Hugo Blanco 2014: Punchauniquipi Hugucha

 

Hugo Blanco 2014:

Punchauniquipi Hugucha*
 
 
 
 
En el juicio de Tacna (1966) cuando pretendieron condenarlo a muerte por luchar por la tierra.
 
 
El guerrero de siempre cumplió 80 años.
 
Hugo Blanco es un testimonio viviente de la lucha del Perú profundo: esa lucha inmensa por la tierra y por la vida librada en los valles de La Convención y Lares, en el Cusco, a principios de los años 60, cuando los hombres y las mujeres del campo organizaron sus propios sindicatos, expulsaron a los terratenientes e hicieron su propia reforma agraria. No le gusta que le digan dirigente; diremos entonces que es el referente histórico del campesinado peruano.
Cuando fue apresado intentaron condenarlo a muerte, pero la movilización popular y una extraordinaria campaña internacional le salvaron la vida. Fue condenado a cadena perpetua y confinado a la tenebrosa isla penal de El Frontón, frente a Lima. Ocho años después fue amnistiado por el gobierno militar nacionalista de Velasco Alvarado. No canjeó su libertad por la entrega. Siguió luchando desde abajo, con el pueblo y como parte indisoluble de su pueblo. Fue también diputado y senador, sabiendo utilizar esos cargos para apuntalar la rebeldía de nuestra gente. Y cuando volvió al llano siguió mostrando su principal característica: la de ser un luchador incansable en todos los rincones del Perú.
Estando en El Frontón trabó una mágica relación epistolar con el genial escritor José María Arguedas, quien, antes de morir en 1969, lo llamó “corazón de piedra y de paloma”. En 2010, en la contratapa de su libro Nosotros los indios (Herramienta-La Minga), Eduardo Galeano lo definió como “aquel loco lindo que decidió ser indio, aunque no era, y resultó ser el más indio de todos”.
Hugo acaba de cumplir 80 años. Es y seguirá siendo ese extraordinario revolucionario de día y de noche, con sol o con lluvia, con luna o con tormenta. Cumplió 80 años de tormenta, pero no está atormentado, está feliz de seguir luchando por un mundo sin explotación ni alienación. Grande Hugo: gracias por tu ejemplo. Seguro que en nuestro largo recorrido nos equivocamos, pero seguimos buscando la liberación de la vida en cada rincón de Nuestra América.


* Traducción del quechua: En tu día, Huguito