Herramienta web 5

Mayo de 2010

Crisis de sobreacumulación mundial, crisis de civilización

La crisis económica y financiera que está en curso es parte de tres grandes crisis en las que convergen numerosos procesos.[1] Será larga, porque su sustrato es una sobreacumulación de capacidades de producción. Asume la forma de una importante superproducción localizada en sectores y países determinados, pero su marco es la economía mundializada. La sobreacumulación de las capacidades de producción está acompañada por una inmensa acumulación de capital ficticio, de derechos a percibir parte de valor, plusvalor y de “productos financieros derivados”. La crisis comenzó en la esfera financiera y en este sentido es la crisis del régimen de acumulación de preeminencia financiera o financiarizado montado a fines de la década del 80. Marca también el fin del período de hegemonía mundial no compartida de Estados Unidos iniciado en los años 80 y especialmente desde 1992. Todos los recursos han sido utilizados (y seguirán siendo utilizados) por el gobierno estadounidense tratando de asegurar la perennidad tanto de la hegemonía estadounidense como de la dominación de Wall Street, de los bancos y los fondos de colocación financiera. La recuperación actual [el artículo fue escrito en enero 2010] es sólo un momento, posiblemente breve, de un proceso de crisis económica que se prolongará durante muchos años. 

Crisis y contraofensiva imperialista de Estados Unidos en América Latina

 

“Para controlar a Venezuela es necesario ocupar militarmente a Colombia”
Paul Coverdale,
Senador Republicano de los Estados Unidos,
Primer ponente del Plan Colombia en el Senado de los Estados Unidos, 1998.
 
“Aunque muchos ciudadanos teman otro Vietnam, resulta necesario, porque Venezuela tiene petróleo. Venezuela tiene animadversión por Estados Unidos, éste debe intervenir en Colombia para dominar a Venezuela. Y puesto, que Ecuador también resulta vital, y los indios de allí son peligrosos, los Estados Unidos, también tienen que intervenir ese país. (…) Si mi país está librando una guerra civilizadora en el remoto Irak, seguro estoy que también puede hacerlo en Colombia, y dominarla a ella y a sus vecinos: Venezuela y Ecuador”.
Paul Coverdale, 10 de abril de 2000.

 

Nuevo patrón de legitimidad en América Latina: Aporías y soluciones

 

Introducción
 
Además de constituir una relación de dominio, el Estado también es una organización de la comunidad, en donde juega un papel central el proceso por el cual los que obedecen reconocen el derecho de ordenar a los que mandan.
En las últimas tres décadas del siglo XX, América Latina asistió al agotamiento de una relación mando-obediencia en torno a la protección que el Estado ejercía sobre amplios sectores sociales, vía políticas de empleo, beneficios sociales en materia de salud, educación y vivienda, protección laboral y seguridad social. Este remedo en condiciones de dependencia del Estado benefactor, que alcanza forma en las economías centrales, permitió la conformación de amplias alianzas sociales que –bajo el cuadro de una onda cíclica recesiva a nivel del sistema mundial y de recesión en la región– se hicieron onerosas para el capital.
Con la puesta en marcha de nuevas formas de reproducción, en el contexto de una reorganización de la división internacional del trabajo, los sectores dominantes en la región buscaron restablecer la relación mando-obediencia sobre nuevas bases, haciendo de la ciudadanización, el voto, las elecciones y la transición a la democracia, los ejes de un nuevo patrón de legitimidad. La brutal guerra contrainsurgente llevada a cabo bajo formas militares y civiles desde la década de los años sesenta abría –en los cálculos de los sectores dominantes– un amplio espacio para transiciones sin sobresaltos políticos. 

No habrá revolución sin conciencia de clase

Carlos Lanz Rodríguez entrevistado por Modesto Guerrero.
 
Carlos Lanz Rodríguez es un cuadro marxista venezolano de la generación de los años 60. Fue jefe militar del movimiento guerrillero FALN, dirigido por el legendario Douglas Bravo.[1] Obtuvo reconocimiento nacional a mediados de la década de los 70 por mantener en cautiverio tres años a un alto gerente de una empresa imperialista en Venezuela. Pasó más de una década en la cárcel, encierro que aprovechó para especializarse en El Capital y la obra económica de Marx. Desde entonces, Lanz se caracteriza por una militancia dentro de los movimientos sociales y obreros del país, dentro de los cuales ha elaborado una obra escrita caudalosa de unos 50 libros y folletos sobre temas relacionados con el control y la autogestión obrera, contrainteligencia y medios de información, la transición al socialismo, la agroecología, el sistema educativo integrado a las comunidades, los sistemas organizativos sociales, el carácter de la vanguardia y sobre temas de economía política.
Ha actuado como alto funcionario en el gobierno del presidente Chávez. Un cargo reciente que lo destacó en su condición militante fue el de director de las empresas del aluminio (ALCASA y VENALUM), las dos más grandes del país; allí experimentó con un sistema interno democrático de gestión y control obrero de base mediante asambleas, con nivelación de salarios, elección de directivos y formación marxista de los trabajadores. El resultado, como es natural, fue controvertido, según el punto de vista que se tenga sobre esos métodos de trabajo en el enfrentamiento al capitalismo. Es asesor del Ministro de Educación y responsable de educación marxista del PSUV en la ciudad de Maracay, ciudad donde realizamos esta conversación, el 19 de enero de 2010.
El contexto de la entrevista fue la devaluación monetaria decretada por el gobierno la segunda semana de enero, la nueva presión de la crisis económica internacional sobre el país, la crisis eléctrica provocada por la sequía más larga del país en 118 años y una nueva demanda social de los trabajadores, barrios y movimientos sociales, que han abierto una nueva realidad en el chavismo donde comienza a imperar el malestar, alejamiento y el fraccionamiento.
 
Modesto Emilio Guerrero
Enero de 2010 

Intelectuales públicos y política en Cuba: continuidades y emergencias

La intelectualidad ha sido objeto de estudio permanente en nuestro continente, identificándosele con el segmento profesional que engloba aquellos creadores de sentidos, capaces de reformular y difundir los conocimientos más avanzados del arte y las ciencias sociales. Dentro del gremio, la rama de los llamados “intelectuales públicos” ha sido reconocida por su tendencia a desplegar la crítica social y asumir roles de representación de intereses o identidades colectivos, preservación de la memoria y ejercicio e invocación de la responsabilidad cívica. Vocación que desencadena en sus miembros una pasión vital por las grandes ideas, valores, temas, encarnados en verdadera constelación de símbolos y alegorías que (re)crean y evalúan de forma regular y sistemática ante auditorios más o menos amplios.

Lo que define a los intelectuales públicos es la perenne preocupación por la articulación y circulación de ideas, la vocación para intervenir en la esfera pública acerca de temas considerados relevantes (aunque ellos rebasan, en ocasiones, el área de especialización) y la pretensión de ejercer alguna influencia en ciertos segmentos de las élites y los públicos, en soporte u oposición de agendas políticas o fenómenos sociales específicos. De ahí que la amenaza de convertirse en todólogos esté siempre latente. Por lo cual, la autoridad del intelectual público se sustentará en una mixtura – no siempre proporcional– entre competencia académica, coherencia ética y sensibilidad social, expresada en capacidad de comunicación e incidencia públicas. 

La izquierda por venir y la nueva generación intelectual argentina

Autor(es)

“No vale la idea perfecta, absoluta, abstracta, indiferente a los hechos, a la realidad cambiante y móvil; vale la idea germinal, concreta, dialéctica, operante, rica en potencia y capaz de movimiento”
José Carlos Mariátegui

 
“Yo tengo fe en nuestro propio escepticismo, en nuestra propia desesperación”
Walter Benjamín
 
“Conocer […] no es una mera composición de conceptos: es un acto vital, un desgaste y, en consecuencia, un asunto peligroso, un acto organizativo"
René Zavaleta Mercado
 
 
La nueva nueva izquierda o izquierda por venir
 
En un trabajo publicado en 2007[1], identificamos y ensayamos unos pocos pasos en pos de la caracterización de una nueva izquierda (en sentido estricto una nueva nueva izquierda) o una izquierda por venir. La primera designación, aunque se inspiraba en indicios concretos, sin dudas, puede parecer exagerada. La segunda, por la carga desiderativa que pone en juego, puede resultar más exacta que la primera, aunque indefectiblemente depende de ella. En efecto, sin el desarrollo de un conjunto de experiencias y prácticas significativas de las clases subalternas, que adquirieron visibilidad pública, que se convirtieron en potentes atractores sociales por sus potencialidades contrahegemónicas y que se multiplicaron en los años 2001 y 2002, sería imposible pensar en una izquierda por venir, incluso sería difícil desearla y ver, en términos de Ernst Bloch, las tendencias en las latencias. Cabe aclarar, de todos modos, que antes de la insurgencia hubo un proceso de maduración, una gestación silenciosa que había arrancado unos años atrás. 

No podemos tener una política activa construida sobre una teoría del conocimiento pasiva

Autor(es)

Entrevistado por Sebastjan Leban  - Segunda parte

 
La realidad contemporánea está contaminada con la ideología capitalista neoliberal del valor, que el actual sistema mundial no tiene intenciones de cambiar. ¿Cómo podemos hacer para, por un lado hacer más visible y comprensible este proceso para los demás y por el otro para descontaminarlo?
 
Bueno, antes que nada tenemos que reconocer lo que acabas de señalar: el actual sistema no tiene la menor intención de cambiar. Entonces ¿qué sentido tiene realizar un riguroso y detallado trabajo analítico y una investigación sofisticada y seria sobre el capitalismo neoliberal si no va a hacer mella en el sistema? Necesitamos dejar de ser académicos y comenzar a ser activistas. Hace un año me pusieron a la cabeza de una lista hecha por un grupo de extrema derecha conocida como los “treinta cochinos”, denunciado como el profesor más peligroso de la UCLA (Universidad de California, Los Ángeles); el responsable de esto –un grupo pro-Bush– ofreció 100 dólares a los estudiantes que me grabaran secretamente y 50 dólares para leer los apuntes que tomaban de mis clases (o de las clases de otros profesores de izquierda). La historia trascendió internacionalmente por su similitud con el macartismo, y fue caracterizada como un macartismo renaciente relacionado con el ataque a los derechos civiles por parte de la camarilla de Bush. Esto habría sido mucho menos probable antes del 11 de septiembre de 2001. Creo que esta erosión de los derechos civiles y el desplazamiento hacia el fascismo aquí, en EE.UU., ha puesto realmente al descubierto que tenemos una grave amenaza a la libertad académica. Tenemos que reconocer que las ciencias sociales mismas han contribuido a paralizar a los académicos: no es mucho lo que se puede hacer estando sepultados en un sistema de modernidad liberal, con el individualismo liberal y una doctrina económica neoliberal. Como señala Takis Fotopoulos, la concepción negativa de la libertad inserta en la democracia liberal –es decir, libertad entendida como ausencia de limitaciones– habiendo sido abstraída de su base económica lleva a una erosión de las “libertades formales”. Estas están siendo quitadas ahora en los regímenes semi-totalitarios de Occidente, en tanto la sociedad heterónoma en la que vivimos es usurpada por elites que sirven a la clase capitalista internacional. No nos engañemos, la educación ayuda a las elites a intentar controlar a las mayorías populares; no sólo la educación en las aulas sino la práctica educativa más amplia que tiene lugar en el ámbito de la comunicación. 

¿Qué significa el socialismo hoy?

Autor(es)

Recapitulación crítica

 
“Estamos frente a un proceso social y político diferente, frente al cual no se puede repetir más lo sabido.”
 (“Reformismo social y disputa de hegemonía” de Francisco Hidalgo Flor, Herramienta Nº 41)
 
La cita demarca la frontera teórico-política ante la que nos hallamos. Y aún no podemos desprendernos de los contrapesos del bagaje conceptual anterior que no responde a los desafíos actuales, sea por repetición de libretos ya “vencidos” o por proclamar lo nuevo como si bastara con invocarlo. Desde luego existen aportes de ideas valiosas, pero lo más rico de lo que está naciendo surge de experiencias concretas con diversas características sin que las construcciones teóricas estén a su altura.
No es de extrañar entonces que la situación que se presenta en Argentina y en Latinoamérica dispare fuertes polémicas y divisiones, producto de interpretaciones sostenidas desde discursos parcializados cuando no precarios. Así, quienes apoyan las políticas de los gobiernos “progresistas”, cualquiera sea su grado de adhesión, apuntan a morigerar los efectos depredadores del orden capitalista pero sin cuestionar la naturaleza del sistema que origina dichos efectos. En cuanto a los que sí cuestionamos al capitalismo, ubicados al margen de los cánones clásicos y de la reproducción de cursos agotados, constituimos una franja donde el momento que vivimos también provoca valoraciones disímiles y no pocas fricciones. Este entramado de divergencias muestra lo difícil que supone el reto: “no se puede repetir más lo sabido” y mayor aún, el de lograr bases comunes para que vaya surgiendo una inteligencia colectiva capaz de inducir cambios sustanciales, comenzando por los propios. 
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