Revista Herramienta N° 54

Otoño de 2014

Revista Herramienta N° 54. Indice

Revista Herramienta N°54
 
Otoño de 2014, año XVII
ISSN 1852-4710
 
 
 
Dossier: Venezuela urgente
 
Roland Denis
 
Modesto Emilio Guerrero
 
Guillermo Sierra
 
 
Dossier Argentina 2003-2015. Estado de situación, balance y perspectivas
 
Aldo Casas
 
Verónica Gago y Diego Sztulwark
 
Juana Del Pozo
 
Alberto Bonnet
 
Gobernando para el mercado y en contra del mercado: La gubernamentalización del Estado, en la Argentina actual (2003-2012)
Cora Paulizzi
 
El bloque de poder en la Argentina y el proceso inflacionario
Alberto Wiñazky
 
Economía política para la transición. Más allá del neodesarrollismo
Mariano Féliz
 
El litio en Argentina. De insumo estratégico a commodity
Federico Nacif
 
La universidad en la Argentina de hoy: una deuda social
Eduardo Díaz de Guijarro
 
Situación mundial
 
Annus horribilis (mirabilis). 2013: punto de inflexión en la larga decadencia occidental
Jorge Beinstein
 
Nuestra América
 
Cuando los extractivismos reconfiguran democracias y derechos
Tensiones y contradicciones bajo el progresismo realmente gobernante
Eduardo Gudynas
 
Negociaciones de paz en Colombia: límites y posibilidades
Cesar Osorio Sánchez y Renán Vega Cantor
 
Teoría
 
La crítica materialista de Sohn-Rethel, o “No lo saben, pero lo hacen”
Facundo Nahuel Martín y Mariano Campos
 
Género
 
Victoria Freire
 
Reseñas
 
Noelia Figueroa
 
Diego Pérez Roig
 

El fascismo en Venezuela

I. Desactivar el fascismo

Si cabe una síntesis, el fascismo como movimiento reaccionario y contrarrevolucionario extremo, en el caso de Venezuela, no es, en esencia, más que una burbuja social que se expande, desinfla y vuelve a renacer, de acuerdo a la misma desesperación de los sectores tradicionales dominantes nacionales y transnacionales por controlar la totalidad de la renta energética y garantizar el ordenamiento tremendamente desigual de la sociedad que pueden sentir en peligro. Hoy se vuelve a activar, aprovechando el deterioro profundo que sufre este lento proceso revolucionario, tanto a nivel de gobierno como en sus bases populares. Su reaparición y entrelazamiento con la “sociedad civil democrática” es una advertencia clarísima al movimiento popular de que o convertimos este momento en una crisis creadora y reactivadora de la voluntad revolucionaria colectiva, o mejor empecemos a despedirnos de esta linda y traumática historia que hemos construido en los últimos 25 años.
Antes de abordar la situación veamos algunos elementos para entender el sujeto social proclive al violentismo-fascismo en la actualidad.

La crítica materialista de Sohn-Rethel o “No lo saben, pero lo hacen”

 
I. Introducción
 
Escribimos este trabajo como una breve presentación de algunos aspectos del pensamiento de Alfred Sohn-Rethel (1899-1990) que, aunque representa una de las apropiaciones más originales de Marx, es escasamente conocido en Latinoamérica. Aunque sus ideas fueron muy cercanas a las de los pensadores teóricos de la llamada Escuela de Frankfurt –en especial, Theodor Adorno y, en menor medida, Walter Benjamin–, nunca se insertó formalmente en el Instituto de Investigación Social. Igualmente, pudo alcanzar, por sus reconocidos aportes, un cargo universitario en Bremen, pero recién en su vejez.

Annus horribilis (mirabilis). 2013: punto de inflexión en la larga decadencia occidental

 
La “crisis global” (todavía se la sigue llamando así) sigue su curso, se va profundizando con el correr de los años, deteriora las instituciones de las potencias centrales, quiebra las tramas económicas y culturales que cohesionan a esas sociedades; queda al descubierto como decadencia, es decir, como proceso de deterioro general irreversible. También, va llegando a los denominados “países emergentes”, derrumbando el mito del rejuvenecimiento capitalista desde la periferia, de la superación burguesa del neoliberalismo occidental gracias a la intervención del Estado.
Los años 2008 y 2013 constituyeron períodos donde se aceleró la declinación del capitalismo. En ambos casos, el desastre tuvo como origen al centro imperial para luego propagarse hacia el conjunto del sistema global. Podríamos establecer un corte aún más preciso y fijar los meses de septiembre de 2008 y septiembre/octubre de 2013 como los “momentos” en los que la historia universal incrementó bruscamente su velocidad, cuando la acumulación de degradaciones produjo un gran salto de cantidad en calidad. Desde el punto de vista de los amos del sistema, es posible hablar de annus horribilis, es decir, años de grandes desgracias, aunque desde el lado de las víctimas, de los miles de millones de seres humanos que habitan en el subsuelo del planeta burgués podemos afirmar que se trata de un annus mirabilis, de períodos donde el sistema avanza claramente hacia su ruina, en otras palabras, de acontecimientos “maravillosos” que alientan la esperanza en la posible conquista de un mundo mejor.

La universidad en la Argentina de hoy: una deuda social

 
La universidad es una institución muy compleja. Su existencia depende tanto del ansia humana por el conocimiento como de la necesidad de sistematizar las aplicaciones prácticas de ese conocimiento. La investigación requiere libertad; las aplicaciones, planificación. El equilibrio entre ambas y la interrelación entre las disciplinas, las profesiones, la cultura y la economía, implican decisiones políticas y ponen a prueba, enfrentándolos, los intereses de los diferentes sectores sociales.

La “revolución bolivariana” en peligro

 
El proceso político radical que vive la sociedad venezolana desde hace dos décadas y media, ha ingresado a una de esas fases donde las medias tintas no resuelven nada. Al contrario, las derrotas de la historia contemporánea muestran que en situaciones como la actual, vacilar, equivocarse o confundir al enemigo real, suele facilitar la tarea contrarrevolucionaria en marcha.
Los resultados de la asonada violenta de febrero arrojan demasiadas señales de advertencia, en varias direcciones, como para suponer que se trató de un acto más de una oposición derechista que no se resigna a sus continuas derrotas.

Argentina: Claves para interpretar un momento de cambios

 
Aquel interminable “año electoral” que fuera 2013 quedó ya muy atrás. La derrota del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner reveló, reconfiguró y agudizó viejos problemas,[1] de modo tal que el país ingresó en una vorágine de incertidumbres y tensiones que anticipa y condiciona el recambio presidencial previsto para 2015. El gobierno imaginaba un diciembre de festiva conmemoración por los “30 años de democracia”, pero resultó ser un mes de crispación y angustias: motines policiales que arrancaron fuertes aumentos salariales, ciudades con “saqueos” primero instigados y luego reprimidos por las “fuerzas de seguridad”  que dejaron un saldo de 13 muertos, millones de habitantes sin luz y sin agua durante semanas…

Después del fuego

Cuando se empieza a apagar el último fuego del intento de golpe de Estado de febrero de 2014 y sectores de la derecha pretenden deslindarse de los violentos, me parece necesario hacer algunas reflexiones.

Del 2001 al nuevo conflicto social: una genealogía de la gubernamentalidad actual

 
La crisis de 2001 en Argentina es una fecha actual. Vuelve una y otra vez cada diciembre desde hace más de una década. Como una imagen que evoca algo muy sencillo y muy poderoso a la vez: la crisis como momento constitutivo y locus privilegiado de nuestra actualidad.
Neoliberalismo y crisis siguen siendo, a pesar de todo –es decir, a pesar de la destitución de la legitimidad de las políticas neoliberales después de la reacción popular del 2001 y de la tentativa de un reformismo estatal simultáneo en buena parte de la región– las variables que mejor iluminan no sólo nuestra actualidad, sino también el recorrido a contrapelo de la década larga que nos separa de y nos con aquella fecha. En este sentido, se puede decir al mismo tiempo: transcurrieron doce años de 2001 y del 2001. El 2001 es, en este sentido, no sólo una fecha marcada sino la marca de la inminencia de la crisis, la crisis como virtualidad a la mano.
Nuestra hipótesis es que 2001 no fue, como suele decirse, el fin de una etapa signada por las resistencias contra el neoliberalismo, sino el inicio de otra en la cual el juego político (y, por supuesto, el de las instituciones políticas) tomó como dinámica central la producción de gubernamentalidad. Esa inflexión se debió al modo en que los movimientos sociales y la ocupación de la calle en general se apoderaron de la escena pública.  

Sobre la década kirchnerista

 
1. Frente a la crisis de dominación del capitalismo en la Argentina de principios de siglo –cuyos momentos más destacados se ubican en los años de la insumisión social de 2001 y 2002–, el kirchnerismo fue, en primer lugar y esencialmente, la respuesta estatal-capitalista más eficaz y exitosa para el retorno al encauzamiento institucional y para la neutralización de la rebeldía y los espacios de autodeterminación social que se expresaban multitudinariamente en el grito ¡Que se vayan todos!
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