¿Arde París?


Por Néstor López

 

París ciudad cara a los estallidos revolucionarios; Revolución Francesa de 1789 cae la monarquía absoluta y la aristocracia feudal de la edad media y ¿después ¿qué? Se inicia un camino de predominio de la burguesía con implantación del liberalismo, con sus tres poderes “independientes” etc., que parecía haberle puesto fin a la historia.

Pero la insumisión de los trabajadores frente a la a la alienación y a la explotación capitalistas no cesó.

Nuevas revueltas revolucionarias. Una democrática en 1830 que inaugura las barricadas Otra en 1848 donde el proletariado aparece por primera vez como un sujeto importante. Pero es en 1871 cuando París queda en manos del pueblo trabajador, quien y durante 72 días desarrolla un inicio de otro ¿después qué? de un ir-más-allá del capitalismo, por primera vez en el capitalismo en una ciudad que supera holgadamente el millón de habitantes aparece una organización de autogobierno horizontal, donde “!nosotros mismos somos capaces de gobernarnos!” Una democracia directa, de organizaciones horizontales en educación, en justicia, en salud, en milicias, y en producciones de necesidades sociales sin patrones, y sin poder institucionalizado en el Estado, y contra el Estado, llamada: La Comuna de París.

Ésta inicia un más-allá un después diferente, una vida social de autogestión, de dignidad, de verdadera libertad e igualdad.

Entonces fue derrocada desde afuera por el ejército francés de más de 100.000 hombres, que vencieron a los pobladores comuneros que la defendía desde barricadas luchando, calle por calle, casa por casa. Las víctimas, más de 40.000, la mayoría mujeres asesinadas o ejecutadas sin juicio alguno. Pero La Comuna de París dejó enseñanzas indelebles, de esperanzas de otro después ¿qué? posible.

Este ejemplo fue ocultado, ninguneado, o transformado en jornadas patrióticas cuando fue claramente internacionalista, buscaba un gobierno internacional horizontal, una Federación de Comunas.

La propia izquierda la calificó de derrota, “por no tomar el poder, por no apoderarse del Estado, por no avanzar sobre Versalles donde se habían refugiado la burguesía ante el triunfo del ejército alemán”. Cien años después vimos la derrota del “socialismo real” que sí había “tomado el poder desde el Estado, esta vez cayó desde adentro por los trabajadores agotados de soportar a la burocracia estatal del verticalismo “socialista”.

Hoy 4 de diciembre del 2018 vemos nuevamente a París en llamas, otra vez el pueblo insumiso gana las calles y el hálito de La Comuna de París se yergue planteando nuevamente en la lucha, la esperanza, una esperanza de autodeterminación, de dignidad, de horizontalidad, de disolución del Estado y de poner sobre la mesa el problema de pensar en un ¿después de la revuelta qué?, y de cómo avanzamos más-allá del horizonte capitalista, en una nueva sociedad de democracia directa. Esta no va más. El verticalismo capitalista no va más y el capitalismo no va más

La transcripción que ponemos a continuación tiene el propósito de ayudar desde un pequeño lugar, a pensar entre todos el nuevo albor que necesitamos para evitar la destrucción del planeta.

Néstor López

Desgrabación y corrección del programa radial Después de la Deriva que se transmitió por radio La Tribu FM 88.7, el martes 7 de noviembre de 2018 sobre La Comuna de París

 

Presentación

Sergio Arboleya (Conductor del Programa ) Este programa lo hace cualquiera, un cualquiera aún sin nombre, pero que aspira a inventar uno que tenga la potencia de reunirnos atravesándonos a todos, porque queremos construir un nuevo presente político que sea autónomo, emancipador e igualitario.

En nuestra búsqueda por reportar las señas de pensamientos y acciones, que perfilan una subjetividad autónoma y emancipativa esta medianoche colocaremos en la mira la experiencia de la Comuna de París.

Sin querer caer en la referencia meramente historiográfica sobre un acontecimiento de poco más de dos meses, entre marzo y mayo de 1871, nos interesa tratar de develar si aquel proceso popular y autogestionario puede ser interpelado y resignificado.

Medidas como la separación de Estado e Iglesia, la potestad de los obreros de asumir el control de las fábricas abandonadas, la creación de guarderías obreras y la remisión de los alquileres impagos y la abolición de los intereses de las deudas, atravesaron la historia y quedaron como mojones que llegan a nuestros días.

¿Por qué puede ser la Comuna de París una referencia para pensar intervenciones políticas disruptivas hoy? ¿Nos interesa la unidad en la acción que se plasmó en aquellos días? ¿Qué fue lo que llamó la atención de Marx de esas jornadas en la capital francesa? ¿Será que el carácter urbano de esa forma de organización puede resultar más cercano que, por ejemplo, al presente rural e indígena que sostiene el zapatismo en nuestros días?

Tratando de responder estos y otros interrogantes, en Después de la Deriva procuramos generar las respuestas que abran nuevas posibilidades a despejar y nos ayuden a sembrar el camino en pos de una humanidad con personas iguales y libres de toda explotación.

La Comuna de París duró muy pocos meses, pero sus logros fueron espectaculares. Sustituyó al ejército regular por milicias populares, separó la iglesia del estado, le dio un carácter estrictamente laico a la instrucción pública, promulgó el famoso decreto mediante el cual todas las fábricas y talleres que fueran abandonadas por sus dueños debían ser entregadas a cooperativas de obreros, dispuso que el sueldo de todos los funcionarios y los servidores públicos no podían en ningún caso superar el sueldo de un obrero común, terminando con la farsa de la jerarquía del estado. Despidió a los burócratas de élite, y los sustituyó por servidores públicos revocables, que ganaban un sueldo de obrero calificado. Su legislatura estaba integrada mayoritariamente por estudiantes, por obreros, por artistas, intelectuales, revolucionarios, hijos de familias que se multiplicaban en las calles de París, organizando su defensa que el viejo orden siempre estaba amenazando con invadir. París vivió en las calles, el pueblo había llegado al convencimiento de que podía hacerse del poder, que gobernar es beneficio de todos.

Sergio: Buenas noches, casi las 0:09 de este miércoles, ya estamos ingresando en el programa 76 de Después de la Deriva, aquí en esta casa con parlantes que es FM La Tribu. Bueno como habrán descubierto a partir de la editorial y de este audio que acabamos de poner, hoy nos vamos a referir a la Comuna de París. Alguno podrá decir: ¡Che pero con las cosas que pasan! Sin embargo nos parece que justamente por las cosas que pasan y para ponernos a hacer y a pensar cómo hacer para que esas cosas pasen de otro modo, es que nos interesó poder abordar este tema. Y también básicamente para permitirnos el gran placer que veníamos amansando hace tiempo de tener al compañero Néstor López aquí en Después de la Deriva, un militante de muchos en estas ligas de las ideas autonómicas para retomar un poco, en este espacio, la serie de programas que venimos desplegando últimamente que tienen que ver con encontrar las señales que nos permitan ir armando esta subjetividad autonómica que creemos puede abrir las puertas a otros hechos, a otros pensamientos y otras cuestiones que nos interesa poder hacer. Buenas noches Néstor.

Néstor: Buenas noches, muchas gracias por la presentación. ¿Si me permitís?

Sergio: Sí, como no, es la idea.

Néstor: Recién escuchando el audio…

Sergio: Digo del audio porque si no quedo mal con los compañeros, es un proyecto muy interesante, una serie Web que han hecho la gente del IPS del Partido de los Trabajadores por el Socialismo (PTS). Es una serie que se llama “Marx ha vuelto”, donde retoman a través de un actor que lee textos de inspiración Marxista estas cuestiones, y esto estaba referido a la comuna de París. Ahora sí

Néstor: Bueno yo tenía pensado empezar por otro lado, pero al escuchar ese audio me surgió una pregunta que tiene que ver también con lo que vos dijiste en la presentación. Duró poco, y si duró poco, ¿por qué hizo tanto? Porque disolver el ejército, hacer jueces de otro tipo de justicia, donde ganaban lo mismo que los trabajadores y podían ser destituidos, plantear una educación completamente diferente, nueva y revolucionaria en todo sentido, ¿por qué en tan poco tiempo hicieron tanto? Y yo creo que hicieron tanto porque uno de los motivos de lo nuevo de esa revolución, es la libertad, la dignidad, la desalienación, y entonces se abrieron las compuertas y todo era más rápido que lo pensado. Todas las cosas se hacían con una rapidez asombrosa, porque se solucionaban los problemas, ¿iban a ponerse a discutir los problemas de los chicos hambrientos, los chicos sin educación?, Entonces la iniciativa de los de abajo fue ponerlo en hechos, y eso fue fabuloso, porque en realidad la idea de revolución que nosotros tenemos, por nuestra experiencia, por la era de Lenin, o la cubana, es de la construcción de un estado simétrico al estado capitalista, y entonces toda la burocracia se reproduce. Por ejemplo en la Revolución Rusa, tuvieron que nombrar “comisarios del partido bolchevique” y hacer el ejército nuevamente con esos comisarios controlando a los oficiales de carrera. En la Comuna de París directamente disolvieron al ejército (o no lo reconstruyeron), ellos usan la palabra disolver, disolvieron al ejército, o se disolvió solo, y mantuvieron esa disolución. No tuvieron que hacer el mismo ejército con un comisario, no, hicieron cosas distintas, impensadas.

El único libro que escribe Marx online digamos, diríamos hoy en día, en tiempo real, fue La Guerra Civil en Francia, que es un libro que fue haciendo día a día, analizando los acontacimientos y lo que emanaba de ellos sobre la marcha. Y empieza con algo que dice: “lo más importante de la Comuna de París, es su existencia, fáctica”. Así empieza, lo más importante es su existencia fáctica, su creación. ¿Por qué? porque todas las cosas se liberaron a partir de que existió la Comuna, ese hecho hizo pensar, no estaba pensado todo, estaban pensadas como ideas generales, “queremos vivir en un mundo sin ejército”. Hoy nos parece una cosa de locos, porque vos pensás ¡qué bueno sería que no hubiera fuerzas armadas!, (Poco se conoce que en América Latina hay dos países que no tienen ejército, que es Costa Rica y Panamá, y hay otro que lo disolvieron que fue Bolivia en la revolución minera de 1952). Pero no se nos ocurre que no pueda haber ejército. Las Fuerzas Armadas son una carga, un gasto brutal que en realidad está destruyendo el planeta y a la humanidad.

Bueno, entonces aparece la asimetría que le da esa velocidad, esto que me sorprendió a mí, Marx ya lo había pensado (en las Tesis sobre Feuerbach). Esto de que la existencia determina la conciencia, o sea existo luego pienso. Los zapatistas dicen “caminando preguntamos”, no dicen preguntando caminamos. Hay por supuesto un ida y vuelta de una teoría que nace de su propia práctica que al pensarla se transforma en una praxis y eso genera un nuevo movimiento. Y esto es una cosa muy interesante, porque no hay separación entre el hacer y el pensar y entre el pensar y hacer. Una de las cosas que hicieron fue la unión, no la unidad. Quiero aclarar qué quiere decir eso, porque en el capitalismo si hay un verbo central es el verbo: separar. Empieza porque un obrero cuando trabaja y su trabajo produce por ejemplo esta botellita de agua, ese resultado no le pertenece, separa al productor del producto, y el producto se vuelve algo ajeno, hostil y extraño, que es el principio de la alienación y de la falta de libertad. Porque yo tengo que hacer esa botella tal cual me lo ordena el patrón, no puedo ni hacerla como yo creo que se debe hacer, y menos pensar para qué se hace, porque todas las cosas que se hacen en este sistema tienen un sólo y único objetivo que es la ganancia, no tiene la satisfacción de un producto útil para la sociedad. Esta separación que se da en todo, el producto del productor, la economía de la política L los comuneros la unen, y la unen instantáneamente, porque una vez que hacen la botella con agua tiene que ser para satisfacer la sed de un chico, ¿qué tengo que separar y mediarlo con el dinero? Si no la puede pagar ¿debe morirse de sed?.

El audio dice que ellos, ante el abandono de la patronal, se apropiaron de las fábricas y las pusieron a trabajar (como acá en el 2001)… Sí, pero fue más que eso, por ejemplo, se reunían todas las noches los trabajadores, se formaba un comité que discutía, qué hicieron, para qué lo hicimos, y con qué objetivo lo hacemos, y uno de los problemas que se planteó en tan poco tiempo fue cómo empezar a coordinar con otras cooperativas, dentro y fuera de París, porque nosotros hablamos de la Comuna de París, pero también se dio en otras localidades Lyon, Marsella, etc y en el campo, fue todo un movimiento muy importante que se dio en toda Francia. Entonces hay un camino para pensar en lo que Holloway llama el zapatismo urbano. Nosotros asociamos al zapatismo de Chiapas a la autoalimentación plantando rabanitos, y yo en el balcón no puedo plantar rabanitos, no que me permitan autoalimentarme. Se trata de hacer productos (no mercancía con el fin de obtener ganancia) que le sirvan a otra gente, y otra gente hace productos que nos sirven a nosotros, es decir, es la ruptura de la moneda. Se apoderaron del Banco, y no agarraron dinero del banco, desarrollaron nuevas relaciones sociales sin dinero, fue la ruptura de la centralidad de la moneda en las relaciones sociales.

Sergio: Es cierto esto que vos marcas de lo que el zapatismo pareciera conllevar, esta cosa de una vida alejada de las ciudades, con otro tipo de intereses, y también otro tipo de atracciones y otro tipo de oferta, pareciera en el imaginario más lineal, más sencillo que desarrollar esas ideas y esas prácticas en la ciudad, ¿no?

Néstor: Pero no sé si es así, tal vez el zapatismo urbano sea más sencillo de lo imaginado.

Creo que la sociedad futura no puede coexistir con la gran ciudad tal cuál es hoy. En las ciudades el multitudinario caos nos están matando a todos, ¿o no?. Pero el tema no es la salida de cada uno, individualmente. Yo por ejemplo, ¿cómo hago para cultivar rabanitos a mis 76 años si me cuesta atarme el cordón de los zapatos? Me refiero al hecho de que tal vez la salida implica la unidad, la coordinación, el conversar, el diálogo. En el capitalismo individualista los obreros al terminar la jornada laboral, quieren huir rápido de ahí. Tocó el pito y nadie quiere juntarse para ver qué hicimos, y cómo lo hicimos y qué vamos a hacer, ¿para qué juntarse? En la Comuna de París era necesario, la producción era cooperación social, y también planificarla significaba pensar en forma colectiva. Unían el hacer y el pensar, llevaban a cabo una producción que implicaba un proceso de des-alienación. Así se pensaban y posibilitaba solucionar rápidamente los problemas sociales.

El problema de la educación, por ejemplo. Acá hace años que la educación está en crisis, y se cree que fundamentalmente es un problema de pagarle bien a los docentes, ¿para qué, para que reproduzcan el sistema? Porque la verdad es que los docentes son la base de la reproducción del sistema capitalista. La educación en París estaba de mano de los jesuitas, y era una educación elitista, cerrada, solamente para la gente de dinero. La mayoría (el 75%) de los chicos no accedían a ella. Entonces, de un día para otro dijeron, bueno, basta. Los padres se apropiaron de las escuelas, pero fueron los padres, no tenían preparado al ejército de nuevos maestros revolucionarios, no, los padres dijeron “mis hijos tienen que aprender”, y avanzaron, en una educación diferente. Rancière lo explica en el libro “El maestro ignorante”, con el ejemplo de lo que hizo Jococot apelando a desarrollar las iniciativas de los estudiantes. En esta revolución, en la Comuna, una de las cosas que hicieron en la educación es, unir la cabeza con las manos, unir lo intelectual con el quehacer, y ahí surgió la politécnica donde junto a la teoría se practicaba la actividad manual. También surgió la educación pública, para todos. Después cuando los comuneros son masacrados, y tienen más de 50 mil muertos, fusilados y asesinados en las calles por el ejército del Emperador, después de esa masacre, el espíritu de la Comuna siguió viviendo por ejemplo en la educación, no pudieron ir marcha atrás. La Comuna dejó rastros indelebles.

Sergio: Néstor, al principio del programa yo me preguntaba un poco para encontrar un disparador que sea atractivo por qué uno pensaría que en esta Argentina del 2018 vale la pena asomarse a una experiencia como la de la Comuna de París, o que tendrá que ver esa experiencia con lo que estamos atravesando en la actualidad. En principio alguno de los que le tratan de bajar el precio a la Comuna de París dicen, bueno era un momento de una crisis terminal en Francia por motivos de guerras y de cierto desmanejo del poder. Pero bueno, justamente, en estos momentos de crisis parece que las sociedades hoy en día se vuelcan más a la derecha, a la cosa conservadora. Sin embargo ahí hubo otra respuesta ¿no?

Néstor: Bueno, en realidad, las crisis no solo llevan a la derecha, también llevan a la izquierda, digo en todos lados aparecen movimientos de derecha y de izquierda, en este sistema absolutamente alienado, en el sentido de que todo se te va de las manos. Vos votas a tu concejal o a tu “representante” y después no tenés ningún tipo de control sobre lo que él hace o no hace o deja de hacer. No podes decirle “bueno a ver, mostrame los libros de contabilidad para ver qué hacemos”. Entonces esta locura de que debo hacer cosas, debo hacer esta botella con agua y no sé por qué, esta locura de que debo aceptar esta disciplina es una alienación, un extrañamiento, es una enajenación, no soy yo, si no que es este sistema que es una máquina, este sistema tiene cierta válvula de salida en el odio, en la discriminación, en el menosprecio, pero la Comuna de París es exactamente lo opuesto. Una de las cosas que hubo en la Comuna y que ahora también hay es el movimiento de las mujeres que acaban de reunirse en Trelew. Las mujeres en la Comuna de París fueron el alma y motor, y eso tampoco se lo destaca. Vos fijate que en esa canción que escuchamos al principio del programa no se nombra a las mujeres. Sin embargo la organización más importante, interna de la comuna de París, fue la Unión de mujeres. La Unión de mujeres que fue la primera rama de la Primera Internacional fue llevada adelante por una jovencita rusa de 20 años, que fue la organizadora. Se llamaba Elizabeth Dmitrieff. Dmitrieff era una populista-anarquista rusa, discípula de Chernishevki (teórico ruso que defendía a las comunas agrarias como un camino directo a la sociedad no capitalista) y fue a Londres a contactarse con Marx para debatir diferencias con él. Estuvo tres meses estudiando y discutiendo con Marx sobre el rol de las comunas agrarias[1]. Esa discusión y la existencia “fáctica” de la Comuna le hizo cambiar algunos aspectos al pensamiento de Marx, después voy a contar cuáles porque son muy importantes. Cuando Marx vio la fuerza que tenía esta jovencita de 20 años, le pidió que fuera a París, porque él no podía obviamente, estaba expulsado, entonces ella fue y ofició también como la corresponsal, y a los pocos días organizó un movimiento que llegó a tener 50 mil mujeres, y era el motor de todo. Con la escuela eran ellas, con la producción eran ellas. Empezaron a hacer cooperativas de costureras, aprovechando, la experiencia que tenían de las comunas agrarias rusas. Fue un gran impulso femenino. Hoy en día está en el movimiento de las mujeres que ahora se reunió en Trelew y las iniciativas que tienen en contra de la barrera del patriarcado, que es base del poder verticalista, les posibilita avanzar e ir por más- Ahora piden la separación de la iglesia del estado, imaginate si en vez de estar Macri o Larreta, estuviéramos nosotros, vos, yo, ellas, gobernando, entre todos, y elegidos y controlados y ganando lo mismo que los obreros. El tema de la educación sabés qué velocidad adquiriría, y cómo se le abriría la cabeza a una educación al revés, donde el chico y sus iniciativas fuera centrales y se le enseñara no sólo la teoría, sino la práctica.

*Canción: A mi patrón, de Federico Parra*

Sergio: 35 minutos pasaron después de la media noche, estamos en Radio FM La Tribu en Después de la Deriva, programa número 76, hablando sobre la Comuna de París, agradeciéndole la presencia a Néstor López, un compañero que queríamos hace tiempo tener en el programa y que nos sugirió este tema para seguir explorando la cuestión autonomista. Néstor López, bueno un poco uno de los que está empujando una página muy interesante www.comunizar.com.ar es miembro original del colectivo que hace la revista Herramienta, bueno una larga experiencia por estos ámbitos que nos son tan cercanos, queremos agradecerle a Ariel que nos está poniéndolo al aire, y también decir que las cosas que hemos estado escuchando esta noche son de Ana Carolina Strongoli, una de las compañeras de De después de la Deriva. Queremos saludar obviamente a Natalia Poncina, y Raúl Cerdeiras que son parte de este equipo, y decir que Raúl si nos está escuchando seguramente esté con muchas ganas de participar de este debate con el compañero Néstor López, pero está preparándose porque el jueves tiene una intervención en la presentación del libro “Disparen contra Marx” esto va a ser el jueves a las 17hs. en la facultad de Sociales, en el Aula SG201, de ahí de Santiago del Estero 1029, allí van a estar Raúl Cerdeiras, Mariana de Gainza, Ariel Pennisi y Santiago Rocherone que son editores de 90 intervenciones y de este material que se llama Disparen contra Marx, así que los que quieran ir a ver en vivo a Raul, pueden hacerlo el jueves. Bueno, volvemos aquí con Néstor para seguir explorando estas cuestiones de la Comuna, que parecen ser cuestiones de enciclopedia y sin embargo estamos viendo de qué modo lo traemos para acá y nos sirve para nutrirnos y para entendernos.

Hablamos en el corte mientras escuchábamos a los Saca Seca, algunas cuestiones muy interesantes que tienen que ver con la comuna de París, una era Lenin y la Comuna de París, me decías Néstor… por qué?

Néstor: Esto lo leí en varios libros pero, hay un libro de Kristin Ross que se llama “Lujo Comunal, el imaginario político de La Comuna de París” que se puede bajar gratis en el página web www.comunizar.com.ar . En la página 10, dice esto: “El fin del comunismo estatal liberó a la Comuna del papel que había desempeñado en la historiografía comunista oficial; después de 1989 quedaba redimida de la supuesta danza de Lenin en la nieve frente al Palacio de Invierno el septuagésimo tercer día de la Revolución rusa –con lo que ésta había durado un día más que la Comuna, convirtiéndola así en una revolución fallida que ahora cabía enmendar.”

O sea, en realidad, la Comuna es un punto bisagra en muchos sentidos, la Comuna de París, donde había más de un millón de habitantes, no era una cosa chiquitita, porque muchos dicen “Uh el autonomismo es para pequeños lugarcitos”, bueno, París tenía cerca de 1.300.000 habitantes. No eran tan chiquita.

La Comuna de París es un eje, simétrico y bisagra con las Comunas zapatistas de Chiapas. Es un cruce teórico porque ambas enfrentan la teoría estado céntrica que siguieron tanto la Revolución Rusa como las del Siglo XX, y éstas fueron también derrotadas pero con una diferencia sustancial, implotaron, desde adentro los habitantes dijeron “esto no va más” y derrumbaron el famoso muro de Berlín. Las Comunas de Chiapas y de Paris (y muchas más como la de Oaxaca, o los esbozos del 2001) son acosadas desde afuera, un afuera que no son la gente que las viven, sino las fuerzas armadas del capitalismo, y además, la Comuna de París, como forma social comunal, es aplastada por el pensamiento único generado por la teoría estado-céntrica de partidocracia como horizonte de referencia revolucionario.

En la Comuna no había partido, los partidos como los conocemos ahora aparecen más adelante, fue con el partido socialdemócrata alemán que llegó a sacar millones de votos y que abrió la puerta a la centralidad de la teoría partido-toma del poder (por elecciones (sic) o por asalto) como el “único” camino al socialismo, instalando ese pensamiento único. En Rusia había otro tipo de partido, partido conspirativo que debía cuidarse y funcionar en la clandestinidad, porque en Rusia no había legalidad. Fue el partido bolchevique, o el Partido Social Demócrata ruso con una fracción que se llamó, la fracción bolchevique, quien adoptó el horizonte de toma del poder del estado vía partido único.

Entonces, se plantea ¿qué hacemos?, ¿disolvemos el poder como en la Comuna de París, o construimos un “Poder Popular”, un Contrapoder, todavía más fuerte que el poder burgués? Lenin optó por este segundo camino, y tenía que “aplastar” al otro, entonces como la Comuna de París duró 72 días, cuando él ya ocupaba el Palacio de Invierno (hoy Museo Hermitage de San Petersburgo), la noche del día 73, pensó “le ganamos a la Comuna de París, ahora sí estoy tranquilo.” y danzaba patinando en la nieve en la explanada de la plaza. Era un problema político, teórico y metodológico terrible, porque Lenin dice que la Comuna fue derrotada porque no tomó el poder, porque no hizo ejército, por eso fue derrotada. Pero ¿fue derrotada? ¿qué es derrota? y la revolución Rusa (de él) ¿no fue derrotada acaso? duró un poco más, 70 años y un poquitito más de muertos… más de millones. Pero este es el punto, cómo tapar la teoría de la revolución por grietas, por disolución del poder y el funcionamiento de relaciones sociales autonomistas, horizontales. Que no era una invento teórico de la dirigencia de la Comuna de París, sino que el “lujo comunal” tenía antecedentes de miles de años de forma de vida como por ejemplo los movimientos comunales de Alemania, de Francia etc. y con sus revueltas contra el poder y que sigue existiendo en América, en África , en Oriente etc. y que después se reflejó en el movimiento comunal que hubo a principio del siglo pasado, en Alemania, en Italia, ese movimiento comunal fue horizontal como la Comuna de París y en el ámbito urbano.

Lenin impulsó en el 1917 la consigna “Todo el poder a los Soviets” (Soviets era un movimiento de todo el pueblo pero centralmente de soldados, campesinos y obreros donde también participaban partidos políticos), y después en el primer gobierno que constituye después del derrocamiento de Kerensky no había ningún representante de Soviet. Hubo dictadura pura. Una diferencia que marca dos caminos para el cambio social, cominos muy diferentes. Estudiar y valorar la Comuna de París tiene mucha importancia, porque señala que hay otro camino para pensar, y hay otros caminos para transitar. Los zapatistas dicen “queremos un mundo donde quepan muchos mundos”, no donde nosotros tengamos la verdad absoluta, se acabó eso del unicato, se tiene que acabar el pensamiento único.

La importancia teórica y práctica de la diferencia es tomar el ejemplo de Marx que cuando sucede la Comuna de París ya había escrito y publicado el primer tomo de El Capital, que en realidad no se había publicado bajo su supervisión. Marx frente a los hechos reales, a las iniciativas populares, modifica la segunda edición de El Capital. ¿En qué sentido lo modifica? Bueno, hay muchos sentidos, uno es teórico muy profundo, que es el tema de la importancia de la forma. El capital es una forma, el dinero es una forma. También él modifica lo que pensaba sobre la forma de gobierno de transición que llamaba dictadura del proletariado. Engels lo dice claramente en uno de los prefacios de ediciones posteriores del libro, de Marx sobre la Comuna de París: La guerra civil en Francia. Allí Engel dice que Marx exclama refiriéndose al autogobierno horizontal de la Comuna “he aquí la verdadera dictadura del proletariado”, porque esa palabra, dictadura, además de ser horrible, dictadura del proletariado parece que fuera Stalin con un garrote. En realidad la palabra dictadura era de uso corriente porque el gobierno burgués es una dictadura sobre los trabajadores y se le decía dictadura de la burguesía (hoy se ve más claro, ya que sólo optamos por el candidato ya determinado por los que mandan), porque la palabra democracia funciona ocultando una estructura de opresión. La dictadura del proletariado pensada como simétrica del organismo de gobierno burgués que es el Estado verticalista, reproduce el poder en una burocracia y también nos separa de los que la ejecutan.

La Comuna de París rompe eso absolutamente, pero Lenin no. En la Comuna de París por ejemplo, el poder legislativo era el poder ejecutivo a la vez. Es decir si vos discutías algo entonces después había que hacerlo también. Estaban unidas otra vez las manos y la cabeza, o los pies si queres, y eso no estuvo pensado previamente, sino fue creado en el devenir de esa explosión rapidísima llevaba a cabo por el impulso comunal. Ese es un problema muy interesante, porque la denominada “dictadura del proletariado” significó millones de muertos, atrajo muchos problemas ¿no?

Sergio: Intentaba igual preguntarte, cómo se produce digamos la Comuna de París, y quien la venía pensando, agitando, esbozando para que eso pudiera coronarse de ese modo, porque fue un período muy breve y hubo mucha acción política por decirlo de algún modo.

Néstor: Te agradezco la pregunta porque me ayuda a ordenarme, es que soy muy desordenado. Mirá, el problema central es esto, es una buenísima pregunta, eso también, en realidad si acá en lugar de ser una cabina de radio fuera un estudio de televisión yo hubiera venido con un pequeño video de un minuto, del musical Los Miserables, en donde por primera vez el pueblo hace las barricadas y donde cantan esa canción tan hermosa, esa ópera Los Miserables, rebelión en París en el año 1830, Los Miserables fue escrita por Víctor Hugo en relación a la revolución del 30 y centralmente con un contenido democrático, fue musicalizada el siglo pasado. Fue una revolución donde se hicieron las primeras barricadas, pero fue una revolución fallida, primer intento. El segundo intento fue en 1848, ahí ya la barricada y la clase obrera le imprimieron una otra importancia, a tal punto que hay una anécdota que nos toca de cerca: San Martín se fue de París a Boulogne Sur Mer porque vio la revolución de 1848, dijo “me voy de París porque se viene el comunismo”. La revolución del 48 donde aparece contundentemente el carácter obrero, también fue aplastada, aplastada pero siempre queda un hálito que no pueden aplastar. La crisis de Napoleón III (en 1870 ) del imperio y del gobierno de la burguesía es tal que van a la guerra con Prusia y se creen que le va a ganar a los alemanes y los alemanes los derrotan. Esa realidad desequilibra al gobierno y lo “disuelve en el aire”, como a De La Rúa ¿no? Pero previamente, dos años antes por lo menos, se forman clubes proletarios en la mayoría de los arrondissement, los barrios de París. Clubes de debate, de discusión y no sólo eso, sino que dos años antes de marzo de 1871 cuando se forma la Comuna, hay un club que aunque funcionaban semi clandestinamente convoca a una reunión públicamente desafiando al poder y no es reprimido. Comienzan pequeños desafíos al poder, eran colmenas zumbantes, así le decían y eran una cocina del pensamiento, donde había discusión política, en donde estaban los anarquistas, los socialistas, demócratas, estaba la gente más llegada a Marx y sobre todo la Primera Internacional, pero la Comuna no fue pensada ni planificada tal cual por los clubes, no había un proyecto, un programa, ni siquiera un programa de transición que haga la revolución, pero sí había un background de conocimiento y de diálogo

Sergio: vamos a escuchar al segundo tema de la noche a la cordobesa Paola Bernal, y nos vamos a meter en el último tramito de Después de la Deriva, aquí con el compañero Néstor López.

*Suena canción*

Sergio: Escuchábamos “Piedra y Cielo”, esta joya de Atahualpa Yupanqui, en la voz de Paola Bernal y nos quedan 8 minutitos para compartir aquí con Néstor López, estamos en el programa 76 de Después de la Deriva hablando esta noche de la Comuna de París un tema que no queremos abordar desde los valores de la historia sino con estas pasiones que nos agitan y que sentimos que nos traen a poder hablar de hoy, y vos Néstor decías que cómo habrá sido el asunto, que Marx se conmovió bastante con el temita.

Néstor: Hay un libro que está ahí en la página www.comunizar.com.ar, o más bien un capítulo, el capítulo 6 de Raya Dunayevskaya[2], que habla sobre las modificaciones que hizo Marx, dice “la Comuna de París ilumina y profundiza el contenido del tomo I de El Capital que conocemos hoy en día, no fue el primero que escribió Marx, lo que conocemos hoy es el enriquecido después de las modificaciones que hace Marx a partir de la Comuna de París, ya dije lo de la idea de dictadura del proletariado, como un gobierno ultra democrático, horizontal.

Raya Dunayevskaya[3] dice que Marx, a partir de la Comuna, le da más importancia al problema del fetichismo de la mercancía. Porque el fetichismo de la mercancía o la alienación como lo estudió Marx en su juventud es el otro gran motor del impulso al cambio social, representa la lucha por la dignidad y la autodeterminación. Es que es el trabajo alienado, asalariado el que produce la plusvalía.

Yo me he educado en la izquierda “marxista” tradicional, y para nosotros el problema central era la explotación, la plusvalía, luchar por aumento del salario, supuestamente eso mueve todo, es el impulso a la revolución, a ir más allá de los límites de la jaula del capitalismo provenía casi exclusivamente de la lucha contra la plusvalía.

Marx no, Marx desnuda la plusvalía, pero en realidad yo creo que el eje de su teoría de cambio social está en la alienación, en el fetichismo de la mercancía, él ve en París eso, esa explosión, ese relámpago, ese destello. Ve que la gente y las cosas discurren no por liberarse de la explotación solamente, no querían ser explotados, nadie quiere ser explotado, pero quería la dignidad, la autodeterminación, eso es la dignidad, y esa dignidad es vivir en justicia, en educación, sin poder y sin jerarquías, invirtiendo las jerarquías, esto lo tenían re claro, no querían jerarquías, y todo eso son medidas que van esencialmente en contra del dominio, del patrón, de la dominación del capitalismo, que son patrones de dominación abstractos, son subjetivos, no se ven, vos tenés que ir a las 6 de la mañana a la fábrica y no viene el señor feudal o el amo esclavista a levantarte con el látigo, uno se auto levanta solo, construye la propia jaula en la que estamos atrapados, jaula mental también. Es que no vemos otra posibilidad de moverse, de cambiar que no sea por otro camino que no sea el electoral, y votamos y esperamos al 2019 para que votemos otra vez por el capitalismo. O sea, no salimos de nuestra jaula.

En la Comuna de París se rompieron los barrotes de la constitución que nos ordena que “el pueblo no delibera ni gobierna sino es solamente a través de sus representantes” ellos decidieron gobernarse a sí mismos. Una horizontalidad que se ve no sólo en la Argentina del 2001, sino en todo el mundo, se lucha adoptando formas horizontales, no jerárquicas, porque esta formas horizontales de lucha, que se dan sin mandos, sin jefe, estas formas horizontales las ves desde el norte de África, pasando por Chiapas, pero también pasando por el movimiento de Ocupy Wall Street, o en los movimientos campesinos. Entonces estas formas de comunizar de comunidad, se ilumina, ilumina la comunidad, y Marx ve esto, y modifica, y yo no sé exactamente bien cómo porque nunca tuve posibilidad de leer la primer versión del primer tomo de El Capital previo a la Comuna de París, para comparar hoja a hoja, pero bueno, es el fetichismo de la mercadería lo que desarrolla.

Sergio: estamos ahí al filo del cierre de la Deriva. Es interesante esta metáfora que usabas de la jaula y de qué manera traemos al presente la epopeya de la Comuna de París, tenía que ser aplastada como fue aplastada para que ese mal ejemplo no cundiera.

Néstor: así es, eso La horizontalidad, el autogobierno producto de la democracia directa no se lo podía permitir. Y a todo nivel, como acá en el 75 estaba funcionando la Coordinadora obrera de zona norte. Hay un libro que se llama Detrás de la Neblina, que lo escribió un obrero, que dice que la patronal, aceptaba cualquier cosa menos que les saques la organización de la fábrica, el mando, eso no te lo pueden permitir y por eso hubieron tantos desaparecidos obreros en todos lados pero fundamentalmente acá en la Coordinadora de zona norte.

Sergio: ¿en la Ford no?

Néstor: En la Ford, en las fábricas, un montón de fábricas de ahí. Es decir este es un punto central, no puede permitir el corte de la circulación porque el capital necesita moverse, transportar la mercadería. El corte de la ruta, es una línea que parece tonta pero hay una profundidad tremenda, porque va al antagonismo incompatible con la vigencia del capitalismo. Las contradicciones, como por ejemplo la lucha por el aumento de salario se pueden discutir y solucionar pero seguimos dentro de la jaula bailando al son del bandoneón, pero cuando vos vas al antagonismo con el capitalismo eso es cambio de sistema. La contradicción es que el trabajo concreto tuyo es atrapado por el trabajo abstracto y de ahí aparece el valor. Estas son cosas de la Comuna de París que te da para iluminar hoy nuestra lucha.

Sergio: Bueno, queda pendiente la posibilidad de profundizar aquí en La Deriva, muchas gracias Néstor por venirte a estas horas

N: gracias por reconocerlo porque a esta hora ya estoy durmiendo. Gracias a los oyentes que me van a tener que agradecer porque hoy se deben haber dormido sin recurrir al Lexotanil.

 


[1] Polémica que años después retomaría Vera Zasúlich y que originaría la carta del 8 de marzo de 1881.

[2] http://comunizar.com.ar/marxismo-libertad-capitulo-6-la-comuna-paris-ilumina-profundiza-contenido-capital-raya-dunayevskaya/

[3] “Lo nuevo que aportó la Comuna fue que al liberar el trabajo de los límites de la producción de valores, demostró cómo el pueblo se asoció libremente sin el despotismo del capital o la mediación de las cosas. Contrasta la vitalidad de ese movimiento con la mutilación del trabajo bajo el capitalismo, que despoja a los obreros de toda individualidad y los reduce a meros integrantes del trabajo en general. Ese es el carácter específico del trabajo bajo el capitalismo. La forma de valor, que sólo contiene en sí la reducción de muchos y variados trabajos concretos a una masa abstracta, es el resultado necesario de este carácter específico del trabajo capitalista. La Comuna transformó toda la cuestión de la forma, de un debate entre intelectuales a una actividad seria de los obreros, “enfrentando juiciosamente las condiciones de su existencia y las relaciones con su clase”. Tratando sus relaciones sociales de manera abierta y directa, las reorganizaron completamente estableciendo así un nuevo orden social. Todas las relaciones existentes entraron en juego: la producción, la propiedad, el Estado, el mercado, el plan, la ley del movimiento de la economía. El desarrollo pleno y libre de cada individuo, que se iniciara en la Comuna, se convirtió en la condición para el desarrollo pleno y libre de todos.”

Raya Dunayevskaya, Capitulo 6 de Marxismo y libertad, pag 123