Planificación emancipadora. Subversión contra el capital desde la Venezuela bolivariana

Alves, Elizabeth

 
 
 
Ediciones Herramienta, Buenos Aires, Argentina, enero de 2013, 256 páginas,  ISBN: 978-987-1505-31-9
 
 
 

 

 
Afirmamos que es indispensable revisar exhaustivamente cada acción, cada idea, cada información y corregir a tiempo los errores para evitar consecuencias negativas o desviarnos del camino. Toda planificación socialista es de naturaleza subversiva porque propicia la transformación social, la abolición del orden establecido: del poder hegemónico del capital. Hacer lo contrario, no tocar la esencia de lo establecido, nos coloca en la tentación y la inercia de lo tradicional, de lo instituido, de la involuntariedad de preservar el sistema, aun en contra de nuestro propio compromiso revolucionario. En fin, lograr solo reformas que permiten mejorar la realidad pero no la transformación de su esencia.
Consideramos que la política revolucionaria demanda una acción deliberada, organizada, articulada y orientada dentro de los principios y teoría del socialismo, para que pueda haber transformación social. Se trata de una toma de conciencia sobre el destino que se está construyendo. Éste exige una sólida formación teórica e ideológica, además de un gran compromiso con la praxis revolucionaria. Si la planificación no se orienta así, no habrá praxis revolucionaria que incida realmente en el cambio social deseado.
Del preámbulo de la autora.
 

 

 
Preambulo del libro:
 
El peor enemigo de la revolución es el burgués que muchos revolucionarios llevan adentro
Mao Tse Tung
 
A lo largo del texto, hemos construido la idea de la integralidad y de la complejidad que se sintetiza en la visión de totalidad concreta, con la única intención de comprender la realidad para transformarla. Cada unidad socio-histórica específica se comprende dentro de un contexto histórico, político y social que la contiene, y que permite validar sus singularidades. Las singularidades la diferencian e identifican como única y, a la vez, las particularidades comunes la asocian con otras. Son precisamente estas similitudes las que generan categorías abstractas y generalizaciones para hacer teoría y son sus diferencias las que enmarcan y definen la acción específica.
Hemos intentado romper la visión que cosifica lo humano y humaniza las cosas, no solo porque oculta la verdadera esencia de la realidad, los procesos y las relaciones sociales, al desvirtuarla, sino porque estamos empeñados en superar el ejercicio de hallar la verdad por la verdad misma. La intención revolucionaria es que esa verdad pueda ser usada para impulsar la transformación deseada, en tanto permite develar las contradicciones que subyacen, de manera imperceptible, y construir acciones apoyadas en esas verdades descubiertas.
Se parte de que el conocimiento de la realidad se desplaza desde lo más histórico concreto a lo más abstracto formal y es, precisamente, en este movimiento dialéctico como se puede construir la praxis revolucionaria. Praxis que expresa dialécticamente la teoría que orienta la acción y la construcción de nueva teoría desde la acción. La visión dialéctica de la historia y sus tendencias fundamentales nos aproximan a lo que pudiera suceder a futuro, de no intervenir hoy, y prefigurar el mañana a partir de la acción de hoy. Concientes de que somos el pasado del porvenir (como dijera el poeta Benedetti) se hace necesario llegar a la raíz de los procesos culturales, políticos y sociales, de ayer y de hoy, para construir también soluciones radicales que cambien la historia a nuestro favor. Es la única manera de decidir sobre nuestro destino.
La realidad no es inmutable, está en movimiento permanente, y el motor fundamental es la lucha de clases. Pero esto no puede seguir siendo solo una declaración marxista, por eso hemos propuesto alternativas para superar la visión  de la realidad como una fotografía del momento, que niega y oculta la historia. El estudio de la historia es lo que nos pudiera sugerir el devenir social, tomando como base, las múltiples manifestaciones y experiencias que solo pueden ser comprendidas en un proceso dialéctico, cuya esencia está en la revelación de las contradicciones, tanto en la confrontación de ideas como en los enfrentamientos entre contrarios. Son ellas las que mueven a la humanidad. La rebelión contra la sumisión y contra el chantaje de la conciliación de clases como necesaria para lograr la paz. Los responsables de la violencia contra los pueblos son los que pretenden negar la historia, como una herramienta para mantener su dominio, basados en la opresión y el engaño.
Dentro de esta perspectiva histórica es fundamental el papel de la lucha de clases para la abolición de todo tipo de opresión, explotación y discriminación. De allí la importancia de rescatar nuestra memoria histórica en las luchas de la clase trabajadora y de todos los sectores oprimidos, para romper las cadenas de la esclavitud asalariada y la conquista de la liberación del género humano, como parte integrante de la naturaleza.
Para el acto de emancipación de la clase trabajadora que posibilita el control de su destino y el de toda la sociedad, es inaplazable construir métodos y estrategias que garanticen la apropiación real de los saberes que le dan poder al pueblo, para su liberación definitiva y la defensa de su soberanía. Entendemos que la perversión consumista del capitalismo ha convertido el conocimiento en una mercancía, incluso para ocultarlo e ir en contra de los valores más elementales de la humanidad.
La realidad vista desde la perspectiva de cada opuesto aparece como “lo que es” y la del contrario como “la que no es”, por la negatividad de ella. Si queremos cambiar la realidad no podemos verla con los ojos de los otros, los que hoy dominan y nos hacen creer en la imposibilidad del cambio, por su interés de reproducir el sistema que le garantiza sus privilegios. La lucha de contrarios implica la conciencia de que uno existe porque existe el otro. Existen pobres porque existen ricos; existe burguesía porque existe proletariado. El momento de la superación por tanto, es totalmente dialéctico. El dominio político y económico del proletariado hará que surjan nuevos contrarios en una construcción de un nuevo modo de producción que implica la superación esencial del anterior. La clave es entender la realidad como proceso histórico en permanente movimiento y construcción.
La propuesta de planificación emancipadora para la construcción del socialismo exige una visión de totalidad concreta, de integralidad, de multi-disciplinariedad y trabajo colectivo. Pero sobre todo de una profunda reflexión sobre el conocimiento de la realidad a transformar, de lo que aspiramos y cómo lograrlo. Esto relaciona dialécticamente método con la teoría, y éstas con la acción. Por eso afirmamos que es indispensable revisar exhaustivamente cada acción, cada idea, cada información y corregir a tiempo los errores para evitar consecuencias negativas o desviarnos del camino. Toda planificación socialista es de naturaleza subversiva porque propicia la transformación social, la abolición del orden establecido: del poder hegemónico del capital. Hacer lo contrario, no tocar la esencia de lo establecido, nos coloca en la tentación y la inercia de lo tradicional, de lo instituido, de la involuntariedad de preservar el sistema, aun en contra de nuestro propio compromiso revolucionario. En fin, lograr solo reformas que permiten mejorar la realidad pero no la transformación de su esencia.
La interpretación de la historia para transformar la realidad es muy distinta a la religiosa, que por ser dogmática establece que es Dios quien dirige hacia la meta que el propio Dios se ha marcado. Quienes creen en esto, solo le preguntamos ¿quiénes han escrito a nombre de Dios? Es también radicalmente distinta a la interpretación idealista o racional que privilegia  las ideas, y con ello la evolución del pensamiento para explicar el acontecer histórico, determinado por una razón universal.
La historia nos permite comprender la manera en que los seres humanos van produciendo los medios para satisfacer sus necesidades materiales y espirituales. Solo así podemos interpretar la realidad para transformarla. Los cambios políticos e ideológicos se deben concretar en transformaciones profundas de las relaciones sociales de producción y reproducción capitalista; en el modo de reproducir nuestra existencia, que en esencia definirá un cambio de civilización en lo inmediato, de lo contrario la barbarie continuará.
Con compromiso militante, hemos intentado profundizar en el conocimiento concreto de la realidad productiva de Guayana, donde se han centrado importantes recursos en los últimos 50 o 60 años, y se han realizado intervenciones económicas y políticas neoliberales, que han marcado la historia de la lucha de clases en Venezuela y en general de los países productores de materia prima.  Hemos hecho una primera aproximación para contribuir al debate y la construcción colectiva. Desde Guayana nos vinculamos con la comprensión del capitalismo mundial y la lucha de la clase trabajadora para su liberación; y en especial comprender, desde otra realidad concreta, cómo se consolidó nuestra condición de país rentista petrolero.
Consideramos que la política revolucionaria demanda una acción deliberada, organizada, articulada y orientada dentro de los principios y teoría del socialismo, para que pueda haber transformación social. Se trata de una toma de conciencia sobre el destino que se está construyendo. Éste exige una sólida formación teórica e ideológica, además de un gran compromiso con la praxis revolucionaria. Si la planificación no se orienta así, no habrá praxis revolucionaria que incida realmente en el cambio social deseado.
 
Elizabeth Alves
Ciudad Guayana, 18 de agosto de 2012