Os prismas de Gramsci. A fórmula política da frente única (1919-1926) de Marcos Del Roio

Casas, Aldo Andrés

San Pablo, Xama Editora, 2005, 199 páginas.

Es posible que Gramsci sea hoy el marxista más (y más elogiosamente) mencionado. En gran medida, ello se debe a la originalidad y fecundidad de los aportes y las "pistas" que entreabrió, sobre todo con sus Cuadernos de la Cárcel, una obra de valor tan excepcional como las condiciones en que debió ser escrita. Pero se ha dicho con razón que el revolucionario sardo es mucho mas citado que conocido, y es sabido también que los usos de Gramsci fueron y siguen siendo en ocasiones un verdadero abuso. De hecho, existe una disputa teórico-política en torno a su obra y a las interpretaciones que de la misma cabe hacer al comenzar el siglo XXI: ¿intelectual a inscribir en el giro cultural, mentor de quienes entienden lucha por la hegemonía como profundización de la democracia o filósofo de la praxis indisociable del comunismo?

Del Roio aporta una conclusión tan categórica como fundamentada: "Gramsci elaboró una particular síntesis teórica que lo contextualizó como actor político y autor de la mayor importancia en el marco de la refundación comunista." (página 181). Y a esto llega desde un marco interpretativo presentado en la introducción: "La refundación comunista del siglo XX, teórica y práctica, particularmente con Lenin y Rosa Luxemburgo, partió del rescate de la dialéctica materialista de Marx, de la crítica al imperialismo capitalista, del papel del campesinado en el proceso revolucionario y de la escisión con el reformismo. Aún con diferencias […] ambos autores se encuentran en el campo del rescate y de la actualidad de la revolución socialista internacional, elemento que define esencialmente esa vertiente del marxismo y del movimiento obrero" (:19). El enfoque se revela fecundo, pues el conjunto del libro ilustra que "El contexto de la refundación y la multiplicidad de las fuentes de las que dialécticamente se sirvió para entablar una crítica radical de lo existente, sin unilateralidad, permiten captar mejor el lugar de Gramsci en ese contexto sociohistórico" (:20).

Esta investigación tiene el interés y valor adicional de proyectar luz sobre una fase relativamente desatendida de la vida de comunista italiano. Existen trabajos valiosos analizando el impacto de la Revolución Rusa y la interpretación que de la misma hiciera el joven militante socialista que era Gramsci, así como también su período ordinovista y las valiosas elaboraciones nutridas por el movimiento de los Consejos de fábrica (1919/1922), y son innumerables las indagaciones referidas a la producción carcelaria (desde noviembre de 1926 a 1932). Pero los años intermedios fueron menos considerados. Y esto es lo que Del Roio nos permite conocer: el trabajo teórico-político de Gramsci en su breve pero intenso accionar como dirigente del Partido Comunista Italiano (que incluye un compromiso vital con la Internacional Comunista) y las batallas políticas que culminan en la ruptura con Amadeo Bórdiga y lo proyectan como principal dirigente de PCI, muy poco antes de ser encarcelado por el fascismo.

A lo largo de varios capítulos ("Guerra, revolución y escisión comunista en Gramsci", "La paradoja entre escisión comunista y frente único", "Refundación comunista y frente único en Gramsci" y "La estrategia del frente único antifascista") se documenta la trabajosa elaboración de Gramsci, en las difíciles condiciones generadas por el ascenso del fascismo y por las diferencias de la mayoría de la dirección del PCI (bajo la influencia sectario-ultraizquierdista de Bórdiga) con el Comité Ejecutivo de la Comintern. Y se exponen también las dificultades derivadas de las agrias disputas que estallaron en el movimiento comunista ante el reflujo de la revolución europea y marcaron sus Congresos Mundiales (en junio de 1921 el Tercero, el Cuarto en noviembre de 1922 y en junio de 1924 el Quinto), así como por las primeras expresiones de lo que Del Roio denomina "la regresión teórica del bolchevismo", tras la muerte de Lenin.

El "hilo rojo" del libro consiste en exponer el original desarrollo que realizó Gramsci. Partiendo de las polémicas tesis del frente único avanzadas por la Comintern desde 1921, inicialmente rechazadas por la dirección del PCI desde posiciones izquierdistas, Gramsci se comprometió con ahinco en la búsqueda, no exenta de errores y vacilaciones, de una perspectiva política original, que articulara la necesaria "escisión" (con respecto al capital y las instituciones reformistas), la batalla por la unidad proletaria enfrentando al fascismo y el combate por la hegemonía, como condición de posibilidad para forjar el necesario bloque entre los obreros del norte y el campesinado meridional. Esa experiencia fue tan rica e importante que, aún después del corte brutal introducido por la cárcel, continuó alimentando las reflexiones "für ewig" del comunista en su celda. Como dice Del Roio: "En los Cuadernos... Gramsci estableció un diálogo crítico con la totalidad de las innumerables influencias que aportaran a su formación política e intelectual: Croce, Sorel, Maquiavelo, Trotsky, Bujarin y otros. Sus principales aliados en esa inmensa empresa cultural y política son Marx, Lenin y Labriola, profundizando su agenda teórica sin dejar de preservar/superar mucho de lo que antes había incorporado de sus interlocutores" (:186).

Por supuesto, es un libro polémico sobre el cual cabe a la vez polemizar. ¿El aporte de Trotsky en lo referido al frente único aparece injustificadamente disminuido? ¿El desempeño de Bujarin resulta embellecido? ¿La equívoca postura ante la "cuestión rusa" facilitó la estalinización del PCI? ¿Qué relación existe entre la "regresión teórica del bolchevismo" y la contrarrevolución estaliniana que removió hasta los fundamentos de la Revolución de Octubre? ¿Es correcto el desliz semántico que transmuta al frente único de "fórmula política" en "estrategia"? Sobre estas y otras cuestiones puede continuar la discusión, sin que ello disminuya en nada el valor de este libro que es necesario leer por cuanto ofrece una sólida y original evaluación del aporte teórico-metodológico-militante de Gramsci. Del Roio nos ayuda a comprender como fue posible que, en el momento mismo en que caía la noche en Europa y el mundo, pudo prenderse una luz que, a despecho de todas las vicisitudes del combate por la emancipación, sigue alumbrando. Tiende así un puente entre aquella refundación del comunismo que presidió la primer parte del siglo XX, y la refundación que requiere el comunismo del siglo XXI.