A 50 años del Cordobazo: Rescate del protagonismo de las mujeres                


Por Manuel Martínez

1969 fue un año bisagra entre la década de los 60 y la de los 70. No tanto cronológicamente, sino porque marcó el inicio de una nueva etapa en la historia de la lucha de la clase trabajadora argentina, así como también en la lucha política. El acontecimiento central de ese año fue el Cordobazo, una rebelión obrera-estudiantil que explotó en la mediterránea ciudad de Córdoba los días 29 y 30 de mayo. Por entonces, la dictadura militar encabezada por Juan Carlos Onganía, expresión del penúltimo militarismo que sufrimos en este país, imaginaba quedarse por décadas en el poder con el rimbombante título de “revolución argentina”. Sin embargo, más temprano que tarde, sus planes se derrumbaron como castillo de naipes. Ese militarismo –reorganizado en 1955, luego del derrocamiento de Perón– que actuaba como factor decisivo en la política argentina, como un verdadero partido del “orden”, contaba con el apoyo de la oligarquía terrateniente agroexportadora, de las multinacionales y de los grupos más fuertes de la burguesía industrial, de la jerarquía eclesiástica, de importantes medios de comunicación y por supuesto de Washington. No contaba, o más bien no podía ver, que en los pliegues de la sociedad profunda, en fábricas y talleres, en las aulas universitarias y secundarias, en los barrios populares, en el ámbito de la cultura, etc., estaba en desarrollo una acumulación de fuerzas que finalmente lo haría caer. El Cordobazo significó esa ruptura, sintetizó esa acumulación, significó un salto, no sólo de bronca y de rechazo activo sino de organización obrera, estudiantil y popular. Tuvo como respaldo una importante reorganización del movimiento obrero combativo que se había concretado un año antes: la memorable CGT de los Argentinos. El Cordobazo abrió un período de gran auge del clasismo y del activismo político, una etapa de radicalización política de la juventud, impulsó el crecimiento de la izquierda peronista y de una nueva izquierda marxista, así como –en ese contexto– de las organizaciones armadas que actuaron hasta promediar los años 70. Algo más, nada secundario desde luego, significó el punto de quiebre para permitir el retorno de Perón a la Argentina luego de 18 años de proscripción. Quebrada la ilusión de la “revolución argentina”, Onganía cayó en 1970, fue sucedido por un efímero Levingston y finalmente por Alejandro Agustín Lanusse, el último dictador de ese penúltimo militarismo rendido que convocó a las elecciones de 1973.

En las barricadas levantadas por hombres y mujeres que protagonizaron el Cordobazo, en sus marchas y en sus enfrentamientos con la policía y el ejército, en la toma del Barrio Clínicas, en tantas agitadas asambleas, en fin, en esa extraordinaria diversidad de formas de lucha, seguramente no estaban presentes todas las consecuencias que hoy podemos analizar. Una rebelión es así. Irrumpe en determinadas condiciones, levanta reivindicaciones puntuales, reclama derechos conculcados, pero a su vez, en tanto verdadera rebelión social, genera acontecimientos que no estaban en ninguna agenda, genera cambios objetivos, así como también procesos subjetivos que inciden y modifican la realidad. El Cordobazo contuvo todas esas pulsiones sociales, colocó en el centro de la escena a una mayoría social que hacía valer su protagonismo y ansiaba liberación.

Entregamos en este número de Herramienta dos trabajos de campo direccionados a la participación de activistas y dirigentas mujeres en aquellos acontecimientos. Uno es de Mariano Schejter y el otro es de Aldana Sánchez, que a su vez es parte de una investigación más extensa sobre el tema. Ambos aportes nos entregan valiosos testimonios de vida y de lucha; por cierto. poco conocidos. Hemos querido, hemos elegido este ángulo invisibilizado de la historia de las luchas de clases en nuestro país. Hace 50 años, pero también antes y después, tal como se ve en la actualidad con mayor potencia, las mujeres fueron siempre protagonistas de los procesos sociales. En las páginas siguientes está vivo ese protagonismo. Tal es nuestra rememoración de aquel glorioso Cordobazo.

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