Trayectoria de vida y redes intelectuales en Luis Vitale: Argentina, Chile y el exilio (1° parte)


Por Simón Timichelle González Monarde

Nuestra investigación abordala trayectoria político-intelectual del historiador chileno-argentino Luis Vitale (1927-2010), comprendida como una manifestación más dentro del pensamiento latinoamericanista de segunda mitad del siglo XX donde reconocemos procesos, debates y redes intelectuales relevantes para él. Dividimos el trabajo en cuatro partes. Primero abordamos su identidad, formación y vínculos intelectuales hasta 1954 en Argentina. Después revisamos su participación en el movimiento obrero chileno hasta el golpe cívico-militar de 1973. Luego su prisión política hasta 1974 y el exilio, ambos casos reconstruidos con su epistolario hasta 1989, finalizando con el retorno al país y la colaboración con intelectuales de los movimientos sociales de nuevo tipo. El resultado es una breve biografía que busca aportar en la puesta en valor de su archivo personalubicado en la Universidad de Santiago.

INTRODUCCIÓN

La mayoría de las publicaciones sobre Luis Vitale (1927-2010) versan sobre sus aportes historiográficos, pasó por la Central Única de Trabajadores (CUT) o el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), permitiéndonos profundizaren otros aspectos. ¿De dónde proviene? ¿Cuál es su itinerario? ¿Con qué redes interpersonales colaboró? En este artículo, abordamos su trayectoria político-intelectual mediante una biografía que identifica procesos históricos, debates y redes intelectuales relevantes, considerando su experiencia como una manifestación más dentro del pensamiento latinoamericanista[1] de segunda mitad del siglo XX. Así sostenemos que su producción intelectual –bajoel influjo del anticapitalismo y del indoamericanismo[2] pos segunda guerra mundial-, respondea múltiples coyunturas y debates dentrode la izquierda revolucionaria latinoamericana –especialmente a una corriente de la Cuarta Internacional[3] (CI) –y los movimientos sociales de nuevo tipo –indígena, ecosocial, de mujeres, y otros–, largo proceso donde reconfigura su proyecto político y enriquece sus propuestas historiográficas. Su cercanía con múltiples procesos disruptivos latinoamericanos, evidencia como su trayectoria estransversal a la historia de los intelectuales y la historia de las izquierdas.

En nuestro continente los intelectuales se han caracterizado por ser “parte de la elite pensante de un país o región, un sujeto que desde los espacios científicos, humanistas, artísticos, dialoga con la realidad política y social”,[4] cumpliendo un rol de figura dadora de la cohesión social en procesos emancipatorios, de organización nacional y revolucionarios, rasgos acentuados durante la década del sesenta.  Las teorías desarrollistas, las contradicciones y límites del capitalismo, la revolución cubana y la irrupción de nuevos actores, son la antesala de un “ambiente” que para Eduardo Devés-Valdés favoreció “el vínculo entre intelectuales con proyectos societales generales[…] a través de la adscripción a proyectos ideológicos, a partidos políticos tradicionales y a organizaciones guerrilleras”,[5] llevándolos a producir –y difundir– sus ideas por fuera de los espacios académicos, colaborando con organizaciones político-sociales que en muchos casos significó una lógica de organización militantejunto a su trabajo al servicio del cambio social[6] (o su mantención). Así concebimos el término intelectual como una categoría de análisis y no como una clase social,[7] ocupando un rol clave en el conjunto de las relaciones sociales,[8] donde la ideología política del autor o el conjunto global de su pensamiento inserto está en una visión de mundo que le da su estructura y valores de época.

A lo largo de su carrera, la intelectualidad que también ejerce la investigación y la docencia–sea en las humanidades, las ciencia, las artes o la política– va desarrollando múltiples vínculos, adquiriendo el reconocimiento de sus pares en el interior de un campo académico como intelectuales, posibilitando su integración a una “red intelectual” según sutrayectoria y grado profesional. Esta se entiende como “un conjunto de personas ocupadas en la producción y difusión del conocimiento, que se comunican en razón de su actividad profesional, a lo largo de los años”,[9] concepto que también podemos extender a la dimensión política. Dichas redes se manifiestan en la comunicación continua, sea cara a cara, por correspondencia, congresos, revistas culturales y otras formas de articulación, donde se superponen relaciones de tipo afectiva, familiares, políticas u otras, evidenciadas mediante fuentes epistolares, prensa y otros registros.

En ese marco, el pensamiento latinoamericano ha oscilado, señala Devés-Valdés, entre “la búsqueda de modernización” o “el reforzamiento de la identidad” de acuerdo a una alternancia entre periodos históricos de auge/caída –respectivamente– de 15 a 20 años,[10] con especificidades propias en cada periodo. Asimismo, Luis Vitale corrobora que en la intelectualidad chilena, latinoamericana y mundial se dan “oleadas”, donde estos sujetos giran a la izquierda, al centro o la derecha de acuerdo a coyunturas y/o debates internacionales[11] (entre otros factores). Ejemplos de lo anterior son el giro de la intelectualidad a la izquierda luego de la Revolución Cubana, o el giro a la derecha con la crisis de los meta relatos y la caída de la URSS en los ochenta. Por lo tanto, los intelectuales pueden ser “neutros” momentáneamente ante al conflicto, pero en algún momento terminan por ceder y posicionarse en alguna de las partes en disputa. Esto permite explicar, por ejemplo, porque los intelectuales tomaron posición a favor o en contra del estalinismo –o la tesis del socialismo en un solo país–, acercándose a organizaciones escindidas de los partidos comunistas sovietizados que se reclamaron comoherederos de la tradición socialista, como en el caso de la CI y sus vertientes.

Enfocarnos desde una perspectiva biográfica, nos invita a revisar los múltiples usos que posee esta metodología en los espacios de producción de conocimiento. Para Francois Dosse “todas las generaciones han respondido al desafío biográfico”[12] –tomando uncarácter hibrido entre la dimensión histórica y la dimensión ficticia–,dividiendo su evolución en tres etapas. En la edad heroica –entre la antigüedad clásica hasta la modernidad– se exaltaron virtudes ejemplares de héroes y “grandes hombres”, formato desplazadoa lo largo del siglo XIX y XX. En la edad modal –surgida alrededor de 1930 y masificada con el estructuralismo– se buscó “a través de una figura particular, alcanzar el tipo ideal que ésta encarna”,[13] donde el estudio de los actores colectivos (definidos por criterios socioeconómicos, culturales o políticos) desdibujó el interés por el individuo, convirtiendo a la historia en un “proceso sin sujeto”. Con el inicio de la edad hermenéutica –luego de la crisis de los grandes paradigmas en 1989–, Dosse aprecia la revalorización de la biografía en multiplicidad de enfoques metodológicos, especialmente desde el campo de la historia política y la historia intelectual, espacio que ha servido para repensar las problemáticas de las Humanidades y las Ciencias Sociales.

Al respecto, Paula Bruno afirma que la diversidad de usos y la expansión de las formas biográficas “pasó a transmitir cierta confianza en el intento de dar respuesta a una crisis paradigmática”,[14] planteando la necesidad de realizar un balance. Luego de examinarlos textos de Mílada Bazant[15] y de Isabel Burdiel con Roy Foster[16], propone una discusión en torno a la definición del concepto de biografía como “género”, como “método”, como “recurso” o su combinación. Por un lado, la biografía como género se ha potenciado con el rol del mercado (que apunta a los consumidores de saberes históricos), centrando la discusión en la relación entre la realidad y la ficción, habilitando debates entre biografía y formas literarias.[17] La biografía como método se liga con los debates sobre producción de conocimiento, sus alcances, límites y la flexibilidad de uso. Y la biografía como recurso, sería un medio para explicar procesos históricos que ilustran una época, donde las experiencias del sujeto tienen un rol pedagógico. Combinando lo anterior, Bruno retoma la propuesta metodológica de Sabina Loriga dela “historia biográfica”,[18] invirtiendo la noción de “biografía histórica” para convertirla en una más de las áreas de la Historia, guiada por problemas históricos generales y flexibles que explican la singularidad de una trayectoria individual, como lo requerimos en nuestro caso.

En cuento al desarrollo del relato, estese encuentra dividido en cuatro partes. En la primera damos cuenta de su infancia, identidad, militancia política y vínculos con la intelectualidad crítica argentina hasta 1954. Continuamos con su llegando a Chile, donde participa en el movimiento obrero y la izquierda revolucionaria hasta el golpe militar del 11 de septiembre de 1973. Luego nos referimos a la prisión política y el exilio mediante su epistolario, dando cuenta de redes, investigaciones y discusiones políticas. Para finalizar, damos cuenta de su retorno a Chile y la colaboración con nuevos núcleos de pensadores provenientes de los movimientos sociales de nuevo tipo. El resultado de este trabajo, es una breve biografía de un historiador –también llamada cliografía–, constituyendo una puesta en valor de su archivo personal ubicado en la Universidad de Santiago y que se encuentra en proceso de patrimonialización.

 

Identidad argentina

Luis Ricardo Cometa Vitale nace el de 19 de julio de 1927 en Villa Maza –oeste de la provincia de Buenos Aires–, como segundo hijo de Ricarda Cometa –maestra de escuela primaria– y el inmigrante italiano Silvestre Vitale –carpintero y artesano, fallecido alrededor de 1940–. De espíritu libertario, su madre los incentivadesde pequeños en lalectura y la música:[19] Humberto, el mayor, destacó como bailarín de tango; Rubens[20] como músico y educador; Sara como pintora y artista plástica; y Luis recalcó en el violín y la lectura. Por ese motivo, su padre le consigue trabajo como cajista tipógrafo –aprendiendo de ortografía– en la imprenta del diario “El Zonda” de Villa Maza, donde componía moldes de impresión.

Sus estudios secundarioslos realiza en la Escuela Normal dePehuajó (1941-46), participando de su centro de estudiantes junto a Manuel López Blanco[21], futuro militante del Partido Obrero Revolucionario (POR).[22] Ambos se politizan en el contexto de la “Revolución del 43”, golpe militar que derroca al gobierno oligárquico-conservador de Ramón Castillo el 4 de junio, asumiendo el general Arturo Rawson –por tres días- y luego el general Pedro Pablo Ramírez, hasta reemplazarlo el también general Edelmiro Farrel en enero de 1944–con Juan Domingo Perón en la Secretaría del Trabajo–. El afán social e industrializador de la dupla, gatilla la prisión de Perón –golpe propiciado por el empresario y embajador estadounidense Spruille Braden–, siendo liberado tras el paro general convocado por la Central General de Trabajadores el 17 octubre de 1945, ganando las elecciones en febrero de 1946. Mientras Luis y Manuel estaban en la directiva estudiantil, el gobierno electo impulsa una reforma educativa que aumenta el control de la enseñanza, expulsando a educadores que alegaron autoritarismo y proselitismo político. Allí despiden a su profesor de historia universal Víctor Domingo Bouilly –primer maestro de Vitale[23]– nucleándose en la editorial Peuser, donde participaban otros intelectuales expulsados de la Universidad de Buenos Aires (UBA)[24] durante esa época.

A pesar de eso, Luis estudia la carrera de Licenciatura en Historia y Geografía (1947-51) en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) –donde también se inscriben Rubens y Manuel–, continuando un Doctorado en Historia que abandonaen 1953. Allí participa como delegado estudiantil de la Federación Universitaria de La Plata (FULP) entre 1948-52,[25] identificándose políticamente con el anarquismo hasta 1951 aproximadamente. En esos años se encuentra con Bouilly, quien le presenta al historiador José Luis Romero[26] –su segundo maestro–, intelectual y militante socialista –destacado por su autonomía partidaria y vínculos con la juventud antiperonista– que lo incorpora al equipo de “Imago Mundi: revista de historia de la cultura”,[27] donde colabora con una reseña bibliográfica en el primer número de septiembre de 1953. Romero lideraba un equipo de investigación multidisciplinar, cuya propuesta historiográfica era cercana al marxismo y la historia social inglesa –contrapuesta a la historia oficial de próceres nacionales–, recogiendo los aportes de las historias particulares como parte del complejo estructural llamado cultura.[28] Los doce números publicados hasta junio de 1956, fueron semillero de intelectuales como Ernesto Laclau, Reyna Pastor, Alberto J. Pla (militante POR), Juan Oddone y Tulio Halperín Donghi[29] (entre otros), quienes junto al comité editorial de la revista son parte de la corriente que renueva las ciencias sociales argentinas a mediados de los cincuenta.

En 1951 Luis asiste a un curso de El capital dictado por Milcíades Peña,[30] y al poco tiempo comienza a militar en el POR[31] junto a Rubens, Manuel y Ernesto González[32], iniciándose en los debates de la CI. Luego de unos meses, Peña le presenta al intelectual marxista Silvio Frondizi, quien realizaba cursos sobre la realidad latinoamericana utilizando conceptos de León Trotsky –desarrollodesigual y combinado– ySergio Bagú –caracterizaciónde América Latina como un régimen económico capitalista colonial, no feudal[33]–, influencias evidentes en losfuturos escritos de Vitale. Ese mismo año, Nahuel Moreno –líder del POR– y José Speroni –dirigente sindical e intelectual– participanen el Comité Mundial de la CI en Europay en enero de 1952 en el X Pleno Mundial, regresando con noticias de las disputas internas de la Cuarta Internacional. Allí, el dirigente Michel Pablo[34] plantea el entrismo[35] a los PC y PS –constituyéndose como fracción interna– ante una inminente confrontación de EEUU y la URSS. En Chile, un pequeño grupo liderado por Humberto Valenzuela se alinea con Moreno, el SWP estadounidense de James Cannon[36] y algunas fracciones europeas y latinoamericanas que se niegan al entrismo.De esta forma la CI se divide en dos tendencias: el Secretariado Internacional (SI-CI) de Pablo y al Comité Internacional (CI-CI) de Cannon, y –respectivamente–  el Buro Latinoamericano (BLA) de José Posadas y Comité Latino Americano (CLA) de Moreno.

El POR argentino rápidamente se hace cargo de la organización del CLA –Secretariado Latinoamericano del Trotskismo Ortodoxo (SLATO) desde 1955–,desarrollando simultáneamente la “proletarización” de intelectuales y profesionales, mayor disciplina partidaria, y el impulso de esta corriente latinoamericana e internacional. En ese contexto, Peña se niega a la proletarización, siendo acusado de “intelectual pequeño-burgués”, la que luego de una autocrítica asume con disgusto. Durante ese proceso, Milcíades mantiene cercanía con Vitale, Daniel Pereyra[37] y Ángel “El Vasco” Bengochea[38] –amigo de Ernesto Guevara–, quienes recomiendan a “José Valdes” –nombre clave de Luis– viajar a Chile para acercar al grupo de Humberto Valenzuela del POR chilenoal CLA[39], aprovechando –según Marcelo Segall[40]– de buscar fuentes para un estudio de historia comparativaentre ambos países, trabajo colaborativo que realizaba junto a Peña mediante correspondencia.

Chile en la Revolución Latinoamericana

Su llegada a Santiago se produce en febrero de 1954, tomando contacto con los miembros del POR chileno a través de la doctora Neonicia “Micha” Lagos –madre de una hija y ex militante–, quienes se enamoran y son padres de Laura Vitale Lagos en 1955. En el POR chileno asume tareas de formación, editor en el periódico “Frente Obrero” (1956-58) y luego de dirigente sindical en la CUT, vinculándose a militantes como Ángel Canales y Rigoberto Quezada de Textil Sumar; María Concha y Marcos Contreras de la población La Legua; Herminia Concha y Víctor Toro de la población Santa Adriana; Luis Concha de la Federación de Obreros de la Construcción; entre otros. Luego de cinco años en el país obtiene su carta de nacionalidad (1959), dedicándose un tiempo a trabajar en Laboratorios Nicolich en los cincuenta –recomendado por Micha– y durante los sesenta en la Imprenta Victoria, donde editaban los documentos del partido.

Sus primeras investigaciones sematerializaron en documentos internos del POR, donde critica a sectores dirigentes de la CUT (PC, PS, PSP)[41] por desarrollar una “política reformista y oportunista, en alianza […] con integrantes de partidos burgueses como el Radical y la Falange”[42]. Para Vitale, esa política era resultado de la caracterización económico-social del país como “semifeudal”, llevándolos a plantear la necesidad de una revolución democrático-burguesa en alianza con sectores progresistas de la burguesía nacional. Al contrario, Luis plantea que la estructura económico-social de América Latina era de carácter “semicolonial” –al igual que Bagú, Romero, Frondizi y Peña–, con un desarrollo desigual y combinado entre formas de producción capitalistas e indígenas desde la conquista europea. Con la independencia política del subcontinente, hubo continuidad de la dependencia económica a potencias extranjeras, manifestándose la colonialidad del poder que justificaba la necesidad de una revolucióncampesino-obrera o una insurrección armada. Si bien esta lectura puede ser dogmática, debe ser comprendida con respecto al sentido común de la época en estudio.

Esta fue la base teórica de Vitale y Valenzuela cuando comienzan a trabajar junto a Clotario Blest en la CUT. Poco después, forman la Izquierda Sindical[43] (1957-64) con dirigentes cercanos al POR y PS, cuyo objetivo fue ganar la dirección y mantener la radicalidad desu Primera Declaración de Principios, la que finalmente se modifica en el II Congreso de 1959. En ese proceso, Vitale funda y dirige la Federación de Química y Farmacia (1957-58) y la Federación de Obreros de Imprenta (1962), y es electo Dirigente Nacional (1959-62). También participa de la Revolución de la Chaucha de abril de 1957, y como dirigente de la CUT fue detenido en varias ocasiones al igual que Clotario, a quien visita cada vez que fue procesado por la Ley de Defensa de la Democracia. En 1962 –mediante la imprenta Victoria–, edita el libro “La Revolución Cubana y el burocratismo”, difundido en un acto público en la Alameda durante la visita de Eisenhower, siendo detenido y suspendida su nacionalidad. Allí se recluye en casa de Julio Cesar Jobet[44] en Temuco, y posteriormente es relegado (durante 1963-64) a Curepto, recuperando su nacionalidad tras una moción presentada por el Senador Salvador Allende[45] en 1967.

Paralelamente continua el contacto epistolar con Milcíades Peña, cada vez más distante del POR y cercano a otras generaciones de la izquierda intelectual argentina. Uno de ellos fue Luis Franco[46] (poeta y ensayista trotskista, amigo de Samuel Glusberg y colaborador de la revista “Babel”), a quien la editorial Zig-Zag chilena le solicita en 1956 una historia argentina –que según Horacio Tarcus[47]no se concretó–, acercándose a Milcíades que manejaba datos de Vitale y la biblioteca de Frondizi.Peña había viajado a Chile un año antes y publicado junto a Luis “Nueva etapa en América Latina”[48], donde caracterizan la situación latinoamericana luego de la Revolución Boliviana –a donde Vitale había ido ese año– y criticando las posturas de Moreno y Pablo a nivel regional.[49] Una de las críticas fue el apoyo de Pablo al gobierno de Víctor Paz Estenssoro del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), donde supuestamente el POR había desarrollado un “ala de izquierda” –queno era tal–, siendo la causa principal de la crisis y división de esa sección.[50] También critican a Moreno, quien llamó a formar un “Gobierno campesino obrero”, consigna que no resolvía la cuestión de la dualidad de poder, señalando que se debía plantear “Todo el poder COB” (Central Obrera Boliviana) para asegurar la dirección obrera de esa revolución, es decir, planteaban un Frente Único Revolucionario (FUR).

Aprovechando su condición de “extranjero”, de quien “no se encuentra unido radicalmente con las partes del grupo o sus tendencias particulares”,[51] Vitale desarrolla sus investigaciones de manera independiente y luego incorporando los aportes de la historiografía marxista chilena. Los acercamientos con historiadores de izquierda se producen en la esfera política: Marcelo Segall, deja el PC en 1957 y se acerca al trotskismo; Julio Cesar Jobethabía sido militante del PSP de Raúl Ampuero y Eugenio González; y Jorge Barría, se suma a la corriente de la historia social marxista en los sesenta. La intencionalidad política de sus investigaciones –buscando responder a la coyuntura–, es evidente en sus primeras publicaciones. Por ejemplo, el objetivo de los “Los discursos de Clotario Blest y la revolución chilena” (1961) –con un prólogo de Clodomiro Almeyda–  fue registrar sus arengas con la idea no permitir “que dichos pensamientos fueran falseados ni menos olvidados, [donde] la vanguardia del movimiento obrero los comenta y aplica diariamente, por otro lado, los bonzos sindicales políticos reformistas de todos los pelajes, aliados con la prensa, ladinamente tratan de tergiversarlo”[52] (texto incorporado en su “Historia del movimiento obrero” de 1962). Asimismo, en “Esencia y Apariencia de la Democracia Cristiana” (1964), pretende “desenmascarar el papel que juega la Democracia Cristiana, demostrando la esencia reaccionaria escondida detrás de su apariencia izquierdizante”.[53] Señala que fue creada por la Iglesia para detener el crecimiento del movimiento obrero internacional, siendo un poderoso enemigo ideológico que debía ser enfrentado antes de convertirse en un actor relevante en la historia chilena (como pronto ocurre). En otro momento, cuando publica el primer tomo de su “Interpretación marxista de la historia de Chile” (1967), alcanza según Julio Pinto un afán globalizar que, aun discrepando con sus compañeros de ruta, expresa un esfuerzo ambicioso de síntesis histórica.[54] El prólogo, escrito por Julio Cesar Jobet, destaca su originalidad por aplicar el método materialista histórico, centrando su análisis “en los procesos económicos y los antagonismo de las clases sociales a lo largo del desenvolvimiento patrio”,[55] concluyendo con la caracterización de Chile como país semicolonial.

El POR desde mediados del cincuenta –sobretodo Vitale y Peña– venía planteando una doble táctica de Frente Único Antiimperialista y FUR, especialmente luego de que Cuba se declara socialista, política adoptada por el Secretariado Unificado (SU-CI) creado en 1963 –dirigido por el belga Ernest Mandel–. Poco después fundan el Partido Socialista Popular junto a grupos trotskistas dirigidos por Enrique Reyes y Gonzalo Villalón, la revista “Polémica”, pobladores cercanos a Víctor Toro, y algunos sectores del PS de zonas entre Talca a Puerto Montt,[56] quienes luego de un proceso de convergencia iniciado en 1964 con la Vanguardia Revoluciona Marxista –dirigida por Enrique Sepúlveda– fundan el MIR en octubre de 1965. Allí es miembro de su Comité Central junto a Blest, Valenzuela, Oscar Waiss, Gabriel Smirnow, Dantón Chelén, Bautista van Schouwen, Edgardo Condeza, Luciano Cruz, entre otros, y el Secretario General Enrique Sepúlveda[57]. Según Vitale, el borrador de la primera declaración de principios fue escrito mayoritariamente por él, mientras Marco y Miguel Enríquez escriben la “Tesis insurreccional”. Así adoptan “El Rebelde” como órgano de difusión, mientras queel órgano de discusión teórica fuela revista “Estrategia” (1965), siendo reemplazada dos años despuéspor “Punto Final” a cargo de Manuel Cabieses. En Estrategia publica “La etapa actual de la Revolución Latinoamericana”[58](1965) y “América Latina ¿Feudal o Capitalista? ¿Revolución Burguesa o Socialista?”[59] (1966), dando cuenta del carácter “revolucionario” de la etapa que atravesaba América Latina con posterioridad a la Revolución Cubana –en el primero-, y debatiendo en torno a las características capitalistas y no feudales del continente desde la conquista europea –en el segundo-.

Si bien el MIR representó la unidad de diferentes vertientes de la nueva izquierda revolucionaria chilena, hubo a lo menos dos tradiciones históricas en las que se identifican sus miembros, polarizándose entre el III Congreso en 1967 –donde asume Miguel Enríquez- y los preparativos del IV Congreso de 1969 –que nunca se concretó-. Para Marco Álvarez[60], en ese momento el “MIR originario”, representado por viejos sindicalistas y trotskistas con experiencia electoral (Sepúlveda, Valenzuela, y otros), dan paso al “Joven MIR” liderado por Miguel Enríquez, representando a los grupos de tradición “guevarista” que apostaron al desarrollo de una estrategia político-militar, donde estos van marginando lentamente al otro sector. Vitale señala que el artículo de Miguel “No a las elecciones. Lucha armada único camino” (publicado en Punto Final a fines de 1968), abrió esa polémica al interior del MIR “pues muchos militantes sabían que no estábamos preparados para iniciar ese camino de inmediato y menos capacitados como para impedir la realización de las elecciones”[61], agregando que avizoraba el triunfo de Allende que ya había tenido apoyo de amplios sectores de trabajadores. La división se produce a mediados de 1969, antes del IV Congreso y de las elecciones presidenciales de 1970,[62] donde el grupo de Miguel llamaba al boicot de las elecciones, mientras que el sector de Valenzuela-Vitale discutían su apoyo a la candidatura de Salvador Allende y la Unidad Popular (UP).

Poco después de este quiebre fundan el MIR-FR (Frente Revolucionario), el que se según Valenzuela se “queda” con un tercio de la militancia del MIR y se “volcó a trabajar de lleno por la candidatura popular de Allende, sin incorporarse a la UP”[63], eincluso llaman a formar comités de defensa del triunfo popular. Sin incorporarse al Comité Político de la UP, en la práctica esto significó una postura similar al “apoyo crítico” brindado por el grupo de Miguel, con la diferencia que declararon abiertamente su trabajo al interior de los Comités de Unidad Popular (CUP).En el documento “Y después del 4 ¿Qué?” escrito por Vitale después de las elecciones de 1970, señala el contexto de agudización de la lucha de clases y que posterior a ellas se abre un periodo “prerrevolucionario”, donde las corrientes internas de los partidos políticos se radicalizarían a la derecha o la izquierda. Así plantea la necesidad de organizar “comités contra los momios y por el socialismo”[64] para llevar adelante un proceso de reagrupamiento de la izquierda revolucionaria y preparar las tácticas y estrategias para defender gobierno de Allende mediante una insurrección armada. Es decir, la propuesta no era el seguidismo a ojos cerrados del camino electoral, sino que estar preparados militarmente ante cualquier intento de golpe de Estado. Años después, el MIR-FRcontinúa en su política de FUR para converger con otros grupos en 1972 en el Partido Socialista Revolucionario (PSR) –organizaciónque funciona hasta la década del ochenta en el interior y exterior de Chile–, lo que según comenta Joaquín “Theo” Guzmán[65]significó el rompimiento total con el MIR, marginándose del Frente de Trabajadores Revolucionarios y otros espacios conjuntos.

En el intertanto, Vitale toma contacto con decenas de intelectuales que llegan a Chile antes y durante la UP, ya sea como miembros de CEPAL o FLACSO, o siguiendo este proceso prerrevolucionario. Ahí se vincula con los alemanes Franz Hinkelammert (desde 1963 en la Universidad Católica, miembro del CEREN), Andre Gunder Frank (desde 1968 en el CESO de la Universidad de Chile) y Klaus Meschkat (desde 1973 en la Universidad de Concepción) y también con los estadounidense James Petras y Paul Sweezy, quienes ayudan a publicar “América Latina feudal o capitalista” en inglés en 1968, alemán en 1969, italiano en 1973 y posteriormente en francés en 1980. A los anteriores se suman el argentino Tomás Vasconi, los brasileros Marini, Dos Santos y Bambirra (miembros del CESO).[66] Pronto iniciauna carrera académica como profesor en la Universidad de Concepción desde 1968, participando del comité de redacción de la revista “Ciencia Social” del Instituto de Sociología entre1970-71, donde se vincula con Fernando Mires –que llega en 1969 de un postgrado-. Luego realiza clases periódicas en la Universidad de Chile y participa de las elecciones a Rector de 1972 –obteniendo un pequeño porcentaje, además la izquierda va dividida en tres candidatos–, siendo elegido Edgardo Boeninger. En octubre de 1973 es contratado por el Departamento de Historia de la Universidad Técnica del Estado (UTE), donde es aprobada la investigación “Documentos para una Historia Social de Chile”[67] del Departamento de Ciencias Sociales y Filosofía, el que no pudo ser concluidodebido al golpe cívico-militar de Augusto Pinochet.

Golpe contrarrevolucionario y prisión política

En una entrevista a Luis en el libro “Así lo viví yo… Chile 1973”,[68] manifiesta que el momento más angustioso del proceso contrarrevolucionario fue el “tanquetazo” del 29 de junio, el que midió la fuerza y capacidad de respuesta de la izquierda y el pueblo. Su tarea fue conversar con el Comité Político de la UP como miembro del PSR, señalando que todos sabían que se venía el golpe antes de las fiestas patrias, preguntándoles “¿y que mierdas entonces plantean ustedes? ¿Cómo vamos a enfrentar eso que se viene seguro? Me contestaron arrellanados en sus sillones que iban a derrotar a los gorilas igual que en ocasión del tancazo”.[69] La lectura de Vitale fue que el movimiento campesino-obrero se encontraba organizado pero desarmado ideológica y políticamente, sin poder enfrentarse al enemigo política ni militarmente, sumado a que no hubo un acuerdo para trazar la resistencia de la izquierda frente a un golpe de Estado. Esto se debía a la ausencia de una estrategia común de la izquierda, sumado a la inexistencia de acuerdos mínimos que le permitieron accionar con anticipación u organizar a la resistencia.

El día del golpe, Luis se dedica a destruir documentación partidaria comprometedora y dar la orden de repliegue a sus compañeros. Al día siguiente continua con sus actividades partidarias, y según cuenta a su amigo “Traful”, tuvo la “tincada” de ir a la casa de su hermana, pero “no lo hice, y caí como güevon en una operación “rastrillo” en el cordón Macul el día 12 de septiembre a las 6 de la tarde”[70], zona cercana al punto de resistencia de La Legua.[71] Primero lo llevan a la Escuela de Suboficiales de Carabineros y en la noche es trasladado el Estadio Chile, donde “fui torturado hasta el 17 de septiembre […] después fui trasladado al Estadio Nacional, donde estuve hasta el 2 de noviembre”[72], donde fue trasladado a la Academia de Guerra de la FACH (Fuerza Aérea Chilena), luego otra vez al Estadio Nacional y después al Estadio Chile el 9 de noviembre, donde estuvo “varios meses sin ver la luz del sol ni de la luna”, hasta ser trasladado nuevamente el 17 de junio de 1974 al Campo de Concentración de Chacabuco.

En general, los militares no dejaban tener organización a los presos, pero en este lugar les permitieron tener una organización que los representara ante las autoridades militares, tomando un notable carácter democrático:

Cada casa de Chacabuco, donde habitaban de 6 a 20 personas, nombraba un jefe de casa; éste se reunía con otros y nombraban un jefe de pabellón, que era el conjunto de casa de cada sector. Los jefes de pabellón, (que eran cerca de 30) componían el Consejo de Ancianos, que a su vez designa un “Ancianísimo” que servía de intermediario con los militares. Hay que destacar que tanto los jefes de pabellón e inclusive el propio “Ancianísimo” duraban 15 días, a lo máximo un mes, y podían ser revocados en cualquier momento por las bases[73]

Los compañeros que eran detenidos por su actividad en Comités de Resistencia, llevaron noticias e información de las posiciones de los partidos de izquierda. En sus memorias y escritos, da cuenta de la actividad discusión política al interior de los Campos de Concentración, la que se realizaba de manera clandestina y cuidándose de posibles espías disfrazados de presos. Los trabajadores que llegaban a estos lugares, en su mayoría parte de los Cordones Industriales, comentaban sus experiencias sacando sus propias conclusiones. Asimismo, discuten las causas de la derrota de la Unidad Popular, existiendo diferencias en torno al carácter “fascista” o “contrarrevolucionario” –postura de Vitale– de la dictadura. Una conclusión fue plantear que la causa del golpe habría sido la estrategia de la “revolución por etapas”, la imposibilidad de llegar a acuerdos mínimos en la coalición (por ejemplo, la cuestión de la alianza con el PDC) y en especial falta de una política clara hacia las Fuerzas Armadas, lo que dejó al movimiento popular en el inmovilismo.

Vitale estuvo preso hasta el 31 de octubre de 1974 debido al cierre de Chacabuco, siendo trasladado a Ritoque, luego a Tres Álamos en Santiago estando sin comer ni beber agua por varios días. Posteriormente fue trasladado a la Cárcel de Santiago, estando una semana sin comer, y finalmente es entregado a la Policía Internacional que lo colocó en un avión Lufthansa el 28 de noviembre de 1974.

Este artículo es una versión revisada del trabajo del mismo nombre publicado en Revista Palimpsesto (USACH) número 15, enero-junio 2018, pp. 108-134

[Link: http://www.revistas.usach.cl/ojs/index.php/palimpsesto/article/view/3316/26002972]. También es parte de los resultados de “Biografía político-intelectual de Luis Vitale 1927-2010”,  tesis de pregrado de Licenciatura en Historia y Ciencias Sociales, Departamento de Historia, Facultad de Humanidades, Universidad de Santiago, octubre 2017.

El autor es chileno, Investigador y Estudiante de Magister en Historia de la Universidad de Santiago de Chile, Licenciado en Historia y Gestor Cultural. Correo: simon.gonzalez.monarde@gmail.com


[1] Filosofía que desde la invitación europea de América, viene planteando una crítica al colonialismo desde diversas manifestaciones sociales e intelectuales. Se entiende como pensamiento “descolonizador” según lo plantean autores como Leopoldo Zea o Aníbal Quijano. Ver: Saladino, Alberto (2010). El latinoamericanismo como pensamiento descolonizador. Talca: Revista Universum, N°25, Vol. 2, II Semestre 2010, pp. 179-186.

[2] Pensamiento que revaloriza el multiculturalismo de América en el siglo XX, destacado los aportes del peruano José Carlos Mariátegui o el cubano José Marti, entre otros.

[3] Fundada en 1938 por León Trotsky como una facción crítica a la dirección stalinista de la URSS. Se reagrupa en 1946 –dirigida por el griego Michel “Pablo” Raptis-, entrando en crisis en 1953, estallando en varios grupos.

[4] Altamirano, Carlos (2005). Para un programa de historia intelectual y otros ensayos. Argentina: Editorial Siglo XXI, pp. 13-24.

[5]Devés, Eduardo (2003). El pensamiento latinoamericano en el siglo XX. Entre la modernización y la identidad. Santiago: Editorial Biblio, p. 12.

[6] Lozoya, Ivette (2016). Pensar la revolución: intelectuales y pensamiento latinoamericanos el en MIR chileno 1965-1973. Tesis para optar al grado de Doctora en Historia, USACH, p, 68.

[7] Löwy, Michael (1978). Para una sociología de los intelectuales revolucionarios. Madrid: Ed. Siglo XXI, p. 13.

[8]Gramsci, Antonio (1932). La formación de los intelectuales. Italia.

[9]Devés-Valdés, Eduardo (2007). Redes intelectuales en América Latina. Hacia la constitución de una comunidad intelectual. Santiago: IDEA-USACH, p. 30.

[10]Devés-Valdés, Eduardo (1997). El pensamiento latinoamericano a comienzos del siglo XX: la reivindicación de la identidad. Cuyo: anuario de Filosofía Argentina y Americana, N°14, pp. 11-12.

[11] Vitale, Luis (1987). Necesitamos una forma distinta de hacer política. Buenos Aires: Cuadernos Marxistas, Revista del PC argentino, N°3, pp. 281-283.

[12]Dosse, Francois (2007). La apuesta biográfica. Escribir una vida. Valencia: Universitat de Valencia, p. 11.

[13]Dosse, Francois (2007). La apuesta biográfica…, pp. 169-181.

[14] Brumo, Paula (2016). Biografía, historia biográfica, biografía-problema. Bernal: Prismas, Vol. 20, N°2, p. 268.

[15]Bazant, Mílada(Coord) (2013). Biografía. Modelos, métodos y enfoques. México: Colegio Mexiquense, 324 pp.

[16]Burdiel, Isabel y Foster, Roy (eds.) (2015). La historia biográfica en Europa. Nuevas perspectivas. Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 518 pp.

[17] Brumo, Paula (2016). Biografía, historia biográfica…, pp. 269-270.

[18]Loriga, Sabina (1992). La biographiecommeproblème, en Jacques Revel (ed.).Jeuxd’echelles. La mycro-analyse à l’experience. París:Gallimard/Le Seuil, pp. 209-231.

[19] ALV. Vitale, Luis (Sin fecha). Los mejores años de mi vida. Manuscrito inédito, p. 1.

[20] Rubens Vitale 1929-2012, milita en el POR durante los cincuenta, hasta alejarse en los sesenta. Durante la dictadura de 1976-83, funda junto a otros músicos de rock argentino el movimiento Músicos Independientes Asociados MIA. Es padre del pianista Lito Vitale, y la compositora Liliana Vitale.

[21] Manuel López Blanco, se incorpora al POR en la misma época que Rubens y Luis en La Plata. Llega a colaborar con otros intelectuales, entre ellos Milcíades Peña en la revista Fichas de Investigación.westy

[22] Mujica, Dolores (2009). Entrevista a Luis Vitale. Ex militante del POR y del MIR. Ñuñoa: Museo Obrero, p. 5.

[23] ALV. Correspondencia de Luis Vitale a Víctor Bouilly (hijo). Offenbach dei Frankfurt, 25 de enero 1977, p. 1.

[24] Buchbinder, Pablo (1997). Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires: Eudeba, noviembre, p. 183.

[25] ALV. Vitale, Luis (Sin fecha). “Los mejores años…”, p. 3. 

[26] José Luis Romero (1909 – Tokio 1977) fue un destacado historiador e intelectual argentino, fue militante del PS,  aporto a la corriente de renovación historiográfica en 1955 cuando fue Rector interventor de la UBA hasta 1956. Entre sus obras destacan “La historia y la vida” (1945), “Las ideas políticas en la Argentina” (1946), “Argentina: imágenes y perspectivas” (1956), y “Latinoamérica. Las ciudades y las ideas” (1976).

[27] Ver Fernández, Mariana (2016). Imago Mundi: un acercamiento al internacionalismo intelectual. Buenos Aires: UNTREF, Revista Páginas, Año 8, N° 16.

[28] Romero, José Luis (1953). Reflexiones sobre la historia de la cultura. Buenos Aires: Revista Imago Mundi, N°1, Septiembre, pp. 3-14.

[29]Acha, Omar (2005). La trama profunda. Historia y vida en José Luis Romero. Buenos Aires: Editorial El Cielo Por Asalto, p. 66.

[30] Milcíades Peña (1933 – 1965), intelectual trotskista dedicado a los estudios históricos, participó en Revista “Liberación” y fundó “Fichas de Investigación Económica y Social”. Se suicida a los 32 años en su hogar.

[31]Tarcus, Horacio (1996). El marxismo olvidado en la Argentina: Silvio Frondizi y Milcíades Peña. Buenos Aires: El cielo por asalto, p. 112.

[32] Ernesto González, dirigente sindical e intelectual, estudia Historia de la UNLP  y participa del POR, PRT, PST y MAS, publicando en 2006 una historia del trotskismo argentino que ayuda bastante en la reconstrucción de la genealogía de esta corriente.  Ver: Gonzalez, Ernesto (Coord) (1996). El trotskismo obrero e internacionalista en la Argentina. Tomo 1, 2, 3 y 4. Buenos Aires: Editorial Antídoto, 1995-1996.

[33] Ver Bagú, Sergio (1949). Economía de la sociedad colonial. Ensayo de historia comparada de América Latina.

[34] Michel Raptis (1911 – 1996), guerrillero griego, estudio ingeniería en Atenas uniéndose al trotskismo. Fue exiliado en la dictadura de LoannisMetaza. Líder de la CI en 1948-65, año que fue expulsado junto a su grupo. Estuvo comprometido con la descolonización, en especial con el FLN argelino y la causa palestina.

[35] Táctica política de grupos de izquierda que consiste en ingresar a partidos –generalmente socialdemócratas-, con el objetivo de aprovechar una crisis interna para radicalizar a sus miembros hacia posturas revolucionarias.

[36] James Patrick Cannon (1890-1974) dirigente de la IWW en 1911, luego militante del PC y expulsado del mismo en 1928 por su giro hacia el trotskismo, fundando y dirigiendo  el SocialistWorkersParty (SWP).

[37] Daniel Pereyra fue un destacado dirigente sindical que trabajo junto a Moreno desde muy joven, quien lo acerco al Trotskismo. Fue parte del POR, de Palabra Obrera, del PRT y más tarde del GOR. 

[38] Ángel Bengochea “El Vasco”, ingresa el GOM en 1946. Rompe con Moreno debido a su postura insurgente luego de volver de Cuba en 1962, donde se reúne con al Che. Muere el 21 de julio de 1964 junto a miembros de las FARN realizando granadas con 150 kilos de pólvora negra. Ver Carlos Aznárez, En memoria de Ángel Bengochea y el grupo de la calle Posadas, Rebelion.org, 23 de julio de 2014. 

[39] Mujica, Dolores (2009). Entrevista a Luis…, p. 9.

[40] Prólogo de Marcelo Segall titulado “Luis Vitale” en Vitale, Luis (1962). Ensayo de Historia del Movimiento Obrero Chileno. Santiago: Editorial POR. Contratapa anverso y reverso.

[41] Partido Socialista Popular, fundado en 1948, encabezado por Raúl Ampuero y Eugenio González. Se oponen a la Ley de Defensa de la Democracia, dividiéndose del PS, al que vuelven en 1957.

[42] ALV. Documento de la Oposición sobre la Situación Nacional.(1954). Chile: XX Congreso del POR, pp. 2-4.

[43] Revisar en: ALV. Izquierda Sindical y POR. Proposiciones al Primer Congreso Nacional de la CUT (1957). Santiago: Imprenta Victoria, agosto; y, ALV. Izquierda Sindical y POR. Proposiciones al 2° Congreso Nacional CUT (1959). Santiago: Imprenta Victoria.

[44]Moulian, Luis. Individuals: Luis Vitale. p. 2. En JONES, Derek (ed.)(2001). “Censorship: A World Encyclopedia”. Londres: Routledge, 2001, 2.950 pp.

[45]Loveman, Brian y Lira, Elizabeth (2000). Las ardientes cenizas del olvido: vía chilena de reconciliación política 1932-1994. Santiago: Lom Ediciones, p. 288.

[46] Luis Franco (1898-1988), destacado poeta, ensayista autodidacta y trotskista nacido en Catamarca.

[47]Tarcus, Horacio (1996). El marxismo olvidado… pp. 118-119.

[48] Peña, Milcíades / Vitale, Luis (1955). Nueva etapa en América Latina. Santiago: Revista POR, setiembre. En Tarcus, Horacio. El marxismo olvidado… p. 353.

[49] En años posteriores el intercambio epistolar entre Peña y Vitale se mantiene,  discutiendo sobre los artículos que publica Peña en la revista  “Estrategia de la liberación nacional y social” con Moreno (1957-58), “Liberación nacional y social” (1960-61), “Revista de Liberación” (1963-64) con Speroni, y la propia “Fichas de investigación económica y social” (1964-66) hasta su suicidio en 1966.

[50] ALV. Vitale, Luis (1956). Causas de la derrota del POR boliviano. Santiago, julio, pp. 4-5.

[51]Simmel, Georg (2002). Sobre la individualidad y las formas sociales. Escritos escogidos. Buenos Aires: Ed. Universidad Nacional de Quilmes, p. 211.

[52] Vitale, Luis (1961). Los discursos de Clotario Blest y la revolución chilena. Santiago: POR, 1961, p. 1.

[53] Vitale, Luis (1964). Esencia y apariencia de la Democracia Cristiana. Santiago: POR, 1964, p. 11.

[54] Pinto, Julio (Ed) (2016). Cien años de propuestas y combates: la historiografía chilena del siglo XX. Santiago: Editorial América en Movimiento, p. 51.

[55]Jobet, Julio. Prólogo. En Vitale, Luis (2011). Interpretación marxista de la historia de Chile. Santiago: Lom, p. 9.

[56] Vitale, Luis (1999). Contribución a la historia del MIR 1964-1970. Santiago: Pedro Vuskovic, p. 7.

[57] Vitale, Luis (1999). Contribución a la historia del MIR…, p. 11.

[58] Vitale, Luis (1965). La etapa actual de la Revolución Latinoamericana. Santiago: Revista Estrategia, N°1, 1965.

[59] Vitale, Luis (1966). América Latina ¿Feudal o Capitalista? ¿Revolución Burguesa o Socialista? Santiago: Revista Estrategia N°5, julio.

[60] Álvarez, Marco (2015). La constituyente revolucionaria. Historia de la fundación del MIR chileno. Santiago: Lom Ediciones, pp. 94-95.

[61] Vitale, Luis (1999). Contribución a la historia del MIR…, p. 24.

[62] Ver Palieraki, Eugenia (2014). La revolución ya viene. El MIR chileno en los años sesenta. Santiago: Lom.

[63] Valenzuela, Humberto (2008). Historia del movimiento obrero chile (1979). Santiago: Quimantú, p. 136.

[64] Vitale, Luis (1970). Y después del 4 ¿Qué? Perspectivas de Chile después de las elecciones presidencia 1970. Santiago: Ediciones PLA, p. 33.

[65] Ver Mujica, Dolores (2008). Entrevista a Joaquín “Theo” Guzman. Santiago, 13 de octubre, pp. 6-7.

[66] Lozoya, Ivette (2016). Pensar la revolución…, pp. 202-204.

[67] Para una revisión exhaustiva ver: González, Simón (2017). Biografía político-intelectual de Luis Vitale. Santiago: Tesis para optar al grado de Licenciatura en Historia, USACH.

[68] Entrevista de María Inés Munizaga a Luis Vitale, en Verdugo, Patricia (Ed.) (1994). “Así lo viví yo… Chile 1973”. Santiago: Cuadernos Universitarios UNAB, N°4, Agosto, p. 92.

[69] ALV. Carta de Horacio “Traful” a Luis Vitale. Frankfurt, 25 de marzo de 1975, p. 1.

[70] ALV. Carta de Horacio “Traful” a Luis Vitale. Frankfurt, 25 de marzo de 1975, p. 1.

[71] Ver Vidaurrázaga, Ignacio (2013). Martes once. La primera resistencia. Santiago: Lom ediciones.

[72] ALV. Vitale, Luis (1975). La represión militar en Chile: vida, muerte y discusión política en los campos de concentración. Frankfurt: Ediciones Rojas, Cuadernos Latinoamericanos, N°2, junio, p. 16.

[73] ALV. Vitale, Luis (1975). La represión militar en Chile…, pp. 6-7.