Revista Herramienta N° 50

Julio de 2012

Revista Herramienta N° 50. Indice

Herramienta N° 50 

Julio de 2012 - Año XVI
ISSN 1852-4710
 
 
50 números con nuestros lectores
 
Dossier: El capitalismo y la lucha ambiental en Latinoamérica
 
José Seoane y Clara Algranati
 
Emiliano López y Francisco Vértiz
 
Alberto J. Lapolla
 
Marcela Zangaro
 
Espacio Chico Mendes
 
Hugo Blanco
 
Argentina
 
Joaquín S. Gómez
 
La crisis en Europa
 
Alain Bihr
 
Charles-André Udry
 
Pensamiento crítico
 
Renán Vega Cantor
 
Sergio Tischler Visquerra
 
Pablo Míguez
 
Política y géneros
 
Mabel Bellucci
 
Reseñas
 
Laura Blanco
 
Pablo Pryluka
 
Ramón Raggio 

 

Presentacion. La alegría de llegar a los cincuenta números

Para nosotros es un orgullo y una satisfacción que ustedes tengan en sus manos el número 50 de la revista Herramienta. Un orgullo porque pocas veces una revista de crítica marxista ha logrado alcanzar una vida tan prolongada. Durante dieciséis años hemos salido regularmente, tratando de ayudar al desarrollo del pensamiento crítico, que busca los diferentes caminos de la revolución eludiendo un pensamiento único, salvo el de que el capitalismo está llevando a la humanidad a su autodestrucción y a la destrucción del planeta, y de que sólo la lucha insumisa de todos los oprimidos podrá detener el tren de un “progreso” que nos lleva al precipicio.
Nuestra persistencia acrecentada con cincuenta y cinco libros editados, con la página web y la revista electrónica, además de los debates, coloquios, seminarios que hemos organizado, nos llena de optimismo. Un optimismo que no se basa en una ilusión, ya que nuestro esfuerzo ha contado con el apoyo y el compromiso de nuestros lectores, de nuestros amigos que brindan generosos su hacer como autores, traductores, correctores, diagramadores, impresores o vendedores de mano en mano, o brindándonos una ayuda económica.
La persistencia de la revista Herramienta, de las ediciones y de la página web se debe a este cúmulo de amigos, algunos desconocidos, unos cuantos viejos y otros jóvenes, que hoy nos siguen acompañando.
El núcleo fundacional ofrece su secreto más evidente: desde el primer número hemos adoptado la diversidad de enfoques como un valor a defender; nuestra consciente heterogeneidad, que recibió críticas de eclecticismo, resultó ser un valor que abrió las puertas a la horizontalidad, a la tolerancia y a la felicidad que produce hacer lo que realmente creemos que hay que hacer: la critica ad hominem, que nos orienta en la lucha contra el capital. A todos ustedes, muchas gracias.

Capitalismo y conocimiento: “Existe una contradicción sustancial entre la lógica del capitalismo cognitivo y las condiciones para una economía basada en el conocimiento”. Entrevista a Carlo Vercellone

 Entrevista realizada por Pablo Miguez

Carlo Vercellone es uno de los principales referentes teóricos del capitalismo cognitivo y desarrolla sus actividades como economista en el laboratorio CNRS del Centro de Economía de la Sorbona (CES), Eje Instituciones. Capitalismo cognitivo, además de referir a un programa de investigación, es una categoría teórica y política que busca dar cuenta de las transformaciones recientes del capitalismo a la luz de los cambios sociales y tecnológicos que, desde los años setenta, han reconfigurado el funcionamiento del capitalismo industrial y que se encuentran en la base de la presente crisis del capital global.
En esta charla procuramos acercarnos en términos históricos y teóricos a las tesis del capitalismo cognitivo, las cuales tienen una genealogía que se remonta al marxismo autonomista italiano u operaísmo de los setenta, y que dialogan  tanto con la teoría francesa de la regulación, desde los ochenta, como con el postobrerismo de los noventa. Estos autores trabajan sobre una etapa nueva del capitalismo que ha sido teorizada por numerosas corrientes y enfoques mas o menos críticos, desde el marxismo hasta la economía del conocimiento, la economía de la innovación, la teoría del crecimiento económico y las teorías de la sociedad postindustrial, cada una de ellas caracterizada por cierto énfasis en diferentes ejes y con derivaciones a veces contradictorias. 

La forma mercancía y el olvido. O la importancia de la memoria en la lucha anticapitalista

 

 
I
 
Unos meses después de que el movimiento de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) fue duramente reprimido y muchos dirigentes e integrantes de las organizaciones que conformaron el movimiento fueron detenidos o se vieron en la necesidad de huir para proteger sus vidas, un grupo de jóvenes me invitó a dar una plática en esa ciudad. El tema de la charla fue el de la autonomía y los movimientos sociales. En esa ocasión (creo que era un día sábado por la tarde) nos tocó exponer a Gilberto López y Rivas y a mí.

Perú: Volvamos a nuestra economía agrícola. No a la minería colonial depredadora

Autor(es)

El presente texto fue publicado por el autor como un folleto de difusión bajo el título ¡Agua sí! ¡Mina no! (Ediciones Lucha Indígena, 2012). Hugo Blanco, referente histórico de la lucha campesina e indígena del Perú desde fines de los años cincuenta, continúa participando en las movilizaciones populares que enfrentan al proyecto Conga en la región de Cajamarca –ver Herramienta 49 (marzo de 2012), pág. 71–. Su punto de vista refuta la idea de que el Perú es un “país minero”, y defiende la tradición ancestral de la economía agrícola.

La Masacre de Avellaneda en la historia reciente. A diez años

 

El día en que un calendario comienza oficia como acelerador histórico. Y es en el fondo el mismo día el que vuelve siempre bajo la forma de días festivos, que son los días del recuerdo. Los calendarios no miden el tiempo como relojes. Son monumentos de una conciencia histórica.
Walter Benjamin
 
 
Introducción
 
El miércoles 26 de junio de 2002 más de cinco mil personas pertenecientes a organizaciones piqueteras de la zona sur del Gran Buenos Aires se dirigían a cortar el Puente Pueyrredón, principal acceso entre las ciudades de Avellaneda y Buenos Aires, cuando fueron cruelmente reprimidas por un operativo combinado de cuatro fuerzas de seguridad. Dos muertos, más de treinta heridos de bala, cerca de doscientos detenidos y miles de personas huyendo atemorizadas ante el despliegue de una violencia arbitraria y desproporcionada dieron lugar a lo que en muy poco tiempo se recordará como la masacre de Avellaneda: el asesinato a sangre fría de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.
Mucho se ha dicho, desde entonces, sobre la planificación y la ejecución de esta represión policial criminal. Su consecuencia más directa fue ampliamente reconocida: el adelanto del llamado a elecciones y del traspaso de mando, así como la renuncia a participar de las mismas por parte de Eduardo Duhalde, señalado por los piqueteros como el “cerebro” de la represión. Pocas veces, en cambio, se ha atendido al entramado histórico, las formas de gobierno y las relaciones entre las clases anudadas en esta encrucijada política.
A diez años de la masacre de Avellaneda, aunque la lucha por justicia contra los responsables políticos deba continuar enfrentando la impunidad y aunque la memoria nos obligue a hacer de este pasado una parte fundamental de nuestro presente de lucha, hay mejores condiciones para un aporte que resalte algunos de estos elementos que la cercanía histórica y la vorágine de la acción política hicieron descansar en un segundo plano.

 

Movimientos asamblearios y empresas mineras: la lucha en torno a la megaminería. Entrevista a Sergio Onofrio

 

Mendoza, provincia argentina de la región cuyana, es un territorio mayoritariamente conformado por zonas montañosas y áreas de planicie. Sus características secas y áridas son producto de la escasa cantidad de lluvias, que ronda los doscientos milímetros anuales, son estacionales y se producen predominantemente en el verano. La porción del territorio en la que se realiza la mayoría de las actividades se limita a un 3% del total, y allí se concentra al 90% de la población. Este espacio se abastece del agua que proporcionan tres oasis: la cuenca Norte, conformada por los ríos Mendoza y Tunuyán inferior; la cuenca Centro, alimentada por el Río Tunuyán superior y la cuenca Sur, que es abastecida por los ríos Diamante y Atuel. Estos oasis recorren la provincia de oeste a este y resultan del deshielo de las nieves acumuladas en la cordillera y del aporte de los glaciares. De ahí la importancia del agua en Mendoza: el agua es vida, la historia de Mendoza que va desde las comunidades originarias Huarpes hasta nuestros tiempos se encuentra íntimamente relacionada con este bien natural. Quien lo ponga en riesgo va a encontrar la resistencia de los pueblos porque en Mendoza “el agua vale más que el oro”.[1]
Allí nos encontramos con Sergio Onofrio, sociólogo nacido en Buenos Aires y que hace veintiséis años decidió radicarse en Mendoza. Militante comprometido y activo participante de la Asamblea Popular del Agua que a su vez integra la Unión de Asambleas Ciudadanas[2], nos concedió una extensa entrevista en la que hablamos de la preocupación que tienen los habitantes de la provincia por las consecuencias nocivas derivadas tanto de los proyectos megamineros que se están llevando a cabo desde hace unos años como de otros, que están tratando de implementarse en la actualidad. Conversamos también acerca de las formas de organización que, fuera de los cánones partidarios habituales y recuperando las prácticas asamblearias surgidas en el país en el 2001, generaron los vecinos para decidir y llevar adelante la lucha por el futuro que quieren. Acompañamos la información obtenida en la entrevista con numerosos links en los que se puede ver de qué estuvimos hablando. Y es suficiente ingresar en Google o Youtube los términos que a modo de palabras clave se repiten insistentemente durante la charla: megaminería, San Jorge, potasio, agua pura, etcétera, para ampliar la percepción de estas experiencias.
El texto que presentamos en este número de Herramienta y que da cuenta sólo de una parte de la conversación mantenida en ese encuentro resultó del trabajo conjunto con Sergio y contó con la colaboración de Laura Álvarez, especialista en el tema de la megaminería. El 12 de mayo próximo pasado mientras le estábamos dando los últimos retoques, se produjo en el acceso a Tinogasta, exactamente en la ruta nacional 60, una nueva represión a militantes[3] de los movimientos que se oponen a los emprendimientos extractivistas.

 

Reflexiones en torno a la lucha socioambiental en Argentina

 

El Espacio Chico Mendes se va conformando –no casualmente– desde fines del año 2007 y adquiere constitución formal, adoptando el nombre que lleva hasta hoy, durante el 2008.
Este período resulta clave en la lucha socioambiental en la Argentina, más aún si analizamos hoy las circunstancias que nos interpelaron y dieron origen a este intento particular de intervención en la problemática. Creemos que en un primer momento la respuesta es visceral, producto de las injusticias manifiestas que significa el daño infligido a un hermano, así se encuentre a cientos de kilómetros de distancia. Pasado ese momento primigenio, vale la pena echar una mirada sobre él para extraer conclusiones, valorar debilidades y fortalezas de las respuestas ensayadas, poner en cuestión la idea de ambientalista que surge del sentido común de la sociedad y que se pone en juego en esta lucha. El desafío apremia, teniendo en cuenta que desde los sectores de poder existe un consenso explícito en torno al discurso que reduce lo ambiental a una defensa de lo natural en tanto un complemento externo y exótico, que poco tendría que ver con la vida de los pueblos. Un imaginario que concluye en que el precio a pagar, el llamado costo ambiental, es menor frente al progreso y al desarrollo que redundarían automáticamente en beneficio del conjunto. Hace no mucho tiempo, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, comenzó a apelar a este sentido común contra las diferentes manifestaciones de los vecinos de Famatina, Tinogasta, Andalgalá, Santa María y Belén, en el norte del país. En el mismo sentido, el gobernador de La Rioja Beder Herrera (que accedió a su cargo haciéndose eco de los reclamos de las asambleas antimineras, para luego traicionarlas), fue aun más específico en su caracterización, al acusar a los asambleístas que mantienen el corte en Famatina como “violentos hippies” que “viven gratis y tienen actividades non sanctas”.[1]  

 

Crisis en Europa. ¿Sin novedad en el frente?

Autor(es)

Hace ya tres años que venimos explicando por qué se tendió la trampa de la austeridad neoliberal y cómo esta estaba estrangulando progresivamente, aunque de modo desigual, a todas las naciones europeas, sobre todo a las clases populares. Aplicadas obstinadamente desde hace más de tres décadas por los gobiernos de cualquier color político, las políticas neoliberales combinaban un alto nivel de desempleo crónico con el desarrollo de puestos de trabajo precarios, la austeridad salarial (aumentos de salarios nominales inferiores a las mejoras de la productividad) y el desmantelamiento progresivo de los mecanismos de protección social, con la consiguiente agravación generalizada de las desigualdades sociales de todo tipo, el alza vertiginosa de las rentas altas y la ampliación de las grandes fortunas. Paralelamente, se produjo una extensión de la pobreza y la miseria al amparo de una internacionalización cada vez mayor de la circulación de capitales en todas sus formas (la llamada “globalización”), que se ha traducido sobre todo en una agudización de la competencia entre los trabajadores de todo el mundo.

Revolución social y revolución sexual

Autor(es)

En mayo de 1973, para las elecciones nacionales, se presentó la fórmula presidencial Juan Carlos Coral-Nora Ciapponi por el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), resultado de una fusión entre el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), fracción La Verdad (por el nombre de su periódico) y el Partido Socialista Argentino (PSA), Secretaría Coral.
En esos años, el PST tomó relevancia por ser el único partido local empeñado en proponer un programa específico en diversos planos sobre la égida femenina, tanto por los contenidos de sus reivindicaciones como por las formas de lucha contra la opresión de las mujeres. De alguna manera, logró apartarse de la mirada economicista propia del marxismo clásico. Si bien en ciertos enclaves partidarios de la época también hubo intentos de reconocer tanto la subordinación femenina como la trascendencia de las mujeres en el proceso revolucionario, no pudieron dar respuestas a dicha opresión por entenderla únicamente como una consecuencia de la condición de clase más que de la de género. En efecto, los reclamos feministas eran desechados y/o minimizados en el mejor de los casos, por considerarlos fuera del campo estratégico para la toma

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