El ciclo estatal de las luchas en Bolivia (2006-2019), la crónica de una muerte anunciada y la coyuntura política actual


Por Jorge Viaña

Introducción y encuadre teórico.

Zavaleta, en una de sus obras más importantes que se autocensuró en vida, La Conjuración de Noviembre y la Caída del MNR y apareció póstumamente en 1995, decía una gran verdad. Que el pecado original de la revolución boliviana es haber nacido sindicalista. Lamentablemente se repitió esta pauta en el manejo del poder de estos 14 años de gobierno del MAS, sindicalismo sin horizonte revolucionario es lo que vivimos como mostraremos a continuación. Guiados por el filo más crítico de Zavaleta, también planteamos ideas muy importantes en la investigación sobre el origen clasista y de castas que hicimos (Viaña y otros 2014) sobre el Estado Plurinacional y la formación del bloque histórico popular que subió al poder del Estado el 2006. La principal hipótesis estaba basada en la idea de que en Bolivia los ciclos estatales son cortos y los virajes políticos muy bruscos, más aún si cometemos el pecado anti-revolucionario de ser sólo sindicalistas y no revolucionarios que se arrastra desde 1952, los motivos los explicaremos a continuación.

El MAS no vio que los 4 años de proceso constituyente (2006-2009), pero sobre todo los 10 años de Estado Plurinacional (2010-2019) (mal o bien) ya estaban en una fatiga insalvable, que sí vieron los sectores conservadores y se basaron en esa realidad para hacer el golpe que derivó en la renuncia del MAS al poder el 10 de noviembre del 2019.

Ya eran muchos años de esfuerzo por construir Estado Plurinacional. Desde su promulgación del 7 de febrero del 2009, eran 10 años, la historia ya había sido generosa con el MAS y la fatiga ya era larga. El poder por lo general te ciega frente a lo evidente. La incapacidad congénita de un sindicalismo estrecho que se empieza a extraviar en la borrachera de poder por demasiado tiempo es presa fácil de un golpe, esta es una triste lección.

Incluso una verdadera y auténtica revolución como la de 1952 empezó a convertirse –como también decía Zavaleta- en conservadora casi al día siguiente, como muchas revoluciones o diríamos casi todas, por ejemplo la Revolución Rusa que duro tan solo 7 años, de 1917 a 1924 y luego un largo y contradictorio proceso de descomposición de décadas al mando de la genocida burocracia estalinista. Volviendo a Bolivia, en 1956 la estabilización monetaria y la injerencia norteamericana minan rápidamente la revolución y en 1958 ya se da la ruptura con el movimiento obrero (tesis de Colquiri). De ahí las clásicas maniobras y triquiñuelas sobre la base estructural ya dañada del régimen y el deterioro acelerado de un ciclo estatal que caía sin parar en el extravío conservador hasta que llega el golpe de 1964.

En Bolivia desde el 2010 empieza gradualmente el extravío conservador del MAS, en el 2016 se agudiza, los siguientes 4 años fueron hasta el 20 de octubre del 2019 de profundización del extravío ya insalvable e histórico, es cuando la extrema derecha aprovecha este extravío y hace el golpe, largamente planeado, basándose en los errores del MAS. Esto no tiene que ver solo con el capricho o desvaríos de tales o cuales dirigentes que por cierto, fueron groseros e irreparables igual. Sino con una cualidad estructural de Bolivia que pocos entienden.

Primero la tendencia a la conducción de la pequeña burguesía de los procesos revolucionarios, que vienen desde la abdicación del proletariado al poder en la revolución de 1952 y que se hace teoría explícita con Guevara Arce cuando el poder dual se resuelve a favor de su lado pequeño burgués. Por eso la defensa del estado les parecía más importante que la defensa de los sindicatos y las bases movilizadas (Zavaleta, 2011:673). El MAS lamentablemente repitió esta trágica historia que la mayoría ni lo vio, los menos lo vieron y subestimaron esta tendencia de la historia Boliviana reciente. Esta tesis de Zavaleta de la tendencia de la pequeña burguesía de conducir los procesos revolucionarios desde el desenlace del poder dual en favor de la pequeña burguesía después de la revolución de 1952 se complementa con otro aspecto simétrico que es la tendencia del campesinado desde1952 de hacer alianza con el Estado en vez de con la clase obrera porque creía que el aparato del estado burgués era el que lo había liberado del pongueaje y entregado las tierras:

Los dirigentes campesinos se acostumbraron a tratar de continuo con el aparato del Estado, a no existir independientemente de él y, por eso, cuando el imperialismo toma directamente dicho aparato –con Barrientos- el trato se continuará casi con las mismas características. El campesino había hecho un hábito de su dependencia del estado (Zavaleta 2011: 675)

Este error fue inevitable también, y el 9 y 10 de noviembre del 2019 le cobró caro al MAS el haber repetido estos dos graves errores durante muchos años. Una conducción pequeño burguesa estatalista, economicista, despolitizadora, y como su complemento simétrico potenciar y reforzar el hábito de dependencia del campesinado indígena del Estado que hizo que cuando no existiera gobierno no supiera qué hacer, no había nadie que lo “conduzca”.

Toda historia está inserta en una historia mayor, eso es lo que no se quiere o no pueden ver hoy, tanto los que creen que lo único importante es el golpe y no hacer ninguna autocrítica, como los que solo denuncian al MAS por dictadura y hacer fraude. Ambas profundamente conservadoras. Algo se habrá hecho tan mal para que el gobierno –con golpe o sin él- se caiga como un castillo de naipes entre el 9 y 10 de noviembre del 2019. El golpe sólo desnudó la extrema debilidad del gobierno del MAS, el golpe no lo crea ni lo inventa. Esto debe ser estudiado a fondo por los que hacen política revolucionaria y no sindicalismo para estatal prebendal.

El pecado sindicalista se repitió en otras condiciones históricas, en vez de hacer política de autogobierno y poder popular desde las masas se cayó en un sindicalismo renovado y un estatalismo conservador, y luego sindicalismo clase mediero y ya ni siquiera popular, además esto se agravó porque los ciclos estatales en Bolivia son cortos y los virajes bruscos; esto también se confirma tristemente porque en Bolivia ya hay una tendencia de conducción pequeño burguesa de los procesos revolucionarios, que se agravó resultado de la forma en la que se dio el desenlace de la dialéctica de clases en la revolución de 1952 y se la revivió desde el 2010, y con mayor fuerza desde el 2016 hasta que fue demasiado tarde en noviembre del 2019.El complemento de este fenómeno es que el campesinado indígena y no indígena, pero también los sectores populares urbanos hicieron un hábito de clase de su dependencia del estado, pero desconfiando profundamente del gobierno del MAS.

El golpe no hubiera sido tan efectivo y tal vez lo hubiéramos revertido si el 9 y 10 de noviembre hubiera habido masas movilizadas en La Paz para defender al gobierno. Pero la pregunta es la inversa ¿Por qué no hubo masas movilizadas?

La historia no se explica por lo que no hubo sino por lo que hubo efectivamente. Y en La Paz el 9 y 10 de noviembre se desnuda la cruda realidad que a esas alturas no había nadie que saliera a defender al gobierno del MAS. Era un gobierno huérfano de masas de las que se jactaba tanto lo iban a defender ¿Como pudo ser posible esto? Lo que justamente los despistados conservadores de un lado y del otro consideraban casi imposible se dio. Veamos como ocurrió eso.

Lo que quedó fue un golpe que mostró que lo único que había era un gobierno huérfano de masas que se reclamaba “amo y señor” de esas masas. La realidad parecía que sobrepasaba a la fantasía. Veamos cómo esta paradoja llegó a ser una triste realidad. Con lo cual se cayó no sólo el gobierno del MAS sino un proyecto popular y de las masas que es lo peor de todo esto. Como fue el golpe de 1973 en Chile o el golpe contra la Asamblea Popular en Bolivia en 1971. Se cancela un proyecto y el avance de lo popular y no sólo los individuos o los partidos encaramados en la punta de la ola.

Las dos grandes fases de los 14 años de gobierno del MAS[1]

Existe un cierto consenso en que una cosa fue el primer gobierno de Evo Morales y otra cosa fue lo demás. La primera fase, del 2006 al 2009 es el momento de concretización del proceso constituyente en el que lo fundamental del proceso está dado por la construcción previa de proyecto popular desde las asambleas y luchas callejeras que venía con mucha fuerza social, las luchas de fines de los 90s, la guerra del agua del 2000, los levantamientos indígenas 2000, 2001, la guerra del gas del 2003 que expulsa a Goni, la lucha por la nacionalización que tumba a Carlos Meza en el 2005. Era un periodo en el que existía un proyecto construido por la sociedad, desde la sociedad y para la sociedad en décadas de lucha, conocido en parte como la agenda de octubre. Que en parte el MAS intentó expresar con cierto éxito. Del 2010 al 2019 sería la segunda gran fase de gradual decadencia.

Al finalizar el proceso constituyente (fines del 2009 inicio del 2010) se da la lucha en las calles e instituciones contra los sectores conservadores por sacar adelante la nueva constitución, que en sí mismo es un proyecto político, refundar el país, descolonizar y la nacionalización de los recursos. Todo un proyecto desde abajo construido abajo y para la gente de abajo que costó décadas construir. Fue el momento más revolucionario en el que un gobierno de reformas tendía –al menos en algunos aspectos- a ciertos aspectos revolucionarios, se dio una parcial revolución política. Vivimos una parcial revolución política, porque sustituyó parcialmente a la oligarquía y a ciertos sectores burgueses en el poder del Estado, por sectores pequeño burgueses, campesinos, indígenas, sectores populares urbanos, bajo el rótulo de lo “indígena originario campesino”, que luego del 2010 empezó un proceso de involución gradual conservadora. Pero nunca se planteó la construcción de un poder popular y de una transformación más profunda y estructural que nos acerque realmente al socialismo[2]. Esta fue su virtud pero también su límite desde el principio.

Como siempre ocurre, también fue el momento de inflexión conservadora ya que la construcción institucional de cualquier Estado[3] siempre es conservador, después del proceso constituyente que fue muy largo 4 años, desde el 2006 al 2009[4], el MAS se concentró cada vez en construir Estado y esto hace reflotar las tendencias más conservadoras (machistas, coloniales, capitalistas), ahí surge claramente el ala derecha del MAS, por lo general abogados mediocres y funcionarios burocratizados, varios de ellos ministros que empiezan a ser dominantes en el escenario. Alentados o no por los máximos dirigentes del MAS. Empiezan a darse los síntomas de esta primacía de los sectores conservadores pragmáticos estatalistas. Llega en el 2010 el gasolinazo que fue un error político, fue un intento de quitar la subvención a los hidrocarburos que afectaba terriblemente a los sectores populares y en el 2011 el manejo conservador del conflicto del TIPNIS que fue el momento más claro de esta nueva etapa de gradual viraje a una posición conservadora.

Esta nueva etapa conservadora estuvo marcada de forma cada vez más clara por permitir o no hacer lo suficiente frente a la corrupción, ir gradualmente apoyándose en los sectores de la agroindustria del oriente, en la banca y en que casi lo único importante era el crecimiento del PIB y la economía. Entre el 2011 al 2015 ya había cuajado este nuevo esquema de poder del MAS, con ciertos aspectos que permitían mantener cierta fachada popular. Paralelamente se fue tutelando y luego desarticulando a las organizaciones fundamentales del proceso como la CONAMAQ, CIDOB, la COB, CSUTCB y otras. Se las veía como retaguardia del proceso a tono con este estatalismo y economicismo pragmático y conservador.

Es por eso que en el 2016 ya se da el impase que se convertiría en histórico, el 21 F aparentemente fue resultado de la impaciencia de Morales y de sus más cercanos colaboradores, una impaciencia de tener poder hasta el 2025 que llevó a perder este referéndum. Fue un gravísimo error político del MAS como el propio vicepresidente reconoció un año después en una entrevista, del que después no se pudo salir más, ¿qué necesidad había de convocar a un referéndum por una nueva reelección después de 6 meses de haber ganado la elección nacional para tener poder por 10 años más?. Ahí se notaba ya un extravió grave pero que podía resolverse si se hacía autocrítica y se reconducía el proceso. No se quiso hacer eso. Se conformaron con el justificativo del “día de la mentira”,  en su balance se aludía a que “todo se había hecho bien y lo único que hacía falta era redoblar la propaganda y hacer propaganda en las redes sociales”. Un extravío clase mediero clásico que cree que el mundo empieza y acaba en el internet las NTIC´s y estos exotismos posmodernos. Esto ya selló la gradual caída inevitable.

Y por lo tanto, la solución fue peor que la enfermedad, en vez de hacer otro referéndum y ganarle en la cancha a los conservadores, como había hecho Chávez, quien después de haber ganado 14 elecciones seguidas perdió el referéndum para la reelección en el 2007 y en vez de inventarse artilugios legales fue a profundizar la estrategia de movilización y de radicalización del proceso que venía conduciendo desde el 2002, año del golpe fallido contra él, profundizó la movilización de masas y de construcción de comunas, círculos bolivarianos y poder popular y gano el referéndum el 2009. Esta es la única vía revolucionaria[5] por que combina construcción de poder popular, movilización de masas y coyuntura y necesidad de reelección. Zavaleta criticaba a los gobiernos de Torres y Ovando en los 70s por no movilizar a las masas que consideraba el único método para resistir el embate del imperialismo (Zavaleta, 2011: 656). Bolivia renunció a eso completamente. Pero para peor, simulando que eso se hacía. Uno no puede auto engañarse tanto.

En Bolivia se inventaron el derecho humano de los políticos a ir a la reelección y metieron por la ventana la reelección a Evo Morales. Grave error, la metodología era artilugios abogadiles, típicos de la impaciencia clase mediera otra vez. Un tipo de manejo del poder que no tenía ya casi nada de popular, de soporte y potenciamiento clasista de los sectores populares en la sociedad y desde la sociedad, La salud se la descuido hasta el 2018, cuando el seguro único y universal de salud estaba en la constitución desde el 2009,casi una década, la educación también en gran medida fue secundaria y casi todo la política del gobierno estaba dirigida a la adulación de las clases medias urbanas, grave error en un país tan politizado y de amplias masas populares que empiezan a tener una actitud de votar por el MAS pero sospechar de él. No irían a poner el pecho como habían hecho entre 2006 al 2010.Y no se los pude culpar en absoluto. Esto es lo que el gobierno no vio.

El grave error fue que ni siquiera se intentó -e incluso se le tenía miedo- a la construcción de poder popular desde abajo y la movilización de masas. El modelo venezolano fue el más estigmatizado de puertas para adentro aunque en el discurso se lo mantenía como bandera. Ni se intentó como en Venezuela hacer comunas, círculos Bolivarianos, poder popular, empoderamiento creciente desde y para la sociedad movilizada, la movilización de masas como el eje fundamental del proceso.

La gran victoria del proceso Venezolano es que dieron la vuelta en décadas en la propia sociedad la correlación de fuerzas de los sectores populares que tienen siempre la iniciativa hasta hoy frente a las elites, los sectores explotados, movilizados frente a las burguesías y oligarquías en las calles es siempre el factor central sobre el cual se mueve el manejo político estatal y del PSUV, sobre esta base central clasista y de referencia siempre societal es que se mueve el estado en Venezuela hoy, por eso a pesar de estar en una gran crisis que ya dura años no se cae el gobierno y no está colapsado el proceso Venezolano.

En Bolivia, que hubiera sido más fácil hacer lo que hizo el proceso venezolano, se cometió el grave error de desmovilizar a la sociedad, despolitizarla, hacer que el objeto de los cambios que era el Estado se convierta en el sujeto del cambio que ya lo advertimos cientos de veces desde el 2006 (Viaña, 2006). Entramos desde el 2010 a un esquema pragmático estatalista, economicista conservador que llegó a su punto de no retorno el 2016 por que no se quiso hacer una autocrítica y hacer una reconducción del proceso, un manejo de poder popular y clasista, priorizar la movilización popular, el empoderamiento de los explotados en la sociedad y para la sociedad movilizada y tratar de armonizar esto con el manejo económico y el estatalismo gris que lamentablemente se convirtieron en lo único importante.

Para ser justos también hay que decir que esto no se veía tan claramente por los enormes éxitos en el campo económico, el PIB de aproximadamente 9.000 millones de $US creció a 35.000 millones de dólares en estos 14 años, el PIB creció porcentualmente a más de 4,5%  como promedio en estos años del MAS, en los últimos años, Bolivia era uno de los países que más crecía en la región, cuando otros crecían a 1% o están ya en recesión y una inflación grande. Un verdadero record, la pobreza extrema se redujo sustancialmente como no había ocurrido en la historia de Bolivia, la pobreza moderada también se redujo, más de 2 millones de personas pasaron de la pobreza a la clase media; en un país de 10 millones de personas es todo un cambio estructural, para bien y para mal, por eso justamente ahí se ve una de las aristas del mayor error político que se cometió, no se hizo una adecuada conducción política de estos éxitos económicos, en gran medida el mensaje era tarifas baratas, consumismo y listo y acabo siendo casi un gobierno de clase media para las clases medias, con cierta fachada popular e indígena.

En la campaña con miras a las elecciones del 2019 un altísimo funcionario en campaña dijo que si no hay crisis económica o problemas con la economía, nunca habría una gran crisis política, ahí ya se veía un reduccionismo economicista ciego a lo que estaba pasando, dos semanas después vino la gran crisis política que creían imposible que remato en el golpe y caída del MAS.

Golpe y desbande del gobierno del MAS 

Los sectores conservadores aprovecharon bien estos graves errores, crearon múltiples escenarios para conspirar, que a nosotros no nos sorprende en absoluto[6], fue tan efectivo por el trabajo en los medio de comunicación en algunos sectores de clase media y sectores populares que incluso sectores “progresistas” empezaron desde el 2011 y con mayor fuerza desde el 2016, a consolidar un clima alimentado por los graves errores del MAS sobre corrupción, caso Zapata, arbitrariedad del poder, quererse eternizar en el poder, en el que se generó una representación social del gobierno como un gobierno dictatorial y corrupto que efectivamente interiorizó una buena parte de la población–incluso gente que apoyaba al MAS- y esto tampoco lo vio el MAS.

Se estigmatizaba de dictador al gobierno, incluso gente que fue parte del gobierno o muy cercana  a él llego a decir que era “una dictadura militar encubierta” que era “el gobierno más anti-indígena de la historia contemporánea de Bolivia” esto ya pasó de ser una apoyo crítico a un gobierno que cometía graves errores, pero popular al fin, a pasarse a apoyar a los sectores conservadores de derecha. Esta progresía acabó apoyando al neofascismo en Bolivia.

Como se dijo, la conspiración empezó a contar con el apoyo de muchos intelectuales progresistas y dirigentes sociales, etc. que generaron ese escenario de odio sin límites al MAS y a Evo Morales. Era “un dictador” y “había que recuperar la democracia”. Una mitad del país ya no apoyaba al MAS y se radicalizaba cada vez más con este discurso. Y la mitad que lo apoyaba se desmoralizaba cada vez más por la forma del manejo del poder del núcleo dirigente. Esto es muy grave y el MAS no lo vio.

Para las elecciones de octubre del 2019 cierta progresía intelectual justificaban cómo sacar a Evo Morales a toda costa, votaron por la derecha (Meza), con el “argumento” de voto útil para sacar al MAS, propugnaban un gobierno de transición de cualquier tipo, Por eso acabaron apoyando a la extrema derecha Boliviana. La gran mayoría hasta hoy no hicieron autocritica. Esto es claramente peor que todos los errores juntos  que cometieron los del MAS y se debe analizar a fondo, la bancarrota de algunos sectores, dirigentes, intelectuales que se pasaron a la derecha objetivamente.

Es por eso que después de la elección nacional del 20 de octubre del 2019 y que el MAS se declarara ganador en la misma noche de la elección y se detiene el conteo del TREP (conteo rápido) sin que existan resultados oficiales ni siquiera parciales fue un grave error, el MAS no vio que ya no estábamos en la relación Estado/sociedad del 2006 al 2010, una buena mitad de las masas votaban por el MAS pero desconfiaban mucho de él y no saldría a movilizarse por él, y otra buena mitad lo quería fuera a cualquier precio. La sensación en la población que incluso quería apoyar al MAS era de que hubo fraude, esto solo la historia lo demostrará. Pero todo esto el núcleo dirigente del MAS no lo vio.

El MAS se mantuvo en esta incapacidad de leer lo que estaba pasando, con sus bases totalmente desmoralizadas y algunos dirigentes extraviados amenazando en los medios. Los sectores conservadores convulsionan el país, queman algunos comités electorales departamentales y entran al paro cívico nacional que va creciendo y se van midiendo las fuerzas de movilización entre el MAS y los sectores conservadores. A cuatro días de la elección, el 24 de octubre el Tribunal Supremo Electoral saca los resultados del TREP (Conteo Rápido) con 100% de escrutinio Morales ganaba y sacaba 10% al segundo (C. Meza) y daba por concluido el asunto, otro grave error.

Crecía la movilización en el Oriente y lo único que faltaba era trasladar esta tipo de radicalidad y masividad de la movilización a La Paz, pues si bien existía movilización, no era suficiente para amenazar en términos reales al gobierno. Y el otro factor, neutralizar a la policía y al ejército se fue operando. 12 días después de la elección, el 1 de noviembre en un país convulsionado el Tribunal Supremo Electoral declara ganador oficial a Evo Morales en primera vuelta y al día siguiente los sectores conservadores en el cabildo de Santa Cruz le dan el ultimátum de que Evo Morales debía irse en 48 horas que parecía una broma imposible de cumplir para los que no veían la extrema fragilidad en la que estaba el gobierno.

En la semana del 4 al 7 de noviembre se prepara la última fase del golpe que el MAS ya no pudo revertir, el día viernes 8 empieza el motín policial en Cochabamba y se extiende por todo el país gradualmente, además parecería que el ejército ya estaba neutralizado, ya que salen a hacer declaraciones cantinflescas, que en síntesis quería decir que se  mantendrían al margen, el sábado 9 es desorientación absoluta y empiezan las primeras renuncias importantes del gobierno, el MAS sí intentó movilizar al ejército para neutralizar el motín, no lo pudo hacer y más grave aún, por ser un gobierno de las masas populares, tampoco pudo movilizar a las masas que votaron por él masivamente, el viernes y el sábado se hicieron enormes esfuerzos para movilizar a la gente en La Paz, nadie en La Paz saldría a las calles a defender al gobierno.

El sábado 9 de noviembre cuando ya prácticamente se había caído el gobierno, el presidente Evo Morales al medio día llama a un diálogo inmediato a los 4 partidos que obtuvieron representación parlamentaria en la última elección al que por supuesto nadie iba a asistir y convoca desesperadamente a la población y a los movimientos sociales a defender al gobierno a movilizarse pacíficamente. Tres días antes la convocatoria a un diálogo tal vez hubiera impedido el descalabro catastrófico al que llegamos, pero no lo hicieron ¿Habrá que saber algún día por qué?

 El domingo 10 de noviembre en la mañana luego del fracaso ante el intento de diálogo partidario convocado el sábado, el presidente Morales vuelve a salir en vivo en los medios de comunicación y plantea renovar el Tribunal Supremo Electoral  y hacer nuevas elecciones, todo eso ya fue inútil, el gobierno ya había caído. El mismo domingo a las 3 de la tarde sale el alto mando de las fuerzas armadas en vivo en los medios a “sugerir” que renuncie el presidente. Y también salen los máximos dirigentes de la COB[7] a pedir que renuncie el gobierno. Esa fue la estocada final y definitiva. Al finalizar la Tarde el presidente Evo Morales renunciaba a la presidencia desde el aeropuerto de Chimore en el Chapare.

Entre el sábado y el domingo ya había caído el gobierno como un castillo de naipes al que solo había  que soplar. Por eso un ignorante fascista (Camacho) con biblia en mano fue el héroe de esta patética epopeya y una mediocre senadora del oriente (Añez) conocida por sus posiciones racistas y su profunda ignorancia fueron los que empezaron a copar la escena.

El gran momento histórico en el que se confirma el vaciamiento de lo que había de revolucionario en el MAS es justamente la actitud de las masas entre el viernes 8 de noviembre que inicia el motín policial y el domingo 10 en el que cae el gobierno. Las masas populares de los 16 distritos alteños no estaban dispuestos a salir a defender a Morales, los sectores populares de las laderas de La Paz no estaban dispuestos a salir a defender a Morales, los aymaras de las 20 provincias de La Paz no estaban dispuestos a salir a defender a Morales y mineros y otros sectores del interior del país tampoco estaban dispuestos a salir a poner el pecho e impedir la caída del gobierno del MAS, a excepción tal vez de los cocaleros que estaban muy lejos y desorientados. Aunque tal vez nadie pensaría que se caería tan fácil y con un motín policial se cayó.

Todo el que no hace un análisis desde la sociedad, la historia  y la lucha de clases se sorprendió de que esto ocurriera, lamentablemente los que veíamos espantados desde el 2016 como el MAS hacía una política cada vez menos popular y de bases no nos sorprendió en absoluto aunque fue igual de terrible vivirlo. Desde el 2016 al 2018 planteamos ya este pronóstico, de que nadie saldría a defender al gobierno por sus graves errores y porque sabíamos que tarde o temprano habría un golpe de algún tipo más efectivo que el del 2009-2010 y que el núcleo central del MAS se negó a ver por años, hasta que se cayó:

Solo una precisión: desde sectores del gobierno suele decirse que a las masas hay que movilizarlas cuando “es necesario”. Esta es una posición formal y muy burocrática y encierra el peligro de que tal vez cuando se intente sea demasiado tarde, ya que la inercia proveniente de la ausencia de construcción de una movilización de masas permanente, de un poder popular desde abajo y del empoderamiento creciente de las clases explotadas…..no se logre concretar. Por qué precisamente la forma de conducción del proceso transitó sin que este factor fuera en absoluto importante hasta el presente. (Viaña, 2018: 154,155)

Triste final para el proyecto popular que –y esto es lo más importante- también cayó con Morales. No solo cayó Evo Morales cayo toda la lucha colectiva de los sectores populares de décadas. Y de este resultado –con golpe y todo- también son –y en gran medida- responsables el núcleo central del MAS desde el más desconocido hasta el presidente. Y deben rendir cuentas y darnos una explicación. Lo peor es que parecería que hasta hoy no se han dado cuenta de lo que les pasó, mostrando hasta dónde puede llevar el extravió del poder.

Como prácticamente ya no había gobierno el sábado, el gobierno estaba en desbande, el domingo 10 de noviembre, en la tarde, renuncia el presidente después de la “sugerencia” del alto mando. También renuncian el vicepresidente, la presidenta del senado y el presidente de la cámara de diputados dejando un vacío de poder, otro grave error, incluso en el momento de la catástrofe se actuó mal, porque este vacío de poder es el que abrió las puertas de par en par a la legitimación del golpe, el lunes 11 le otorgan el asilo a Evo Morales en México y el martes 12 llega a México. Incluso eso requiere un análisis porque muchos sectores populares acusaron de inaceptable el que se fuera Evo Morales a México. Claramente fue un golpe de Estado pero muy particular, el golpe no produjo lo orfandad de masas del gobierno, sólo la aprovechó y el gobierno nunca pensó que eso le ocurriría.

Lo peor de todo no es que no vieran que se podían caer como castillo de naipes, sino las consecuencias de eso. Esta catástrofe la pagaron otros, Masistas secundarios y subalternos que se quedaron a resolver el desastre, mal o bien lo asumieron, esto ha creado la primera gran fractura del MAS que se está intentando subsanar con la misma receta, retoma del control por los mismos y decisiones de 5 o 6 individuos, en un perspectiva puramente pragmática de volver a recuperar el poder del estado sin absolutamente ninguna autocritica sincera y profunda de semejante descalabro al que nos llevaron.

Luego vinieron las masacres de Sacaba el 15 de noviembre y la masacre de Senkata el 19 de noviembre donde fueron asesinados al menos una docena de personas y encima el gobierno de Añez dio impunidad legal al ejército para hacerlo. Una última cuestión es que en El Alto la gente no se movilizó para que vuelva Evo Morales, se movilizó porque quemaron la wiphala y se daban cuenta que volverían a ser marginalizados y discriminados por este grupo seudo-fasista que se acababa de hacer con todo el poder por la irresponsabilidad y ceguera de los altos funcionarios del MAS. Exigían la renuncia de Añez y el respeto a la wiphala. En Sacaba, sí había una cierta reivindicación de retorno de Evo Morales pero habría que ver cuán generalizada era. En cualquier caso nunca fue el eje de las movilizaciones el retorno de Evo Morales desde su renuncia hasta la promulgación de la Ley de convocatoria de nuevas elecciones el 24 de noviembre del 2019.

Esto es de capital importancia porque al caerse como un castillo de naipes al que solo había que soplarlo, subió la ultra derecha al poder resultado de un golpe que después trataron de maquillarlo de sucesión constitucional y esto lamentablemente también con ayuda del MAS y el vacío de poder que generaron.

Ahí está su gobierno de transición que tanto querían los que lo único que les importaba   era tumbar a Morales a nombre de que era un “dictador”. Vino un gobierno de ultra derecha religiosa que hizo masacres en Sacaba y en Sencata en nombre de “pacificación” y que sostenemos no está dispuesto a dejar el poder y este es elemento central de la actual coyuntura que en Bolivia es decisoria y muchos no lo están viendo, por eso sostenemos –en parte- que las próximas elecciones serán intrascendentes como se explicará más adelante.

 

El pecado liberal de un proceso revolucionario y la conducción pequeñoburguesa (populistas y socialdemócratas) llevan a la catástrofe.

Como más o menos queda claro por lo explicado, una cosa es la actitud liberal y manejo del poder electoralista a nombre de “revolución democrática y cultural” y otra es la de construir organización de lucha y movilización de masas, se convirtieron en antagónicas por la forma en la que manejó el poder y el Estado el MAS. La lección más importante del episodio de la caída del gobierno del MAS es esta, se cayó como castillo de naipes, fue un golpe sí, pero casi solo hacía falta soplarlo para que se caiga y todos los altos funcionarios del régimen ni lo vieron!!!¿ Es aceptable verlos victimizarse ante semejante irresponsabilidad propia?¿Se puede ser más conservador? ¿Se pude estar más extraviado por la borrachera de poder?

Esto debe ser analizado y asumido por el núcleo central del MAS como responsabilidad propia y no justificarse con discursos autoindulgentes y autojustificatorios argumentando la obviedad de que fue un golpe. No solo eso, sino además hay que plantearse las tareas urgentes de esta lección de vida que los que no aceptan esta autocritica ultra necesaria están impidiendo. Pero parece que casi nadie en el MAS (menos en las altas esferas) hasta hoy quiere hacer una autocrítica honesta y revolucionaria. Lástima por ellos, pues los aplastará la historia.

El que la gente vote por el MAS (al menos un buen 40% del país que no es poca cosas) pero no iría a poner el pecho por el MAS es la consecuencia política más importante de todos los errores que cometieron, es la lección más importante en un país de maximalismo de masas y de debilidad estructural e histórico del Estado, el núcleo más denso del ejecutivo que huyó el sábado 9 en desbande ni siquiera vio esto y ni le importó, el MAS ganó en La Paz la elección y a nivel nacional también ganó, pero la misma gente que votaba por el MAS desconfiaba del MAS, era una crisis de legitimidad ante su propia gente. Por eso nadie salió a poner el pecho para defenderlo, por eso era absolutamente irresponsable e ingenuo basarse sólo en que habías ganado la elección para tener esa actitud tan soberbia y absolutamente carente de un mínimo de lectura de lo que estaba pasando para declararte ganador en primera vuelta sin que hubieran ni resultados oficiales y encima amenazar con movilizaciones si no se respetaba lo que habían decretado, movilizaciones que por lo que pasó objetivamente –además- no podías ni siquiera sostener ni impulsar exitosamente. Esto ya era un extravío histórico imperdonable. Esto era un suicidio político, el suicidio político al que nos llevó la ficción liberal electoralista de la que vivió el MAS que se agudizo aún más desde el famoso 21 F. del 2016 y llegó a su pico más irracional el 20 de octubre del 2019.

 Esta es la consecuencia concreta y terrible del tipo de manejo del poder que ya se explicó y una orientación sistemática para construir solamente una maquinaria electoralista liberal lo más alejado posible de una organización de lucha de masas, pero simulando hacer lo segundo que es todavía más conservador, impidiendo la construcción de poder desde la sociedad y de movilización popular, el MAS esto lo repudiaba sin decirlo explícitamente y se vanagloriaba de ser algo que no era. Esto lo descubrió demasiado tarde. Terrible paradoja de la historia. Su supuesta ventaja, la movilización popular de masas lo había abandonado y ni lo vio venir. ¿Podemos perdonar esto?

Esta es la consecuencia de un enfoque liberal electoralista de manejo del poder y del Estado, este diríamos es el complemento simétrico más perverso, burgués y fundamental de un manejo del poder clase mediero. Masas electoralizadas y tuteladas que incluso empiezan a ser manejadas de forma prebendal. Esto nunca dará resultados revolucionarios ni te defenderán, para no hablar de profundizar los procesos, son relaciones instrumentales basadas en que te doy y que te exijo, es un toma y daca muy burgués y liberal para ser fuente de lucha revolucionaria, donde se extravió el MAS.

El MAS controlado y embriagado por los liberales pragmáticos electoralistas, estatalistas y economicistas pensó que estas masas los defenderían. No lo hicieron lo que lamentablemente era de esperar, esto si se tenía un mínimo de lectura de realidad y de honestidad revolucionaria que parece que el MAS ya no tenía a estas alturas. La borrachera de poder liberal tal vez sea una de las más conservadoras, peligrosas y poderosas de las adicciones en un proceso histórico como este. El enemigo número uno de los proyectos revolucionarios.

Estado aparente, maximalismo de masas, ausencia de proyecto político emancipativo en el MAS y la intrascendencia de las elecciones de mayo del 2020.

Si es verdad que la ultraderecha ha llegado al poder biblia en mano, que es incuestionable, la oligarquía y la burguesía más rancia en el poder que ha retornado, no abandonará el poder tan fácilmente, esta también es responsabilidad de este descalabro y al despeñadero de lo popular al que nos condujo el anterior gobierno por los graves errores que cometieron. Parece obvio que en caso de ganar las elecciones el MAS no será tan fácil que pueda volver al poder del Estado. En parte debido a eso es que se constituyó la candidatura de Añez (actual presidenta) ya que la ultraderecha hoy en el poder, no confía en Meza es una derecha “muy decente” “no está dispuesto a matar gente” etc. Como sí Añez o Camacho y por eso deben reforzar a ambos candidatos de confianza de la ultra derecha en el poder. Esto parecería plantear un impase histórico que no se resuelve con “masajes a la conciencia” de a las masas y a la ultraderecha, sino por lo general es con guerra y confrontación que va más allá de los deseos de los “sensatos” liberales. Sea que gane el MAS o la ultra derecha las próximas elecciones. Esto nos habla de una agudización objetiva de un tipo de lucha de clases particular en Bolivia y debemos estar a la altura de esta agudización de la lucha de clases.

Como decía Zavaleta, en Bolivia no se resuelve nada en las elecciones, menos cuestiones tan profundas y complejas como la coyuntura actual, en Bolivia se tumban a los presidentes, lo tumbaron a Gonien el 2003, lo tumbaron a Meza en el 2005 y también lo tumbaron hasta al Evo en el 2019, debemos ir más allá de los conservadores de ambos bandos y ser capaces de ver y de reflexionar qué hizo que el golpe sea tan eficaz, rápido y tan diferente a los de los años 70s. En Bolivia se tumba a los presidentes por que el Estado no es nada y las masas movilizadas lo son todo. Esta es una cualidad estructural de la relación Estado/sociedad que parece que ni el germen de un estado plurinacional ha cambiado hasta hoy y se debe convertir en el eje de un balance revolucionario urgente hoy en día.

Esto es resultado fundamental de lo que Zavaleta llamaba maximalismo de masas en la configuración permanente de la ecuación social y el eje estatal de Bolivia. “La sociedad cancela al estado” (Zavaleta. 1990: 191, 201. Zavaleta.1986)  Es el resultado de la historia de la superioridad permanente de la sociedad movilizada sobre el Estado que viene desde los Kataris y los Amarus de 1781, el papel de las masas en las republiquetas que funda a Bolivia entre 1809 y 1825, las muchedumbres movilizadas de la época de Belzu en 1848 a 1855, la guerra civil y el proyecto de los Wilkas en 1899, las luchas indias de los años 20s 30s y las masacres de los mineros de 1942 y 1946, la revolución de 1952, en fin, Bolivia es la historia de la supremacía permanente de las masas sobre el Estado y en los intermedios un empate entre Estado y masas que lo definen los golpes de Estado conservadores.

Como ya se ha dicho hasta el cansancio Bolivia debe ser uno de los países con más golpes de Estado e inestabilidad política en el mundo. Esta es una de las consecuencias de los momentos constitutivos y las formas en las que estos momentos constitutivos modelan de la las ecuación social y los ejes estatales que se configuran duraderamente y se reconfiguran bajo un patrón de Estado débil y masas que irrumpen y cancelan al Estado, sea este colonial, oligárquico, nacionalista, neoliberal y ahora “plurinacional”. Esto debe ser estudiado y analizado a fondo hoy por las fuerzas progresistas.

En Bolivia no resuelven nada las elecciones por lo general, peor en coyunturas  como ésta, por esta característica que es una cualidad estructural e histórica del país, de la relación de un Estado aparente y unas masas maximalistas y que siempre tienden a movilizarse contra el Estado y a cancelarlo, invadirlo y anularlo. Esto ocurre nos guste o no.

De manera más puntual y especifica respecto a la intrascendencia de las elecciones cuando se están confrontando proyectos antagónicos en las coyunturas históricas, veamos algunos ejemplos paradigmáticos, por ejemplo en la agitación de los años 40s además de matar a un presidente, Villarroel en junio de 1946, mataron al presidente progresista más importante de los primeros 50 años del siglo XX en Bolivia que además era militar, esto es ir más allá de sólo desconocer las elecciones y la “democracia procedimental” de lejos, esto era ya la lucha abierta por el poder entre los sectores conservadores y los sectores explotados que siempre cancelan elecciones y tienen un enorme efecto estatal por la tendencia objetiva del conflicto a escalar más allá de la democracia procedimental y los mecanismos del Estado,  incluso en casos extremos matan presidentes aunque nos parezca “bárbaro” o cosas de “salvajes”. Y esto no se resuelve dándoles masajes a la conciencia a los bandos confrontados. Las propias estructuras del poder y la historia profunda nos llevan a estos momentos de agudización extrema de la lucha de clases y de castas. Hoy hemos entrado intermitentemente a este tipo de coyuntura desde noviembre del 2019.

Luego, en las elecciones de 1947 ganó Hertzog para restablecer el orden conservador de la pre guerra del Chaco, de un estado oligárquico todopoderoso, cosa imposible de hacer obviamente y terminó siendo irrelevante ya que condujo a un interinato de su vicepresidente Mamerto Urriolagoitia en 1949 por el empuje de las masas y la participación del MNR en este proceso, que a su vez condujo a la guerra civil de septiembre y octubre de 1949, una vez más por el empuje de las masas movilizadas que en Bolivia siempre son el factor de definición de los conflictos sumado a la actitud del ejército y la policía. A esto se resume todo. Como ven, más bien en momentos de confrontación aguda por el poder las elecciones gatillan la escalada del conflicto objetivo de clases y castas confrontadas. Aunque no nos guste o nos parezca “salvaje”.

Luego vuelve Urriolagoitia para completar su periodo constitucional en octubre de 1949 hasta 1951. En las elecciones de 1951 gana el MNR, las elecciones y el gobierno conservador no estaba dispuesto a entregar el poder al MNR, detienen el cómputo y se da el golpe de estado el 16 de mayo de 1951 para impedir que el MNR que ganó las elecciones retorne al poder otra vez después del derrocamiento y asesinato de Villarroel. Y de ahí la historia es conocida, el MNR planifica un golpe de estado para recuperar el poder ganado en las elecciones completamente desconocidas por los conservadores de 1951 y resulta produciéndose una revolución que no deseaba y por la cual no había peleado. La revolución de abril de 1952. Esta es una dinámica estructural que vimos repetirse en condiciones históricas diferentes en octubre y noviembre del 2019 y se podría prolongar a mayo y junio del 2020 más allá de toda “pedagogía” que ejercen el Estado y los opinólogos. Ojo con esta tendencia de cuando se crispa la lucha de clases, de grupos y de castas en un país como Bolivia.

Es otra ficción liberal ingenua creer que en Bolivia las elecciones van a transitar por los caminos formales del traspaso del poder y del cumplimiento de “las normas” y la democracia procedimental. Es una cuestión del poder y eso es guerra y correlación de fuerzas en dos campos, en las masas y en los órganos de represión (policía ejército). Como muestra crudamente la caída de Evo Morales en noviembre del 2019 y la de Goni el 2003 y la de Meza del 2005. Las elecciones podrían abrir más bien un interregno de disputa abierta por el poder más aguda que la vivida a fines del 2019.

De esto también se quejan todos sin entender la historia de Bolivia, los politólogos mediocres formados en “marketing político” que anhelan que Bolivia sea “moderna” y “civilizada” les haría bien estudiar historia y leer a Zavaleta seriamente. En los años anteriores a la recuperación de la democracia se suceden movilizaciones de masas, elecciones intrascendentes como las de 1978 y 1979 y golpes y nuevas movilizaciones de masas hasta que recién en 1982 se recupera la democracia formal, para demostrar la intrascendencia de las elecciones en otro ciclo estatal que no sea el del estado oligárquico de los años 40s. Así es Bolivia, las elecciones son un factor, muchas veces intrascendente cuando se agudiza la lucha de clases y la lucha descarnada por el poder. Eso se vivió en noviembre del 2019 y se podría reeditar en los próximos meses.

De estos episodios hay cientos y estos episodios son la norma en Bolivia, las elecciones y las atribuciones y prerrogativas del Estado casi siempre son intrascendentes o al menos mucho menos importantes o decisivos de lo que se piensa por el prejuicio liberal, estado céntrico y de fetichismo estatal que prima y existe realmente en otros países que en Bolivia no existió ni existe hasta hoy.

Sería ilusorio y sin remedio sostener que existe una tradición democrática (en el sentido representativo) en las masas bolivianas. Todo lo contrario esto aquí produce solo sospechas (Zavaleta.1983:36)

Esto por la ecuación social boliviana de una supremacía absoluta de la sociedad sobre el Estado y la presencia de un Estado aparente que casi no existe hasta hoy, lo cual debería hacernos pensar hasta qué punto existe un Estado plurinacional o hasta qué punto ha cambiado el Estado aparente boliviano en estos 14 años del MAS. O incluso a estas alturas, en qué consiste el estado plurinacional y cuál es su nivel de desarrollo real? Pero también –una vez más- confirmar  que fue  catastrófico el manejo liberal electoralista del poder y del estado que hizo el MAS. Esto “en las masas bolivianas produce solo sospechas”.

Debemos estudiar las características de lo que Zavaleta llamaría la forma primordial, la ecuación social y el eje estatal que se deben estudiar en cualquier país seriamente para hacer análisis de coyuntura. En síntesis estas elecciones serán intrascendentes, no definirán nada. Sea que gane el MAS en la lucha por el poder sin un proyecto desde abajo y con un ciclo agotándose o ya agotado, si bien el MAS claramente expresa a la mayoría de los sectores populares en este escenario liberal electoral y tiene ciertamente al menos un tercio del voto popular asegurado aproximadamente, ahí no se agota el debate. Y para una posición emancipativa no es lo más importante.

Además, debemos insistir que no es el MAS del 2005, es un MAS derechizado objetivamente y con fracturas fundamentales por los errores mencionados y no ha cambiado nada, nadie ha encarado la necesidad de hacer una profunda autocritica, pero lo peor de todo, encima es un MAS sin proyecto político, si gana y le dejan ocupar el Estado otra vez que es muy dudoso, podría ser la reedición del bonapartismo de los gobiernos de los años 60s y 70s (Torres, Ovando) que tanto denunció Zavaleta en otras condiciones históricas. El no tener proyecto político quiere decir que es una pura lucha por el poder, es una vez más la reacción liberal electoral del núcleo dirigente del MAS descalabrado que desea recomponerse sin reflexionar nada a fondo. El no tener proyecto quiere decir que los que pugnan en esta elección no son representantes de un proyecto construido por y para la sociedad por décadas y que los sectores populares lo defenderán incluso con su vida, como fue el ciclo 2000 al 2010.

 

La tarea central del momento

Sea que gane la derecha que tendrá que lidiar con el MAS y masas movilizadas que podrían derrocarlo rápidamente o a mediano plazo, o sea que el MAS pueda volver a ocupar el Estado de alguna forma, en los próximos años más pronto que tarde. Ambos son escenarios en los que podría irse reconstruyendo un nuevo proyecto de las masas que supere el molde liberal electoralista, desde las masas  y para las masas como fue el proyecto que cuajó entre el 2000 y el 2005 y entró en su fase de ciclo estatal entre el 2006 al 2019 y se cayó, este es el aspecto fundamental de la coyuntura actual, y la tarea emancipativa más importante, sin el MAS, pero con los del MAS que acepten los graves errores políticos cometidos, ir construyendo un proyecto de masas más profundo y revolucionario que el anterior, subsanando los graves errores que se describen en el presente texto.

En la perspectiva de construir poder popular, organización hecha desde la lucha y para la lucha y no bolsas electoralistas y liberales, eso requiere de una reorganización organizativa a gran escala, con el eje de la democracia como autodeterminación de las masas, poder popular y movilización de masas permanente y no conformarse con sólo ocupar el Estado y volver al electoralismo liberal, por eso es tan crucial ver que se hace para asimilar la lección de la caída del MAS de noviembre del 2019. No más sólo electoralismos liberales–que hoy serían más conservadores todavía que en el ciclo 2006-2019- a nombre de “revolución democrática y cultural” y proceso de cambio.

Si nos fijamos está claro que las movilizaciones desde la renuncia de Evo Morales hasta la promulgación de la ley de convocatoria a elecciones fueron sólo el punto de partida de un nuevo proyecto político de las masas y un inicio de su reorganización después de semejante descalabro histórico, a la vez y por lo mismo, las movilizaciones del 2018 y del 2019 son todo lo contrario de las del 2009 y 2010. Estas eran movilizaciones de masas con un proyecto construido por la gente y en las luchas de décadas, la gente había construido con sus luchas, no era una lucha solo de las cúpulas diligénciales y menos solo por ocupar el Estado y por el poder. Como lo es hoy.

Hay dos procesos en paralelos hoy en marcha, los elementos germinales –que pueden desaparecer o atenuarse- de un nuevo proyecto y lo que está haciendo el MAS de forma pragmática en el escenario liberal electoral, es simplemente la lucha por el poder. La candidatura de Luis Arce ni siquiera es la expresión de la voluntad de las organizaciones sociales, el candidato por el MAS para el 3 de mayo es una candidatura sin proyecto desde la sociedad, es una simple lucha por el poder. Por supuesto que es mejor que gane el MAS a que gane la derecha o la ultraderecha, pero insistimos que esto es una pequeña parte de esta encrucijada histórica y parecería no ser lo más importante por todo lo analizado.

Insistimos que parecería que las masas en toda su desorientación y cierta orfandad están en los primeros pasos de una reorganización de un proyecto político que no es sólo volver a ocupar la silla presidencial y ocupar el Estado. Debemos potenciar el desarrollo de ese proyecto.

Esto es lo que hay que apuntalar, la reorganización y reagrupamiento desde la base para relanzar un proyecto de la gente que no sea liberal electoral de sólo luchas por el poder o por lo menos no sea sólo eso, en un diálogo tenso y complejo con el MAS que además ahora tiene muchas astillas y tendencias que se irán decantando poco a poco. Como siempre intentar expresar a las tendencias más auténticamente autoemancipativas de la sociedad y potenciarlas, expandirlas, aglutinarlas, la labor revolucionaria siempre es la misma.

Esto hace que en ese sentido sean también exactamente al revés las elecciones del 2005 respecto de las elecciones del 2020 para el grueso de los sectores populares, donde, en el 2005 ganó un proyecto de cambio estructural construido en la sociedad y desde la sociedad que tardó décadas en arraigar , insistimos, no era una lucha sólo de las cúpulas partidarias ni sólo una lucha por el poder y que se empezó a implementar de forma estatal desde el 2006 y acabó a la deriva extraviado por los motivos ya mencionados entre el 2010 y el 2019. Incluso hoy sólo es una lucha por el poder puramente defensiva, defender los bonos y lo conquistado que hay que apuntalar pero no debe ser ni lo único ni lo más importante.

Estos son los motivos que hacen que esta elección sea relativamente intrascendente. Debemos defender todo lo conquistado aunque sea poco. Lo que pasa es que es más complejo que sólo ganar elecciones y hacer propaganda, todos tenemos un poco el sentido común mediocre de los marquetineros de la política o los que hacen “real politic”. Debemos producir un cambio de enfoque hacia una posición revolucionaria de la actual coyuntura y dejar de embelesarnos por lo liberal electoralista que fue el grave error del MAS en la última década.

Hoy debemos estar a la altura de potenciar y lograr producir un reagrupamiento político y organizativo que haya asimilado estas lecciones y si la mayoría del MAS se resiste, pues es asunto de ellos, pero a la vez vea la importancia del escenario liberal electoral sin sectarismos o híper antiestatalismos e híper autonomismos ingenuos, el Estado como otros es un campo de lucha, uno muy particular e importante, pero a veces, como en los errores cometidos por el MAS que se explicaron ampliamente se convierten en el único escenario y encima se lo maneja de la peor forma.

Nadie hoy tiene la receta para salir de este atolladero conservador, más bien!!!,gran dilema de que la ultraderecha esté en el poder y no parece fácil que lo vaya a dejar, el que te ofrezca una receta te está mintiendo, explotando tu debilidad, tu necesidad de creer que será fácil, solo hay una metodología, que es construir proyecto con las mayorías abajo y a la izquierda sin ingenuidades antiestatalistas sectarias, pero con reservas de los límites de lo liberal electoral fruto de una comprensión histórica de lo que es Bolivia y sus masas.

Esto no trae figuración y escenarios para hacer histrionismo electoral. Requiere consecuencia, lucidez, osadía de decir la verdad y militancia de bajo perfil, cosas que los liberales y populistas superficiales no gustan. Sigamos los pocos en este camino difícil pero satisfactoriamente emancipativo.

La Paz, Bolivia febrero del 2020

Jorge Viaña es economista y profesor en economía y filosofía en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA, Bolivia). Integrante del Grupo de Trabajo CLACSO "El Estado en América Latina: logros y fatigas de los procesos políticos en el nuevo siglo".

Bibliografía

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Viaña Jorge, Estado Plurinacional y nueva fase del proceso boliviano En El Estado en America Latina: Continuidades y rupturas. 2012. Pág. 375-394. CLACSO. Ed. ARCIS. Chile

Viaña Jorge, Foronda Miguel, Pruden Hernán, Configuración y Horizontes del Estado Plurinacional. Disputa de proyectos societales y formación del bloque histórico. 2014. CIS- PNUD, La Paz – Bolivia

Viaña Jorge, La necesidad del aprendizaje mutuo de los ciclos estatales de las luchas en Latinoamérica entre 1998 y 2016 En Ruptura revista de análisis internacional, Latinoamérica. 2016. Academia diplomática plurinacional de Bolivia.

Viaña Jorge, El ciclo estatal boliviano 2010-2018 y la necesidad de una estrategia clasista En Estados en Disputa. Auge y fractura del ciclo de impugnación al neoliberalismo en América Latina. 2018 Pág. 140-159, CLACSO- IEALC, Buenos Aires- Argentina

Zavaleta Rene, Masas en Noviembre, 1983. Ed. Juventud, La Paz- Bolivia

Zavaleta Rene, Lo nacional popular en Bolivia, 1986, ed. Siglo XXI, México

Zavaleta Rene, El Estado en América Latina, 1990, ed. Los amigos del libro, La Paz- Bolivia

Zavaleta Rene, Reflexiones sobre abril En Obra Completa Tomo I. Ensayos del 1957 a 1975. 2011. Plural. La Paz- Bolivia

Zavaleta Rene, La Caída del MNR y la Conjuración de Noviembre. 1995. Ed. Los Amigos del libro. La Paz Bolivia.

 


[1]Para un análisis más detallado de las fases de las luchas de estos 20 años ver: 1) para la etapa en la que no existe ciclo estatal de las luchas en el que se ven algunos aspectos ya de pragmatismo estatalista: 2000 al 2006 (Viaña 2006), 2) para el periodo del primer ciclo estatal 2006 al 2010 (Viaña 2014) y 3) para el periodo estatal del 2010 al 2018 ver (Viaña 2012, 2018).

[2] Es un buen debate si habían o no condiciones para una revolución social socialista o no entre el 2000 y el 2019. Es urgente retomar este debate hoy ¿que son las condiciones objetivas de una revolución social?, ¿cuáles son las condiciones subjetivas? O si se podía, al menos  tener una posición de manejo político del poder de construcción de poder popular y movilización de masas –cuestiones mínimas para ser un manejo del poder revolucionario que a la vez priorice y de importancia también al aspecto económico, crecimiento del PIB, economía estatal, etc. etc. Este es un debate urgente para no repetir estos errores en Bolivia o en otros procesos.

[3]No olvidemos que en el marxismo emancipativo, tenemos presente cuando Marx, analizando la Comuna de Paris insistía en una concepción revolucionaria de la necesidad incuestionable de la transformación revolucionaria y radical del Estado, que la comuna de Paris era una forma política comunal y que la revolución era siempre una revolución “contra el estado mismo” no contra tal o cual forma de estado  “legitimista” “constitucional” “imperial” sino contra el Estado mismo. Ese “aborto sobrenatural de la sociedad” le llamó a la forma Estado. Y habló junto con Engels de ya no hablar más de Estado y llamarle a un “estado” revolucionario un “semi estado comuna”. Lenin retomó esto y en El Estado y la revolución  planteó claramente que la revolución consistía primero que nada en la “demolición” del Estado y nos alertó de que en 1923 el Estado ruso era “un estado zarista y burgués tarnizado de socialismo” y que por lo tanto no se podía defender al “Estado” en abstracto. Retomamos brevemente estos debates porque creemos que hay dos grandes errores, y posiciones conservadoras que se retroalimentan aunque se ladren, los estatalistas(que son la gran mayoría del MAS) que ni se plantearon este debate porque son muy conservadores y los hiper antiestatalistas e hiper autonomistas sin principio de realidad que no entienden que el Estado también es pues un campo de lucha y debemos lidiar con esta contradicción denunciando a los impostores estatalistas, pero sin renunciar a este campo de lucha fundamental, ellos son muy puros y no se manchan con estatalismos “”traidores”, pero los primeros son peores porque va acompañado de ser ministros, diputados, etc.etc. y acusarnos a todos lo que desnudan esta tremenda incongruencia conservadora de que somos anarquistas, soñadores, ingenuos para justificar su estatalismo y pragmatismo conservador, esta es la tendencia que fue cuajando de una conducción pequeño burgués estatalista, economicista y conservadora del proceso, en especial desde el 2010. Como se verá en las próximas páginas. Estos liberales conservadores o socialdemócratas decentes y populistas nos llevaron al barranco. Por mucho que algunos hablaran de marxismo o de izquierda.

[4]Los procesos constituyentes en Venezuela y Ecuador fueron mucho más cortos mostrando un síntoma, en Bolivia se cedió demasiado y se empezó la erosión de la relación gobierno-masas. En Venezuela fue ejemplar, se dio de abril de 1999 a diciembre de 1999. En menos de un año. El ecuatoriano un año del 2007 al 2008. El boliviano tardo casi 4 años. (Viaña, 2016)

[5]Los abogados conservadores del MAS y funcionarios obsecuentes inventaron 4 o 5 vías de reelección de Evo Morales basados en artilugios legales y triquiñuelas típicas de altos funcionarios conservadores enajenados por el poder, porque no entienden ni les interesa las bases clasistas y la política revolucionaria de un gobierno, sólo trampitas leguleyas, sólo pensar en el poder del estado y “real politic”. Estos personajes siempre hay y son la gran mayoría, lo más grave fue que lamentablemente se permitió y se potenció este tipo de conducción del proceso desde la cúspide del poder del MAS. Este fue el principio del fin. Solo había una forma de revertir el 21f y era ganarle en cancha a los sectores conservadores en otro referéndum, que además no era tan difícil de hacer, pero hacía falta lo que en el MAS parece que ya no había, cierta sensatez popular o de republicanismo plebeyo o de izquierda o como se quiera llamar. La derecha del MAS ya había ganado junto a los liberales y populistas pragmáticos que creen que La Paz es Buenos Aires o Madrid.

[6]Nos sorprende que muchos estatalistas y pragmáticos se sorprendan de eso. ¿No sería muy ingenuo pensar que los EEUU y los poderes imperiales dejaran de conspirar? Y que la ultraderecha Boliviana siendo tan estúpida e ignorante pudiera aprovechar la extrema fragilidad del MAS y su orfandad de masas y se pudiera hacer con el poder total con un golpe inteligente y bien medido basado en los graves errores que el propio MAS cometió? Como no se quería ver nada de eso nos fuimos hasta el despeñadero.

[7]El pedido de la COB fue un extravió conservador imperdonable, donde ya se sumaban al esquema golpista, pero a la vez expresaba de alguna forma terrible el grado de ilegitimidad en el que ya estaba el gobierno en gruesos sectores de la población.Todo lo que paso estos dos últimos días en especial desde el punto de vista de los sectores populares (sábado y domingo) requieren de un análisis profundo desde un punto de vista emancipativo.