Protesta y Organización: Los trabajadores desocupados en la provincia de Neuquén, de José Bonifacio

Vissani, Fernando

El Colectivo: Buenos Aires, 2011, 295 páginas
 
Desde la “Colección Orlando Fals Borda”, la editorial “El Colectivo” busca establecer un vínculo entre la producción científica y el compromiso intelectual, como expresión de una ciencia emergente, en contraposición con las producciones académicas dominantes. Protesta y Organización… recoge la apuesta, y el resultado final es una excelente herramienta para comprender la conflictividad social en la provincia de Neuquén durante la segunda mitad de la década del noventa y la primera de nuestro siglo, y un valioso aporte al estudio de la acción colectiva y los movimientos sociales contemporáneos.
            A lo largo de los siete capítulos que conforman el libro, José Luis Bonifacio da cuenta del proceso de conformación de un nuevo actor político y social, los trabajadores desocupados, y de las modalidades de lucha y organización que dicho actor adopta. De hecho, el libro demuestra que la singularidad e importancia de Neuquén, en el marco de las transformaciones políticas, económicas y sociales ocurridas durante la década del noventa, radica en la duración y firmeza de las luchas sociales, y especialmente en que en esta región se inicio el movimiento que habría de dar la batalla más importante contra el neoliberalismo: el movimiento piquetero. Para esto, se analizan con suma atención tres momentos constitutivos de este nuevo actor, como lo son la formación de la Coordinadora de Desocupados de Neuquén Capital en 1995, las puebladas de Cutral-Có y Plaza Huincul de 1996 y 1997, y la acción y consolidación de las organizaciones piqueteras post crisis 2001 en dicha provincia. Durante estos años, se produjo un ciclo de protesta en el cual los trabajadores desocupados neuquinos fueron el sujeto central de las luchas sociales, resignificando repertorios de protesta propios de la clase trabajadora como el piquete, y organizándose, primero, en torno a las coordinadoras barriales de desocupados; luego de las puebladas de 1997, pero especialmente después de la rebelión popular del 19 y 20 de diciembre del 2001, en torno a las emergentes organizaciones piqueteras. De esta manera, Bonifacio estudia este proceso mostrando cuáles fueron las relaciones entre los trabajadores desocupados y el resto de las clases subalternas, y sus enfrentamientos y tensiones con las clases dominantes, representadas principalmente en Movimiento Popular Neuquino. Quizás la síntesis de este ciclo de luchas pueda observarse en el grito inicial durante las puebladas de 1996: “...Que venga Sapag…”, que terminó gestando a los posteriores movimientos sociales que habrían de irrumpir durante 2001 al grito de “…Que se vayan todos…”.

            La obra de Bonifacio tiene el mérito de recuperar la acción de los miles de trabajadores desocupados neuquinos que combatieron contra la implementación del régimen de acumulación  neoliberal y sus consecuencias; además, aporta insumos teóricos para el análisis de la acción colectiva y los movimientos sociales en la historia reciente de nuestro país. En este sentido, el autor señala una serie de consideraciones teórico-metodológicas a tener en cuenta, que posicionan a su trabajo dentro de un esquema de análisis particular en relación a cómo ha sido abordado el estudios de los trabajadores desocupados desde la sociología y desde el resto de las ciencias sociales. A las transformaciones en la estructura económica y social y la lucha de clases, ocurridas desde el 76 en adelante, les incorpora las herramientas teóricas de los estudios sobre los movimientos sociales, como lo revelan las nociones de oportunidades políticas, movilización de recursos y procesos enmarcadores. De esta manera, podemos ver no solo que la protesta social es un reflejo de los cambios estructurales y las condiciones de pauperización de vida y laborales de las clases subalternas, sino además que deben existir procesos políticos específicos que hagan viable a la protesta: redes asociativas previas que la activen y recursos que la faciliten. Este ejercicio teórico-metodológico le permite a Bonifacio articular entre diferentes perspectivas teóricas, sin desvincular el análisis de los movimientos sociales de la lucha de clases, entendiendo que los actores no pueden ser considerados fuera de las relaciones de producción y reproducción del capitalismo, y por otro lado, reconociendo que, en la actualidad, la protesta social presenta particularidades que la hacen aún más compleja.
            En suma, la obra de José Luis Bonifacio muestra un compromiso intelectual y político con los hombres y las mujeres  que dieron cuerpo a las luchas sociales en Neuquén durante ese periodo histórico, y que hoy siguen construyendo un proyecto político emancipador. Además ofrece un trabajo indispensable para quienes se interesen por los cambios en la acción colectiva y los movimientos sociales en las últimas décadas en nuestro país.