"¿Cuál es más alarmante, la crisis climática o la crisis financiera?"


Por Francisco Sobrino

La nota editorial de Monthly Review (Vol. 71, N° 7) – en diciembre de 2019, citó un artículo publicado en la Revista Bloomberg, importante publicación financiera neoyorkina, del 28/10/2019, con el título de esta nota. Los  “CLOs” es la sigla en inglés de los “fondos de préstamos financieros de alto riesgo que son agrupados y vendidos en tramos”. El artículo tenía la fotografía de la joven activista que lucha contra el calentamiento global, Greta Thunberg. Y comenzaba: “Llámenlo el efecto Greta. Los titanes de de la finanza mundial reunidos esta semana en la asamblea del FMI en Washington identificaron al cambio climático como un riesgo clave a largo plazo para la salud de la economía mundial”. Pero luego agregaba que una amenaza inmediata mucho mayor son los préstamos a las corporaciones altamente endeudadas, que junto a la recesión mundial que está a la vuelta de la esquina, podría poner en peligro  la suma de 19 billones de dólares de las deudas corporativas, alrededor del 40 por ciento del total de préstamos a las empresas, de acuerdo al FMI. El problema es que “oculta en los bolsillos escondidos del sistema financiero hay una suma de alrededor de 1,2 billón en préstamos de alto riesgo, incluyendo las obligaciones de alto riesgo  (“CLOs”), agrupadas y vendidas en lotes, que ahora suman alrededor de 600 mil millones de dólares. Todo esto constituye una gran cantidad de material inflamable que puede desencadenar en cualquier momento una terrible tormenta de fuego. El FMI considera que alrededor del 80 por ciento de las instituciones financieras no bancarias son tan vulnerables como lo eran durante la gran crisis financiera de los años 2008-2010, un 60 por ciento más que hace un año. Y el artículo de Bloomberg concluye: “¿Cuál es más alarmante, el cambio climático o los CLOs? El hecho es que ambos representan importantes riesgos mundiales y exigen atención. Con el debido respeto a Greta  Thunberg, la bomba de tiempo de la deuda corporativa es la amenaza más inminente”.

Sin dudas, para la clase capitalista en particular, los CLOs y otras inversiones de alto riesgo, endémicas en el capital financiero monopolista, son más alarmantes que la aparentemente más lejana amenaza del cambio climático. Es más, para la economía capitalista, el cambio climático puede aumentar las primas de seguros, pero también abre mercados totalmente nuevos, debido al derretimiento del hielo ártico, el incendio de la selva amazónica, y la sequía de las fuentes de agua  del mundo, ofreciendo nuevos campos para la extracción y venta de más combustibles fósiles y otros recursos naturales. Para Monthly Review, hay billones de dólares para ganar extrayendo y vendiendo más combustibles fósiles, que es lo que importa desde la perspectiva de la rentabilidad. Entonces, juzgado simplemente desde el punto de vista del capital financiero, el cambio climático, apenas si importa en los cálculos de las corporaciones hoy en día. Para Bloomberg, vocera de la opinión del capital, estamos gastando demasiado tiempo enfocados en el cambio climático como un “riesgo mundial”, frente a una implosión del capital financiero, que representa una amenaza más inminente para la economía capitalista.

Para los columnistas financieros, nuestra prioridad es la economía antes que la tierra; el capitalismo antes que la  naturaleza. Sin embargo, desde cualquier punto de vista realista, es evidente que nos enfrentamos con dos crisis inminentes e irreversibles; una que amenaza en un tiempo tan corto como un año desestabilizar a la economía capitalista mundial, y la otra prometiendo destruir al planeta como un hogar humano, desestabilizando a la civilización industrial y socavando las chances  de sobrevivir para cientos o miles de millones, de personas en este siglo. Ambas representan la culminación de las contradicciones capitalista durante siglos de desarrollo. Y ambas señalan la necesidad de transformar la sociedad de manera revolucionaria, creando un nuevo modo de producción.

Para los redactores de Monthly Review, cuando estalle la próximo crisis económica, la respuesta deberá ser, como mínimo alguna clase de “Nuevo Tratado Verde de los Pueblos”, que apunte a transformar todo el sistema de producción, de manera que logre los objetivos duales de una transición justa, del capitalismo neoliberal (y eventualmente del propio capitalismo), y la creación de un orden más sustentable y ecológico, libre  de combustibles fósiles. Lo más alarmante de todo es  que quienes representando el punto de vista del capital, traten de decirnos que necesitamos poner la prioridad principal en apoyar al orden financiero irracional existente, y prestar menos atención a la lucha sobre el cambio climático, para  permitir así que continúe el sistema existente de explotación económica, robo y destrucción ecológica. La única verdadera respuesta a la crisis epocal de nuestro tiempo es reconocer que el problema no es un problema  abstractamente económico o ecológico; sino que la esencia del desafío es la de trascender a la modalidad capitalista contemporánea que ha traído al mundo al borde del abismo de un desastre total y absoluto.

Francisco T. Sobrino es integrante del conejo de redacción de Herramienta