Venezuela 10 años después. Dilemas de la Revolución Bolivariana, de Modesto Emilio Guerrero

Fernández Casas, Ignacio

Buenos Aires, Ediciones Herramienta, 2009 (256 págs.)

 
Las verdaderas complejidades y los desafíos del proceso
 
El proceso popularmente denominado Revolución Bolivariana es fuente de innumerables y diversos trabajos alrededor del mundo. Sin embargo, inclusive para la militancia de izquierda, este proceso es sumamente desconocido fuera del país.
Existe una clara tendencia, dentro del análisis de procesos latinoamericanos como Venezuela o Bolivia, a hacer énfasis en la construcción de arriba hacia abajo. Es decir, se personaliza o se toma al proceso meramente en sus instituciones y gobiernos, muchas veces relegando el papel de los movimientos populares y los sectores subalternos a un rol pasivo o secundario, despreciando los verdaderos protagonismos, potencialidades, o incluso contradicciones evidentes o latentes, las cuales forman parte de todo proceso vivo. Dichos movimientos constituyen aspectos insoslayables de todo análisis rico de estos procesos de cambio y, lo que acaso es más importante, del único análisis que contribuya a fortalecer una teoría ligada a una práctica emancipatoria y a la construcción de poder popular.
Desde esta perspectiva es que el libro de Modesto Emilio Guerrero realiza un aporte fundamental para entender las verdaderas complejidades y los desafíos del proceso, desde adentro del mismo pero también desde una perspectiva atenta a las problemáticas de nuestro país. Debido a su doble papel de periodista y protagonista, el autor puede intercalar en el desarrollo del análisis de la situación económica, social y política de la década un concienzudo análisis de las distintas discusiones, problemáticas y una especial atención a un elemento fundamental también para pensarnos a nosotros mismos: el escenario de la revolución dentro del tablero latinoamericano. Quizás más precavido, Katz señala que así como Venezuela practica una estrategia geopolítica de alianzas (sobre todo con ALBA y UNASUR), los gobiernos de centroizquierda neo-desarrollistas (a falta de mejor término) no son inocentes: intentan neutralizar o frenar las transformaciones en estos países.[1]
El libro en cuestión se compone de una serie de capítulos, que el autor denomina “dilemas” de la Revolución Bolivariana. Entre todos los dilemas circula una y otra vez la noción de poder popular. Guerrero también atiende a la situación actual, las acciones y discusiones de las organizaciones populares. Estos aspectos no sólo le aportan mayor concreción al relato, también permiten una aproximación a este proceso clave desde el punto de vista de los movimientos sociales que tienen en sus manos el desafío de construir órganos de autogobierno popular efectivos, capaces de enfrentar a la burocracia y sobre todo, como plantea Guerrero, porque “si no avanza la transformación revolucionaria con un nuevo rediseño del poder con una nueva relación social […] estacionará el proceso en una simple república democrática burguesa” (pág. 111). Lo que se trata es de transformar las relaciones sociales. En realidad, como él mismo plantea, el proceso no podría estacionarse. O avanza, o retrocede. El análisis de los objetivos en esta segunda década de Revolución Bolivariana debe partir de un diagnóstico claro: el imperialismo y la derecha no han descartado ni la opción golpista ni la electoral (pág. 36). Esto es, no sólo ronda sobre el proceso revolucionario el fantasma de la derrota de Chile de 1973 sino también el del desastre de la Nicaragua del 1989 (pág.103). Es en este contexto de contradicciones y disputas que tiene lugar la confrontación electoral, la “batalla” del 26 de septiembre, cuyo desenlace pone en juego la continuidad de muchas conquistas, entre las que cabe mencionar el peso de las transformaciones en las instituciones políticas, de cara al “empoderamiento” popular.
No cabe duda de que le debemos a Venezuela la posibilidad de discutir de vuelta la cuestión del socialismo. Sea lo que sea, no es posible concebirlo como en el siglo XX. Esta discusión la lanza Chávez en 2004. Pero lo que queda claro es que el campo popular venezolano no sólo se mantuvo políticamente crítico y organizativamente independiente del gobierno, apostando a la autonomía de masas, [2] al decir del Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora (FNCEZ), sino que apoyó e intentó profundizar las medidas progresivas del gobierno, a la vez que construyó y desarrolló su propia perspectiva teórico-práctica del “Socialismo del siglo XXI”.
Una virtud del análisis es el concepto de “vanguardias” que utiliza Guerrero. Contraponiéndolo a la visión de la vieja izquierda que, en razón de su concepto de vanguardia única, posee grandes limitaciones a la hora de analizar otra faceta que no sea el personalismo de Chávez, el autor da a entender que las vanguardias se generan en el mismo proceso popular y que sirven para determinado frente de acción, no son únicas ni absolutas: “Toda vanguardia es parcial y, por consiguiente, también relativa. Así, un grupo u organización que puede estar a la vanguardia del movimiento de emancipación en tal o cual cuestión teórica o práctica, […] estará en la retaguardia del movimiento sobre otras determinadas cuestiones”.[3]
La esperanza hoy día en Venezuela es que los movimientos sociales comprendan este rol de vanguardias que les corresponde en enorme medida, y que también comprendan que el más peligroso enemigo está adentro del proceso. Claro que la solución no radica en aislarse y meramente criticarlo, sino en intervenir activamente como sujeto. Guerrero también ataca los argumentos de quienes, al no participar de los procesos por no adaptarse a sus “manuales”, finalmente no dirigen nada y entregan las direcciones a la burocracia y la corrupción (pág. 48). Del mismo modo desestiman la importancia de los referéndums en la supervivencia del proceso. Evitar los traslados “mecánicos” de otras experiencias no es menos importante que identificar las tendencias fundamentales de los procesos de transformación social para poder orientarse en ellos. Quizás una de las problemáticas aquí, que el autor sugiere pero no trata en profundidad, es la ausencia de una organización unitaria, puesto que, con la excepción de las federaciones campesinas (págs.156-157), el proceso ha adolecido de construcciones centralizadas a nivel nacional (pág.150) y de una perspectiva multisectorial construida desde abajo.
Por supuesto, tenemos ahora al PSUV (que hubiera merecido un análisis más profundo), un partido de 6 millones de afiliados y alrededor de 2 millones de militantes activos, en una población de 26 millones, que además se ve permeado y legitimado por las enormes fuerzas militantes de las organizaciones populares forjadas a lo largo de esta década, y que es un dato clave para entender el clima político que se vive. Pero tanto en este escenario, como en el de las industrias estatizadas, en el de la implementación de agroquímicos en el campo, en el de la implementación de la reciente Ley de Consejos Comunales y demás, la disputa con la burocracia va a determinar el rumbo de esta nueva década de revolución. Sin una autonomía de masas, sin democracia de base y organización desde abajo, no sólo el imperialismo no podrá ser detenido y no habrá milicia que valga, sino que los grupos arribistas tendrán fácil acceso a los mandos del PSUV, sabotearán la apuesta por la soberanía alimentaria, harán de los consejos una mera “tercerización” administrativa y se conservarán como nueva clase capitalista, como tantas veces ha pasado, sobreviviendo por encima de un proceso que perdería su juventud. Mal haríamos en “echarle la culpa” a tal o cual personalidad.
Finalmente queda preguntarse, tras la lectura del libro de Guerrero, cuál es el lugar de las experiencias de lucha en nuestro país dentro del escenario continental, y si podremos contribuir como sujeto a sus procesos de avanzada. Como puntapié, qué mejor que pensar en nuestros propios dilemas como izquierda argentina.
 

 
[1] Claudio Katz, El Rediseño de América Latina. ALCA, MERCOSUR y ALBA. Buenos Aires, Ed. Luxemburg, 2006, pág.113.
[2] Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora, “Declaración de San Camilo”, 13/04/09, en www.fncez.net.ve
[3] Bihr, Alain. “Ajustes a la noción de vanguardia”, Herramienta Web Nº1, junio 2009. En www.herramienta.com.ar

 

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