Revista Herramienta Nº 47

Julio de 2011

Revista Herramienta Nº 47. Indice

Herramienta N° 47
Julio de 2011 - Año XV
ISSN 1852-4710
 
Dossier: Comunicación, medios y política. Alterando las redes
 
 
Entrevista a Pablo Llonto
 
Marcos Dantas
 
 
Martín Becerra
 
Washington Uranga
 
Guillermo Mastrini
 
Javier Torres Molina
 
Carla Luciana Silva
 
Sandra Chaher
 
Tomás Eliaschev
 
Carina López Monja
 
Ariel Hernán Farías, Santiago Nardin y Guadalupe Santana
 


Internacional
 
Samir Amin
 
Ricardo Antunes
 
Nicolás González Varela
 

 
Nuestros 15 años
 
Grupo de Pensamiento Polética
 

 
Marxismo y ecología
 
Damiano Tagliavini e Ignacio Sabbatella
 

 
Política y géneros
 
 

 
Homenaje
 
 

 
Reseñas
 
Nicolás Olszevicki
 
María Guadalupe Marando
 
Patricia Collado
 
Fernando Vissani
 

A modo de presentación

Con satisfacción y no menos alegría estamos presentando este dossier sobre comunicación. Un tema que si bien no ha estado ausente de las páginas de Herramienta,  la visibilidad que viene adquiriendo en el debate público, amerita su tratamiento especial y con la profundidad que este espacio permite.
Partimos de reconocer que la sociabilidad humana tiene en la comunicación uno de sus caracteres fundantes, y que a lo largo de su evolución histórica fueron mutando tanto sus características, es decir, los distintos “modos de ser” de la comunicación, como así también la percepción que de este proceso de cambio han tenido los distintos sectores sociales. Para precisar tan amplia afirmación, es útil remarcar dos novedades contemporáneas de este proceso: por un lado, el hecho de que el mercado capitalista invade y absorbe cada vez más los ámbitos de la vida cotidiana de las personas, y por ende, también el de la producción, circulación y consumo de la cultura y la comunicación. Y por otro, que hay cada vez más sectores de la sociedad que se involucran en el debate sobre la pertenencia y el destino de la comunicación como tal, debate del que durante mucho tiempo estuvo relegada la inmensa mayoría, y que fue guidado e implementado por los sectores concentrados del poder económico y político. 

“Reivindico un periodismo comprometido, que se asume en su rol y lo cuenta”

Autor(es)

Pablo Llonto es abogado, y licenciado en periodismo. Ingresó al diario Clarín en 1978 como redactor, integró las secciones Deportiva y Política y la comisión interna como delegado entre 1984 y 1991. Ese año la empresa le impidió el ingreso a la planta, medida que mantuvo hasta 1999, cuando una resolución de la Corte Suprema de Justicia autorizó a Clarín a despedirlo. Durante esos años, aun estando fuera del diario, era reelecto como delegado. Su labor como abogado comenzó a destacarse hacia 1985, como integrante del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). Las redacciones de varias revistas (Noticias, Somos, El Gráfico), algunos diarios (El Expreso, La Razón), radios (La Red, Libertad) y algunos canales de televisión (VCC, Canal 9) conocen su aporte como periodista.
Es Autor de los libros La noble Ernestina y La vergüenza de todos (El dedo en la llaga del mundial 78). Hoy nos habla desde su condición de siempre, un incansable luchador sindical y político

Internet abierta vs. “jardines amurallados”: el libre acceso al conocimiento y las artes en disputa*

En los últimos quince o veinte años, la organización económica y política de los medios de comunicación, así como las prácticas sociales que estos media representan, se modificaron por completo en la estela de profundas transformaciones kondratieffianas en el conjunto de la sociedad capitalista. Una industria cultural ampliada que articula imbricadamente desde los fabricantes de componentes, equipamientos y sistemas (ej. Sony, Toshiba, Phillips, LG, Microsoft, etc.) hasta los productores y programadores culturales propiamente dichos (ej. Time-Warner, Disney, News Corp, Yahoo!, Google, Globo en Brasil, etc.), pasando por los proveedores y operadores de redes y sistemas de transporte y distribución (Telefónica, AT&T, Comcast, TIM, etc.) asumió la condición de eje motor de la economía capitalista en la actual etapa, respondiendo directamente por el 6,5% del PBI mundial (UNCTAD, 2008; IDATE, 2009) e, indirectamente, fomentando los comportamientos, las creencias, los deseos que alimentan la producción y venta de buena parte de la producción consumida en todo el mundo industrializado en estos días. Es que esta producción (automóviles, vestimenta, electrodomésticos, alimentos, etc.) es vendida y consumida en la forma de marcas y etiquetas, fetiche del fetiche de la mercadería (Fontenelle, 2002). Y la adhesión del así llamado “consumidor” a los significados de distinción, pertenencia, identificación gregaria que esas marcas conllevan, se da a través de los espectáculos (cinematográficos, musicales, deportivos, etc.) que aquel complejo industrial cultural produce, programa y distribuye mundialmente (Debord, 2000; Dantas, 2011).

La inmaculada concepción de los medios latinoamericanos en crisis

Autor(es)

Introducción
 
Frente a las elecciones brasileñas del 3 de octubre de 2010, Lula da Silva sintetizó lo que viene constatando una gran cantidad de observadores y estudiosos del sistema de medios de comunicación, y lo que señalan periodistas y militantes de distintas fuerzas políticas en diferentes países de América Latina: el ex presidente de Brasil destacó la “falta de neutralidad” de los grandes medios, a los que desafió a que reconocieran que “apoyan a los candidatos de la oposición” (La Nación, 2010). Situaciones similares se producen periódicamente en casi todos los países latinoamericanos (ver Natanson, 2010), en los que los principales actores de sistemas de medios que operan con una lógica comercial, tienden a articular la oposición a medidas que alteren el status quo, en la comprensión de que esa alteración afecta, también, el interés corporativo de las mismas empresas massmediáticas. 

Entrecruzados: Poder, Política y Comunicación

La elemental observación del comportamiento del sistema de medios y de los profesionales que se desempeñan en ese ámbito coloca en el absurdo la pretensión de “independencia” respecto del periodismo y de la comunicación en general. De manera inevitable comunicación y política están (legítimamente) “contaminados” porque ambos campos son escenario de la lucha simbólica por el poder. Negar esta realidad en el contexto “mediatizado” que vivimos es sencillamente caer en el absurdo de un profesionalismo pretendidamente aséptico cuya intención verdadera es encubrir y solapar sus intereses e intenciones en lugar de exponerlas a la discusión pública en el escenario de la diversidad.

El debate y la problematización de la cuestión de la ciudadanía no son, hoy por hoy, meramente un problema teórico, sino un desafío concreto y tangible para todos aquellos que están comprometidos en la construcción de la vida social y política. Entre otros motivos porque el concepto de ciudadanía necesita ser resignificado a partir de las nuevas prácticas de la vida política y revalorizado después de un largo camino en el que se fue vaciando de sentido hasta quedar reducido a la mera cuestión jurídica y al ejercicio del voto para la elección de los representantes.    

Medios públicos y derecho a la comunicación

Es muy probable que al enfrentar una encuesta acerca de cuáles son los servicios públicos, los ciudadanos latinoamericanos respondan sin lugar a dudas: la luz, el agua, el gas y el teléfono. En Latinoamérica a diferencia de la mayor parte del resto del mundo, los medios de comunicación y en particular los servicios de comunicación audiovisual no aparecen, ni conceptual ni prácticamente, involucrados al derecho ciudadano de contar con medios públicos que representen al conjunto de la sociedad. Por otra parte, sí existen numerosos medios de propiedad estatal, que en la mayoría de los casos han quedado limitados a tornarse voceros de los intereses de los gobiernos. De esta forma no se ha sabido/podido construir un vínculo con la ciudadanía que permita que los medios públicos sean concebidos como una alternativa válida para la difusión de información de calidad, de programas que respondan a la diversidad cultural de nuestros países, y generen ficciones que se vinculen con las identidades presentes en nuestras regiones. 

Políticas de Comunicación en Argentina ante un nuevo escenario: Análisis de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual

Introducción 

La sanción de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual Nº 26.522 (LSCA) en octubre de 2009 constituye un punto de inflexión en las políticas de comunicación en Argentina ya que la misma pone fin a un ordenamiento legal instaurado por la dictadura militar y modificado sustancialmente durante el proceso de reformas neoliberales que permitieron la constitución de oligopolios mediáticos y la transnacionalización de la comunicación.
En efecto, las normas que regulaban los sistemas de radio y televisión en Argentina estaban inspiradas en la Doctrina de Seguridad Nacional a través del decreto-ley de radiodifusión N° 22.285, que entre otros aspectos establecía la participación de integrantes de las fuerzas armadas y de la SIDE en los organismos de aplicación de la ley y concebía a los sistemas de radiodifusión como un negocio destinado a las empresas comerciales.
Lejos de democratizar las comunicaciones a través de los instrumentos legales, desde 1983 los diferentes gobiernos –sobre todo el de Menem– realizaron reformas parciales a la ley que tuvieron como consecuencia la consolidación de un sistema de medios privado, cada vez más tras-nacionalizado y concentrado a medida de los grandes medios que se fueron transformando en multimedios, en desmedro de los medios de comunicación independientes. 

Revistas femeninas: enseñando “modos de pensar” y de actuar

 

Este artículo trata del papel histórico actual de las revistas femeninas. Su actuación va mucho más allá de la mera futilidad o la ocupación del tiempo libre, está ligado a la creación de modos de pensar, siendo decisivas para la construcción de individuos liberales. Y también de modos de actuar, en la medida en que lleva a comportamientos políticos concretos, conservadores y muchas veces reaccionarios.
 
Distribuir contenido