Revista Herramienta Nº 49

Marzo de 2012

Revista Herramienta N° 49. Indice

Herramienta Nº 49

Marzo de 2012 - Año XVI
ISSN 1852-4710
 

 Índice
 
 La crisis capitalista revisitada
 
François Chesnais
 
Michael Hardt / John Holloway
 
Loïc Wacquant
 

 
Nuestra América
 
Manuel Martínez
 
Rodolfo Gómez
 
Jaime Sebastián Osorio Urbina
 

 
Teorías políticas y politización de la teoría
 
Henrique Amorim
 
Miguel Mazzeo
 
Edgardo Logiudice
 


Política y géneros
 
Rita Laura Segato
 
Mabel Bellucci
 

 
Opinión
 
Charles-André Udry
 

 
Reseñas
 
Guadalupe Marando
 
Fernando Matamoros Ponce
 
Marcela Zangaro
 
Rodrigo Pascual
 
Ana María Bach
 
 

La lucha de clases en Europa y las raíces de la crisis económica mundial

               (version française)

Después de haber sido presentada durante mucho tiempo como “deuda de los Estados”, la crisis de los bancos europeos y del euro se desarrolló con rapidez creciente a partir de octubre (2011). Su marco es la crisis económica y financiera mundial en curso desde hace más de cuatro años y constituye un momento de la misma en el terreno específicamente financiero. En las primeras fases de la crisis, el epicentro de la misma estuvo en Wall Street y la City. La dimensión y alcance del shadow banking system y la debilidad de las medidas de seguridad introducidas después de las declaraciones del G20 de Londres en mayo 2009 hacen que estos dos centros neurálgicos de las finanzas, tarde o temprano, marcharán hacia nuevas convulsiones financieras. Por el momento, el escenario está en Europa y la zona del euro. Desde mediados de octubre, para seguir la crisis harían falta un artículo o más por semana. Lo impiden tanto la periodicidad de Carré rouge como los objetivos del colectivo que la edita. Este artículo toma distancia de la situación inmediata. 

Aux racines de la crise économique mondiale

                (versión en español)
 
Après avoir été longtemps maquillée comme dette des Etats, la crise des banques européennes et de l’euro s’est développée depuis octobre à une allure toujours plus rapide. Elle a pour cadre la crise économique et financière mondiale en cours depuis plus de quatre ans. Sur le terrain proprement financier, elle en est un moment. Dans les premières phases de la crise ce sont Wall Street et la City qui en ont été l’épicentre. La dimension et la prégnance du shadow banking system et la faiblesse des mesures de surveillance introduites depuis les déclarations du G20 de Londres en mai 2009, font que ces deux centres névralgiques de la finance mondiale seront tôt ou tard de nouveau en proie à des convulsions financières. Pour l’instant, l’Europe et la zone euro en particulier, en sont le théâtre. Depuis la mi-octobre un article par semaine, sinon plus, aurait été et restera nécessaire pour suivre le cours de la crise. Tant la périodicité de Carré rouge que les objectifs que s’est donné notre collectif l’interdisent. L’article qui suit prend du champ par rapport à la situation immédiate.

Una polémica sobre concepciones y perspectivas acerca de la revolución. Commonwealth y Agrietar el capitalismo. Una lectura mutua

                               (english version)

 

Polémica entre Michael Hardt y John Holloway
 
Michael Hardt y Antonio Negri son autores de Imperio (2000), Multitud (2005) ycompletando la serie– Commonwealth. El proyecto de una revolución del común, publicado en español por la editorial Akal en 2011.
Paralelamente, John Holloway publicó Cambiar el mundo sin tomar el poder (2002), Contra y Más Allá del Capital (2006) y, más recientemente Agrietar el Capitalismo. El hacer contra el trabajo (Ediciones Herramienta, 2011).
Cada una de estas trilogías, por su lado, abrieron polémicas que están lejos de haberse agotado, pues cada título dio nuevos impulsos y tópicos a la discusión.
Ahora, Michael Hardt y John Holloway, con la lectura cruzada de sus últimos libros y el intercambio de cartas que de la misma se derivó, abren un nuevo ángulo de debate que, más allá de coincidencias y discrepancias en sus respectivas posiciones, está referido a las perspectivas y concepciones en torno a la revolución.
Nota de la redacción.
 

 

Creating Common Wealth and Cracking Capitalism. A Cross-Reading

                                            (versión en español)

 

Michael Hardt and John Holloway
 
July 2010
 
Dear John,
One of the things I love about Crack Capitalism, which it shares with Change the World Without Taking Power, is that its argument traces the genealogy of revolt. In other words, you start with the indignation, rage, and anger that people feel but you don't stop there. Your argument leads revolt toward both creative practice and theoretical investigation.
On the one hand, although refusal is essential, perhaps even primary in your argument, especially the break with or exodus from capitalist social forms, every destructive force has to be accompanied by a creative one, every effort to tear down the world around us has to be aimed also toward the creation of a new one. And moreover these two processes, the destructive and the constructive, are not separable but completely embedded or entwined with each other. That is why, as you say, it makes no sense to defer creating a new society until after the complete collapse or demolition of capitalist society. Instead we must struggle now to create a new society in the shell of the old or, rather, in its cracks, its interstices. 
On the other hand, you demonstrate how revolt must lead not only to practical but also theoretical innovation. Although your book starts with an affective state and instances of practical resistance, the central argument involves a conceptual investigation, most importantly, it seems to me, about the role and potential of our productive capacities in capitalist society. I don't mean to pose a separation here between practice and theory. In fact, your argument requires that they too are completely embedded or entwined. In order to change the world we need not only to act differently but also to think differently, which requires that we work on concepts and sometimes invent new concepts.

 

Tres pasos hacia una antropología histórica del neoliberalismo real

               (english version)
 
La antropología del neoliberalismo se ha polarizado entre un modelo económico hegemónico anclado por variantes del dominio del mercado y un enfoque insurgente, alimentado por derivaciones del concepto foucaultiano de gubernamentalidad. Ambas concepciones oscurecen qué es lo “neo” del neoliberalismo: el rediseño y redespliegue del estado como el actor central que impone las leyes y construye las subjetividades, las relaciones sociales, y las representaciones colectivas adecuadas para hacer realidad los mercados. Basado en dos décadas de investigaciones de campo en la estructura, en la experiencia, y en el tratamiento político de la marginalidad urbana en la sociedad avanzada, propongo una vía media entre estos dos enfoques, que interpreta al neoliberalismo como una articulación del estado, el mercado y la ciudadanía que emplea al primero para imponer el sello del segundo sobre la tercera. El concepto de campo burocrático de Bourdieu nos ofrece una herramienta poderosa para diseccionar la renovación del estado como un aparato de estratificación y clasificación conduciendo la revolución neoliberal desde arriba y sirve para proponer tres tesis: 1) el neoliberalismo no es un régimen económico sino un proyecto político de creación de un estado que ponga al “workfare” disciplinario, el “prisonfare”[1] neutralizador y la “responsabilidad individual” al servicio de la mercantilización; 2) el neoliberalismo implica una inclinación derechista de las agencias burocráticas que definen y distribuyen los bienes públicos y genera un estado-centauro que practica el liberalismo en la cumbre de la estructura de clases y el paternalismo punitivo en base; 3) el crecimiento y la glorificación del ala penal del estado es un componente integral del Leviatán neoliberal, de modo que en la antropología política del dominio neoliberal se deberá introducir a la policía, los tribunales y las cárceles.

Un nuevo ensayo de interpretación de la realidad peruana

Perú, país emblemático de la cultura de Nuestra América, acumula una milenaria historia civilizatoria que no solo es subyacente a este siglo XXI: sus trazos emergen recreados desde la sociedad profunda, aquella que José María Arguedas supo interpretar en su magistral literatura.[1] Sin embargo, y es preciso subrayarlo para encontrar parangones y diferencias con otros países de la región, el Perú moderno, que surgiera como Estado en el siglo XIX, sigue siendo un país fragmentado no solo desde el punto de vista económico-social sino, particularmente, desde el punto de vista étnico y cultural. Esta fragmentación no es rígida o estática; no podría serlo en medio de los avatares del capitalismo realmente existente en este país y en Nuestra América: contiene movimientos intempestivos de diferentes sectores, ya sea del campesinado indígena tantas veces insurgente en la sierra, luchando por la tierra arrebatada; ya de los grandes fenómenos migratorios del campo a las ciudades más importantes, en especial a Lima, la vieja ciudad de blancos y criollos hoy plagada de mestizaje y de indígenas serranos que la invadieron en los últimos 40 o 50 años convirtiéndola en una “metrópoli caótica”; ya de los movimientos regionales populares, que luchan desde hace décadas contra el centralismo avasallador y al mismo tiempo excluyente de “las provincias”, y ahora, concretamente, contra la minería a cielo abierto, por la defensa del agua, del medio ambiente y de la vida en distintos puntos de la accidentada geografía peruana.

Los estados nacionales latinoamericanos en el marco de la crisis capitalista actual. Entre el cambio estructural y la emergencia de nuevas relaciones de fuerza

Autor(es)

Introducción
En los últimos tiempos, sobre todo en varios países centrales, pudo observarse la emergencia de un nuevo modo de accionar estatal, más intervencionista que en los momentos previos al estallido de la actual crisis capitalista.
Para algunos autores parecía que se trataba del retorno de ciertas políticas de “corte” keynesiano, una suerte de “revival” de aquellas “policies” que permitieron la salida de la crisis del ’30 y que habían caído en desgracia hacia inicios de la del setenta.
Otros autores, filiados en distintas corrientes intelectuales, tendieron a ver de un modo diferente este proceso de entrada en crisis del llamado “estado benefactor”. Estos se habían preguntado en su momento si el abandono de las “políticas de bienestar” habían supuesto un proceso de “desmantelamiento” del estado o si más bien se trataba de una transformación del mismo, aunque esta haya sido de carácter sustantivo (¿modificaba esto su “naturaleza”?).

Desde México. Acerca de la violencia

1. Una noción compleja

La violencia es una noción compleja. Esa complejidad se ve acrecentada en situaciones donde su condición obscena se manifiesta en múltiples y bárbaros homicidios, como ocurre actualmente en México. Puede parecer impúdico hablar de la violencia, con cierta distancia, en situaciones como las que vive este país. Pero quizás por ello mismo resulte más necesario que nunca reflexionar sobre ella y adentrarnos en su complejidad. Cuando el poder convierte en sentido común condenar la violencia ¿qué es exactamente lo que condena y qué es lo que no nombra? Cuando el poder afirma “esto es violencia y esto no lo es”, ¿no está  realizando en ese gesto no sólo un ejercicio de poder sino también uno de violencia? Pocas palabras asumen una carga políticamente tan incorrecta en nuestros días como la noción de violencia. Hay una enorme violencia simbólica y política, desde el dominio, en contra de la violencia.   
Distribuir contenido