Construyamos poder

Se derrumba el poder de los de arriba. Que no nos arrastre en su caída al abismo. Construyamos poder desde abajo.
“No se trata de tomar el poder, se trata de construirlo”- Subcomandante Marcos
 
Actualmente quien gobierna el mundo es el gran capital, las empresas transnacionales, fundamentalmente las financieras y la banca. Los estados son cada vez más instrumento de ellas. Los estados, como tales, están en grave crisis económica, tanto Estados Unidos como Europa, de esta crisis sacan provecho la banca y las empresas financieras.
La crisis no es sólo económica, es también política. La Organización de Naciones Unidas (ONU) ha sido desplazada por la OTAN, organismo militar, a la cabeza de la cual está Estados Unidos. La OEA está desprestigiada. El capital “legal” está cada vez más enlazado con el narcotráfico a través de los “paraísos fiscales” que también legalizan los capitales originados en la corrupción como los del gobierno español.
La “leyes internacionales” han sido pisoteadas por los Estados Unidos y sus sirvientes europeos en el caso del vuelo de Evo Morales y continúan pisoteándose.
La crisis también es ecológica, como nos lo muestra el calentamiento global, que es cada vez peor, lo cual constatan en cada reunión los países más calentadores del mundo reunidos por la ONU. Estos países lo declaran abiertamente y lo único que debaten es cómo hacer negocios con la tragedia. La crisis ecológica empeora cada día gracias al avance de la técnica y de la ciencia, con la deforestación de las selvas, la minería a cielo abierto, el avance de los transgénicos, la extracción de hidrocarburos, la construcción de hidroeléctricas, la construcción de vías rápidas de comunicación, el traslado de alimentos de un continente a otro, etc.
Además la crisis también es moral: Se dio el premio Nobel de la Paz al mandatario del país más guerrerista del mundo actual y posteriormente a la Unión Europea, la mayor exportadora de armas. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) dio el Premio Mundial de Alimentación 2013 a Monsanto y a otros dos representantes de la agricultura biotecnológica, enemiga mortal de la salud. La práctica del celibato sacerdotal junto a la dirección de centros educativos ha devenido en la pederastía de curas protegidos por la jerarquía de la iglesia católica, que junto con otras inmoralidades vaticanas causaron la renuncia de un Papa que fue sustituido por el cómplice de una dictadura. La religión católica continúa discriminando a la mujer. Otras religiones cristianas condenan las prácticas culturales indígenas. El sistema identifica a la religión musulmana con el terrorismo. Los casos de Bradley Maning y Edward Snowden, como el de los prisioneros de Guantánamo, son escandalosas muestras de que la crisis también es moral.
Todo muestra que es la crisis final del sistema capitalista en su postrera expresión neoliberal. Es seguro que el capitalismo no ha de sobrevivir a esta crisis. Lo que no sabemos es cómo ha de morir: Si ha de ser desplazado del gobierno del mundo por la humanidad en su conjunto, que se gobierne en forma horizontal, auténticamente democrática, o, de no suceder esto, que el sistema en crisis arrate a la extinción de la humanidad, incluyendo, naturalmente, los gobernantes del sistema.
Ante la escandalosa opresión cada vez mayor del sistema al resto de la humanidad y la destrucción de la naturaleza, hay cada vez más sectores que estallan, rompen las normas del sistema y las sustituyen por prácticas saludables a la humanidad y la naturaleza.
El caso más notorio, indudablemente es el de los indígenas zapatistas que están construyendo un mundo nuevo en una pequeña porción del estado de Chiapas, México:
Eligen cuerpos gobernantes rotativos cuyos componentes no ganan dinero, ellos mandan obedeciendo a la base, su función es servir, no servirse del cargo en provecho propio como en el sistema imperante. Realizan el trabajo agrícola y pecuario en forma ecológica, en parcelas individuales y en cultivos y establos colectivos. Están construyendo un sistema educativo que forma en la libertad y la verdad, contra el sistema oficial que somete a los educandos, les llena la cabeza de mentiras y los convierte en servidores del sistema. Están construyendo un sistema de salud cuyo objetivo es curar, contrario al sistema de salud del neoliberalismo cuya función es enriquecer a los laboratorios y a las empresas dedicadas a la salud a costa de la salud de los pacientes..
Como están cercados por el sistema que pretende aplastarlos por el peligro que significa su ejemplo, están obligados a mantener un ejército que los defienda, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Es el caso más notorio de construcción de poder alternativo al sistema, pero no el único.
Prácticamente en todas partes vemos casos de actitudes que rompen las normas impuestas por el sistema, que salen de los marcos impuestos por él, son pasos que, en general en forma inconsciente, se dirigen a la construcción de un poder popular alternativo al sistema opresor, opuesto a él.
Las poblaciones indígenas del mundo, en grado mayor o menor, mantienen su organización comunal, que en mayor o menor grado es democrática, horizontal; tienen prácticas de trabajo colectivo.
Las fábricas tomadas y autogestionadas por sus trabajadores en forma horizontal y en beneficio colectivo, en Argentina y otros países, son otra muestra de embrionaria construcción de poder alternativo.
Las cooperativas de productores ecológicos coordinadas con asociaciones de consumidores de dichos productos son otro caso de iniciación incipiente de poder alternativo.
Los impulsores de la medicina alternativa en todo el mundo, también.
Otras expresiones de la eficiencia del poder colectivo son las manifestaciones multitudinarias que en Brasil derrumbaron el alza de pasajes. O las que en menor volumen en Lima aplastaron el inmoral nombramiento parlamentario de un golpista como guardián de la Constitución.
En Uruguay las organizaciones de trabajadores montan su propio canal de televisión.
Es importante la manifestación de poder de las poblaciones campesinas que en defensa del agua impiden la instalación de minas a cielo abierto.
En diversas formas y en diversos grados las poblaciones del mundo están contrarrestando al poder del sistema. En forma, en general inconsciente, están contribuyendo, con un grano de arena, a la construcción de un poder alternativo.
Enlacemos nuestras manos en defensa de la humanidad. Sabemos que los actuales dueños del mundo usarán la violencia para aplastarnos. Aprenderemos a defendernos y confiamos que al igual que los zapatistas lograremos hacerlo y construiremos un mundo nuevo donde la humanidad se gobierne a sí misma en forma horizontal, reintegrada a nuestra madre naturaleza como hija de ella, no como su enemigo.
Esta es una alternativa. Si fracasamos, el sistema en crisis, atacando cada vez más ferozmente a la naturaleza y a la humanidad, exterminará a nuestra especie, incluyendo a los destructores.