Alejandro Cánepa (1958-2010), ¡hasta el socialismo, siempre!

Martínez, Manuel

Alejandro Cánepa  (1958-2010)

 
Nuestro querido compañero Alejandro Cánepa se nos fue recientemente, el 8 de junio, luego de luchar por su vida durante varias semanas desde que sufriera un derrame cerebral. Ese “nos” es inmenso, contiene su compromiso militante indoblegable, la causa de la revolución y del socialismo que abrazó desde fines de los años ochenta, la satisfacción de luchar cotidianamente por un mundo mejor, su alegría siempre compartida…
Alejandro fue psicólogo y docente universitario. Pudo desarrollarse en la docencia por sus capacidades, sin duda, pero eligió enfocar su profesión a nivel social, trabajando con jóvenes adolescentes excluidos y judicializados por el sistema. Lo hizo con toda pasión, primero en Buenos Aires, luego en Rosario. Supo encontrar en ese trabajo una proyección de sus convicciones éticas y políticas. No fue uno más, no fue “normal”, era “el psicólogo” que los chicos y las chicas querían y buscaban. El que se disfrazaba de abuela para un video o el que jugaba al fútbol con ellos, aunque terminara rompiéndose el tendón de Aquiles. Su pasión nunca estuvo desdoblada, era la misma que nos transmitía en las luchas, en la militancia cotidiana, en las reuniones y en tantos momentos compartidos.
Desde que iniciamos la publicación de Herramienta, allá por 1996, Alejandro fue un entusiasta difusor de la revista. Luego, acarreando vicisitudes políticas y errores, él y quienes fundamos Socialismo Libertario nos alejamos por un tiempo. Volvimos, sin embargo, aprendiendo a reencontrarnos solidariamente, reiniciando un camino común, afirmando en la amplitud de pensamiento la búsqueda de la liberación. Volvimos, felizmente. Y Alejandro fue uno de los que volvió con gran satisfacción al espacio que siempre había sentido como suyo. Volvió a sentirse parte de Herramienta, no sólo difundiéndola, sintiéndose feliz de reencontrar a Aldo Casas, a Chiche Vázquez, a Néstor López... Se nos fue, es cierto, pero su bonhomía y su ternura, tantas veces demostrada, nunca podrá irse de nuestro colectivo.
Hermano nuestro, ¡hasta el socialismo, siempre!
 
Manuel Martínez
Por el Consejo de redacción
Junio de 2010