En foco

El chavismo entre la derrota parlamentaria y su dilema final

 
La estruendosa derrota política del chavismo en las elecciones del 6 de diciembre es proporcional al grado de concentración de poder acumulado durante 17 años. Es un curioso paralelo de sensación con lo sucedido en Argentina entre el 25 de octubre y el 22 de noviembre, cuando Scioli ganó, pero la gente sintió que había perdido. En Venezuela la imagen resultante de tamaño retroceso, a pesar de no ser una elección presidencial, es que el gobierno y su partido comenzaron su derrumbe.
El PSUV se redujo a la mitad de lo que era en la Asamblea Nacional, con apenas 55 diputados de los 103 que tenía, mientras que la derecha obtuvo la mayoría califica de los dos tercios con 112 curules, sumando los propios de la MUD (Mesa de la Unidad Democrática) y los tres diputados indígenas asociados en otra fuerza. La oposición anti chavista quedó con la capacidad legal de modificar leyes orgánicas y la mismísima Constitución Bolivariana, que es la arquitectura jurídica del Estado Social de Derechos iniciado por el chavismo desde 1999. 

La izquierda frente al balotaje

Autor(es)

 
Este texto fue pensado para intervenir en la coyuntura política argentina actual, representa la opinión personal del autor sobre la cuestión discutida, y por lo tanto no compromete el parecer del colectivo de Herramienta.
 
 
En el clima de gran politización que rodea al balotaje, el debate en la izquierda se intensifica entre los partidarios de votar a Scioli o en blanco. Esta polémica ha diluido la convocatoria inicial a posponer cualquier discusión sobre el kirchnerismo.
Los seguidores de Stolbizer que promueven el apoyo a Macri han quedado fuera de estas controversias y de cualquier pertenencia al progresismo. La discusión gira en torno a Scioli, que es visto en forma unánime como un exponente del viraje conservador. Salta a la vista la responsabilidad del gobierno en este curso. Las limitaciones políticas del oficialismo, las ataduras al PJ, los fracasos económicos y el autismo frente al hartazgo social explican este escenario.

Repensar el voto en blanco: un debate urgente en la izquierda argentina

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Este texto fue pensado para intervenir en la coyuntura política argentina actual. Escrito para la sección En Foco de esta página web, representa la opinión personal del autor sobre la cuestión discutida, y por lo tanto no compromete el parecer del colectivo de Herramienta.
 
El problema
Las recientes votaciones del 25 de octubre tuvieron para la izquierda un resultado que con mucha buena voluntad se podría calificar de agridulce. La fórmula presidencial presentada por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) alcanzó el 3,23% de los sufragios. Al respecto hay que descartar todo diagnóstico triunfalista. Aunque no es ese el tema que quiero discutir aquí,  indudablemente tal resultado determina lo que voy a decir. Es que si la izquierda hubiera obtenido otro caudal electoral, es decir, si hubiera expresado una corriente de opinión significativa, el escenario para mis consideraciones sería muy distinto y la actitud en la presente coyuntura también.

Apuntes ante el debate abierto por el balotaje

 
 
Este texto fue pensado para intervenir en la coyuntura política argentina actual. Escrito para la sección En Foco de esta página web, representa la opinión personal del autor sobre la cuestión discutida, y por lo tanto no compromete el parecer del colectivo de Herramienta.
 
El debate sobre los distintos posicionamientos frente a la segunda vuelta tiene una intensidad que contrasta con una campaña descafeinada, vaciada de ideas, acotada al espacio aséptico de los medios y a la publicidad marketinera. Los propios candidatos han pasado de la vacuidad del mercadeo de la imagen al precipitado y poco creíble menú de promesas de ilusionistas sin galera.
En el debate de la izquierda por el voto positivo, por el mal menor o en blanco, o por la abstención, es deseable que los argumentos no sean banalizados y sirvan para repensar un conjunto de fenómenos que el pragmatismo electoral tiende a soslayar. Es evidente que mas allá de un núcleo militante que votará conforme a la decisión de su organización, la mayoría actuará de acuerdo a su criterio y buen entender.

Consideraciones sobre las perspectivas políticas del voto en blanco

 
Texto enviado por su autora para su publicación en esta seccion de Herramienta
 
La mayoría de las fuerzas políticas de izquierda llaman a votar en blanco en las próximas elecciones del 22 de noviembre: el FIT (PO, PTS e IS); los otros dos partidos trotskistas que se presentaron a las PASO con candidatos propios: el MAS y el MST; los dos grandes agrupamientos en que quedó escindida la izquierda autónoma y que apoyaron al FIT: el Frente Popular Darío Santillán Corriente Nacional y Pueblo en Marcha (Frente Popular Darío Santillán-Democracia Socialista-Movimiento por la Unidad Latinoamericana y el Cambio Social-El Avispero-Corriente Surcos-La Emergente); la Corriente de Organizaciones de Base La Brecha, la Izquierda Revolucionaria y otras agrupaciones. La única fuerza de izquierda independiente que llama a votar contra Macri, hasta el momento, es Patria Grande.

La derrota

 
Este texto fue pensado para intervenir en la coyuntura política argentina actual. Escrito para la sección En Foco de esta página web, representa la opinión personal del autor sobre la cuestión discutida, y por lo tanto no compromete el parecer del colectivo de Herramienta. 
 
Algunas reflexiones*.
 
Desde el punto de vista de los sectores más humildes y de quienes pretenden estar de su lado, de los militantes de verdad de los movimientos barriales, culturales, solidarios, se trata de una derrota agravada por la mucha sorpresa. Derrota en manos de una personalidad políticamente irrelevante en la provincia donde el candidato a Presidente gobernó ocho años. Y mucho más irrelevante frente a quien, para muchos de aquellos sectores, conducía un proceso presuntamente popular con ribetes de epopeya.

Entre la desidia y la barbarie

 
Carlos Gómez Gil
Rebelión
 
Europa vive en su frontera Sur y en aguas del Mediterráneo una crisis humanitaria sin precedentes protagonizada por cientos de miles de personas procedentes de las costas libias que huyen de las guerras, la tragedia y la crueldad que se vive en numerosos países africanos y de Oriente Medio. Con periodicidad, asistimos a tragedias de la mano de naufragios o barcos a la deriva con miles de personas al borde de la muerte, sin que la UE sea capaz de articular una adecuada respuesta humanitaria e institucional. Posiblemente todo ello sea el reflejo de una descomposición moral y un declive político que está poniendo en riesgo el propio proyecto europeo como espacio de solidaridad, seguridad y respeto a los derechos humanos.

Europa ante la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial

  
Ernest Urtasun
 
Este ha sido un verano duro por las imágenes y las fotos que nos han llegado primero de, una vez más, los ahogados en el Mediterráneo, y luego las escenas desesperadas de familias tratando de entrar en Europa.
Empecemos por dar algunas cifras. Según ACNUR, este año han huido de su hogar 60 millones de personas. El conflicto sirio es uno de los más sangrantes, con más de 4 millones  de desplazados.  De esos 60 millones, los países subdesarrollados acogen al 86% del total. En el caso de Siria, Líbano con 1,1 millones, Turquía con 1,8 millones y Jordania con 600.000 son los países que más ciudadanos sirios acogen. En el caso de Líbano, esos 1,1 millones suponen un cuarto de la población. 1 de cada 4 personas en territorio libanés es hoy un refugiado sirio.

Europa necesita vallas más altas

 
Miguel Urbán
 
La pasada semana David Camerón prometía a su homólogo francés “más perros adiestrados, más vallas y más asistencia” para atajar la “crisis” migratoria en el Canal de la Mancha. En Abril el líder de la Liga Norte, el europarlamentario Matteo Salvini, ante la pregunta sobre qué haría si estuviera en el puesto del ministro del Interior Alfano o de Matteo Renzi, respondió tajante: “mandaría un preaviso de desalojo en seis meses, y luego arrasaría los campos de los gitanos con la excavadora”. En abril, en pleno debate sobre el drama de los naufragios de inmigrantes en el Mediterráneo, el presidente francés, François Hollande, anunció que presentaría una resolución ante la ONU para poder destruir los barcos de los traficantes antes de que zarparan de Libia. “La decisión tomada ha sido presentar todas las opciones para que los navíos puedan ser aprehendidos, aniquilados” antes de que embarquen en ellos los migrantes, declaró el mandatario francés.

Marx, honra y muerte del deudor. El "acuerdo" griego

 
Alguna vez el viejo Marx fue joven, un joven estudioso, intuitivo e inconforme. Rebelde.
Por 1844 escribió a mano algunos textos conocidos como tales, Manuscritos. Entre ellos uno con el título de "Crédito y banca" que, al menos que yo sepa, no está traducido al castellano y que, me parece, viene al caso.
"El crédito es el juicio que la economía política tiene sobre la moralidad de un hombre".
En el crédito "un hombre reconoce a otro por el hecho de que le adelante valores. En el mejor de los casos…cuando [el prestamista] no es usurero, señala su confianza en su prójimo al no considerarle un bribón, sino como un hombre «bueno». Por «bueno», el acreedor, como Shylok, entiende solvente".
"Vemos que la vida de un pobre, sus talentos y su actividad son, a los ojos del rico una garantía de reembolso de lo prestado: dicho de otra manera, todas las virtudes sociales del pobre, el contenido de su actividad social, su existencia misma, representa para el rico el reembolso de su capital y de sus intereses. La muerte del pobre es, por lo tanto el peor accidente para el acreedor. Es la muerte del capital y los intereses".
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