Brasil: victoria electoral de la extrema derecha, escalada del neoliberalismo


Por Luiz Souto y Cláudio Santana

El 28 de octubre de 2018, fue electo como presidente de Brasil, en segundo turno, Jair Bolsonaro. Con 55% de los votos válidos, el nuevo presidente llega al poder como expresión de una ola ascendente de la derecha brasileña, que durante la campañaabandonó toda hipocresía con respecto a la democracia liberal burguesa, negándoseno solo a presentarse a los debates, sino utilizando amplia e ilimitadamente toda una industria de mentiras y calumnias divulgadas por las redes sociales en contra de su adversario Fernando Haddad (Partido de los Trabajadores), financiada ilegalmente por empresarios.

Centrando su campaña en ejes basados en pautas morales conservadoras y aún reaccionarias sobre las mujeres, negros y LGBT, el excapitán (convertido en parlamentario en 1991,luego de salir del Ejército bajo la acusación de planear acciones terroristas en protesta por los bajos salarios),y reiteró los elogiosa la dictadura militar y a los torturadores, que siempre fueron su marca registrada. 

Alineado con el ala ultraliberal del capital financiero representada por su asesor en asuntos económicos (y ya confirmado futuro ministro de Economía) Paulo Guedes, y habiendo apostado a una radicalizaciónhacia la derecha para ganar apoyo popular, la asunción de Bolsonaro representará el fin del pacto de clases iniciado altérmino de la dictadura militar en 1985 y consolidado en la Constitución de 1988:el pacto denominadoNueva República.

El telón de fondo a tener presente no puede ser otro que la crisis estructural del capital y las transformaciones para hacerle frente. En este contexto,el capital transnacional bajo la hegemonía yel comando de su fracción financiera (papel dinero y dinero virtual que pueden evaporarse dela noche a la mañana) busca contrapesosen la economía real, mercantilizando todo lo que pueda y buscando formas más seguras para una mayor extracción de plusvalía.

En base a esto observa Silvia Adoue que:

El modelo que se consolida en el mundo exige la integración de todos los territorios a sus cadenas de acumulación. Para eso, un nuevo paradigma de dominación es diseñado, lo que exige cambios bastante drásticos en el uso de la tierra y en las formas de extraer valor. Este modelo precisa crear nuevos campos de negocios antes impensables. Los Estados son agentes que operan esas transformaciones.[1]

El ataque a nuestros derechos sociales y laborales (extinción de la Constitución de 1988, Constitución Ciudadana, el fin de la CLT(Consolidação de las Leyes del Trabajo) y la apropiación de nuestras riquezas naturales (petróleo, agua, entre otros recursos) con el avance de las privatizaciones para alcanzar también a las empresas estatalesy los servicios públicos de primera necesidad (salud, educación, obras sanitarias básicas), son un intento de superación de la crisis capitalista que se agravó desde 2008.

Es por eso que

Ahora sufrimos la presión de reformar el marco legal que rige las actividades económicas y las relaciones laborales, necesarias a la integración de los territorios al nuevo modelo. Y la burguesía no consigue el consenso ya obtenido en Chile, en Paraguay yen Argentina. Las razones para esa particularidad deben ser buscadas en el papel diferenciado que Brasil, con poder económico relativamente mayor, viene cumpliendo en la región, como plataforma de exportación de capital e intermediario en las cadenas de acumulación. No hay sectores con poder económico que no estén convencidos de lo imperioso de esas contrarreformas.[2]

Aun sabiendo que el proceso vivido por Brasil es parte de un avance mundial de la derecha inserta en el esfuerzo del Capital para enfrentar su crisis, es muy necesario entender cómo se dio este proceso de deriva haciala derecha en la sociedad brasileña, que capturo electoralmente un sector significativo de la clase trabajadora, aún considerando el alto porcentaje de las abstenciones que, sumadas a votos blancos y nulos, alcanzaron el récord de 30% de electores.

Es necesario también mapear cuáles son las fracciones de clases y agentes políticos que, involucrados con esta candidatura,no solo impidieron que volvieran al poder los sectores de izquierda reformista (PT yPCdoB),sino también infligieron una derrota al partido tradicional de la burguesía brasileña en la Nueva República, el PSDB.

La inestabilidad política vivida en Brasil desde 2013

El punto de inflexión en la trayectoria del pacto de gobernabilidad instituido en 1988 se da enel 2013, cuando Brasiles sacudido por innumerables manifestaciones que criticaban las políticas del gobierno petista de patrocinar grandes eventos (Copa del Mundo y Olimpíadas) y sacaron a las calles multitudes exigiendo mejoría de los servicios públicos y también criticando el alto nivel de corrupción de las instituciones, los parlamentarios y partidos en general.

Desde comienzos de 2013 hubo protestas y manifestaciones callejeras contra los aumentos del transporte en varias capitales del país, pero después de la violenta represión a la manifestaciónconvocada por el grupo Pase Libre contra el aumento de los pasajes de ómnibus de San Pablo el 13 de junio de 2013, se sucedieron nuevas manifestaciones contra los aumentosy contra la violencia policial que se extendieron a muchas ciudades del país, ampliando las demandas al reivindicar mejorías en los servicios públicos, oponerse al gasto público en los grandes eventos internacionales y contra la corrupción de partidos y parlamentarios.

Las manifestaciones se hicieron masivas en el curso del mes de junio (el 20 de junio se hubo a 1,4 millones de manifestantes en todo el país) y algunos de los grupos que participan pasan a incluir reivindicaciones específicas (como poner final fuero privilegiado para los políticos, contra la aprobación de la ley que autoriza tratamientos para “curar’ la homosexualidad, etcétera…); no existe una dirección identificable del movimiento,pero seadvierteun creciente repudio a la exhibición de las banderas de partidos y organizaciones políticas (inclusolas de los opositores al gobierno) evidenciando el sentimiento anti partidariode gran parte de los manifestantes.

A pesar de que se iniciaron pacíficamente, aumentó la represión policial alas manifestaciones, tanto por parte del gobierno federal del PT como de los gobiernos estaduales (incluso los conducidos por partidos opositores), y hubomanifestantes que reaccionaron adoptando las tácticas black-blockyatacando a institucionessimbólicas del poder  económico, atacando agencias bancarias; al mismo tiempo que las autoridades denuncian “terrorismo” y “vandalismo”,hay denuncias de agentes provocadores infiltrados en las manifestaciones.

Tanto el gobierno federal como los líderes de los diversos partidos reaccionan aprobando medidas conciliatorias, articuladas alrededor de cinco “pactos” (salud, transporte público, reforma política, educacióny responsabilidad fiscal) y avanzan medidas como la aprobación de la ampliación de la oferta de profesionales de la salud con elPrograma Más Médicos, la promesa de destinar 100% de los royalties delpetróleo a la educación, la derrota del proyecto que preveía reducir las facultades de investigaciónal Ministerio Público; sin embargo, enun pronunciamiento público, Dilma Roussef defiende las inversiones federales en los grandes eventos.

Con el recrudecimiento de la represión y el efecto de las acciones institucionales se produce el reflujo del movimiento, que termina a fines de julio conalgunas conquistas puntuales,pero sin que en momento alguno existiera algo que contemplase una propuesta articulada de alternativa al sistema institucional.

El creciente desgaste del PT y el crecimiento de la derecha y la extrema derecha

El agravamiento de la crisis económica y la continuidad de las denuncias de corrupción, así como la apertura de causas judiciales contra políticos pertenecientes  al PT y a otros partidos que conforman su base de alianzas (con evidente selectividad del Poder Judicial) termina caldeando los ánimos y elevando la temperatura de la campaña para la elección presidencial de 2014, en la cual crecen grupos y organizaciones de derecha que terminan confluyendo en el apoyo aAécio Neves (PSDB) en el segundo turno de la elección.

La campaña de los adversarios del PT se basa en denunciar al partido como principal responsable de la corrupción y la crisis económica, asociándolo al mal control de las cuentas públicas, además de acusarlo de financiar movimientos populares conrecursos públicos.

Dilma Roussefes electa por una pequeña mayoría luego de una intensa participación del ex presidente Lula en la campaña, pero el resultado electoral esobjetado por el PSDB que formula un reclamo ante el Supremo Tribunal Electoral, impugnando la elección por utilización financiamiento ilícito.

Si las jornadas de junio marcan el punto de inflexiónen la legitimidad popular de la Nueva República,la denuncia del resultado de la elección de Dilma Roussef  señala el momento en que el sector de las clases dominantes más alineada con el neoliberalismo rompe el acuerdo tácito de que los resultados electorales para la presidencia no serían cuestionados.

A partir de este momento la oposición en el Congreso actúapara bloquear las acciones del gobierno, que no tiene mayoría parlamentaria y cuya base es erosionada por las investigaciones de corrupción contra líderes políticos aliados,sin que el gobierno sea capaz de detenerlas. Además, el gobierno de Dilma se alinea tras una política económica de austeridad, asumiendo implícitamente el programa del candidato que había sido derrotado, lo que disminuye el apoyo de su base popular.

En base a una muy dudosa interpretación jurídica de algunas acciones fiscales del primer mandato de Dilma Roussef, se abre contra ella un proceso de impeachment, que es acompañado por un intenso activismo de derecha, através de los partidos burgueses o por medio de organizaciones que se presentan como no partidarias (Movimento Brasil Livre, Revoltados Online, VempraRua,etc…), que convocan a manifestaciones callejeras caracterizadas por el intenso antipetismo, por la masiva participación de sectores de las clases mediay alta, por el uso de símbolos patrióticos (especialmente los colores verde y  amarillo, la bandera nacional y la camisa de la selección de fútbol) y por las consignas contra la corrupción; en ese momento se observa tambiénun mayor protagonismo del diputado Jair Bolsonaro verbalizando el discurso contra el PT junto con su tradicional prédica conservadora moralizante, y surgen grupos minoritarios pidiendo “intervención militar”.

El impeachement de Dilma Rousseff, la profundización de la agenda neoliberal en Brasil y la aparición de Bolsonaro en el escenario político

Con el impeachment de Dilma Roussef asume la presidencia, su vice Michel Temer (MDB), lo que lleva al gobierno al PSDB y se profundiza la aplicación de la agenda neoliberal en el país, aprobando en el Congreso: una Reforma Laboral que quita derechos históricos de los trabajadores; una Enmienda Constitucional para impedir que la inversión pública aumente por encima de la inflación durante 20 años yterminar con las limitaciones a la tercerización de la fuerza de trabajo.

La Reforma de la Previdencia Social [Seguridad Social], que eliminaría derechos y  precarizaría las jubilaciones, no avanzó debido a las innumerables movilizaciones nacionales por parte de los trabajadores.

Pese a la existencia de audios que evidencian actos de corrupción y del encarcelamiento de personas a élligadas, Temer consigue escapar de que se le impida ejercer la Presidencia mediante la compra de votos en el Congreso Nacional confondos públicos para las enmiendas parlamentares. En virtud de todo eso su popularidad es la más baja de un presidente de la República (97% de rechazo), pero se mantieneen el poder por la complicidad de los parlamentarios y la connivencia delPoder Judicial y de los grandes medios de comunicación.

En todo el proceso de desmoronamiento de la Nueva República desde 2014, Jair Bolsonaro pasa a verbalizar la insatisfacción contra el sistema de poder (del que él mismo es parte) con un discurso de extrema derecha, en el que asocia reaccionarismo moral con anti izquierdismo y anticomunismo, presentándose como un independiente (a pesar de sus 28 años en el Congreso) que es perseguido y boicoteado por los opositores (buscando justificar a su impresentable actuación parlamentaria) y diciendo que él es capaz de cambiar “todo eso de ahí” (pero sin presentar propuestas concretas).

Al inicio de 2018, aparecía con 20% de las intenciones de voto, en segundo lugardetrás de Lula; pero conla prisióny posterior impedimento de la candidatura Lula, su nombre pasó a aparecer en la primera posición, pese a sufrir también un alto rechazo. Con el naufragio de las candidaturas burguesas más tradicionales se registra un gran crecimiento, pues atrae los votos de quienes venen élla posibilidad de evitar la victoria del PT representado en la candidatura de Fernando Haddad.

Bolsonaro electo y la agenda ultraliberal desde la ideología libertarista

La victoria de Bolsonaro, que no era el candidato más probable o deseado por las fuerzas políticas burguesas tradicionales, trae aparejada una alteración y un reacomodamiento de la correlación de fuerzasen las clases dominantes para mantener la implementación de un programa neoliberal y garantizar salir de la crisis con más explotación de la clase trabajadora.

Esta nueva configuración constituye un giro hacia la extrema derecha y hacia una agenda agresivamente neoliberal que puede ser considerada resultante de la confluencia de tres ejes que, aunque los actores que los personifican presenten cierta heterogeneidad, consiguieron asociarsey capturar el sentimiento de frustración de una parte significativa de la población brasileña para llevar a Bolsonaro a la presidencia.

Estos ejes, como bien plantea Luis Felipe Miguel,[3] son el libertarismo, el fundamentalismo religioso yel anticomunismo reciclado como antipetismo. Apoyándose en actores que encarnan cada uno de estos ejes,el gobierno Bolsonaro intentará cumplir el rol asignado de garantizar la superación de la crisis interna enun sentido favorable para la burguesía y mantener la inserción subordinada de Brasil en la economía mundial.

El libertarismo, que constituye el ala ideológicamente más radical del neoliberalismo, sostiene que el mercado esla mejor forma de asignación de recursos en cualquier sector de la sociedad y, por lo tanto, defiende la privatización total de la educación, la salud, la seguridad social, etc.

Sus defensores pregonan un “Estado mínimo”, lo que viene a decir que la función primordial del Estado es la defesa de la propiedad privada y se reduce, en última instancia, a un Estado policial. Coherentes con esta ideología, están a favor de la privatización de todas las empresas públicas, terminar con los derechos laborales (que deberían ser sustituidos por la libre negociación entre empleados y patrones) y otorgar al empleador el derecho de establecer las condiciones de trabajoy salariales que quiera.

En la ideología del libertarismo, así como en el neoliberalismo en general, los individuos son considerados seres que actúan para obtener el mayor beneficio con sus acciones y que sus interacciones están basadas enestos intereses.

Esta lógica social mercantil hace que elindividuo sea visto (y deba verse) como una empresa, siendo simultáneamente empresario de sí mismo, buscando la mejor colocación en el mercado. De esta visión surge la ideología del emprendedorismo, que minimiza o excluye las determinaciones sociales en el resultado de las acciones, resumiéndolas a la capacidad individual de alcanzarlas metas establecidas. Es también una ideología según la cual eléxito o el fracasose cuantificacon la capacidad de consumo, y el consumo y su exteriorización sonel elemento objetivo a partir del cual se midenel éxito o elfracaso social.

El pensamiento económico e ideológico neoliberal y su vertiente libertarista son divulgados por thinktanks como el Movimiento Brasil Competitivo, el Instituto Millenium, Instituto Mises Brasil y por organizaciones propagandísticas como el Movimiento Brasil Livre (MBL). El sector da burguesía en que la ideología libertariana encuentra mayor eco esel ligado al capital financiero, por la característica de desterritorializacióny abstracción en que se desenvuelve este sector del capital.

En Brasil, a despecho de utilizar instrumentos del Estado (como financiamientos públicos, alianzas público-privadas,etc…), sectores del capital ligados a la industria yel agronegocio han asumido banderas libertaristas, especialmente en lo relacionado con la precarización de las relaciones de trabajo y exoneraciones fiscales. Dadas sus características, la ideología libertarista tiene escasa capacidad para encontrar apoyo en las clases populares que son en gran medida beneficiariasde políticas públicas de inversión social, perose puede constatar que tiene fuerte apoyo de sectores medios (especialmente profesionales liberales).

La influencia de la religión en la realidad política brasileña

El fundamentalismo religioso cristiano (sobre todo el evangélico) comienza a aumentar progresivamentea partir de la década de 1980 y tiene su mayor crecimiento desde finales de la década de 1990. El crecimiento de estas corrientes religiosas, representadas en su mayoría por iglesias pentecostales y neopentecostales, puede atribuirse a la pérdida de influencia de la Iglesia Católica que registra una continua caída de fieles, acentuada en este período.

A la derrota en el seno de la Iglesia católica de las corrientes ligadas a la Teología de la Liberación puede atribuirse a el surgimiento de un vacío identitario que fue ocupado progresivamente por las iglesias evangélicas. Habiendo sido responsabledel acercamiento de la Iglesia a las comunidades y fieles através de las comunidades eclesiásticas de base, la derrota da Teología de la Liberación porel sector católico conservador hizo que la instituciónse alejara de los espacios de la vida cotidiana de los fieles, fortaleciendo un tipo de interacción mediada por los rituales y el espacio de la iglesia.

Las iglesias evangélicas pentecostalesy neopentecostales, valorando la participación de los fielesen el culto, actuando como mediadoras para resolver problemas cotidianos (desempleo, subempleo, problemas familiares, uso de drogas, etc.) sea por medio de los mecanismos propiamente religiosos de la oracióny culto colectivo, o por la actuación de los pastores al lado de los fieles, se convierten en un espacio que cubre la necesidad de refugio de quienes no son amparados por las instituciones gubernamentales ni encuentran lugar para él y los suyos en la Iglesia Católica.

Además de lo anterior las iglesias evangélicas constituyen un ámbito de inserción y ascenso socialnegados en otros lugares. En comparación con el catolicismo la proporción de pastores negros es claramente mayor, las mujeres son aceptadas como pastoras y el prestigio asociado a la función religiosa habitualmente supera al que el individuo tiene en su posición social.[4]

El ataque de las iglesias evangélicas fundamentalistas a los cultos afro-brasileños es parte también de la disputa de territorio, pues los terreiros siempre fueron un ámbito de socialización de los sectores pobres de la sociedad, en sincretismo con el catolicismo; la demonización de los cultos y entidades afro-brasileñasera una necesidad para que las corrientes evangélicas fundamentalistas derrotaran ideológicamente a un rival que actuaba enun campo simbólico similar (de ahí la apropiación de términos derivados de los cultos afro, como descarga).

O fundamentalismo religioso neopentecostal, además de las características de predicar un modo de vida basado enla interpretación de los preceptos bíblicos, desarrolló también una ideología acorde con la fase neoliberal del capitalismo denominada Teología de la Prosperidad. Según esta,la prueba de la bendición de Dioses, además de los tradicionales beneficios subjetivos de paz o tranquilidad, la conquista de ganancias materiales que son obtenidos no solo mediante la observación de los preceptos religiosos sino, en una clara relación comercial, por la contribución financiera del fiel a Dios con la intermediación de la iglesia a la que pertenece.

Si en el cristianismo tradicionalmente el fiel demostraba su fe y buscaba la gracia através del sacrificio corporal con el ayuno o la penitencia,ahora, aunque se ayune o se haga penitencia, la fese demuestra por el sacrificio de parte de sus ganancias monetarias.

A partir de fines de la década de 1980 se da el progresivo crecimiento de las iglesias conla consolidación de grandes organizaciones (Iglesia Universal del Reino de Dios, Asamblea de Dios, Iglesia Internacional de la Gracia, etc.). Estas grandes iglesias adoptan la estrategia de invertir para tener espacios enla programación de radios y T.V. y adquirirlas cuando fuese posible, como ocurrió cuando la Universal comprala TV Record y obtuvo la concesión de estaciones de radio; en clara violación de la ley de concesiones, muchos canales de TV abierta venden la mayor parte de su grilla de programación a las iglesias para que difundan sus programas.

Simultáneamente, estas iglesias pasan también a buscar espacio dentro de la Legislatura, patrocinando campañas de candidatos ligados a ellas e incluso invirtiendo en la creación de partidos políticos (caso del PRB, que en el 2002 tenía la mitad de sus afiliados pertenecientes a la Universal).

Los parlamentarios evangélicos, a pesar de constituir una “bancada evangélica” en el Congreso,tenían diferencias políticas que hacíanque unos respaldaran a los gobiernos del PT y otros fuesen opositores, pero estaban unidos en la defensa de pautas conservadoras (contra el aborto, contra los derechos de los LGBT, etc.); a partir de 2015, con la pérdida del apoyo popular al gobierno Dilma incluso los sectores evangélicos que apoyaban al PT (como la Universal) pasana la oposicióny posteriormente se aproximarána Bolsonaro, que asumió íntegramente sus pautas morales.

No es sorprende que parte de los líderes fundamentalistas evangélicos se aproximenal discurso libertarista, porque tiende un puente con su concepción teológica de la gracia, pero también porque están interesadas en que las necesidades sociales que dejarían de ser atendidas por el Estado pasena manos de las instituciones religiosas, lo que ya se refleja en el apoyo de parte significativa de los parlamentarios evangélicos a las reformas neoliberales de Temer.

La amenaza militar, el cuestionamiento a los derechos humanos y el anti-izquierdismo

La corriente de extrema derecha militarista que creció desde el proceso de impeachment de Dilma Rousseff, tuvo siempre en Jair Bolsonaro a uno de sus integrantes, alguien que desde el comienzo de su carrera parlamentaria elogió públicamente y sin ningún empacho a la dictadura militar,haciendo apología de la tortura y la represión política.

Lo que posibilitó que semejante discurso fuera tolerado es el hecho de que Brasil nunca hizo un verdadero ajuste de cuentas con el legado de la dictadura militar, nunca hubo una eficaz oposición a la Ley de la Amnistía con la que el régimen militar se auto amnistió liberando de culpa a los agentes del Estado responsables de la represión y la tortura.

Incluso la conformación de la Comisión de la Verdad que investigó los crímenes cometidos por la dictadura sufrió vetos de las Fuerzas Armadas, que lograron impedir que la misma tuviese poder de establecer castigos a los agentes de la represión, y construyeron el discurso de que la ley era parcial porque no investigabala violencia “de ambos lados” (igualando el terrorismo de Estado con la resistencia de los opositores a la dictadura) y era fundamentalmente “mentirosa”.

Además de eso, la Ley de Seguridad Nacional sancionada por la dictadura en 1983 no fuederogada yen la Constitución de 1988 las Fuerzas Armadas consiguieron garantizar, en el artículo 142, la posibilidad de intervenir en caso de grave crisis interna, de ser convocadas por uno de los poderes de la República. Este artículo fue utilizado progresivamente a partir de la década del 90 para intervenir en acciones contra el crimen organizado y en protección de eventos (como la Copa del Mundo) y estas acciones como Garantía de la Ley y el Orden sirvieron para naturalizar y crear la imagen de que las Fuerzas Armadas eran capaces de garantizar el ordenyla paz, y al mismo tiempo su ineficacia en el cumplimiento de tales objetivos era atribuida a la acción de los “políticos” que coartaban su accionar.

Paralelamente a la sobrevivencia de instrumentos autoritarios en la estructura jurídica de la Nueva República se construyó en el curso de los años y ante la creciente criminalidad, un discurso de desvalorizacióny de negación de los derechos humanos que son acusados de “favorecer a bandidos” solamente; esta ofensiva ideológica fue realizada principalmente por medio de programas de radio y TV dedicados a cuestiones policiales que se caracterizan por enaltecer las acciones de represión y la denigración del proceso legal y de la defensa de los derechos humanos. Una característica es que los programas de este tipo de mayor audiencia están en los órganos mediáticos controlados por las iglesias evangélicas o políticos. El proceso de impeachment de Dilma Roussef permite que el discurso de la extrema derecha militarista gane mayor espacio asociando corrupción y criminalidad con el Partido de los Trabajadores y a este con el comunismo.A su vez el comunismo es reciclado para convertirlo en sinónimo de bolivarianismo. Al mismo tiempo se difunde la idea de que la estrategia “comunista” del PT y sus aliados para lograr perpetuarse en el poder sería, además de la cooptación con la corrupción, la destrucción de la familia tradicional y de los valores cristianos através del adoctrinamiento en las escuelas ydel apoyo a pautas relacionadas a la identidad de género, todo lo cual es reunido bajo el término “marxismo cultural” o “gramscismo” (porque habría sido teorizado por Antonio Gramsci).

Esta conjugación de paranoia, falacias y mentiras consigue ocupar progresivamente mayor espacio por un lado debido a la aproximación con las pautas conservadoras de los fundamentalistas evangélicos y, por otro, debido a que se corresponde con el sentimiento de inseguridad de una parte significativa de la población ante la violencia endémica, presentando un enemigo fácil de identificar, moralmente despreciable, para enfrentar el cual la solución sería restaurar el “prestigio” de las Fuerzas Armadas.

La construcción de la candidatura Bolsonaro para la Presidencia

Todos estos ejes estaban ya combinados en la base de apoyo a Bolsonaro desde 2014, constituida por el 20% que declaraba su intención de votarlo para presidente, y desde entonces élya estuvo enabierta campaña para la disputa presidencial de 2018, con sus correligionarios actuando en todas las redes sociales divulgando la consigna “Bolsonaro 2018”.

Sin embargo, no tenía demasiado respaldo inclusoen su partido (Partido Progresista-PP), no tenía ningún programa coherente ni un eje económico programático, todo se resumía en el discurso negativo de estar “en contra de todo eso”.

A finales de 2017, se produjo el encuentro entre Jair Bolsonaro y Paulo Guedes: un candidato en busca de un economista, encuentra un economista en busca de un candidato. Consciente de que no contar con ningún asesoramiento para asuntos económicos, Bolsonaro busca a Paulo Guedes después de que este lo elogiara en un artículo en el diario O Globo por representar una candidatura enfocada en la “ley y el orden”.

Por otro lado, Guedes, que estaba asesorando al presentador de televisión Luciano Huckpara una posible candidatura a presidente, vio que la posibilidad de ingresar en el comando económico de un gobierno se frustraba cuando Huck desiste de concretar su candidatura.

Paulo Guedes, economista con doctorado en la Universidad de Chicago, neoliberal convencido, al igual que otros “Chicago Boys” trabajóen la facultad de Economía do Chile en el inicio de la década Del 80, bajola dictadura de Pinochet, aunque no ocupó cargos gubernamentales como hicieran otros economistas de la escuela de Chicago.[5]Habiendo actuado en el mercado financiero fue uno de los fundadores del banco de inversionesPactualy actualmente en la dirección  del banco de inversiones Bozzano, es también uno de los fundadores del thinktank neoliberal Millenium, ligado a los órganos de los grandes medios como Organizaciones Globo y el periódico Estado de São Paulo.[6] Con la adhesión de Guedes la candidatura Bolsonaro gana pedigrí para tener acceso a los espacios del gran capital financiero y comercial y pasa a tener mayor credibilidad para mantener e profundizar la agenda neoliberal iniciada por el gobierno Temer.

Con el desgaste e inviabilidad de las candidaturas más “tradicionales” ligadas a la agenda neoliberal, sobre todo la de Geraldo Alckmin del PSDB, a lo que se suma la anulación de la candidatura Lula por intervención del Poder Judicial, Bolsonaro pasa a conquistar rápidamente más apoyos políticos yse constituye en el polo de atracción del sentimiento antipetista construido a lo largo de los años anteriores.

El apoyo explícito de las Iglesias neopentecostales le garantizael espacio de los cultos para la propaganda electoral, además de un espacio privilegiado en la Red Récord de televisióntras la declaración pública de apoyo de Edir Macedo, líder de la Iglesia Universal y dueño de esa red televisiva.

Además de eso, el atentado que sufrió antes del primer turno losaca de la campaña en la calle y los debates (aunque ya antes del atentadohabía declarado que no quería participar más en ellos) peroeso no afectó la expansión de su campaña, caracterizada porel uso intensivo y altamente profesional de las redes sociales, especialmente Whatsapp. Aunque la campaña también se hiciera con fuerza en otras redes como Twitter, Facebook e Instagram, divulgando fakenewsy calumnias, además de atacar páginas adversarias utilizando robots y perfiles falsos, la gran difusión de la campaña centrada en un discurso que mezclaba miedo, preconcepto yodio se logró a través deWhatsapp.

Con un criterio profesional financiado ilegalmente por empresarios, se contrató a algunas empresas para realizar millares de disparos diarios alos miles de grupos creados por los organizadores de la campaña, garantizando una propaganda por saturación donde la candidatura del PT y las cuestiones identitarias eran presentadas como inmorales, corruptas, comunistas, generadoras de caos y violencia.

Se presentaba a los medios tradicionales como si estuviesen siendo cooptadosvia el dinero de la propaganda oficial, para criticar y desacreditar a Bolsonaro, y que por eso mismo no eran confiables: según esta teoría conspiratoria el material que se recibía en el celular era la respuesta a la red de mentiras divulgadas por la prensa.

Por la misma dinámica de las redes de Whatsapp, los participantes que recibían esta propaganda la divulgaban entre sus contactos incluso fuera de los grupos, permitiendo así una penetración yalcances inéditosen una campaña de difamación. Al mismo tiempo, Bolsonaro se negó a comparecer a los debates, negando de esta manera un espacio público en el que hubiera tenido que responder a las críticas a sus propuestas y garantizando una campaña en la cual los cuestionamientos de los adversarios eran bloqueados en el espacio privado delos grupos de Whatsapp.

El ejemplo más significativo de la alta eficacia de esta estrategia pudo verse en ocasión de las manifestaciones masivas por el #Elenãoconvocadas por diversos colectivos de mujeres contra la misoginia y el machismo de Bolsonaro. A pesar de la cobertura de los medios tradicionales, lo que las personas recibieron en sus celulares fueron imágenes de manifestaciones en que santos católicos eran depredados por mujeres desnudas o movilizaciones donde se veían mujeres mostrando sus senos, y mensajes que informaban que las participantes de las manifestaciones eran todas inmorales, enemigas de los valores familiares y que por eso estaban en contra de Bolsonaro.

Esta masiva campaña permitió que, a pesar de existir un amplio movimiento de repudio, la candidatura tuvo un aumento importante en la intención de votos después de las manifestaciones.

El PT también tiene su responsabilidad y no es pequeña

Es importante subrayar la responsabilidad del PT en este proceso,no sólo desde el gobierno, sino también como dirigente de los principales movimientos sociales del país. Cuando asumió el gobierno meramente se completóun proceso de adaptación al capital yel régimen democrático burgués que venía desde antes. La famosa “Carta a los brasileños” (llamada “Carta a los banqueros”) divulgada en la campaña de 2001 marca ese momento, pero el PT venía ya con una larga historia de adaptación en municipios, gobiernos estaduales y mandatos en el Congreso.

En el movimiento sindical,ya predominaba desde los años 90 la política de alianzas conlas empresas, apuntando a no oponerse y permitir su reestructuración con el fin de que pasaran a ser rentables y viables en elmercado,aunque el costo fuese el empleo, los derechosy salarios de los trabajadores. Además de eso las movilizaciones ya evidenciaban el objetivo de no enfrentar de hecho las políticas neoliberales sino redirigir el descontentoal terreno electoral y al voto al en el PT.

En el gobierno el PT desmovilizó por completo a los movimientos sociales transformándolos en correas de transmisión y apoyo a las políticas del gobierno federal y demás administraciones. Miles de líderes fueron cooptados por órganos estatales, ONGs, etc. El trabajo de base se abandonó, pues el gobierno apostaba a victorias electorales en el período de crecimiento de la economía y cuando parecía que la burguesía toleraría o sería obligada a tolerar al gobierno del PT indefinidamente. Pero como vimos más arriba, el crecimiento de la economía, incluso si en algún aspecto pudo provenir de la gestión petista, se diobajoel signo del mérito individual y fue siendo canalizado por la derechay la ultraderecha. Las periferias quedaronlibradas al trabajo de las iglesias evangélicas, delnarcotráfico y de políticos oportunistas. Sin cambios de fondo, la profundización de la crisis minó también las bases del gobierno de conciliación de clases del PT y más que eso minóincluso las bases de la misma Constitución del88 enla cualel PT y laizquierda institucional lograron hacer aprobar derechos sociales y políticos importantes, pero que son ya de un tiempo pasado y ahora drásticamente atacados.

No podemos dejar de decir también que el PT, al integrarse y adaptarse al régimen político corrupto, asumió las reglas del juego y se involucró en la corrupción lo que también puede ser usado en la tendenciosa, selectiva yenmuchos aspectos ilegal Operación“Lava Jato”.

El hecho es que un ciclo parece cerrarse: el de la ilusión en un proyecto reformista, de transformaciones graduales del país através del estado burgués, que aún limitadas pudieran ir pavimentando el camino hacia un país más independiente a nivel mundial y menos injusto,y con más oportunidades internamente.

Eso se vino abajo con el impacto de la crisisen Brasil y el agotamiento de los márgenes para atender a los gordos lucros empresariales y al mismo tiempo a las políticas sociales -aún limitadas. Elmismo PT al inicio del segundo gobierno de Dilma asumió la agenda neoliberal que había denunciado en su oponente en las elecciones (Aécio Neves, del PSDB).

Para los nuevos desafíos hace falta una nueva izquierda

En primer lugar, queremos subrayar la necesidad de realizar un esfuerzo colectivo para la comprensión de los cambios geopolíticos, económicos, sociales,y principalmente sobre la nueva clase trabajadora que parece estar convirtiéndose cada vez en patrón: inestable, sin vínculos en empleos duraderos o con vínculos precarios, muchas veces relacionándose directamente en el mercado. Una clase trabajadora amplia y sin límites muy claros salvo el de no poseer el control sobre el trabajo, sus bienes, etc. (alienación),y ser muy explotada porel capital. Además de eso, desde el punto de vista de su subjetividad,se encuentra desprovista de las mínimas referencias de lucha y de organización e incluso en este momento un sector mayoritario adopta la consciencia de la clase enemiga.

Sobre la base de esta nueva realidad será preciso construir una nueva izquierda forjada prioritariamente en las luchas ylas movilizaciones directas, así como en el trabajo de base constante, buscando formas concretas de acercamiento, diálogo e inserción en los movimientos y las periferias, a partir del enfrentamiento a los planes de privatizaciones y de liquidación de derechos de Bolsonaro yel Congreso, destrucción y privatización de servicios y recursos naturales.Precisamos también construir prácticas y espacios alternativos gestionados colectivamente, capaces de ser aun embrionariamente contrapuntos de lucha, de cultura popular, de convivencia y de organización para discutir y ver formas de enfrentarse alo que se nos viene. Y más que eso, también capaz de buscar la construcción práctica de alternativas desde la base. Para derrotar el avance del capital es necesario construir un programa propositivo de la izquierda, que se constituya en eje delucha anticapitalista, una construcción que debe necesariamente ser realizada através de organizaciones y colectivos populares y no solamentepor los partidos de izquierda.

En este sentido, apostar en trabajos y centros culturales, en demandas sociales, actividades y concentraciones públicas de encuentros para charlas y debates, batallas de rap, etc. ya son primeros pasos para gestar ese nuevo caldo de poder popular que vaya al mismo tempo reunificando a los activistas ya las corrientes alrededor de problemas prácticos para desde ahí encuadrar las cuestiones teóricas interrelacionadas.

Los frentes de lucha serán fundamentales para combatir los muchos ataques planteadosen la realidad, buscando al mismo tiempo presentar algunas alternativas prácticas alos problemas que las personas viven, como educación, transporte, empleo, alimentación, momentos de ocio y convivencia, etc. El Frente PovoSem Medo (Pueblo Sin Miedo), impulsado por iniciativa del MTST, en especial, parece destacarse a nivel nacional. Pero regionalmente ya surge una gran variedad de Comités alrededor de muchas cuestiones a partir de la luchaque se libró por el giro contra Bolsonaro en el segundoturno,y del movimiento #Elenão, Comités Contra el Proyecto Escuela Sin Partido , Comités contra la Reforma de la Seguridad Social, etc.

No podemos quedarnos solamente en plantear exigencias al Estado (aunque seguirán cumpliendo un papel), sino avanzar hacia realizaciones por fuera del control delEstado y el mercado, pues constituyen buenos puntos de referencia. Será preciso transcender las fronteras entre las demandas buscando agruparlas enhaces (terminología de Alain Bihr) y así partir para discusiones y puntos de referencias más amplios. Por ejemplo, a partir de la lucha contra el proyecto “Escuela Sin Partido”se puede avanzar para discutir también la Reforma de la Enseñanza Media,y qué tipo de educación precisamos, las reglas en las escuelas, la educación extra escolar, etc.

En fin, es preciso que se discuta y se empiece a pensar con otra cabeza, que la lucha política de la población trabajadora no puede ser representada en el terreno estatal, pues es extra parlamentaria por excelencia. Lo que no significa la negación de las luchas parlamentarias, ni tampoco de las elecciones como espacio –aunque muy limitado- de expresión y expansión de los alcances de las ideas y propuestas socialistas,pero deben estar subordinadas a las luchas directas ylas formas de existencia y organización del movimiento, que se articulen por objetivos más allá de las elecciones y del parlamento y las gestiones públicas estatales. En este sentido es positivo el crecimiento que tuvo el Partido Socialismo e Liberdade (PSOL), que constituye una bancada a la izquierda del PT y una referencia en las demandas de los movimientos sociales. Incluso con el avance electoral de la derecha el PSOL consiguió casi duplicar su bancada federal (pasando de seis a diez diputados), además de haber logrado la elección de una bancada paritaria en términos de género y con representantes de los movimientos negros y LGBT.Significativo fue también el resultado para la bancada estadual en Río de Janeiro en donde, a pesar de la elección como gobernador y conuna gran votación el candidato fascista Wilson Witzel, cuatro de los seis parlamentarios electos son mujeres negras, ligadas al movimiento popular de favelas y al mandato de la vereadora asesinada Marielle Franco.

La actuaciónen las escuelas también debe ser repensada combinando entre clases y actividades críticas en las escuelas y continuación/profundización de los debates y formación de grupos afuerade las escuelas en plazas, asociaciones, etc. Grupos que pueden agrupar personas del lugar buscando dar más sustentabilidad a prácticas, proyectos (circuitos de películas, talleres sobre temas actuales, informaciones, etc.).

En los sindicatos donde no sea posible quebrar la orientación burocrática, apostar a la construcción de frentes de oposicióncon vida propia y puedan transformarse en espacios reales de aglutinamiento de activistas y de las luchas, con herramientas y medios que escapen al control de la burocracia y de la patronal, como reuniones periódicas, finanzas propias, redes sociales, etc. Mantenemos la batalla para derribara las burocracias y revolucionar la estructura de los sindicatos, pero sabemos que no será fácil,y muchas veces por cuestiones dela categoría misma será fundamental romper los obstáculos burocráticos que impiden o dificulten la participación, buscando justamente lo opuesto, abrir espacios y canales en los cualeslas personas no solamente “participen” sino que puedan ser sujetos en colectividad.

Como dijo un compañero en una reunión, “será preciso redefinirlo que significa ser de izquierda”.

 


*Artículo escrito y enviado por los autores para su publicación en Herramienta. La traducción del portugués estuvo a cargo de Armando Vivas.

**Luiz Souto, Médico, posgraduando en Filosofía Moderna y Contemporánea; Cláudio Santana es Profesor de Geografía en la Educación Pública de San Pablo y dirigente del Sindicato de Profesores de Educación Oficial del Estado de San Pablo (APOESP). Los autores asumen la responsabilidad por el texto, pero su contenido es también resultado de discusiones y elaboraciones sostenidas en el colectivo Para Um Novo Comenco – Centro Político Marxista.

 

[1] Silvia Adoue, Travessia de Casandra 42 anos depois. Com o pé no acelerador mas para onde vamos? https://herramienta.com.ar/articulo.php?id=2907

[2]Ídem.

[3]Luis Felipe Miguel: “A reemergência da direita brasileira”, em Gallego, Ester Solano (Org.) O ódio como política. San Pablo, Boitempo, 2018.

[4]Declaración de Maria das Dores Campos Machado, del Núcleo de Religião, Gênero, Ação Social e Política da Escola delServiço Social de la UFRJ aldiário Valor Econômico: “¿Cuantos padres u obispos negros católicos existenhoy?, pregunta, para responder de imediato: “Muypocos”. “Lasiglesias evangélicas buscan sus pastores diretamente enlaspoblaciones más carenciadas. Haymuchos pastores negros y tambiénmujeres pastoras u obispas". Lasiglesias evangélicas crearon um caminho de inclusión y ascenso social”. Disponibleen: https://www.valor.com.br/cultura/5341121/um-brasil-de-maioria-evangelica

[5] Malu Gaspar, “O Fiador”, Revista Piauí nº 144, disponibleenhttps://piaui.folha.uol.com.br/materia/o-fiador/

[6]Flávio Henrique Calheiros Casimiro, “As classes dominantes e a nova direita no Brasil contemporâneo”, enGallego, Ester Solano (Org.) O ódio como política. San Pablo, Boitempo, 2018