Sobre las elecciones en Grecia y el futuro de John Maynard Keynes

Peter Bratsis teaches political theory at the University of Salford, Manchester. His publications include "Everyday Life and the State" and "Paradigm Lost: State Theory Reconsidered." He is an editor of the journal Situations: Project of the Radical Imagination.
 
Desde los cafés de Melbourne hasta las cervecerías de Munich o los puestos de jugos de Río de Janeiro, las elecciones de ayer en Grecia fueron uno de los tópicos de debate. Aún aquellos que viven en USA han recibido un constante flujo de información sobre las elecciones griegas. Artículos de Alexis Tsipras, líder del partido anti-austeridad SYRIZA, resultaron especialmente populares en Time Magazine y Wall Street Journal en estos días. Intelectuales reconocidos como Etienne Balibar, Alain Badiou, Giorgio Agamben y Judith Butler se han pronunciado a favor de SYRIZA y su programa anti-austeridad. Slavoj Žižek fue más lejos y viajó hasta Atenas a arengar a miles de simpatizantes de SYRIZA. En el lado opuesto, anticipándose al resultado de las elecciones, el gobierno británico explicó esta semana la decisión de transferir 100 billones de libras a los bancos británicos a fin de minimizar la crisis fiscal que podría desatar el eventual triunfo de SYRIZA en las elecciones griegas.

En la que fue, ciertamente, la más estrechamente observada elección que Grecia haya tenido nunca, la centro-derechista Nueva Democracia obtuvo el 30% de los votos, mientras SYRIZA alcanzó casi el 27%. Es muy probable que en las próximas horas o días Nueva Democracia forme gobierno junto al PASOK, el partido “socialista”, que quedó tercero con el 12%. Barack Obama y Angela Merkel inmediatamente alabaron el resultado electoral y el euro subió la cotización al compás de las noticias de la victoria de Nueva Democracia. Un mini rally en muchos de los mercados de acciones es probable que se produzca en los próximos días.
Más allá de esas reacciones inmediatas, sin embargo, ¿qué nos dicen estos resultados acerca de los problemas centrales que ocuparon la mayor parte de las discusiones sobre las elecciones griegas, el futuro del euro, la austeridad, la izquierda en Europa y demás? ¿Es esto una derrota definitiva para la izquierda? ¿La austeridad ha llegado para quedarse? ¿Está el euro a salvo para el futuro inmediato?
Creo que la respuesta a estas preguntas es un enfático no.
Las terribles condiciones económicas que llevaron a SYRIZA a trepar al 27% en las elecciones fueron creadas por la misma gente que continuará en el gobierno de Grecia. No hay razón para esperar que la inhabilidad de Nueva Democracia y el PASOK para resolver la crisis no continúe. Más aún, las contradicciones económicas y políticas que conlleva la austeridad solo pueden ser alteradas mediante cambios en las políticas. Mientras ND continúe con los actuales programas de austeridad, los días del euro y del gobierno pro-austeridad de Grecia están contados.
Muchos titulares de hoy describen a ND como “pro-rescate”, en un contexto en el que “rescate” es un eufemismo digno de Tony Soprano.  En efecto, préstamos a tasas de interés aún más altas (con países como Alemania cargándole a Grecia tasas de interés cuatro veces más altas de las que ellos pagan), junto a la demanda de encoger los presupuestos difícilmente puedan denominarse un “rescate”, sino una estrategia usurera diseñada para atrapar y saquear. Este es el tema central de hoy y enlaza tres sub cuestiones: la austeridad, el euro y el futuro de la izquierda. Es imposible evitar convulsiones y mantener la zona euro sin abandonar la austeridad.
Aún con “solo” el 27% de los votos, un gran porcentaje para un partido de la izquierda radical, SYRIZA ha sido exitosa en demostrar claramente los límites y costos políticos de continuar con los programas de austeridad. Merkel ya dijo que podía haber alguna “flexibilidad” en la renegociación de los términos de los préstamos dados a Grecia. Si esto sucediera, entonces habría alguna esperanza de salvación para Grecia y, más en general, para la crisis del euro, pero no parece muy probable que Merkel y sus co-conspiradores estén deseosos de abandonar los ejes principales del plan en curso.
De hecho, mientras se desarrollaban los eventos en Grecia, España e Italia ha estado en proceso de ratificación en la eurozona, un tratado de estabilidad fiscal de la EU apoyado por Alemania. Más recientemente (31 de mayo) fue aprobado en Irlanda en un referendum. Grecia, Portugal y Eslovenia babían previamente aprobado el tratado. Al menos 8 países más de la eurozona deberían ratificarlo para que sea efectivo para los 17 miembros de la eurozona. Bajo este tratado, cualquier déficit anual más allá del  0,5% del PBI quedaría fuera de la ley. Un déficit por encima del 0,5% podría desencadenar una serie de intervenciones y penalidades tendientes a coaccionar y castigar cualquier intento de ir más allá de los límites acordados. De hecho, este es un tratado que ilegaliza a John Maynard Keynes.
La lucha política en Grecia, y en Europa en general, hoy en día no es entre algunos neoliberales pragmáticos y pro-capitalistas de centro-izquierda y derecha, versus movimientos de extrema izquierda radical y anti-capitalista. Es, en cambio, entre fuerzas que están atadas al capital especulativo, deseoso de destruir todas las capacidades políticas internas y la base económica de las sociedades nacionales, versus aquellos que creen que la estabilidad y el crecimiento del capitalismo a largo plazo está atada a la necesidad de mantener e incrementar la demanda efectiva en esas mismas sociedades.
SYRIZA es genuinamente un partido de izquierda. Yo mismo soy un miembro con carnet y no hay duda de que la mayoría de los que constituyen su organización y el corazón intelectual de ella sostienen los principios de antagonismo hacia la alienación y la explotación del capitalismo. La batalla que actualmente se está dando, sin embargo, no es en nombre del futuro post capitalista, sino para racionalizar el capitalismo de manera de hacerlo más estable y capaz de reproducirse a sí mismo y cumplir sus promesas de crecimiento económico y de satisfacer las necesidades materiales de la sociedad. Tal es el carácter paradójico del actual “rabbit hole” político: la izquierda, desde SYRIZA en Grecia hasta el movimiento Occupy en USA, se vuelven voceros del capitalismo racional, capaz de sobrevivir en un futuro previsible, versus una derecha que acepta la lógica de corto plazo del capitalismo especulativo, aún cuando el muy probable resultado sea la destrucción de las condiciones económicas y políticas que hacen posibles a las sociedades capitalistas mismas.
La gran histeria vista en los medios ante la perspectiva de que la “ultra izquierdista” SYRIZA ganara las elecciones y demandara una nueva política económica para Grecia subraya la dificultad de la situación. Las políticas keynesianas, al borde de ser ilegalizadas, son ahora de “extrema izquierda” y el mainstream político del momento dería considerado impensablemente derechista hace solo una generación. En este contexto, la llegada de SYRIZA en segundo término en las elecciones puede ser una “bendición disfrazada”. Dada la baja probabilidad de que aquellos que dirigen el FMI, el Banco Central Europeo, la Unión Europea y las instituciones relacionadas de repente vean la luz y den vuelta sus catastróficas políticas, una salida de Grecia del eruo es aún una posibilidad cierta. Una más profunda crisis se abatirá sobre todos cuando España e Italia no sean capaces de obtener préstamos de los prestamistas privados. Si SYRIZA se hubiera convertido en el partido de gobierno, cuando esos profundos desastres económicos peguen, cargaría con la culpa. Ahora, aquellos que son verdaderamente culpables de causar la crisis estarán al comando cuando las contradicciones completas de las estrategias económicas presentes se vuelvan realidad. Mientras tanto, SYRIZA puede organizar y solidificar su base y, igualmente importante, desarrollar un proyecto verdaderamente contra-hegemónico basado en el rechazo al materialismo, patrones de consumo y dedicación a los intereses propios que caracteriza a las sociedades burguesas.
John Maynard Keynes fue el salvador del capitalismo la última vez que estuvo al borde de destruirse a sí mismo. El capitalismo financiero y sus agentes políticos no son simplemente sordos a las lecciones de aquel momento, sino que parecen empeñados en encadenarse a sí mismos con un opresivo tratado fiscal, a menos que la tentación de alejarse del actual camino pruebe ser demasiado fuerte en el futuro. Las luchas en marcha y los cismas políticos en Grecia y más allá, nos muestran que la pelea inmediata hoy es la que se da entre aquellos que están dedicados a mantener e incrementar la demanda efectiva, tanto como estrategia de superación de la crisis económica como política de salvaguarda de los estándares de vida de los ciudadanos comunes, versus  aquellos que permanecen fieles a la lógica del capital especulativo, a pesar de los riesgos y los costos. O estamos al borde de un revival keynesiano, un cambio total de las actuales políticas, o seremos testigos de la rápida destrucción de aquellos elementos políticos y culturales que permitieron realmente a las sociedades capitalistas existentes reproducirse a sí mismas. Las elecciones griegas parecerían indicar que la última opción es más probable. SYRIZA ahora enfrenta la misión histórica de imaginar y ayudar a crear una nueva sociedad de las cenizas de la vieja. Lejos de ser una derrota de la izquierda, las elecciones griegas indican que el camino de la izquierda radical es el único viable que existe.
 
Traducción: Mabel Thwaites Rey- 18 de junio de 2012