En las aulas y en las calles

 

 
Antecedentes, continuidades y rupturas de una década del movimiento estudiantil universitario argentino (2002-2011)
María Dolores Liaudat, Santiago Liaudat, Nayla Pis Diez
 
Ediciones Herramienta, Colección Pensamiento Crítico | Buenos Aires, Argentina, junio de 2012 | 112 páginas | ISBN 978-987-1505-27-2

 

 

Prólogo

Para comenzar estas pocas líneas, a modo de convite a la lectura del material que nos aportan l@s compañer@s, en primer lugar nos parece necesario saludar muy calurosamente la realización y socialización de un análisis no solo específico sino riguroso de un actor social, como el movimiento estudiantil, en general desconocido por el conjunto de las militancias de otros “territorios”, y muchas veces por las nuevas “camadas” militantes del mismo movimiento; así como muchas veces subestimado o directamente excluido de las elaboraciones teóricas sobre las luchas socio-políticas transformadoras de las últimas décadas en nuestro país.
Esto a pesar de que, por un lado, es indudable que existió un fuerte protagonismo de sectores del movimiento estudiantil en distintos momentos de las luchas populares en nuestra historia reciente, así como algunas luchas específicamente universitarias lograron gran amplificación social (y hasta mediática). Y por el otro, que cientos de militantes políticos en los más diversos ámbitos hicieron (hicimos) nuestras primeras “armas” en la militancia estudiantil, mientras que también cientos de estudiantes universitarios participaron en los nuevos procesos de reconstrucción popular y luchas sociales en los más diversos sectores del pueblo trabajador.
A pesar de estos indicadores, una primer pregunta que genuinamente se les podría realizar a l@s autore/as, y también a los lectores, es por qué  entender al movimiento estudiantil en su especificidad, como actor social relevante a ser analizado y considerado como parte de un proceso transformador. L@s autore/as se encargan de despejar esto en su recorrido. 
Por nuestra parte, esbocemos alguna respuesta (al menos provisoria): en muchos sentidos, el estudiantado universitario, y el movimiento estudiantil en particular, es decir, aquel sector del estudiantado que se organiza y se “mueve”, participando de luchas y disputas colectivas -sociales, ideológicas y políticas- desde su identidad de estudiantes universitarios, constituyen un “sujeto” social complejo si los hay (y las comillas no son retóricas, veremos...).
En primer lugar, y por el carácter aun restringidamente público de la Universidad “Pública” (estatal); la procedencia de clase del sector social que accede a la misma en nuestro país suele ser caracterizada (y sentenciada) como mayoritariamente pertenecientes a las denominadas clases medias o más específicamente a la otrora denominada pequeña burguesía. Es decir, a un sector social al que desde las teorías críticas se ha calificado - muchas veces ahistóricamente-  desde su surgimiento, como proclive a identificarse con los intereses, la cultura y la ideología de las clases dominantes, a pesar de participar marginalmente de los beneficios del sistema social. ¿Por qué un “sujeto” social “compuesto” de esta manera tendría potencialidades para la lucha transformadora, y merece ser estudiado como parte de esta?
Es verdad, que muchas veces los reparos “clasistas” que pueden derivarse de dicha constatación, suelen combinarse con la persistencia de concepciones unidimensionales (y monosectoriales) de los sujetos transformadores, algunas tributarias de un viejo “obrerismo” pseudomarxista, que insisten en encontrar y atribuir exclusivamente a determinada fracción de los sectores populares u oprimidos el papel de “sujetos” transformadores cuasi únicos, centrales, de vanguardia, prioritarios (sea la clase obrera industrial inicialmente, o más recientemente, los precarizados, los desocupados, los campesinos, los pueblos originarios).
En estas miradas monosectoriales suelen no tenerse en cuenta algunos elementos en la constitución histórica del mismo “sujeto estudiantil universitario” y su movimiento, que nos permiten caracterizarlo o bien como parte de la clase trabajadora en sentido amplio, o bien como un sujeto colectivo cuyas problemáticas tienden a identificarse con las del mundo del trabajo.
Entre algunos de estos elementos, que sin ser explicitados sí aparecen como marco referencial del desarrollo analítico de l@s autore/as, podemos destacar la complejidad en la constitución de las denominadas clases medias en nuestro país y su proceso de masificación durante el siglo XX, los impactos que esta masificación combinada con el proceso reformista universitario de 1918 tuvieron en la constitución de un “territorio” socio-político universitario específico, la relación que este “territorio” y sus “sujetos” tuvieron con (en) las luchas socio-políticas no específicamente universitarias y las transformaciones que fue sufriendo en ese proceso, y, más recientemente, los procesos de empobrecimiento de las clases medias y de proletarización del trabajo intelectual y de los profesionales, detentadores arquetípicos del mismo.
Por esto nos sigue pareciendo potente la identificación de la universidad como una “trinchera” en el sentido gramsciano del término. Porque, entre otras cuestiones, implica negarle su (supuesto) carácter de isla, y pensarla como un lugar-momento de la lucha de clases, donde se enfrentan sujetos sociales con representaciones del mundo particulares pero -y esto es fundamental- al mismo tiempo universalizables, así como atravesado por intereses antagónicos, los mismos que surcan la sociedad de la cual son parte.
Entendemos que una mejor comprensión del “territorio” socio-político específicamente universitario, y de las potencialidades de la construcción de poder popular en y desde la universidad permite poner en su justo lugar el aporte que se hace desde los sujetos colectivos transformadores en la universidad a un proyecto de transformación radical de la sociedad por las clases populares. Ahora queda mucho más clara la pertinencia del presente libro como parte de las lecturas para una formación política popular y emancipatoria.
Y he aquí un acierto más en el enfoque del estudio que nos convidan l@s compañer@s. Y la palabra que cierra la anterior oración no es en vano. El análisis que nos acercan es una producción desde el “adentro” de ese mismo sujeto en recomposición, en el doble sentido de activos/as militantes estudiantiles de los últimos años, y de protagonistas de diversas apuestas por parte de sectores de este movimiento hacia la construcción de alternativas unitarias populares y multisectoriales.
Esto hace que el texto parta de la riqueza de una perspectiva que “teoriza lo hecho”, colocando un foco “desde adentro”, necesario y novedoso, en el movimiento estudiantil  y en las luchas y construcciones que el mismo desarrolló. Y lo hace valiéndose de una exhaustiva investigación de primerísima mano desde los acontecimientos y sus protagonistas, pero evitando -con éxito- caer en un anecdotario solo “de consumo interno”. Permitiéndonos recuperar y sistematizar los balances provisorios y las elaboraciones de síntesis que desde ese mismo sujeto se fueron (van) construyendo, pero sin por eso caer en posiciones infundamentadamente parciales.
 A la vez, si bien pone la mirada y el énfasis en un nivel -si se quiere- más interno del desarrollo del movimiento estudiantil y del contexto universitario y educativo en el que se realiza (y volvemos a enfatizar, desde una mirada bien situada); nunca escinde este nivel de su marco histórico, contextualizándolo como parte de una coyuntura de conflictividad socio-política más amplia, y, por lo tanto, del entramado de fuerzas populares, en lucha y recomposición.
Esta historicidad queda clara en el recorte temporal que nos plantean, y así lo argumentan l@s autore/as, que ubica a diciembre del 2001 como bisagra en la construcción de una corriente novedosa y aún en proceso de consolidación en el seno del movimiento estudiantil, de la cual son parte y a la que le adjudican un potencial que, sin dejar de marcar tensiones, sí reivindican como uno de los elementos epocales más relevantes del actual proceso de dicho movimiento.
Nueva corriente estudiantil que se entiende, nos entendemos, como fruto de aquel proceso histórico de recomposición de fuerzas populares, de combate al neoliberalismo noventista, y a su Universidad a imagen y semejanza; pero también de ensayo de nuevas formas del hacer-pensar política transformadora, reconociéndonos solo parte de un movimiento transformador mucho más amplio, multisectorial, al que ya sobre el final de una década de experimentaciones y elaboraciones de las mismas, comenzamos a denominar con más claridad como Izquierda Independiente.
Por todo esto, bienvenido el aporte compañer@s!
Igal Kejsefman, Cristian De León y Fernando Rey
 
 
Igal Kejsefman: Presidente de la Federación Universitaria de Buenos Aires-FUBA (2012-2013).
Cristian De León: Presidente de la Federación Universitaria de La Plata-FULP (2011-2012)
Fernando Rey: ex Presidente de la Federación Universitaria de Rosario-FUR (2006-2007).

 


 

Acerca de las/os autoras/es
 
María Dolores Liaudat: Estudiante avanzada de Sociología (UNLP). Becaria de la CIC-PBA. Nació en Ayacucho, Provincia de Buenos Aires, en 1988. Impulsora del Centro de Estudiantes “16 de septiembre” (2004) y del “Movimiento Independiente Estudiantil 29 de mayo” (2005), ambos en la Escuela de Educación Media nº 1 de Ayacucho. Coorganizadora del Foro Nacional de Educación para el Cambio Social (2009-2012). Participa en la mesa nacional de delegados del ENEOB y en la mesa regional de la COPA-FPDS. Es Secretaria de Integración Latinoamericana de la FULP (2011-2012).
 
Santiago Liaudat: Profesor de Filosofía (UNLP). Becario CONICET. Docente en la UNQ. Maestrando en Ciencia, Tecnología y Sociedad (UNQ). Nació en Ayacucho, Provincia de Buenos Aires, en 1986. Fue presidente del Centro de Estudiantes “16 de septiembre” de la Escuela de Educación Técnica nº 1 de Ayacucho en los años 2001-2002. Fue Consejero Directivo de la FaHCE (UNLP) en 2006-2007 y presidente de la FULP en 2008-2009. Participó en la fundación del ENEOB en 2008 y de la COMPA en 2009. Actualmente milita en el FPDS-COMPA. Es miembro del Centro de Estudios para el Cambio Social (CECSO).
 
Nayla Pis Diez: Licenciada en Sociología (UNLP). Su tesis de Licenciatura trató sobre el movimiento estudiantil universitario y la radicalización política en los años sesenta. Nació en La Plata, Provincia de Buenos Aires, en 1988. Participó en el Centro de Estudiantes del Colegio Nacional de La Plata y en la Coordinadora de Estudiantes Secundarios entre 2004 y 2005. Participó en la creación del Encuentro Nacional de Estudiantes de Sociología (ENES) en 2007. Actualmente milita en la COPA-FPDS e integra el área de Formación de la Regional La Plata-Berisso-Ensenada del FPDS.