franquismo realizó ingentes esfuerzos para organizar la resistencia y vigorizar al POUM.

Hoy, en el umbral de los noventa años, sus expresiones trasuntan el vigor de jornadas pasadas, su rostro se trasforma cuando con elocuencia redondea sus ideas. Su cuerpo menudo parece agigantarse al ritmo de su voz y sus gestos, cual en una tribuna contagia su optimismo por el futuro.

WS: Entramos en otro problema, el juicio sobre la época en que estamos. Yo considero que el hundimiento de la URSS y de los países del Este nos ha pegado a todos, incluso a nosotros. Había muchos compañeros que estaban contentos porque se verificaba que teníamos razón, nosotros luchamos contra Franco, contra los estalinistas y teníamos razón en todo. Pero, ¿y qué pasa? ¿por qué ha ocurrido? Millones de personas, comunistas y no comunistas, creían que allá había un socialismo, no sabían qué había adentro. Se hundieron los PC’s, los propios socialistas sufrieron el choque, la noción del trotskismo también y la propia noción del socialismo está en cuarentena para millones de personas en el mundo. Es decir, ahora hay que dar una batalla por el socialismo que no es la que hemos dado en otra época. Hay muchos compañeros que no quieren, que consideran que es demasiado complicado. Hoy hay que pensar, hay que escribir, hay que hacer una análisis más a fondo de la experiencia estalinista. De la misma manera que el capitalismo tiene fracasos y continúa, nosotros debemos continuar.

Yo no creo que el sistema capitalista pueda resolver los problemas de la humanidad. Sigo creyendo en el socialismo, solamente que hay problemas. Tenemos que saber qué tipo de partido, qué tipo de sociedad y demás, teniendo en cuenta lo que ha pasado allá y lo de China mismo. Usted no puede decir hoy a la gente simplemente que está por la dictadura del proletariado porque nadie lo comprendería. Entonces es un error decir que estamos por la dictadura del proletariado, hoy no lo podemos hacer. Probablemente, en nuestro ideal la dictadura del proletariado no hubiera sido lo que fue, pero la experiencia, lo que ha pasado, hay que tenerlo en cuenta.

Lenin cuando hace la NEP, los bolcheviques se plantean problemas, hay una discusión, es un cambio fundamental. No sé hasta donde se llegó, todo eso hay que enseñarlo pero no de la manera que se ha hecho en estos años. No se trata de revisionismo vulgar, se trata de análisis lógico de una experiencia cualquiera.

Después de la Comuna de París no se podía repetir lo mismo, había que ver qué errores se habían cometido. Hoy es igual. Necesitamos el juicio de valor de los errores que pudimos haber cometido nosotros si queremos realmente evitar que siga dominando el capitalismo, que nos hace una guerra en cualquier sitio, cualquier día, es una locura.

Necesitamos de un socialismo que saque conclusiones de la experiencia y que haga el cambio en beneficio de la humanidad.

Recuadro: El POUM hoy

El portal de Internet de la Fundación Andreu Nin[3] brinda una exhaustiva información sobre la República española y el POUM, biografías sobre sus líderes y cuadros destacados, y sobre las figuras relevantes del marxismo. Además, cuentan con una profusa bibliografía alusiva y se difunden una gran cantidad de enlaces de diversas corrientes de izquierda.

El cine es otra de las actividades, promueven películas como Tierra y Libertad, Operación Nikolai y una creciente cantidad de documentales que recobran la verdadera historia de la gesta española, está en curso la elaboración de otros seis filmes sobre el exilio republicano con la televisión catalana.

Mantienen contacto con agrupaciones diversas. Wilebaldo Solano nos cuenta:

Una organización rusa llamada Praxis está haciendo cosas muy interesantes, tenemos con ellos una relación muy estrecha. Tenemos el proyecto de traer una delegación a Madrid y a Barcelona y hacer algo con ellos, es asombroso porque hay una gran afinidad. Estamos en contacto con varios militantes, hace poco estuvo en mi casa de París una profesora de la Universidad de Moscú y, es increíble, coincidimos en todo.

Realizan periódicamente actos y conferencias en diversas ciudades de España y Francia.

Tienen el plan de dotarse de sedes de la fundación para Madrid y Barcelona.

Entre los propósitos que sostienen en su portal se destaca el siguiente párrafo:

A pesar de los importantes avances que se han producido en los últimos años en la recuperación de esa memoria histórica sigue siendo un imperativo político la reivindicación de quienes defendieron el honor del socialismo contra el fascismo y el estalinismo. Vamos a traer el recuerdo de aquellos y aquellas a quienes se ha querido expulsar de la historia. Sin dogmatismos. Sin caer en la estúpida tentación de pensar que su legado nos librará de la tarea de pensar una realidad en constante evolución. Sin dogmatismos. Sin convertirles en la base de nuevos catecismos. Sin creer que todo lo que hicieron y dijeron fue justo y correcto. No queremos levantar estatuas.


[1] CNT: Confederación Nacional del Trabajo, central obrera de tendencia anarco-sindicalista.

[2] Periódico del Bloque Obrero y Campesino (BOC), agrupamiento cuyo dirigente más destacado fue Joaquín Maurín.

[3] www.fundanin.org