En memoria de Edgardo Logiudice (1936-2019)


Por Silvio Schachter

El pasado viernes 22 noviembre  nos encontramos, junto a Julia su compañera y Ana su hija, numerosos amigxs,familiares y compañerxs de ruta de Edgardo, para recordar a este ejemplar intelectual- militante, lúcido y solidario.

Recorrimos algunos de los momentos más destacados de su intensa vida, su militancia estudiantil y política en la facultad de Derecho, cuando se afilia a la FJC, su experiencia gremial como delegado en la empresa cervecería Quilmes -de la que fue despedido-, su posterior actividad docente y su fértil trayecto en la investigación teórica junto a la lucha política.

En ese camino estudia a los teóricos de la filosofía del Derecho, como La Volpe y Kelsen, el estructuralismo de Althusser, interactúa con la escuela marxista francesa de Lucien Seve, Georges Labica, Nicolas Tertulian, Jacques Bidet y Jacques Texier, donde colabora con la revista Actuel Marx y profundiza en la lectura de los escritos de Manuel Sacristán, de la mano del filósofo catalán Juan Ramón Capella.
Recordamos el periodo en que junto a Leandro Ferreyra profundiza en el estudio de “El capital”,  y con quien luego integra un núcleo de estudio y producción filosófica junto a Abel Garcia Barceló.

A mediados de los 80 se encuentra con Giuseppe Prestipino, quien sería su guía y mentor en el conocimiento del pensamiento de Antonio Gramsci y las formas de la producción cultural; posteriormente conoce al historiador italiano Domenico Losurdo. En el desarrollo de sus elaboraciones sobre el papel del Estado, estudia entre otros a Garaudy, Gunder Frank y Nico Poulantzas.
Participa, junto a otros marxistas de la Fysip (Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas) y más tarde en la dirección de la Revista Doxa. Mientras estaba en DOXA  fue coautor-junto a Leandro Ferreyra y Mabel Thwaytes Rey- de Gramsci Mirando al Sur.
Co-fundó junto a Emilio Corbiere y otros intelectuales,  la Asociación Argentina Antonio Gramsci, sección local de la International Gramsci Society (IGS) desde donde se difunde y recrea el ideario del filósofo y político italiano.

Desde el comienzo del nuevo milenio investiga y analiza los cambios operados en el capitalismo globalizado respecto al trabajo, las nuevas tecnologías y las actuales formas de producción de valor. Realiza una lectura crítica de quienes intentan aportar a la renovación del pensamiento teórico político e ideológico de la izquierda, entre las que se destacan las producciones de Giorgio Agamben, David Harvey, John Holloway, Toni Negri, y más recientemente, sobre el análisis de la desigualdad y la distribución de la renta de Thomas Piketty.

Sus reflexiones y puntos de vista fueron publicados en distintos medios,  en especial en las revistas del colectivo Herramienta, donde participó activamente como miembro de su Consejo editorial durante más de 15 años. En Herramienta pública además su libro “Giorgio Agamben y el Estado de excepción, una mirada marxista”, y un capítulo del libro Tiempos Violentos.
Edgardo Logiudice- orgulloso hijo de un albañil-, quien accedió a la posibilidad de estudiar derecho y filosofía, fue un intelectual metódico, que fundaba sus opiniones en el estudio profundo y riguroso. Lejos de ser un simple lector de contratapas, se sumergía a fondo en los temas que lo apasionaban. Fue polémico en la refutación de quienes consideraban estéril la renovación del marxismo, defendiéndolo no como una teoría cerrada, sino como un punto de apoyo para pensar la sociedad contemporánea. También cuestionó a aquellos que lo despojaron de su carácter militante tratando de encerrarlo en un aséptico espacio académico. Tampoco simpatizaba con aquellos que usaban a Marx para validar sacramentalmente sus ideas.

Su carácter era incompatible con las grandes demostraciones; le bastaba colocar una frase breve y precisa en el momento exacto de la conversación para darle espesor y sentido al debate. Fue generoso al compartir sus saberes, y nada estuvo más lejos de su personalidad que la auto-referencia, el ego, o la vanidad.
Supo reconocer a quienes lo ayudaron con opiniones e ideas. Porque sostenía que nadie es absolutamente original, ni debe sentirse dueño o propietario del saber colectivo, fruto y obra de toda la humanidad.
Así como escribía con erudición, también podía expresarse con sencillez, bajo un perfil irónico y sin ataduras. Lo hacía a través de filosos y breves escritos sobre acontecimientos de actualidad política y social. Porque Edgardo también poseía una pluma ágil y fluida, de estilo periodístico, como cuando publicó el año pasado en Página 12,  una estupenda crónica sobre el conflicto y debate vividos  respecto a la laica o libre;  o en su nota para el dossier de la Revista Herramienta sobre el 68, donde analizó las trágicas consecuencias de la nefasta invasión soviética a Checoslovaquia, tomando como referencia la vida del atleta olímpico Emil Zatopeck.
Edgardo Logiudice fue sobre todo, un rebelde que siempre estuvo junto a los de abajo, lugar desde donde miraba el mundo; porque era un intelectual que incomodaba, que se resistía a aceptar lo dado como irreversible; un marxista entre otras cosas, de pensamiento abierto, de cuño crítico, e irreverente.

Cuando muchos de sus contemporáneos se adaptaban al “fin de la historia”, o  se dejaban atrapar en el discurso de la pos-verdad y el posibilismo, Edgardo se mantuvo con una ética admirable, como un convencido anticapitalista, profundamente solidario e internacionalista.
Fue un luchador comprometido que atravesó como protagonista épicas batallas populares, pero también las vicisitudes y frustraciones del siglo XX.  Sin embargo, mantuvo siempre su temple de tenaz batallador. Aún y a pesar de los tiempos oscuros que veía en el devenir del nuevo milenio. Así, mantuvo hasta el final,  su fidelidad al sueño y lucha por una sociedad socialista.

Edgardo fue un hombre generoso  e inteligente, valiente, sencillo y querible, quien vivió siempre en su tiempo. Nos deja su ejemplo y gran legado intelectual en pensamientos y reflexiones que podemos encontrar en sus múltiples escritos, los que mantienen plena vigencia.  En ellos podremos muchas pistas para entender estos tiempos convulsos y de digna rabia.

Silvio Schachter

Ver: logiudiceedgardo.blogspot.com