Tras las huellas de un fantasma. La actualidad de Karl Marx, de Marcello Musto (coord.)

Ortega Reyna, Jaime

 
 
Siglo XXI: México, 2011, 252 págs.
 
El presente libro, coordinado por Marcello Musto, nos ofrece los últimos avances de la investigación marxista a partir de la publicación completa de las obras de Marx y Engels, particularmente el proyecto de la MEGA2.
En su introducción, Musto nos brinda una interpretación sobre la recepción incompleta de Marx en la cultura socialista que comienza inmediatamente después de la muerte del autor, se extiende durante las etapas tanto de la II como de la III Internacional y continúa a lo largo de todo el periodo del “socialismo real” hasta su caída. La conclusión es radical: a pesar del tiempo transcurrido, recién ahora podemos acceder cabalmente y de manera integral a la obra de Marx gracias a un gran trabajo editorial que se está realizando. Dicho trabajo tiene como objeto deslindar aquello que Engels modificó en El capital, restablecer el carácter original de obras que se pretendieron terminadas (Laideologíaalemana) he incluso posibilitar un acceso al listado bibliográfico de obras que Marx y Engels consultaron y utilizaron. El texto, además, ofrece una descripción de las diferentes secciones que están proyectadas en la MEGA2: la primera, que se compone de artículos, obras y esbozos; la segunda, que abarca El capital y sus trabajos preparatorios; la tercera, dedicada por entero a la correspondencia; la cuarta, por último, dedicada a los extractos, anotaciones y apuntes al margen.
La propuesta constituye el más grande proyecto de publicaciones de las obras de Marx y Engels. Se construyó sobre la base de las experiencias previas que se dieron en la URSS (de 1928 a 1947) y en la RDA (de 1956 a 1968 y de 1975 a 1989), pero que indudablemente se presenta en un plano muy superior a los intentos previos.
La primera parte del libro describe con detalle problemas surgidos a partir del proceso de edición de las obras completas de Marx-Engels después del año de 1989. La MEGA2 se ha convertido en un verdadero esfuerzo internacional que ha convocado y coordinado la cooperación de especialistas de distintos rincones del mundo, así como su traslado geográfico a distintas latitudes. Se trata de los textos de Manfred Neuhaus y Gerald Hubmann quienes problematizan los problemas de edición científica de las obras de Marx. Neuhaus problematiza tanto el aspecto filológico de la moderna forma del trabajo editorial, como el problema de la “paternidad” de textos que aparecen bajo pseudónimo o sin firma. El autor señala que la mayor ruptura con ediciones anteriores se da en su “despolitización, internacionalización y academización”, lo cual se refleja, por ejemplo, en el cambio de editorial de aquella ligada con la RDA a una editorial no política. Esto constituye, sin dudas una forma polémica de interpretar el camino por el cual debe transitar la obra de Marx. Hubmnann, por su parte, problematiza lo que ha significado no sólo para el marxismo sino para toda la ciencia social y la filosofía el problema de las ediciones, en particular de aquellos autores que son considerados clásicos.
La segunda parte de la obra se titula “Investigación actual sobre el pensamiento de Marx”. Se compone de tres artículos que reflexionan sobre la recepción y desarrollo del marxismo. Izumi Omura lo hace desde el Japón en dos vías: una histórica y otra de actualidad. Existe una sorprendente cantidad de trabajos que, durante el siglo XX, se produjeron sobre Marx en el Japón, mientras que la coyuntural refiere al trabajo de la MEGA2 que se ha llevado a cabo por un colectivo de investigación en la ciudad de Sendai. El segundo texto a cargo de Wei Xiaoping refiere al caso de China y al modo en que la lectura de Marx ha estado mediada por los cambios políticos en ese país y por la recepción del marxismo “occidental”.
Marcello Musto presenta un texto donde aborda el problema que representan los Manuscritosde1844, la importancia de considerar su lugar de escritura (París) y el problema de las lecturas que han querido ver en este manuscrito al Marx “total”. Musto describe la ruptura intelectual previa y la formación inicial en economía política. Da la impresión de que, en un ajuste de cuentas con el marxismo occidental del siglo XX que encontró en los Manuscritosde 1844 una forma de hacer entrar a Marx en el discurso filosófico profesionalizado, Musto quiere deslindar su sobrevaloración. Para el autor, se trata de un texto con errores teóricos, disperso y cuya edición tampoco fue afortunada pero que, sin embargo, representa el encuentro de Marx con el proletariado parisino.
La tercera y última parte titulada “El capital:la crítica incompleta”, incorpora los textos más densos y de mayor dificultad al momento de la lectura. Abre con un texto del reconocido marxista alemán Wolfgang Fritz Haug, quien titula su trabajo “El proceso de aprendizaje en Marx” y en donde, de hecho, continúa una polémica que se ha dado ya por varia década en el seno del marxismo alemán. En ella se discute el valor de la utilización de Hegel para “corregir” a Marx. Fritz Haug ha sostenido de manera interrumpida esta polémica con dos de los marxistas más importantes de Alemania: Hangs-Georg Backhaus y, más recientemente, con Michael Heinrich. Para estos últimos, la última revisión hecha por Marx al capítulo primero de El capital, que tuvo como finalidad hacer más comprensible el problema de la forma valor, devino en una suerte de vulgarización que despojó a la teoría del valor de una concepción sólida. No es casual que Backhaus haya dedicado todo un libro a la dialéctica de la forma valor, aún no traducido. Para Haug, el problema está en que se tiene a la dialéctica en Marx como una forma hegeliana, cuando el asunto es precisamente deshegelianizar la dialéctica en Marx y ver que, si se parte de conceptos, esto es porque son expresiones de relaciones sociales que hay que desarrollar. Tanto Backhaus como el propio Haug insistirán en la necesidad de no caer en la tentación del lenguaje hegeliano con el que se expone el problema del valor.
El último texto revisado por Marx en El capital, o sea el capítulo primero, supone para Haug un proceso de deshegelinización que no opera, por ejemplo, en los Grundrisse, donde la presencia del autor de la Fenomenología es total. El texto sólo ubica problemáticas específicas y se puede decir que el propio Haug ha dejado de insistir en el método de lo lógicohistórico que enfatizaba en la primera edición de su Introducciónalalecturade El capital (Editorial Materiales: Barcelona, 1978) y que despertó una polémica a propósito del método de lectura, pero también sobre las consecuencias categoriales –y políticas– que se obtenían. Quizá la más conocida es la consideración transhistórica del trabajo abstracto que Haug defiende, mientras que Heinrich ha argumentado fuertemente contra esta conclusión bajo la crítica a las “teorías substancialistas del valor”. El cambio de énfasis por parte de Haug no lo podemos apreciar en su totalidad puesto que la segunda edición “totalmente revisada” de sus lecciones sobre El capital no ha sido traducida a ningún idioma.
El segundo texto de esta sección es de Michael Krätke, titulado “La renovación de la economía política”, donde se hace un balance del estatuto actual de la teoría económica convencional y de cómo las alternativas que se presentan ante ella parecen muy alejadas de Marx. Krätke achaca que ha sido el descuido de los marxistas de los núcleos fundamentales de Marx los que han permitido que la obra de éste salga de los debates más importantes de los últimos tiempos. Señala que verdaderos problemas como el de la determinación cuantitativa del valor o del tiempo de trabajo socialmente necesario, que han sido vistos como problemas “en apariencia tan simples”, en realidad requieren de una mayor atención y problematización. Lo mismo sucedería con los problemas más contemporáneos como el dinero y el crédito. Krätke apunta inconvenientes que, en el discurso económico, tienen mucha relevancia, aunque ciertamente, por la extensión del texto, tampoco ofrece detenidas respuestas a los problemas que planea. Queda, pues, como un texto que asume la incompletitud del análisis marxista de nuestros días.
Chris Arthur, conocido marxista anglosajón presenta un texto en donde sostiene que la lectura lógicahistórica es errónea. Esta lectura confunde niveles de análisis y no comprende el desarrollo específico de las categorías, que no parten de hechos necesariamente consumados o empíricos. Se trata de una forma de exposición que Marx adoptó y que una revisión posterior, iniciada por Engels, confundió y consagró como canónica. En cambio, propone una lectura que se desarrolla de manera paralela a la Lógica de Hegel, particularmente en el problema de la forma del valor. Es por esta razón que Marx utilizaría categorías como cantidad, medida, calidad, esencia, fundamento, apariencia.
Enrique Dussel presenta un texto titulado “Hegel, Schelling y el plusvalor”; en donde expone su interpretación de Marx. Contrariamente a lo que se cree, Marx criticó a Hegel no sólo desde Feuerbach, sino que se puede rastrear en él una fuerte influencia de Schelling. La totalidad es lo importante para Hegel, mientras que la nada que crea a la totalidad es lo importante para Schelling. Para Dussel esta es una posibilidad de interpretación, pues a Marx no le interesa la totalidad del capital que se impone como el ser, sino ante todo la fuente de ese serque desde la exterioridad de la totalidad, es su condición de existencia: el trabajo vivo.
El libro cierra con una entrevista realizada por Musto al importante historiador inglés Eric Hobsbawm, quien insiste en la vitalidad del pensamiento de Marx para comprender el siglo que transcurre.