Argentina

La ex Ciudad deportiva y Costa Urbana, crónica de un despojo

 

“A continuación, la abuela tomó a la niña entre sus brazos, la levantó nuevamente hacia el cielo, tomó agua con los dedos y se la dio a probar mientras decía: —Ésta es la madre y el padre de todas nosotras, se llama Chalchiuhtlicue, la diosa del agua, tómala, recíbela en la boca, ésta es con la que has de vivir sobre la tierra”. Malinche, Laura Esquivel

 

El gobierno de Enrique Larreta logro con el apoyo de sus socios de Cambiemos, en franca violación de la Constitución, aprobar en primera instancia en la legislatura, el proyecto Costa Urbana de IRSA, que modifica la zonificación de la ex Ciudad deportiva en la Costanera sur. Con lo cual se culminaría la historia del mayor despojo de tierra pública de la ciudad y una nueva y violenta agresión contra el río y su costa.

De Boca hasta IRSA, corrupción e impunidad

A pesar de existir una resolución precautelar que ordena una audiencia pública, como establece la Constitución, y una evaluación de impacto ambiental como establece el Plan Urbano, el bloque oficialista, aprovechando la pandemia trata de cambiar con un tratamiento exprés la legislación que solo permite allí actividades deportivas y recreativas, por una norma que autorice a la principal operadora de negocios inmobiliarios del país a concretar un mega emprendimiento

La ex Ciudad deportiva, es un predio que está atravesado por una historia de corrupción, negociados e impunidad, que a pesar de los años transcurridos, y distintos gobiernos, hasta ahora no se ha podido revertir.

1965 - El Senado y la Cámara de Diputados sancionan con fuerza de Ley permitir al Poder Ejecutivo a donar al Club Atlético Boca Juniors una fracción de tierra con superficie hasta 40 hectáreas, ubicada en los terrenos que resulten del relleno del río de la Plata. El Club Atlético Boca Juniors deberá destinar dicha fracción para la construcción de. un estadio con capacidad mínima para 140.000 espectadores, sede social, y numerosas instalaciones deportivas. El texto aclara que si el CABJ no cumpliera las cláusulas de la presente ley y las obras quedarán incompletas, el terreno y las obras pasarán, sin indemnización, a la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Aclarar además que el donatario no podrá enajenar el inmueble.

1979 - El intendente Cacciatore fija una ordenanza en la que admite que el Club Atlético Boca Juniors ha caído en incumplimiento, que el predio ha pasado al dominio de esta Municipalidad, pero arbitrariamente, pues el intendente no puede modificar una ley nacional, fija como último plazo de cumplimiento el 31/12/82 y establece que una vez terminadas las obras adoptarán las medidas pertinentes para que se escrituren las tierras que forman la Ciudad Deportiva, transfiriendo el dominio a favor del Club Atlético Boca Juniors hasta un máximo de 59 hectáreas. El relleno originalmente de 40 hectáreas ha pasado a ser de 59 hectáreas. -Ahora ya tiene 70 Has- Sólo se construyeron una confitería y algunas canchas, engañando a una gran cantidad de gente que se había hecho socia del club y había comprado con títulos patrimoniales su ubicación en el supuesto nuevo estadio del CABJ.

1989 - Alberto Pierri y Eduardo Menem como presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado respectivamente firman una ley modificatoria, por la que El Club Atlético Boca Juniors podrá enajenar el inmueble a terceros.

1990 - Decreto presidencial Nº 2.442 por el cual se le donó al Club Atlético Boca Juniors una parcela que corresponde al Estado Nacional por dominio eminente. delimitada por el Río de la Plata, la Avenida España y la calle futura prolongación de la Avenida Costanera, parcela que tiene una superficie de 715.951,89 m2. Asimismo se le otorgaron los canales adyacentes a los terrenos de referencia.

Las 40 hectáreas donadas a Boca Juniors, ya se habían casi duplicado, Menem había hecho lo mismo un año antes con la Corporación Antiguo Puerto Madero y lo volverá repetir al vender por un valor irrisorio , el predio ferial del Parque Tres de Febrero a la Sociedad Rural Argentina.

1992 - Se otorgan normas urbanísticas de subdivisión, tejido ocupación y uso del predio propiedad del Club Atlético Boca Juniors, que ahora tiene una superficie de setecientos quince mil novecientos cincuenta y un metros cuadrados, (715.951 m2) destinadas a la localización de grandes equipamientos a nivel de la Ciudad

1993 - La sociedad denominada Solares del Plata, es la nueva propietaria de las tierras. Organiza un concurso privado, en el que participan los más importantes estudios de arquitectura de la ciudad, con el fin de diseñar un complejo con equipamiento hotelero, centro de exposiciones, viviendas, oficinas y recreación náutica.

1997 - IRSA adquiere los 700.000 metros cuadrados que ocupa la Ciudad Deportiva, en 50,8 millones de pesos/dólares.

2007 - El proyecto de IRSA es aprobado por un decreto de Jorge Telerman, un mes antes de terminar su mandato, pero esa autorización fue anulada por la Justicia: en cualquier caso, un emprendimiento urbanístico de esa envergadura debía pasar por la Legislatura, con doble lectura, es decir, con una audiencia pública. Ese mismo año, el titular de IRSA, Eduardo Elsztain, había presentado su emblemático proyecto en la Casa Rosada.

 “Que esta tierra es de nosotros y no del que tenga más”, Daniel Viglieti

La Corporación Antiguo Puerto Madero S.A vendió el último lote de su barrio Premium a la desarrolladora North Baires para alojar la cadena hotelera The Ritz-Carlton. Por el predio de poco menos de una hectárea, 8,200m2 pagó USD 57.000.000, IRSA pago por el terreno de ex Ciudad deportiva, la mejor tierra urbana con miles de metros lineales sobre el río, USD 710.000 por cada hectárea. Multiplicó su inversión ochenta veces del precio original.

Este nuevo Puerto Madero, o el Dubái de Buenos Aires, como se lo ha dado en llamar incluirá torres de más de 100 metros de altura viviendas, oficinas, un shopping, un hotel, un embarcadero entre otros. En lo que considera como su proyecto más ambicioso, IRSA invertiría US $1.600 millones. Las unidades tendrán un precio mínimo de USD 6.000 el m2, según ha dicho la propia empresa, que espera tener una rentabilidad de USD 700 millones.

IRSA, propiedad de Eduardo Elsztain, discípulo y ex socio en Argentina del magnate húngaro George Soros, ha contado siempre con el favor de todos los gobiernos.

Es una gigantesca corporación que cuenta con 11 edificios corporativos, 15 shoppings, los hoteles Sheraton, Interamericano y Llao LLao. Es dueño de CRESUD una empresa

que posee 34 campos en América del Sur con más de un millón de hectáreas y tiene el

23% del Banco Hipotecario SA, con mayoría en su directorio, privatizado en tiempos de Menem y luego favorecido con el manejo de 20.000 millones de pesos para la operatoria del plan Pro. Cre. Ar. Administra el CEC, Centro de Convenciones de la Ciudad, en plaza Francia, otorgado en una concesión digitada con un canon irrisorio.

Esta operatoria no solo es aplicada por el privatizador gobierno de la ciudad, en Vicente López en 2004, simultáneamente con la finalización del Paseo de la Costa, el entonces intendente radical, luego radical K, Enrique “el japonés” García, hizo aprobar en una escandalosa sesión del concejo deliberante una nueva norma que permitía la realización de torres en altura frente al río. Dos fueron los primeros beneficiados, IRSA que concretó el proyecto Horizon con tres torres de 14 pisos y la firma Ribera Desarrollos S. A con su emprendimiento ALRIO, de 600.000 m2, propiedad de Carlos de Narvaez , hermano del ex político menemista y macrista Francisco de Narvaez. Actualmente en concurso judicial. Gran parte de las costas fueron entregadas para hacer barrios cerrados. El emblemático proyecto de Nordelta, “la ciudad de los rubios”, fue aprobado en 1992 por el gobernador Eduardo Duhalde, durante la presidencia de Carlos Menem, e iniciado en 1998 cuando se queda con el mayoritario paquete de acciones el financista Eduardo Constantini, su actual presidente, quien junto a Elsztain fueron invitados por la expresidenta Cristina Kirchner a invertir en el proyecto de la isla Demarchi, pegada a la ex Ciudad deportiva, en el frustrado proyecto que aspiraba a convertirse en el “Hollywood argentino”.

El rio y su costa, un bien común

La lógica privatizadora y la especulación constituyen un elemento clave para entender los mecanismos de acumulación y valorización del capital, que se dirige de modo creciente hacia bienes no renovables, entre ellos el suelo urbano, fijo, único, irrepetible y escaso, produciendo bienes raíces, mercancías para una elite de altos ingresos. Todos los terrenos públicos de la ciudad, particularmente aquellos que por su tamaño y ubicación tienen mayores plusvalías, son objeto de negociación y se hallan persistentemente erosionados por los medios para apropiarlos con la retórica de la puesta en valor. En lugar de responder a la crisis ambiental, habitacional, de infraestructura, de segregación y fragmentación socio-espacial, esta práctica sistemática la reproduce, ampliándola y causando nuevos conflictos, con consecuencias que determinan de manera casi irreversible el futuro de la ciudad.

El rio tiene un plus único, también un significado simbólico, aunque sistemáticamente es negado y agredido por la contaminación y la usurpación de su costa, sigue siendo el único paisaje absolutamente natural que se conserva desde nuestro origen histórico como urbe, posee además una belleza escénica excepcional, que nos permite situarnos en la impar platea desde donde observar la poética del horizonte.

El rio tiene una vital importancia en nuestra salud, no solo nos provee del agua que bebemos, nos garantiza la renovación del aire, imprescindible para enfrentar la polución. Levantar una masa de torres como un muro infranqueable solo servirá para agravar este cuadro y profundizar fenómenos como la llamada isla de calor, que afecta a una gran zona de nuestra ciudad. El agua como parte del ambiente, lo abracan todo no le pertenecen al hombre, el hombre pertenece al ambiente, no entenderlo es marchar irremediablemente al ecocidio.

Con las consecuencias del cambio climático a la vista y la crisis hídrica que afecta a la Cuenca del Plata, fruto también de la deforestación y el avance voraz del agronegocio, el cuidado del agua, es una prioridad sin medias tintas. La pandemia ha puesto en su centralidad la importancia sanitaria del agua. Ahora amplios sectores de la población están enfrentados a la amenaza de quedarse sin agua potable, ante la pasividad de políticos y funcionarios.

El agua, el río, su costa y los humedales son un patrimonio colectivo que debe ser mantenido como tal, de acceso amplio e irrestricto, y no debe ser apropiado para el goce y los negocios de una élite acaudalada y especuladora.

Costa Urbana es un todo un ejemplo de cómo funciona el entramado de relaciones de estos grandes operadores inmobiliarios y financieros, con una extensa nómina de políticos de distinto signo, “condotieros” que en distintos estratos del Estado ofician de lobistas para favorecer sus negocios.

Esta línea de acción se ve facilitada desde los ámbitos académicos y las asociaciones profesionales, quienes han resignado toda postura crítica ante esta política depredadora de la tierra urbana, representan los intereses de los grandes estudios de arquitectura y su maridaje con las grandes empresas constructoras, favorecidos con estos mega emprendimientos. Los porteños, han tenido generalmente una posición pasiva ante la ola privatizadora, por indiferencia, desconocimiento y también por consenso con esta política, a pesar que les arrebata consecuentemente el espacio público que les pertenece como bien común.

El barrio de élite Puerto Madero, es paradigmático en este sentido, es considerado “exitoso” por gobernantes de distinto signo, que comparten con su presencia el directorio de una sociedad anónima administrada sin control, que prometía un derrame beneficioso hacia la ciudad y que nunca se produjo. Un proyecto que desde su origen fue creciendo en su volumen edilicio, sin ser sometido a ninguna norma vigente. Ese es el modelo urbano que pretende replicar Costa Urbana.

Pero el camino recorrido, entre otros por los vecinos de Caballito enfrentando a IRSA ante su proyectado shopping, la inédita y amplia participación en la audiencia por Costa Salguero, la reciente presentación del Observatorio del derecho a la ciudad junto a 100 colectivos con miles de firmas del proyecto de ley para expropiar el predio de IRSA y destinarlo a la creación de la Reserva Ecológica Costanera Sur II – Nuestro Río, y las diversas actividades a favor de la postergada ley de Humedales, muestran una tendencia positiva hacia un mayor compromiso con su ciudad.