Revista Herramienta N° 52

Marzo de 2013

Revista Herramienta N° 52. Indice

Herramienta N° 52
 
Marzo de 2013
ISSN 1852-4710
 
 
En memoria de Hugo Chávez
 
Peter McLaren
 
Dossier: Capitalismo, militarismo, guerras y violencia
 
Jorge Beinstein
 
David Barsamian / Noam Chomsky / Tom Dispatch
 
Renán Vega Cantor
 
Claudio Katz
 
José Luis Solís González
 
Purnima Bose
 
Dossier: Pierre Bourdieu
 
Loïc Wacquant
 
Pierre Bourdieu
 
Argentina
 
Edgardo Logiudice
 
Nuestra América
 
Francisco Hidalgo Flor
 
Homenaje
 
José Antonio Castorina
 
Política y género
 
Sobre el libro de próxima aparición de Ediciones Herramienta
 
Reseñas
 
Antonino Infranca
 
Guadalupe Marando
 
Julián Fava
 

El hombre de la boina roja

Autor(es)

Los debates históricos acerca del legado de Hugo Chávez han comenzado. Tal vez algún día me sume a esos debates. Pero no ahora. Los ataques a Chávez “el dictador” o Chávez el carismático “oponente” de los Estados Unidos exigirán una fogosa defensa de la izquierda. Quizás me una a tales esfuerzos en los meses y años por venir. Pero no ahora. En este breve espacio, quiero hablar de Hugo Chávez como el líder que inspiró a una generación a creer en que una alternativa al capitalismo puede ser modelada desde la reinvención del Estado por las mayorías populares.

La paranoia de los riquísimos y poderosísimos. El dilema de Washington ante la “pérdida” del planeta

David Barsamian/Noam Chomsky
Tom Dispatch
 
 
¿Tiene actualmente Estados Unidos el mismo control que tenía en otras épocas sobre los recursos energéticos del Oriente Medio?
 
Los países productores de energía más importantes del mundo siguen estando aún bajo el control de las dictaduras que Occidente apoya. Eso hace que los progresos conseguidos por la Primavera Árabe sean en realidad limitados, aunque no insignificantes. El sistema dictatorial controlado por Occidente está erosionándose. De hecho, lleva tiempo ya debilitándose. Por eso, por ejemplo, si retrocedemos 50 años, vemos que los recursos energéticos –la principal preocupación de los estrategas estadounidenses- han sido en su mayoría nacionalizados. Hay constantes intentos para revertir ese hecho pero no han tenido éxito.
Tomemos, por ejemplo, la invasión de Iraq. Para todo el mundo, excepto para algún entregado ideólogo, era totalmente obvio que invadíamos Iraq no por nuestro amor a la democracia sino porque es tal vez el segundo o tercer país más rico en petróleo del mundo y porque se halla justo en medio de la región productora más importante. Se supone que no puedes decir esto porque se considera una teoría de la conspiración.
EEUU fue seriamente derrotado en Iraq por el nacionalismo iraquí, sobre todo por la resistencia no violenta. EEUU podía matar insurgentes pero no podía enfrentarse a medio millón de personas que se manifestaban por las calles. Paso a paso, Iraq fue capaz de ir desmantelando los controles establecidos por las fuerzas ocupantes. En noviembre de 2007 estaba ya muy claro que iba a ser muy difícil conseguir los objetivos estadounidenses. Y fue precisamente en ese momento cuando se formularon explícitamente esos objetivos. Por tanto, en noviembre de 2007, la administración Bush II apareció con una declaración oficial acerca de cómo debería ser cualquier acuerdo a que se llegase con Iraq. Debería cumplir dos requerimientos importantes: uno, que EEUU debía ser libre para llevar a cabo operaciones de combate desde sus bases militares, que conservaría; y dos, “promover el flujo de inversiones extranjeras hacia Iraq, especialmente de las inversiones estadounidenses”. En enero de 2008, Bush dejó todo esto claro en una de las declaraciones con firma. Un par de meses después, en vista de la resistencia iraquí, EEUU tuvo que olvidarse de ello. El control de Iraq se le está escapando ya de las manos.
Iraq fue un intento de restituir por la fuerza algo parecido al viejo sistema de control pero ese intento fue repelido. Pienso que, por lo general, las políticas de EEUU se han mantenido constantes y se remontan a la II Guerra Mundial. Pero su capacidad para llevarlas a la práctica está reduciéndose.

Las bases militares en América Latina. Colombia en la geopolítica imperialista

Las siete bases militares adicionales de Estados Unidos en
Colombia elevarán su total planetario a 872, lo cual no tiene
equivalente con ninguna potencia pasada o presente: ¡Estados
Unidos invadió literalmente al Mundo!
 Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, 10/8/2009
 
 
En este ensayo se esbozan los aspectos centrales que pueden ayudar a comprender la importancia geopolítica del territorio colombiano en la guerra mundial por los recursos, el punto de partida indispensable para entender las guerras de agresión contra los pueblos que hoy adelantan las potencias imperialistas, encabezadas por los Estados Unidos. En este texto se consideran cuatro cuestiones: en primer lugar, se indica cuales son las características de la guerra mundial por los recursos y su influencia directa en América Latina; en segundo lugar, se subrayan los aspectos medulares de la estrategia contrainsurgente de los Estados Unidos en el continente latinoamericano; en tercer lugar, se considera la importancia geoestratégica de las bases militares de Estados Unidos en el mundo y particularmente en nuestros territorios; y en cuarto lugar, se señalan en forma breve los objetivos de Estados Unidos al convertir al territorio colombiano en uno de sus principales centros de operaciones militares.

Clases, Estados e ideologías imperiales

Autor(es)

El imperialismo contemporáneo difiere significativamente de su antecedente clásico en el terreno bélico, económico y político. La ausencia de guerras imperialistas, la creciente mundialización y la gestión geopolítica conjunta transforman por completo las características de la dominación capitalista global.
Nuestra caracterización resalta estos cambios, destacando la singularidad y las contradicciones que presenta la opresión imperial en el inicio del siglo XXI. Expusimos esta interpretación en debate con las teorías que postulan la continuidad del esquema leninista y en polémica con las visiones que consideran obsoleto cualquier análisis del imperialismo.
Las miradas ortodoxas y globalistas reflejan los errores de ambos enfoques. No registran en el primer caso y exageran en el segundo, las mutaciones cualitativas del período en curso. Estos desaciertos impiden percibir las peculiaridades del imperialismo actual en tres campos de novedosa reflexión teórica: el perfil de las clases dominantes, el funcionamiento del estado y las características de la ideología.

El Estado Narco: neoliberalismo y crimen organizado en México

Introducción
 
Desde hace algunas décadas, en América Latina y en México en particular, el crimen organizado alrededor de las actividades del narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de armas, el secuestro y la extorsión han experimentado un crecimiento exponencial que lo ha llevado a tener una presencia muy significativa en la vida económica, política, social y hasta cultural en la región (Astorga, 2003). Este fenómeno, lejos de ser un hecho aislado, obedece a una serie de factores tanto internos como externos. A los factores endógenos de crisis del anterior modelo de acumulación basado en la sustitución de importaciones, se han sumado los factores derivados de la crisis del capitalismo global y de la aplicación de las políticas neoliberales que las han acompañado. Esto ha conducido a México hacia una profunda crisis orgánica, constituida por un déficit de racionalidad en la intervención económica del Estado (más de tres décadas sin crecimiento económico, con aumento rampante de la pobreza y las desigualdades sociales) y un déficit de legitimidad del Estado y sus instituciones.

El desastre de las intervenciones militares. El fetichismo geopolítico y el caso de Afganistán

Mientras la intervención militar de los EE.UU. ingresa en su onceavo año, la percepción pública de este conflicto se caracteriza por una profunda desconexión con las realidades de la guerra.
De acuerdo con las Naciones Unidas, el cálculo de víctimas entre los civiles afganos de 2007 a 2012 llega a 12.783, y la cantidad de muertos desde 2001 hasta el presente para las Fuerzas Armadas de los EE.UU. llega a un total de 1.895.[1] Sin embargo, la guerra en Afganistán raramente figura en forma prominente en la primera página de los periódicos nacionales, si exceptuamos los ejemplos más excesivos de atrocidades militares, como la reciente matanza de 16 civiles afganos, llevada a cabo por el Sargento Primero Robert Bales.

Poder simbólico y fabricación de grupos: cómo reformula Bourdieu la cuestión de las clases

 
 
La reformulación en Pierre Bourdieu de la cuestión de las clases ejemplifica las características más sobresalientes de su teoría sociológica en conjunto, de manera que una lectura detallada de sus principales escritos sobre el tema es un camino directo para que el lector se adentre en el núcleo de su proyecto científico.[1] Esta reelaboración destaca los desplazamientos conceptuales claves efectuados por el sociólogo francés en un esfuerzo por reformular y resolver una de las cuestiones más desconcertantes de la historia y la teoría social, y al hacerlo, por forjar herramientas para dilucidar las políticas más generales de la creación de grupos: la alquimia sociosimbólica mediante la cual un constructo mental, que existe en abstracto en la mente de personas individuales, se convierte en una realidad social que adquiere veracidad existencial y potencia histórica fuera y más allá de ellas. Aquí destaco seis características interrelacionadas de la reelaboración bourdiana del concepto de clase que amplían, fusionan y corrigen enfoques clásicos para conformar un marco distintivo.

Capital simbólico y clases sociales

 
Introducción
 
En esta breve pero densa pieza, escrita para un número especial del journal L’Arc dedicado al historiador medieval Georges Duby (cuya gigantesca obra Bourdieu admiraba y se basaba por su escrupulosa genealogía de la estructura mental y social de la tríada feudal de caballero, cura y campesino[1]), Bourdieu resume y clarifica la tesis central de La distinción en el momento en que estaba completando su libro. Este artículo es valorable por (1) exponer directamente la concepción de Bourdieu de la “doble objetividad” del mundo social y resaltar la constitución recursiva de estructuras sociales y mentales; (2) acentuar la capacidad performativa de las formas simbólicas y sus múltiples niveles de implicación en luchas sociales sobre y a través de las divisiones sociales; (3) sugerir paralelismos seductores y diferencias obstinadas entre el “estructuralismo genético” de Bourdieu y tanto la visión literaria de Marcel Proust como la microsociología marginalista de Erving Goffman –dos de sus favoritos “pares antagonistas”. En resumen,  este artículo ilumina cómo Bourdieu mezcló el materialismo sensual de Marx, las enseñanzas sobre clasificación de Durkheim (extendidas por Cassirer), y las ideas de Weber sobre jerarquías de honor en un modelo sociológico de clase totalmente propio.
 
Loïc Wacquant
Noviembre de 2012
 
Ser noble es desaprovechar; es una obligación de aparecer; es estar sentenciado, bajo pena de degradación, al lujo y al gasto. Incluso hasta diría que esta tendencia a la prodigalidad se afirmó a sí misma a comienzos del siglo XIII como una reacción al ascenso social de los nuevos ricos. Para distinguirte de los canallas, debes desclasarlos mostrando que eres más generoso que ellos. El testimonio de la literatura es conclusivo en este punto: ¿qué opone al caballero del advenedizo? El último es tacaño, mientras que el primero es noble porque gasta todo lo que tiene, alegremente, y porque se está ahogando en deuda.
Georges Duby, Hommes et structures du Moyen Âge, 1973.
 
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