La situación en Libia. Impresiones de un luchador argentino en Bengasi

Libia

Estimados compañeros de Herramienta y lectores de En foco:
 
Les hago llegar el testimonio de un docente neuquino que está participando en el conflicto que se desarrolla en Libia. Tiene el interés de reflejar y transmitir con expresiones sencillas y directas aspectos de la vida y el sentir de la gente común, muchas veces desdibujados sino ocultados por un periodismo que corre tras la espectacularidad de la parafernalia militar. 

El docente neuquino José Emmanuel Piaggesi se encontraba en Bengasi, la ciudad costera de Libia, cuando estalló la revuelta contra el régimen de Gaddafi. Se unió a los rebeldes, se vinculó con uno de los líderes y hasta decidió luchar codo a codo con ellos.
 

Piaggesi estableció contacto con  el diario Río Negro, en una precaria comunicación vía internet que le permitió contar su experiencia de las últimas horas. Relató los avances y retrocesos de las fuerzas rebeldes. Explicó cómo vive y cómo siente los proyectiles a centímetros de su cuerpo.

Digamos que José Emmanuel se desempeñó como docente de Taller en la Escuela Técnica Nº 3 en la ciudad de Neuquén, tuvo activa militancia en Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén (ATEN) e incluso había participado en aquella manifestación en que el maestro Carlos Fuentealba fue asesinado. Según sus compañeros docentes, Piaggessi siempre tuvo la vocación de conocer otros países y culturas. Por tal motivo viajó recientemente a Palestina (donde trabajó durante seis meses como voluntario para la ONG “Cáritas Jerusalén”, a Egipto y Jordania. En este periplo logró dominar el idioma árabe “lo suficientemente bien como para entablar conversaciones”, según aseguró a Río Negro en un e-mail enviado desde Libia. Narra allí que desde hace varias semanas se encontraba residiendo en Bengasi, la ciudad costera considerada “capital rebelde” ya que allí están las más fuertes corrientes de los opositores a Gaddafi.
 
Sus vivencias y opiniones  sobre la revuelta árabe en curso nos parecen de una sencillez y objetividad dignas de ser atendidas y difundidas.
Un saludo,
Heriberto Zardini ·
(Neuquén, 5 de abril 2011)  
 


Esto escribe José Emmanuel Piaggesi:

• La ciudad:
Bengasi es un puerto importante de Libia, de donde se exportan e importan productos, lo que la ha convertido en una ciudad relativamente grande. Se pueden ver hoteles bastante lujosos, que contrastan con el mar que se inserta en la ciudad formando una pequeña angostura que la divide en dos partes y éstas, a la vez, se unen por medio de un puente. No he tenido la oportunidad de estar en toda Libia, pero sí de recorrer su costa este y de todas las ciudades es la más verde, por tener un clima más húmedo. Hay muchas palmeras y playas que en época de verano son utilizadas por los bengasíes para minimizar el calor. Si la tuviera que comparar con algo de lo que conozco, diría que es una mezcla entre Las Grutas y Neuquén.

• La gente:
Muchos están involucrados en lo que se llaman las “milicias rebeldes”…me atrevería a decir que un 80% de la población se encuentra armada, lo que no significa, según ellos, que estén a favor de la violencia, sólo es por protección. He visto su desesperación por ser filmados, fotografiados, escuchados. Sus incesantes expresiones artísticas, culturales, los grafitis, dibujos, reuniones de debate popular, cines abiertos, celebraciones mortuorias. Hay movilizaciones en todo momento, a cualquier hora, por el más mínimo motivo (de hecho cuando escribo son las 2 de la mañana y acaba de terminar una, de aproximadamente unos 500 libios) en fin, todo esto hace suponer que tienen mucho que contar, desde hace mucho tiempo...

• Costumbres:
Los habitantes de Bengasi no suelen hablar otro idioma que el árabe, no le temen a la muerte y parecen estar un poquitito atrasados en cuanto a salud bucal refiere. Son en un 99% musulmanes sunníes y algo que me sorprendió bastante es que casi no circulan mujeres, o por lo menos no se las ve. Aparte de eso, en cada familia hay una historia triste que contar… pero también un motivo para reír.

• La protesta:
La fraternidad entre la gente es admirable, no bien comenzó el conflicto empezaron a organizarse barrio por barrio para autoprotegerse y colectivamente para proteger edificios importantes, así como también puntos geográficos estratégicos. La actividad comercial se encuentra estancada, pero no hay desabastecimiento debido a que Egipto facilita la entrada de todo tipo de productos por la frontera de El Saloum. Se organizan ollas populares tres veces al día, y el café, el te y el pan están disponibles a toda hora. A pesar de haber niños de diecisiete [años] armados con fusiles automáticos no se ha registrado ninguna riña resuelta a punta de cañón (lo que me resulta verdaderamente admirable).

• Los extranjeros:
El trato [hacia] nosotros es impresionantemente cálido, se sienten sobre-gratificados con nuestra presencia, y nos lo hacen notar… Nos proveen [lo necesario para] las necesidades básicas (comida, bebida, baño, techo e internet) de manera gratuita, e intentan comunicarse con nosotros, no sólo para hablar sobre Gaddafi, o la rebelión, sino para contarnos sobre su familia, cuántos miembros son, dónde viven, lo mucho que les gusta Messi como jugador, etcétera…

• Mafias:
Como en todos lados también hay droga, importada directamente  por el colonialismo italiano... Pero la mayoría, tanto del lado de los rebeldes, como de los gaddafíes, parecen ser personas sencillas, buscando de un modo u otro la mejor salida a esto y dedicadas en su mayoría al comercio.

• Muammar Gaddafi:
Pasó de ser un hombre temido, a ser odiado, para luego convertirse en un chiste en boca de todos. Al principio la gente lo nombraba con odio, haciendo mención a las desapariciones, la falta de libertad, de salud, educación, la pobreza, las matanzas, etcétera... Ahora, se ven sátiras plasmadas en dibujos o imágenes “fotoshopiadas”. Hay videos circulando que intentan demostrar que el régimen es, o fue, algo netamente ridículo. Cuando se lo nombra, aparecen risas y la palabra “dictador” se acompaña con la de “loco”, “burro” o “estúpido”. Y en cuanto a la opinión mayoritaria acerca de la intervención “aliada”, en la calle por cada cuatro banderas de Libia, hay una francesa. Como también de Egipto, Yemen y Palestina, reivindicando las acciones que suceden en esos países.


· Heriberto Zardini, es colaborador y amigo de Herramienta desde su número inicial, impulsor de la lucha por los derechos humanos en Neuquén y un luchador comprometido con la emancipación social durante toda su vida.