Herramienta web 6

Septiembre de 2010

Herramienta web 6. Indice

El Bicentenario y las incertidumbres político-culturales de la izquierda

Autor(es)

La performance ante la conmemoración del Bicentenario de la Revolución de Mayo (1810-2010) es un termómetro de precisión útil para medir la energía cultural y política de la izquierda en la Argentina de hoy. Y lo que ese termómetro nos muestra es poco halagador. No quiero sembrar desesperanza. Sólo me anima la voluntad de despejar los velos que abrigan nuestra incomunicación con el enigma de regresar a la disputa por la hegemonía, esto es, la producción de un discurso de alcance “nacional” entendiendo así un relato que interese a amplios sectores de la población y no las perspectivas minoritarias con que se hartan los grupos pequeños. Porque la incapacidad para ofrecer un relato propio y alternativo de la historia nacional es la expresión de la insolvencia para plantear una política convincente desde la izquierda. Es innecesario oponer un “pesimismo de la inteligencia”, que nos mostraría impiadosamente lo que hay, a un “optimismo de la voluntad” por el cuál seguiríamos luchando a pesar de todo.
Notas anticipatorias de estas líneas, leídas por aquí o allá, me revelaron el rechazo de la izquierda por unas pocas ideas que parecen aguafiestas. Se me reprochó que cuestionaban “temas importantes”. Pero hay cosas que deben ser dichas aunque disgusten al conformismo. Reconocer la desnudez de nuestros pies en el desierto quizá ayude a calzar las suelas que nos permitan dar los primeros pasos en el reverdecer de la esperanza. 
 

Bicentenario: Démosle las armas a los negros, a los pobres y a los pueblos

 

...Ven a los indios formar
el escuadrón...
Y aprontar los morenos,
el corazón.
De fogón en fogón
se oye la voz:
–¡Si la patria me llama,
aquí estoy yo!...
“A don José”
 
Rubén Lena
 
I ¿Qué historia contamos y para qué?
 
Este 25 de Mayo de 2010 fue una ocasión especial para reflexionar profundamente sobre el pasado, el presente y el futuro de nuestras luchas. Es importante, para empezar, plantearnos una serie de preguntas y problemáticas que sirvan de disparadoras de un análisis histórico, político e ideológico riguroso y movilizador. ¿Qué había que festejar este 25 de Mayo? ¿Cuál es el discurso tradicional y la ideología oficial estatal argentina instituida sobre el Mayo y “la Patria”, y qué influencia –y que consecuencias– ha tenido y tiene este discurso en todas las esferas de la vida social, especialmente en los ámbitos comunicativo y educativo? Y sobre todo, es bueno preguntarnos, ¿hasta dónde nos animamos a revisar nuestra historia, y hasta dónde nos animamos a avanzar en el debate histórico, político y pedagógico? Y, ¿qué alternativas podemos empezar a sembrar, a regar y a desplegar? 

Marx, el jacobinismo negro y la experiencia subalterna de la modernidad. El caso de la revolución anti -esclavista de Saint-Domingue

La revolución de Saint-Domingue es la primera del continente americano que combinó una revolución económico-social que transformó la estructura de clase de la sociedad, la revolución de los esclavos contra las formas no libres de trabajo, y una revolución política de independencia o anticolonial. Esta revolución en dos etapas tomó la forma de revolución republicana en 1794 y de guerra de independencia 1804. Su culminación es el establecimiento de Haití como nación independiente. Dentro del espacio americano la única que puede contrastarse en esta dualidad de sentidos es la revolución norteamericana pero, como afirma Barrington Moore, ésta no puede concebirse consumada sino mediante dos actos separados por un largo período de noventa años. Primero la independencia de la dominación colonial en 1776, que el autor clasifica como una revolución política o anticolonial; luego la guerra civil en la cual se termina con esa “institución particular”, la esclavitud de los afroamericanos, en 1865[1]. No sólo por la separación de casi un siglo sino por la inversión de los acontecimientos, revolución social y revolución de independencia en la primera, por contraposición a revolución de independencia y culminación de una revolución económica social dirigida desde el Estado de la segunda, muestra la complejidad de la recepción de la revolución burguesa en el espacio americano. 

Indigenismo colonial

¿Desde dónde y cuándo viene la denominación de “indio e indígena”? ¿En qué contexto histórico y político apareció? ¿Qué prácticas y qué intereses políticos, económicos, culturales e ideológicos estuvieron detrás de este calificativo? ¿Qué significado político y social tuvo en la colonia?

Para esto, el punto de partida es Europa, cuando Colón realiza su expedición como parte del proyecto invasor de la corona y cuando se topa por primera vez con aquellos territorios y habitantes de lo que hoy sería Centro y Sur América, entonces habló de “descubrimiento de estas Indias”[1], porque desde que emprendió su empresa hasta su muerte, él creyó haber llegado al continente asiático y a la India. Es decir, a partir de ahí, nace la idea de la India como un territorio supuestamente descubierto y la idea de un “indio” como una cosa supuestamente descubierta.

Por ello, no podemos asumir aquel equívoco histórico del “descubrimiento” como un simple hecho de fe; al contrario debemos recontextualizarlo y reexaminarlo como un hecho histórico colonial, con un claro protagonismo de las élites políticas y religiosas de la corona española y del Vaticano que construyeron una estrategia en conjunto, para emprender un proceso de dominación del mundo andino. 

Los nuevos desequilibrios de la economía argentina

Autor(es)

La política económica reúne actualmente muchos ingredientes de un modelo. Esta calificación puede resultar abusiva en comparación a otras configuraciones de la historia nacional, como el esquema agro-exportador o la sustitución de importaciones. Pero es totalmente pertinente frente a la convertibilidad. Sólo el tiempo zanjará el status histórico de la orientación vigente, pero ya son nítidos sus desequilibrios.
 
Rupturas y continuidades
 
El modelo emergió de una descomunal debacle. Ningún colapso anterior incluyó confiscación de los depósitos, cesación de pagos, masificación del desempleo, explosión de la pobreza y derrumbe industrial, en las proporciones observadas durante el 2001.
Este desmoronamiento puso en tela de juicio al propio capitalismo y fue superado con la reconstitución de este sistema. El esquema actual se asienta en la recomposición de la autoridad estatal y política que logró el gobierno de los Kirchner. Esta restauración permitió convalidar los privilegios de las clases dominantes y asegurar su continuado enriquecimiento a costa de las mayorías populares. El modelo que ha regido desde el 2003 no introduce cambios sustanciales en el perfil productivo tradicional de Argentina. Continúa primando el cimiento agrícola sobre una esfera industrial subordinada. No se vislumbran modificaciones en la inserción internacional, semejantes a las observadas en las economías asiáticas que se industrializaron aceleradamente (Corea del Sur) o se transformaron en potencias exportadoras (China). Pero dentro de estas continuidades el modelo contiene giros significativos en la política económica. El tipo de cambio bajo quedó inicialmente neutralizado con la devaluación, la apertura importadora fue sustituida por el énfasis exportador y las privatizaciones perdieron peso frente a la intervención del estado. Modificaciones de la misma envergadura se verifican en la política fiscal, laboral, monetaria y financiera. 

El lock-out agrario y la crisis política del kirchnerismo

Autor(es)

 

Introducción
 
El lock-out capitalista agrario y el prolongado conflicto que se desató a partir de la modificación del régimen de retenciones a las exportaciones agrarias por parte de la administración de la presidenta Kirchner pusieron en escena las limitaciones políticas del kirchnerismo. Pero estas limitaciones políticas existían de antemano. Los mencionados lock-out y conflicto agrarios fueron, en realidad, el primer desafío político importante que enfrentó el kirchnerismo desde su ascenso al poder. Y alcanzó ese primer desafío para poner en escena crudamente esas limitaciones preexistentes. Este artículo retoma nuestro análisis previo del kirchnerismo abordando esa crisis política, sus características y perspectivas. Y discute asimismo algunas de las muy variadas interpretaciones de dicha crisis realizadas en el seno de las organizaciones de la izquierda social y política.  

 

Notas para una caracterización de la nueva generación intelectual argentina

Autor(es)

 

Retomamos aquí diversas escrituras. Por un lado, como hicimos en El sueño de una cosa. Introducción al poder popular respecto de la nueva nueva izquierda o una izquierda por venir, en este trabajo proponemos una serie de elementos para caracterización de la nueva generación intelectual, considerando que su nacimiento y desarrollo es paralelo a la primera. Por el otro, también pretendemos seguir por la ancha avenida (decir camino sería inexacto) que propuso Omar Acha en La nueva generación intelectual, Incitaciones y ensayos[1]. Finalmente nos parece necesario dar cuenta de las intervenciones del dossier: “Intelectuales e izquierda en América Latina”, publicado en Nuevo Topo. Revista de Historia y Pensamiento Crítico (Nº 6, Prometeo, Buenos Aires, septiembre/octubre de 2009), en el cual figura el artículo que ha servido de base de este trabajo. Dicho dossier contiene los siguientes artículos: “Intelectuales en el ocaso de la ciudad letrada: Los albores de una generación crítica en América Latina”, de Omar Acha; “Sobre nuestra condición intelectual (y sus anti-condiciones), de Ariel Petruccelli; “Hacia la superación de una generación intelectual domesticada”, de Christian Castillo y Matías Maiello; “La lengua del 2001”, de Eduardo Molinari; y dos entrevistas, una al investigador Elías Palti, realizada por Bruño Fornillo y otra al dirigente del Sindicato del Subte “Beto” Pianelli, realizada por Alejandro Belkin y Rosa Morena.

Lukács y Marx contra el “ecologismo acrítico”: por una ética ambiental materialista

1. Introducción

Es seguro afirmar que la preocupación por la inminente crisis ambiental es hoy generalizada. Además de los desastres ambientales provocados por los seres humanos –como los casos de derramamiento de petróleo del Amoco Cadiz en la costa francesa y del Exxon Valdez en el Golfo de Alaska, la tala de árboles en el Amazonas, el accidente nuclear en Chernobil–, la intensidad y el número de eventos extremos llamados naturales exhiben cada vez más su carácter antropogénico. No sorprende, de esa forma, que la temática ambiental haya provocado reflexiones en diversos sectores de la sociedad.

Aunque restrictas en número y en capacidad de movilización, es posible identificar formulaciones teóricas de los problemas ambientales que se inspiran en análisis radicalmente críticos de la sociedad (i.e., en Marx y en el marxismo). Autores como Foster (2002) y Burkett (1999) ya establecieron, a nuestro juicio con éxito, el vínculo entre la dinámica propia de la formación socio-económica vigente y los innumerables fenómenos de degradación ambiental. Incluso así, continúa prevaleciendo en el debate sobre el tema lo que llamaremos ecologismo acrítico (o presentista): el ecologismo (estudio científico de la relación entre la vida social y el ambiente natural) que se distingue por la pretensión de superar los problemas ambientales en el interior de la formación social en que vivimos, la sociedad regida por el capital. 

Sobre las “Notas de lectura” de Edgardo Logiudice a propósito de Altermarxisme

Autor(es)

He hallado muy esclarecedora, para mí, la aproximación entre la problemática de la metaestructura y la de la “ideología orgánica” de Gramsci. Lo que tienen en común es la consideración del elemento ideológico en positivo[1]. Muy esclarecedora también la noción de “naturalización localizada” en el “constitucionalismo social”, que estableció un régimen de “como si”: como si hubiese un árbitro común.

Los problemas más interesantes y más críticos comienzan en el parágrafo “Propiedad y usos colectivos”. Edgardo pone en cuestión la noción de propiedad como “uso socialmente reconocido sobre las cosas”. Subraya la exigencia de usos que aparecen como ilegítimos: los bienes más importantes son, ahora, el conocimiento, la información, la comunicación. Si entiendo bien, Edgardo propone abolir su apropiación, exigir su uso gratuito.

Se puede pensar que quedaría un problema, porque no todos serían iguales frente a esa gratuidad. No todos tienen la misma posibilidad de usarla (como ya en Francia la escuela gratuita…). Pero ese problema no es sin duda de tal naturaleza que nos haga desviar de la orientación hacia la gratuidad.

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