Trayectoria de vida y redes intelectuales en Luis Vitale: Argentina, Chile y el exilio-(2° parte)


Por Simón Timichelle González Monarde

El exilio como experiencia intelectual        

La libertad de Luis Vitale fue obtenida luego de meses de gestiones de familiares y amigos, especialmente los alemanes Gunder Frank, Meschkat y Hinkelammert, consiguiendo un contrato como “Profesor Invitado” en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Goethe de Frankfurt, permitiéndole tramitar su salida del país. Ellos también salvan fichas y notas de su archivo–aunque se pierden cartas y documentos políticos–, algunas que le entregan en la República Federal Alemana (RFA).Como académico obtiene un contrato por tres semestres, requiriendo el grado de Doctor en Historia que la misma universidad le entrega a comienzos de 1975. En ese lugar se vincula con académicos como Claudia von Werlhoff, Klauss Meschkat, Hans Peter Neuhof, Andreas Buro, Marta Fuentes, Verónica Benholt y Mario Durán Vidal, que trabajan en la misma institución. Allí dicta seminarios sobre América Latina (subdesarrollo y dependencia; populismo y militarismo; estructura de clases en su formación social; movimiento obrero comparado; la novela como expresión de la sociedad; y marxismo latinoamericano) y Chile (sociología de la vida cotidiana de presos políticos), además de ser invitado a lasuniversidades de Lovaina, Libre de Berlín, Strasburgo, Munster, Koln, Hannover, Giesen, Heidelberg, Hamburgo, Ámsterdam, Bruselas, Florencia y Venecia entre 1975-76.

El primer intento por sistematizar la información recogida durante la prisión –estadísticas de presos y presas, testimonios, métodos de tortura, vida cotidiana, entre otros aspectos- fue un informe presentado el 12 enero de 1975en el Tribunal Russel II (en Bruselas) sobre Chile llamado “Crímenes de Guerra en América Latina”. Basado en lo anterior, en junio publica el folleto “La represión militar en Chile”[1], segundo número de los Cuadernos Latinoamericanos –el primero escrito por Ernest Mandeldel SU-CI- de la serie Ediciones Rojas de Frankfurt. Ahí  publican entrevistas realizadas a Vitale por varios periódicos (“Was Tun” y “Chile Solidarität” de Alemania y “Liberación” de Francia), incorporando cartas y poemas escritos por Vitale en prisión, e informando sobre la campaña de solidaridad con los presos políticos. Estos trabajos son la base de “La vida cotidiana en los campos de concentración de Chile”[2] publicado en Caracas en 1979.

En Europa asiste a algunas reuniones del SU-CI y diferentes congresos académicos, donde conoce a intelectuales como Michael Löwy, Aníbal Quijano o Eduardo Galeano. A diferencia de muchos dirigentes e intelectuales exiliados, Luis planea volver al continente para continuar las investigaciones sobre América Latina y su actividad política en el PSR. De hecho, en1977, Vitale ya se encontraba en Venezuela con un contrato en la Escuela de Sociología de la Universidad Central (UCV) en Caracas, siendo recibido por el Rector Héctor Malavé Mata e invitado al proyecto de investigación “El petróleo en la Venezuela Contemporánea”,[3] obteniendo material para el ensayo “Notas para una historia del Movimiento Obrero Venezolano” (1980). Luego es Coordinador junto a estudiantes de Trabajo Social del Taller de Investigación Laboral “Pio Tamayo”[4] en 1980-85, donde producen investigaciones sobre el movimiento obrero, pueblos originarios, y las rebeliones de indígenasy esclavos.

También indaga en categorías de análisis nuevas para él, especialmente cuando es integrado al Centro de Estudios Integrales del Ambiente (CENAMB) creado en 1972, trabajando junto a los profesores José Balbino León, Ramón González Almeida y Augusto Tobito, entre otros. Desde el CENAMB toma “conciencia por primera vez de las dimensiones mundiales de la crisis ecológica, no debidamente apreciada por las diferentes corrientes del pensamiento, incluido el marxismo”, y que a sugerencia del Director del CENAMB, Balbino León, comenzó a investigar sobre “la génesis del deterioro ambiental y algunos fundamentos epistemológicos para superar la concepción antropocéntrica de la historia, sin caer en la metafísica de la naturaleza pero integrando el Ambiente, es decir, la relación sociedad global humana-naturaleza a la disciplina histórica”.[5] El estudio de la relación “humana-naturaleza”, provino de la propuesta del intelectual francés-sefardí Edgar Morin, quien plantea crear una “ciencia de las interrelaciones”[6] o ciencia transdisciplinaria, como un enfoque globalizante opuesto a la Teoría General de los Sistemas de Von Bertalanffy. Si bien Vitale considera esta propuesta novedosa, señala que los pueblos indígenas latinoamericanos mantenían una conexión milenaria con la naturaleza, y que como continente había mucho que proponer, dejando de lado el eurocentrismo.

En esos años Luis continúa como miembro del Comité Central en el exilio del PSR, hasta que algunos compañeros se integran a diferentes orgánicas trotskistas (como la morenista Liga Comunista chilena) u otros grupos de izquierda durante mediados de los ochenta. Por este motivo, participa y funda en Venezuela la Organización Socialista Revolucionaria OSR, participando en los congresos de la CI como delegado. En corto tiempo, esta organización hace su aparición pública y logra acercarse a personalidades que habían sido expulsadas de sus partidos o abandonan otras fracciones trotskistas –principalmente morenistas–, agrupando a ex militantes de la Liga Socialista, el MIR venezolano, Acción Democrática, Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI), y otros.[7] Alrededor de 1980 la OSR se nuclea con esos grupos, en especial el periódico “El Topo Obrero”[8] –donde Vitale escribe y participa– quienes luego forman la Corriente Socialista Revolucionaria (CRS).

Tras volver a analizar las razones de la derrota de la UP, da cuenta de que uno de los factores para la fragmentación de la izquierda revolucionaria marxista es el dogmatismo de los partidos políticos y sus intelectuales. El artículo “El dogmatismo en crisis”[9] (1979), critica la denominada “crisis del marxismo”, planteando que el “dogmatismo” era el que estaba en crisis, y que el marxismo debía actualizarse. Esta renovación no debía ser por la derecha –como la llamada “Renovación Socialista”–, sino que por la izquierda, incorporando nuevas categorías de análisis al método del materialismo histórico, tales como el ambiente, la cultura, el feminismo, la ecología, cristianos por la liberación, entre otros. Ayudan en lo anterior los sucesos de la Revolución de Nicaragua, donde existieron milicias compuestas por mujeres, cristianos, curas e indígenas, lo que fue leído como la diversificación del sujeto revolucionario por excelencia, el obrero. En ese sentido, considera que las formas tradicionales de organización interna de los partidos políticos de izquierda también estaban en crisis, planteando la necesidad de que generar orgánicas con diferentes corrientes en su interior, como lo fue el PS o el MIR chilenos.

Los grupos de exiliados no solo discutieron y mantuvieron sus organizaciones, sino que también crearon publicaciones en el exilio, como por ejemplo la revista “Rearme” del PSR. Una de las primeras publicaciones fue la revista “Combate” de Suecia, dirigida por Henrick Jandell de la Liga Comunista chilena (LC-CI), donde Vitale publicó varios artículos, entre ellos una historia de la mujer latinoamericana a fines de 1978[10], demostrando que estaba en sintonía con los debates de los movimientos sociales de nuevo tipo. También existió la revista “Lautaro”, donde había algunos integrantestrotskistas de la Coordinadora Nacional de Regionales del PS (CNR-PS), difundida en varios países de América y Europa, donde participan Aníbal Veneciano y Nicolás García desde México, principales informantes de Vitale sobre lo que ocurría en el proceso de unidad de la CNR-PS y otros grupos socialistas entre 1976-82.

En paralelo funda y dirige el Centro de Estudios Sociales de la Realidad Latinoamericana (CES) entre 1978-85, espacio de encuentro y discusión fraterna de la izquierda que agrupaba a intelectuales chilenos exiliados miembros de diferentes agrupaciones,[11] característica que tendrán todos los grupos impulsados por Vitale en adelante. Desde ahí, coordinaacciones de solidaridad con Chile, especialmente apoyandoal Comité de Defensa de los Derechos Humanos y Sociales (CODEHS) fundando por Clotario Blest. Un evento relevante fue el “Congreso sobre el Pensamiento Político Chileno” organizado por el CES en marzo de 1984, cuyo secretario ejecutivo de la comisión organizadora fue Rafael Kries, redactor de la histórica carta de los Cordones Industriales a Salvador Allende del 5 de septiembre de 1973. Allí fueron invitadas todas las organizaciones políticas chilenas de centro e izquierda, dejando de asistir los integrantes de la Alianza Democrática (AD). En aquel momento, la AD se encontraba discutiendo la realización de una Asamblea Constituyente que preparara el retorno a la constitucionalidad, donde Vitale –representando al PSR– crítica que la propuesta de ese sector era solo incluir a los partidos políticos legalizados,[12] y no a organizaciones de base o populares, como los sindicatos, juntos de vecinos, grupos culturales, estudiantiles y de mujeres, adultos, etc. Una ponencia relevante fue la realizada por el Grupo Autónomo de Mujeres Latinoamericanas, representado por Beatriz Micheli, Luisa Werth, Silvia Verdenelli y Myriam López, bajo la consigna “Democracia en el país y en la casa, ahora”, demandando derechos igualitarios en la Ley, el divorcio, la potestad de los hijos, entre otras. Asimismo, se destacó la trayectoria de dirigentes políticos venezolanos como Luis Beltran, Prieto Figueroa, Ramón J. Velásquez y Luis Lander, quienes se comprometieron con la causa democrática chilena.

Durante 1984 en Caracas, Vitale termina de escribir su primera “Historia general de América Latina” bajo una autoedición impresa por la UCV, trabajo enriquecido con una gira por países sudamericanos durante 1985-86. Su primera parada fue Colombia en 1985, realizando clases en la Universidad de Cuenca y Universidad de Bogotá, y luego continúa por México, Cuba, Panamá, Ecuador y Argentina, donde llega a fines de 1986 y se establece por dos añosdesempeñándose en la Universidad de Rio Cuarto y Universidad de Córdoba. En ese país publica un libro queabre importantes redes con el movimiento feminista trasandino, “La mitad invisible de la historia: el protagonismo social de la mujer” (1987) –investigacióntrazada por lo menos diez años antes en el XI Congreso Mundial de la CI en 1978[13]–, trabajo que para la investigadora Dora Barrancos fue un aporte para el movimiento de mujeres, donde no solo se habla de Argentina, sino que de las mujeres de América Latina.[14] En ese libro, Luis señala quela “etnia-clase-sexo-colonialismo constituyen en América Latina partes interrelacionadas de una totalidad dependiente que no puede escindirse, a riesgo de parcelar el conocimiento de la realidad y la praxis social, como si por ejemplo las luchas de la mujer por su emancipación estuvieran desligadas del movimiento ecologista, indígena, clasista y antiimperialista”,[15] evidenciando la diversidad de luchas en las que se encuentra presente este movimiento.

También se vincula en Argentina con diferentes círculos intelectuales, en especial mujerescomo Mabel Bellucci, investigadora y ensayista que entre 1983 y 1993 estuvo a cargo de la sección “Entonces la mujer” de la revista “Todo es Historia”. Ella cuenta sobre Luis que:

Hacia 1986 se instaló, de manera provisoria, en la ciudad de Buenos Aires. Durante los febriles ochentas, se abocó de lleno a investigar y a escribir sobre el feminismo pero también a activar junto con figuras del movimiento: Mirta Henault, Isabel Larguía y Dora Coledesky […]a las feministas les resultaba extraño el interés por parte de un varón a la causa. El expreso deseo de este historiador de abogar por las reivindicaciones de las mujeres estuvo motivado por la estrecha afinidad que mantuvo con las chilenas, argentinas, uruguayas y brasileñas en su prolongado y forzado exilio. […] se familiarizó con las lecturas feministas en países del Norte donde los movimientos disponían de una reputación ascendente […] esas experiencias lo habilitaron para reflexionar y evaluar sobre sus prácticas políticas anteriores como para dialogar con agrupaciones afines y con otros movimientos[16]

Con esta amistad, Vitale se abre camino participando como un personaje público de este grupo, sin haber participado en ningún movimiento feminista con anterioridad, a pesar de su cercanía con integrantes del Movimiento pro Emancipación de la Mujer chilena (MEMCH) o sus investigaciones. Según afirma Bellucci[17], esto lo hizo utilizando su potencial como personaje público (intelectual de izquierda y exiliado chileno), llevando las problemáticas de parte de este movimiento a sus conferencias en radios, televisión y congresos, así como entrevistas y publicaciones en revistas de Argentina. Ella mantenía una postura política cercana a Vitale respecto al feminismo y los aportes a los movimientos revolucionarios, reprochando –por un lado– que sus conceptos hayan sido tradicionalmente marxistas  como historial “universal”, “modos de producción”, dependentismo, entre otros, y destaca –porotro lado– que planteara temas novedosos, como la dimensión étnica, la vida cotidiana y la historia de las mujeres.

Luis Vitale continuó sus actividades políticas en diferentes agrupaciones argentinas y sobretodo de exiliados chilenos, tomando como ejemplo el CES de Venezuela. En ese sentido, es parte del Grupo Praxis en los ochenta con Horacio Tarcus, y también del Comité de Unidad Revolucionaria (CUR), publicando documentos políticos para chilenos y exiliados llamados “Cuadernos de la Resistencia”. Esta última fue una organización hermana del Comité de Unidad de la Izquierda Revolucionaria (CUIRCH) nacida en Estados Unidos, y que publicaba la revista “Chile Vencerá”[18] (1985-88), donde mayoritariamente participan agrupaciones de izquierda del exilio. Ambas agrupaciones comienzan a desestructurarse debido, principalmente, al desenlace la dictadura chilena en una transición pactada, entrando en crisis muchos grupos de izquierda en años posteriores, socavadas aún más por la caída de la URSS y la crisis de los meta relatos.

Durante noviembre de 1985, también participa del II Encuentro de Intelectuales de Cuba, actividad que pretendía dar una muestra de apoyo a la isla frente a la inminente desintegración del bloque soviético.En ese encuentro, pudo generar el libro “Historia de la deuda externa Latinoamérica y entretelones del endeudamiento argentino”[19] de 1987, donde compromete a intelectuales de cada país en los equipos de investigación. Para Vitale, uno de los pocos trotskistas que asisten, el encuentro fue de:

una apertura increíble de los cubanos, ya que estaban representadas todas las tendencias del pensamiento y la acción de América Latina; de un total de 300 delegados, sólo había menos de un tercio de los distintos partidos comunistas; muchos curas y cristianos de base; motores también fueron García Márquez, Eduardo Galeano, Daniel Viglietti, Chico Buarque, Guillermo Toriello, los curas Frei Betto, que presentó su libro “Fidel y la Religión”, del cual en una semana se habían vendido 45.000 ejemplares […] hubo críticas al socialismo en la Unión Soviética, a la política de la izquierda tradicional, etc.[20]

En ese viaje, tuvo la oportunidad de entrevistarse con Fidel Castro, quien tenía en sus manos los 9 tomos de su Historia General de América Latina de 1984.

Durante este periodo ya era considerado una figura internacional dentro de la izquierda chilena y el trotskismo internacional, siendo publicado en diferentes revistas de izquierda. Aun así, en 1986 se le cierran las puertas en “Inprecor” del SU-CI y “QuatriemeInternationale” de la sección francesa, ambas dirigidas por Mandel. Esto se debió a que durante ese año Vitale propone un artículo de dos partes junto a Horacio Tarcus para Inprecor, siendo solo publicada la parte de Tarcus, iniciando un reclamo que lo aleja definitivamente de la CI.[21] Según cuenta a Michael Löwy –amigos desde 1975– en ese artículo advierte sobre los próximos quiebres en los partidos comunistas latinoamericanos afectados por la desintegración de la URSS y su significado para la izquierda regional, especialmente para Cuba, planteando un acercamiento a los sectores más a la izquierda de los PC latinoamericanos, línea opuesta a la “oficial” del SU-CI. Allí señala:

Muchas revistas de izquierda de América Latina y Europa publican artículos míos, sin ser trotskistas, pero me cierran las puertas de INPRECOR y Q.I., cuando quiero plantear cuestiones polémicas que afecten la “línea” del SU. En cambio, se publican artículos teóricos, que no tengan roces con la “línea oficial”. Está bien que los franceses no me quieran nada, pero no pueden ejercer el monopolio del “saber” y rechazar lo que contravenga su línea.[22]

De alguna manera, esta cita expresa esa tensión existente entre la intelectualidad europea y la intelectualidad latinoamericana, disputa que podemos comprender en el sentido de la “colonialidad del poder” que por esos años venía desarrollando Aníbal Quijano desde la revista “Política y Sociedad”. Quijano, que había estado viviendo en Chile como investigador de la CEPAL entre 1966-71, mantiene correspondencia con Vitale desde mediados de los setenta e incluso participa del equipo de trabajo de Perú para su Historia General de América Latina. Luis conocía bien sus planteamientos, sobre todo lo relacionado con su crítica a la subordinación de los intelectuales latinoamericanos a los europeos, es decir, su crítica al eurocentrismo.

Tras el alejamiento de la CI y hasta fines de los noventa, Vitale se dedica a investigar sobre los precursores del marxismo y el movimiento obrero en Latinoamérica, especialmente el caso chileno, manteniendo correspondencia con Enrique Sepúlveda y Michael Löwy. Dicha investigación buscaba información sobre el destino de Luis Emilio Recabarren y de Teresa Flores, siguiendo la línea trazada anteriormente por Löwy en “El marxismo en América Latina” de 1980, y que fue llamado “Los precursores de la liberación nacional y social en América Latina”[23] publicado en Buenos Aires en 1987.

Vitale creía que Pinochet no entregaría el poder si perdía el plebiscito, esperando un fraude de su parte,[24] posición que entre 1986-89 lo acerca al Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) para un proceso de discusión política en el que colabora como intelectual. A pesar de esto, una vez enterado de que los resultados serían aprobados y que se avecinaba el proceso de “transición a la democracia”, rápidamente hace las gestiones para volver al país. En el retorno a Chile, deja su trabajo como académico en Rio Cuarto y Córdoba, alejándose tambiéndel CUR y el CUIRCH –cada vez más desintegrados–, y finalmente emprende su camino a Chile entre el 11 y 12 de julio de 1989, siendo aceptado su ingreso. El exilio sirve a Luis no solo para reflexionar sobre la derrota de la UP y hacerse una autocrítica por el dogmatismo de la izquierda –en especial de sectores de la CI–, sino que también para incorporar elementos de la ecología, el indigenismo y el feminismo a sus investigaciones, además de consolidar su carrera como académico e intelectual comprometido con reconocimiento mundial.

Retorno, transición y nuevos intelectuales

Cuando Luis Vitale reingresa al país debe hacerlo con visa de turista, ya que la ciudadanía había sido anulada antes de ser exiliado, logrando recuperarsu carta de nacionalidad un par de años después. Rápidamente, consigue algunas cátedras periódicas enlas universidades ARCIS, Bolivariana, de Santiago –ex UTE, donde es declarado exonerado en 1992,sin ser recontratado– Academia de Humanismo Cristiano y ARCOS, realizando cursos para estudiantes de sociología, historia y trabajo social. Su participación política y académica fue activa, hasta que a mediados de 1995 sufre un accidente cerebro vascular que le produce gran deterioro físico,[25] reponiéndose luego de unos meses, pero quedando sin trabajo.Marcelo Alvarado, colaborador de Vitale en los noventa, manifiesta que con al apoyo del profesor Eduardo Téllezconsigue una cátedra en la carrera de Historia de la Universidad de Chile, permaneciendohasta 2006. Con la ayuda de sus colaboradores Alvarado, Julia Antivilo y Claudia Videla –entre otras personas– postula en dos ocasiones al Premio Nacional de Historia, en 1998 donde gana Armando de Ramón, y en 2002, postulación abandonada por problemas de estrés y salud.

Los años noventa al interior de la izquierda revolucionaria fueron de profundas crisis internas, gatilladas por la concreción de la “transición a la democracia” que mantuvo la institucionalidad generada por la dictadura militar –cerrando las puertas a una Asamblea Constituyente–, crisis que se profundizatras la desintegración de la Unión Soviética. A pesar de lo anterior, la primera mitad de los noventa es la más productiva para Vitale en cuanto a la formación de redes intelectuales y revistas culturales, manifestando en una carta que:

A pesar de los 17 años de exilio, he podido insertarme bien no solo desde el punto de vista laboral universitario, sino en los segmentos de la sociedad que [me] interesan. Además de las clases en la Universidad, estoy haciendo cursos de Educación Popular a más de 10 talleres de centros culturales de los barrios pobres, sindicatos, indígenas, campesinos y grupos de mujeres. Lo importante es que ante la crisis de la izquierda, la vanguardia social de base está buscando crear un nuevo referente[26]

En esa perspectiva, Vitale y otros compañeros formanel Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) en 1990, espacio donde buscaron nuclear a compañeros de izquierda revolucionaria –con o sin militancia-, además de funcionar como sello editorial independiente. Según cuenta Ángel Spotorno,[27] desde el CELA desarrollaron un proceso de discusión política junto a agrupaciones políticas de izquierda y movimientos sociales –mapuche, estudiantes, mujeres, pobladores, campesinos, entre otros–. Para Luis y estos grupos, la ideología del régimen militar había traspasado todas las capas de la sociedad, incluso en los sectores explotados, donde “el proceso de socialdemocratización de las cúpulas de casi todos los partidos de izquierda ha distorsionado las concepciones clasistas y revolucionarias”[28]. Planteaban la necesidad urgente de que las organizaciones revolucionarias y la “vanguardia” de los movimientos sociales, desarrollaran proceso de educación política. Hacia ellos se dirigían los “Cuadernos de Educación Política” del CELA, los que fueron difundidos entre militantes partidarios y de movimientos sociales.

También mediante la Editorial CELA publica varias de sus obras desconocidas en Chile, como “Historia de Nuestra América” (1991) y luego su “Introducción a una teoría específica para la historia de América Latina” (1992), donde vuelve sobre la discusión sobre la “colonialidad” en este continente y los aportes regionales a la historia mundial. También enriquece su “Historia Social Comparada de los pueblos de América Latina” republicada en 1997 en tres tomos, y la “Interpretación Marxista de la Historia de Chile” reeditada entre 1991 y 1998, incorporando elementos sobre la mujer, los indígenas y el ambiente (libro republicado en Lom ediciones en 2001). Luego de lo anterior, desarrolla una especie de último tomo de su interpretación marxista, donde estudia los gobiernos de Frei, Allende y Pinochet, titulada “Para recuperar la memoria histórica”[29].Esta obra fue escrita junto a seis colaboradores, jóvenes investigadores como Sandra Palestro, Verónica Salas, Luis Cruz, Oscar Ortiz, Hernán Soto y Marcelo Alvarado, pretendía contribuir a la propuesta del Senado para el estudio de los últimos treinta años de historia del país.

Alrededor de 1993, junto a un grupo de investigadores que colaboraban con Vitale, fundan el Instituto de Investigación de los Movimientos Sociales “Pedro Vuskovic” (IPV), en honor al ex Ministro de Economía de Allende, publicando tres números de la revista “Análisis de Coyuntura Nacional” hasta fines de 1994. Ese informe pretendía cubrir “la necesidad no sólo de información sino de procesamiento de la misma”,[30] siendo dirigida a la educación política de dirigentes políticos y sociales, basado tanto en datos de prensa como en la información recogida en terreno. Ambos centros de investigación, tuvieroncomo objetivo aglutinar y potenciar personalidades intelectuales de izquierda que participaban de múltiples movimientos sociales, buscando entregar herramientas de análisis e investigación a las nuevas generaciones de investigadores e investigadoras. Para Vitale:

Los movimientos sociales de nuevo tipo adquieren en corto tiempo una conciencia para sí de la necesidad del cambio social. No existen sino en y por la lucha de clases, aunque ciertas feministas y ecologistas no lo reconozcan en aras de sus reivindicaciones específicas. Indudablemente, existen luchas específicas de la mujer, pero sólo serán resueltas en el terreno de la lucha de clases. Inclusive en el periodo de transición al socialismo, porque la actual ideología machista, que supervive bajo dicha fase, es una manifestación de la sociedad patriarcal burguesa y de la familia nuclear capitalista.[31]

Dentro de los Investigadores del IPV se encontraban Marcelo Alvarado, Marcos Cuevas, Marcelo Astorga, Mary Carmen Arce, Teresa Lastra Torres, Carlos Ruiz Rodríguez, Hernán Salas, Juan Pablo Sutherland, Bernardo Castro R., Raúl Reyes, Víctor Núñez, entre otros, publicando en esporádicamente investigadores latinoamericanos como Eduardo Lucita de Buenos Aires y Benedito Rabelo de Brasil. Las temáticas de la revista abarcaron el Contexto Latinoamericano, Análisis de la Situación Nacional, Movimiento Sindical, Informe Ecológico, Movimiento de Mujeres, Pueblos Originarios, Trabajadores del Agro, Movimiento Cultural, Estudiantes, Sector Informal, Pobladores, Jubilados y Movimiento Lésbico-Homosexual, sector de la cultura, juventud, salud, ETS, entre otros.

Debido a la cercanía con la conmemoración de los 500 años de la invasión europea a los pueblos de América, Vitale buscó desarrollar una propuesta política actual siguiendo los principios trazados por intelectuales latinoamericanos –como Aníbal Quijano– que plantearon la cuestión actual de la “colonialidad del poder” en los países colonizados. Asimismo, busco incorporar elementos del anarquismo, el marxismo y los movimientos sociales de nuevo tipo en la propuesta denominada “Socialismo Autogestionario”, una especie de síntesis de las experiencias históricas del movimiento popular que fue acuñado a fines de los ochenta.Esto fue incorporado en una presentación llamada “Y después del 92 ¿qué? Un proyecto de Nueva Sociedad para Nuestra América”[32], convocando aintelectuales cercanos las izquierdas a “nutrirse de nuestros propios pensadores –Martí, Mariátegui y otros–, de los aportes del feminismo latinoamericano, del ecologismo, del indigenismo y de la teología de la liberación, que han enriquecido el materialismo histórico”. Esta fue la contrapuesta de Vitale a la renovación socialista de los ochenta, manifestación socialdemócrata que asocia con Kautsky hasta nuestros días, afirmando que “está bien renovarse, pero por la izquierda”,[33] en clara alusión a sectores de la izquierda y centro izquierda chilena que hoy rechazaban el marxismo y la lucha de clases.

También incorpora elementos referentes a una nueva concepción de partido, muy similar a la construcción del Partido de los Trabajadores (PT) brasilero, al Partido Socialista Unido de Venezuela, el PS o el MIR chileno, es decir,  mediante la confluencia o unidad de diferentes vertientes de la izquierda, señalando que:

[…] invitamos a pensar en una sociedad AUTOGESTIONARIA, ANTIIMPERIALISTA, ANTICAPITALISTA, ANTIPATRIARCAL, ANTICONTAMINANTE, profundamente DEMOCRATICA y garante de los Derechos Humanos, con un Estado multiétnico que se irá extinguiendo a medida que desaparezcan las desigualdades sociales hasta llegar a la sociedad sin clases. Una sociedad administrada por un GOBIERNO DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES –no sólo del proletariado- con una concepción FEDERATIVA que contemple las demandas de las regiones y provincias. Un gobierno de los Movimientos Sociales sin dictadura de ninguno, elegido democráticamente y revocable por plebiscito, con dirigentes que no ganen más que el salario de un trabajador calificado.[34]

En ese camino fueron direccionadoslos esfuerzos que llevaron a grupos políticos, sociales e intelectuales a nuclearse enel Movimiento de los 500 Años de Resistencia (M500)[35] que activa desde mediados de 1991 (hasta 1993 aproximadamente), con el objetivo de reflexionar sobre el significado del V Centenario o 500 años de colonialismo. Ahí participan variados dirigentes y ex militantes desprendidos de partidos de izquierda tradicional y/o revolucionaria, publicando documentos e información en folletos como “Viento Fresco”, donde se incorporan informes sobre la situación de diversos movimientos sociales, bajo la consigna “Por la autonomía de los movimientos sociales”. El M500 desarrollaba anualmente varios encuentros con “núcleos de movimientos sociales”, conversando sobre posibles actividades conjuntas, asumiendo la autonomía de cada agrupación, invitando a “elaborar juntos un programa coyuntural y estratégico para cada Movimiento Sociales; y a debatir sobre la tan maltraída relación Partidos–Movimientos sociales”.[36]

Si bien el trabajo del M500 fue dirigido a movimientos sociales, este grupo no estuvo exento de polémicas. Julia Antivilo, colaboradora y compañera de Vitale en varias de estas experiencias, recuerda que el M500 entra en crisis alrededor de 1993, tiempo en que los partidos políticos entraban en la etapa de definición electoral. Por otro lado, existió el caso de un compañero de la agrupación que fue denunciado por un caso de violencia de género contra una compañera, la que era miembro de un grupo de mujeres feministas del M500.[37] Si bien el problema fue abordado, desde ese momento comenzó una crisis en que derivó en la desintegración del movimiento. Para el sociólogo Danilo Salcedo, colaborador de Vitale en el M500 y la futura “Asamblea del Pueblo”, señala que esta crisis se debía al individualismo, el machismo, la atomización, y factores como la dirección de los movimientos por 20 años, teniendo los intelectuales y militantes una notoria incapacidad teórica para interpretar y resolver esta situación.

Posteriormente, Luis continua su actividad política en otros espacios, como el MAR,[38] que genera el informativo “El Chorito”, un folleto escrito en máquina de escribir y dibujos hechos a mano que eran fotocopiados. Más o menos en la misma época, se dan las experiencias de la “Asamblea del Pueblo” y el “Foro por la Democracia”, ambos como espacios de discusión de sectores de izquierda que rechazaban la Constitución de 1980, reclamando además justicia social para los presos políticos y el pueblo chileno. Esta segunda organización se crea el 12 de enero de 1995 en una asamblea con más de 200 personas,[39] en cuyo comité organizador participaron Clodomiro Almeyda, Ramón Silva Ulloa, Carlos Donoso, Sergio Vuskovic, Jaime Insunza, Armando Gafias, Hernán Carrasco, Magdalena Navarrete, Carmen Hertz, Danilo Salcedo, entre otros y otras. Y entre sus invitados se encontraban Vitale, Manuel Riesco, Carmen Hertz, Roberto Bolton, Ramón Díaz Eterovic, entre otros.

Una experiencia importante de señalar fue la Escuela de Formación Sindical para Mujeres Asalariadas, grupo en que participa Zabrina Pérez, y que funciona junto al Instituto Pedro Vuskovic. Sobre esto publican “Teoría y Práctica de la Escuela de Formación Sindical para Mujeres 1993-1996”.[40] Este libro fue financiado por la ONG Bunstift de Alemania, donde publican varios investigadores, entre ellas Rafael Agacino, Aliro Rosenfeld, Patricio Escobar, Luis Vitale, Raquel Aviño, Marcela Sepúlveda, y las mujeres que participaron de esta Escuela, quienes proponían un “Programa para la Mujer Asalariada”. La iniciativa encabezada por su Directora Zabrina Pérez, buscaba aportar en la superación de la opresión, marginalidad, exclusión y explotación de la mujer trabajadora, cuyo objetivo principal fue “contribuir a formar y preparar, a través de una formación teórico-práctico, a la mujer asalariada, para así dotarla de herramientas con las cuales puede presentarse en igualdad de condiciones frente a los trabajadores (hombres)”.[41] Pérez en la década de 1980 había sido presidenta del sindicato del Fortín Mapocho y dirigente de la Federación de Medios de Comunicación en Chile (del sector de Radios y Prensa Escrita), siendo la única mujer en la federación y el ejecutivo nacional.

Uno de los últimos planteamientos de Vitale, tiene que ver con las nuevas tecnologías que desde los noventa invaden nuestra realidad cotidiana. En “Introducción para una teoría de la historia para América Latina” reflexiona en torno a la inmensa cantidad de información que circula con motivo de la globalización (especialmente en internet), planteando la gran dificultad de sintetizar estas nuevas investigaciones. Planteael constante peligro para los investigadores que solo se dedican a la recopilación de información, sin poder desarrollar una actividad reflexiva consciente debido a la imposibilidad de sintetizar la totalidad de las fuentes, por lo demás un tema tradicional de discusión en la Historia, pero que ahora se ve nuevamente sobrepasado.

Desde su accidente en 1995 en adelante, Vitale continúa produciendo libros y artículos, muchos de los cuales se trataron de reediciones de investigaciones hechas desde por lo menos cuarenta años, muchas de las cuales solo habían sido publicadas y conocidas en los países donde estuvo exiliado. Cuando el año 2005 se acaba su contrato en la Universidad de Chile, Vitale se debilita y nuevamente sufre un infarto que lo continúa debilitando. Para el terremoto de febrero de 2010, Vitale se accidenta en su casa nuevamente, sumado a su fractura de cadera de años antes, que lo hacen decaer y enfermar, hasta poner un punto final el 27 de junio de 2010 en su departamento de Ñuñoa. Sus restos fueron cremados y esparcidos en el sector Pique Grande de Lota.

A modo de conclusión

A partir de esta investigación, hemos podido reafirmar nuestra hipótesis de trabajo, determinando las influencias del anticapitalismo y el indoamericanismo en la producción bibliográfica y compromiso intelectual de Vitale, a lo que podemos agregar el estudio y desarrollo del pensamiento descolonizador latinoamericanista. Ese afán “descolonizador” trasversal a la “intelligentsia” latinoamericana, abarca desde su militancia anarquista y luego trotskista, hasta sus últimos años como un representante de la histórica izquierda revolucionaria. La trayectoria de Luis Vitale, como dijimos en un comienzo, es transversal a la historia de la izquierda chilena y latinoamericana –especialmente trotskista–, itinerario de vida a través del cual es posible investigar la evolución del pensamiento de múltiples revolucionarios latinoamericanos y sus agrupaciones.

Asimismo, en la perspectiva de los estudios comparativos y la historia global, a través de Luis Vitale es posible situar la crítica y generación de conocimientos en un contexto mucho más amplio, como lo es el canon epistemológico que reivindica el papel de las clases populares como actores con proyección histórica, política, intelectual y emancipatoria. Así, comprendemos su obra como exponente del pensamiento crítico latinoamericano y los sectores populares, cuya trayectoria sintetiza la experiencia de lo que es la nueva izquierda latinoamericana en su inicio, auge y declive durante el siglo XX y XXI. Por lo tanto, el estudio sobre su trayectoria práctica/teórica se comprende desde una perspectiva regional, expresión material del ideario latinoamericanista, anticapitalista y descolonizador, cuyas definiciones y apuestas políticas se proyectan en la estrategia de las agrupaciones de izquierda revolucionaria.

En esta investigación también advertimos la autonomía relativa de los intelectuales planteada por Carlos Altamirano como una constante en el itinerario de vida de Luis Vitale, similar al posicionamiento de sus maestros y colegas como Romero, Frondizi, Peña, Valenzuela, Clotario, Quijano, Löwy, y otros. En ese sentido, los planteamiento generados por estos intelectuales y las redes en que participan, deben comprenderse como una expresión o respuesta propia de su tiempo, evitando comprender las fuentes utilizadas como las “correctas”, sino que necesarias para situar correctamente nuestro objeto de estudio. Según señalamos anteriormente, en su obra encontramos esa crítica al canon epistémico universal eurocéntrico -a los dichos de Ramón Grosfoguel–, como una crítica al fundamentalismo eurocéntrico o universalidad occidental.

En ese sentido, Vitale como intelectual está en la búsqueda de “la verdad y la justicia” que, cuya misión es ser “contradictor del de poder, perturbador del statu quo, su papel es de francotirador: plantea públicamente cuestiones incómodas para los gobernantes”,[42] sin dejarse domesticar por las instituciones. Por eso su obra intelectualdeja espacio suficiente para la relectura de la mayoría de la producción intelectual latinoamericana, necesaria desde perspectivas tan interesantes como la Colonialidad del Poder planteada por Quijano y enriquecida por otros. La pretendida descolonización implacaría tomarse en serio la diversidad epistémica del mundo, sin vaciar de contenido epistemológico las identidades que desde el multiculturalismo liberalson despolitizadas. Por eso su propuesta es revalorar el pensamiento crítico que se produce desde todas las culturas como el islam, desde el aimara, de las mujeres, entre otros, cada uno como un aporte especifico del pensamiento crítico desde cada región, donde la opinión de la intelectualidad europea se haga con mayor humildad.

 

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Este artículo es una versión revisada del trabajo del mismo nombre publicado en Revista Palimpsesto (USACH) número 15, enero-junio 2018, pp. 108-134. [Link: http://www.revistas.usach.cl/ojs/index.php/palimpsesto/article/view/3316/26002972]. También es parte de los resultados de “Biografía político-intelectual de Luis Vitale 1927-2010”,  tesis de pregrado de Licenciatura en Historia y Ciencias Sociales, Departamento de Historia, Facultad de Humanidades, Universidad de Santiago, octubre 2017.

El autor es chileno, Investigador y Estudiante de Magister en Historia de la Universidad de Santiago de Chile, Licenciado en Historia y Gestor Cultural. Correo: simon.gonzalez.monarde@gmail.com


[1] ALV. Vitale (1975). Luis. La represión militar en Chile

[2] Vitale, Luis (1979). La vida cotidiana en los campos de concentración de Chile. Caracas: Universidad Central de Venezuela.

[3] ALV. Carta de Luis Vitale a AndreGunder Frank, Caracas, 9 de julio de 1983, p. 2.

[4] José Pio Tamayo (1898-1935), fue un poeta, difusor  y precursor del marxismo en Venezuela, y además del PC cubano. En 1928 es apresado por un poema calificado de conspirador “Homenaje y demanda del Indio”, liberado en 1934, saliendo de prisión con tuberculosis que lo mata en octubre de 1935.

[5] Vitale, Luis (1984). Historia Social Comparada de los pueblos de América Latina. Tomo 1. Caracas: UCV, p. 14.

[6]Morin, Edgar (1974). Ecología y Revolución. Caracas: Boletín OESE, Agosto, N°8, p. 6.

[7]Galíndez, Ricardo (2005). El Topo Obrero 1975-2005: 30 años al servicio de los trabajadores y el pueblo. En Revista Digital Marxism, disponible en: [http://www.marxist.com/el-topo-obrero-30-anos.htm] [Consultado en: 01-06-2018].

[8] Fundado en 1975 por José Avendaño, Josefina Mujica y Ricardo Galíndez con la intención

[9] Vitale, Luis (1988). El dogmatismo en crisis. Seminario Sobre los Marxismos, Caracas, octubre de 1979. Republicado en la revista Expresamente de Caracas en junio.

[10] Vitale, Luis (1988). La mitad invisible de la Historia. El protagonismo social de la mujer latinoamericana. Buenos Aires: Ed. Sudamericana-Planeta.

[11] Si bien no hay nombres, Vitale señala las agrupaciones: OTC-JRR, PS-CNR, MAPU-PT, PCR, PSR y MIR. Ver: ALV. Carta de Luis Vitale a “Pablo”, Caracas, Venezuela, 2 de abril de 1979, p. 1.

[12] ALV. Consolidar la unidad contra Pinochet se propone Congreso del Exilio Chileno. Caracas, marzo 1984.

[13] Ver Vitale, Luis (1978). La revolución socialista y la lucha por la libración de la mujer. Documento editado por International Internal Discussion Vulletin, Vol. XV, N°4, Mayo.

[14] Barrancos, Dora (2005). Historia, historiografía y género. Notas para la memoria de sus vínculos en la Argentina. Luján: Revista La Aljaba, CONICET/IIEGE/UBA, ene/dic.

[15] Vitale, Luis (1988). La mitad invisible…, p. 15.

[16] Belucci, Mabel (2016). La mitad invisible de la Historia. Buenos Aires: Revista Herramienta debate y crítica marxista, N°58, Otoño.

[17] Esta información fue obtenida en conversaciones con Mabel Bellucci cuando la conocí en las 8vas Jornadas de Historia de las Izquierdas realizadas en noviembre de 2015 en Buenos Aires.

[18] Reyes, Sergio (1990). Breve historia del Comité por la Unificación de la Izquierda Revolucionaria Chilena C.U.I.R.Ch. y del Periódico “Chile Vencerá”. Connecticut: publicado en sitio web de Sergio Reyes, octubre. Disponible en: [http://sreyes.org/old/cvhistoria.htm] [Consultado en: 10-03-2017].

[19] Vitale, Luis (1987). Historia de la deuda externa Latinoamérica y entretelones del endeudamiento argentino. Buenos Aires: Ed Sudamericana-Planeta.

[20] ALV. Carta de Luis Vitale al CUIRCH, Buenos Aires, 19 de diciembre de 1985, p. 1.

[21] ALV. Carta de Luis Vitale a Michael Lowy, Buenos Aires, 1 de febrero de 1988, p. 1. 

[22] ALV. Carta de Luis Vitale a Michael Lowy, Buenos Aires, 1 de febrero de 1988, p. 2.

[23] Vitale, Luis (1987). Los precursores de la liberación nacional y social en América Latina. Buenos Aires: Al Frente.

[24] ALV. Boicot al fraudiscito. (1988). Intervención de Luis Vitale en el lanzamiento del MSP en Argentina. Buenos Aires: Libros del Retorno, 25 de agosto.

[25] González, Simón (2017). Entrevista a Marcelo Alvarado.

[26] ALV. Carta de Luis Vitale a Alejandro Gálvez, Santiago de Chile, 12 de mayo de 1991, p. 1.

[27] González, Simón (2018). Entrevista a AngelSpotorno.

[28] ALV. Vitale, Luis (1991). La educación política es hoy más necesaria que nunca. Santiago, p. 1.

[29] Vitale, Luis (1999). Para recuperar la memoria histórica. Frei, Allende y Pinochet. Santiago: Ediciones Chile-América y CESOC.

[30] ALV. IPV. Análisis de Coyuntura Nacional. (1994). Santiago: Ediciones CELA, N°1, enero-abril, p. 2.

[31] Vitale, Luis (1985). La especificidad de los movimientos sociales feminista, ecologista y cristianos de base. Medellín: V Congreso Nacional de Sociología, mayo, p. 1.

[32] ALV. Vitale, Luis (1991). Y después del 92 ¿qué? Un proyecto de Nueva Sociedad para Nuestra América. Santiago: III Congreso Internacional de SOLAR, 21 de noviembre, 10 pp.

[33] ALV. Vitale, Luis (1991). Y después del 92 ¿qué?..., p. 2.

[34] ALV. Vitale, Luis (1991). Y después del 92 ¿qué?..., pp. 7-8.

[35] ALV. Carta de Luis Vitale a Michael Lowy, en el año de los 501 de Resistencia Cultural y de la otra, Santiago de Chile, 29 de enero de 1993, p. 3

[36] ALV. Encuentro Nacional de invierno con los núcleos M.S. Santiago: Viento Fresco, N°2, julio 1993, pp. 2-3

[37] González, Simón (2017). Entrevista JuliaAntivilo.

[38] Si bien se ha logrado determinar la existencia de este grupo, no se ha podido saber el significado de la sigla.

[39] ALV. Folleto. Primer Encuentro foro por la Democracia. Santiago: Universidad ARCIS, abril 1995.

[40] Pérez, Zabrina (Directora) yVitale,  Luis (Sub-director) (1996). Teoría y Práctica de la Escuela de Formación Sindical para Mujeres (1993-1996). Santiago:Lom Ediciones, 166 pp.

[41]Zabrina Pérez (Directora) y Luis Vitale (Sub-director) (1996).Teoría y Práctica…, p. 9.

[42] Altamirano, Carlos (2005). Para un programa de…, p. 48