Presentación

 
El dossier de esta edición de Herramienta está dedicado al trabajo. No es el primero: una serie de artículos sobre el tema ya había aparecido en el primero de sus números, en agosto de 1996, y en 2010 el trabajo volvió a ser objeto de discusión en doce textos incluidos en Herramienta 44. Cinco años después, ¿cuál es la necesidad de insistir en este tema? ¿Qué valor, para la comprensión de nuestra realidad y para nuestra práctica social, puede tener hoy volver a proponer la tarea de realizar una reflexión crítica sobre el trabajo? Quizás la diversidad de aspectos que abordan los artículos incluidos en este dossier sean indicios para responder estas preguntas. El hecho de que los autores aquí reunidos se ocupen de temas como la memoria, la historia, el género, la poesía, el dinero o el poder, por ejemplo, en su vinculación con el trabajo, muestra que esta categoría no puede, como muchas veces se hace, ser reducida simplemente a la de empleo. Esto es, pensar críticamente el trabajo no debe (y no puede) limitarse a la reflexión acerca de si el empleo disponible “alcanza” para todas las personas en condiciones de ejercerlo. Pensar críticamente el trabajo no puede (y no debe) reducirse a elucubrar acerca de cómo los productos (la riqueza) producida por el trabajo de algunos se distribuye de manera más justa para los diversos sectores sociales. Pensar críticamente el trabajo hoy, como en 1996 y como en 2010, debe desarrollar la actividad intelectual y de asumir el compromiso político de revisar todos y cada uno de los aspectos que constituyen en la actualidad el lazo social: el trabajo capitalista, el trabajo alienado.
La necesidad de traer nuevamente la discusión al terreno, entonces, deriva del espíritu común, a pesar de su diversidad, que anima a todos los artículos que fueron especialmente escritos para este dossier: el de cuestionar lo que se ha naturalizado, el de asombrarse por lo que resulta obvio. Y lo obvio en nuestras sociedades, las más de las veces, es que hay que trabajar para vivir, vivir para trabajar, trabajar como se trabaja y vivir como se vive. La desnaturalización de lo obvio induce a la extrañeza. Cuando lo natural, lo obvio, se vuelve extraño, resulta cuestionable. Y lo que se vuelve cuestionable puede rechazarse, puede modificarse.
En este dossier hemos hecho especial hincapié en reunir autores con distintos enfoques, preocupaciones, puntos de vista, formaciones, experiencias y formas de hablar sobre el trabajo. Esto, con la intención no solo de reforzar la extrañeza sino, además, de mostrar una diversidad de prácticas en un trasfondo común: las maneras en las que se vive y experimenta la relación con el trabajo no es uniforme, a pesar del carácter general y constitutivo de la relación social. Y el reconocimiento de esa diversidad es un paso fundamental para el cuestionamiento de lo dado y la creación de una realidad, otra, en la que cierto hacer tenga sentido para todos los involucrados.