Las muertes en la estación Once: ¿Cromagnon del gobierno de CFK?

La imagen con los heridos y muertos en la estación ferroviaria de Once en la ciudad de Buenos Aires me conmueve, me espanta y me indigna. Seguramente les ocurra lo mismo a millones. Y al verlo no me nace el término accidente, sino masacre. Si, si, masacre.

¿Por qué masacre?
 
Porque, como se puede demostrar, distintos elementos estaban (y siguen) conjugándose para que, en algún momento, ocurriera indefectiblemente la muerte. Elementos que no son ni el azar ni el destino.
Porque se trata de muertes evitables.
Porque es la muerte en evidente desigualdad de condiciones de fuerza.
Porque es la muerte de todo un grupo humano de usuarios cotidianos, a partir de la persistencia de condiciones que acrecientan su desenlace día a día.
Porque son condiciones generadas resultantes de la aplicación de leyes pergeñadas como verdaderos pactos de dirigencias políticas que gobiernan de espaldas a las necesidades populares para enriquecer a pocos, y que atraviesan el tiempo y gobiernos que se muestran de distinto signo.
 
Porque ¿qué son sino? El grado de abandono en el que se encuentran los ferrocarriles, no porque el estado no vuelque fondos, sino porque los entrega, sin control, a grupos que los embolsan como cazadores de mayores ganancias.
 
Subsidios de los dineros del pueblo para enriquecer a “los Cirigliano” (u
otros) y que la población viaje maltratada hasta la muerte. Hay que viajar en estos trenes para conocer y sufrir la magnitud del arrasamiento que siguen provocando. Pero ni Jaime, ni (el ex jefe de campaña de Macri) J. P.
Schiavi, ni los diputados que se aumentaron las dietas un 100%, ni nadie de la primera línea del gobierno pasan por esta experiencia en sus vidas actuales.
 
Porque la sucesión de accidentes ocurridos en los ferrocarriles en general, y en esta línea en particular, delatan la falta absoluta de controles efectivos en defensa de la seguridad y condiciones de viaje para la población. ¿Omisión o acción?
 
Dicen los informes que –por su magnitud- se trata del tercer accidente ferroviario en la historia del país. Pero yo me pregunto ¿No es este el CROMAGNON del gobierno de CFK?
 
Había, desde hace tiempo, suficientes datos que demuestran que las privatizaciones de Menem han sido la más alevosa destrucción del sistema ferroviario. Por lo tanto, haber mantenido los ferrocarriles en manos de grupos privados, que por años sólo han lucrado contra el derecho de los usuarios, y no instrumentar una política para revertirlo, ¿no constituye una responsabilidad flagrante, fundamental, con esta masacre?
¿Por qué el gobierno de CFK no “descolgó el cuadro”, ni “terminó con el indulto” a las privatizaciones ferroviarias? ¿Por qué el premio de las subvenciones a grupos privados y no replantearse la política del transporte ferroviario? ¿Se puede ser querellante desde esa ubicación, o es una burda maniobra?
 
¿Qué tiene de nacional, popular y democrática, la política de transporte de pasajeros del gobierno de CFK? ¿La tarjeta SUBE? Subir, ¿A dónde, a la muerte?
 
Ver, nuevamente, la calle B. Mitre desbordada de ambulancias como en aquella noche del 30 de diciembre de 2004, vuelve a poner al rojo vivo el desprecio constitutivo que siente el capital, con su sed de ganancias, por el respeto a la vida. Vuelve a plantear la verdadera consideración que los gobiernos de turno tienen por la relación entre protección de los negocios, y necesidades/derechos populares, hoy, aquí, ahora… no como memoria, reparación histórica, revisión, etc., etc..
 
También nos exige una reflexión profunda como sociedad sobre esta Argentina llena de verdaderas "minas a cielo abierto consumidoras de aguas limpias y contaminadoras con cianuro y polvos metálicos”. Esas que tenemos en Buenos Aires y muchos otros lugares, degradando hasta la muerte el hábitat para una vida humana. Una reflexión abonada desde Chilecito, con su ¡EL FAMATINA NO SE TOCA! Sosteniendo que ningún interés económico, de ningún grupo, ni con la protección de ningún gobierno, pasa por encima de la defensa de la vida que queremos libremente los pueblos, como la queremos, nosotros, nosotras, y nadie más.
 
Quizás esté comenzado un tiempo en el que los pasajeros conduzcamos los trenes… de la vida.
 
Gerardo J. Romagnoli
Ex Diputado C.A.B.A (2005/09)
Autodeterminación y Libertad