Revista Herramienta Nº 41

Julio de 2009

Revista Herramienta Nº 41. Indice

Argentina, Brasil y México frente a la crisis internacional

Autor(es)

Cuando la crisis de los créditos hipotecarios estalló y la recesión comenzó a perfilarse en las economías desarrolladas, una cantidad de economistas consideraron que las economías emergentes serían poco o nada afectadas. La mejoría de la mayoría de los indicadores de vulnerabilidad, así como el buen nivel de los datos fundamentales (excedentes de la balanza comercial, recuperación del crecimiento y sostenimiento de una tasa de inflación a un nivel poco elevado, disminución más o menos pronunciada de la pobreza) debían preservar las economías latinoamericanas de los efectos nocivos de un posible contagio. Ciertos economistas consideraron que las economías emergentes de manera general, China y la India en particular, podrían constituir una “oportunidad” para las economías desarrolladas y “ayudarlas” a salir de su crisis. Tal era por ejemplo la posición defendida por los economistas de la firma Goldman Sachs: China e India, “motores” del crecimiento mundial, ofrecerían las posibilidades de compra (débouches) suficientes para compensar los efectos negativos de la crisis financiera sobre la rentabilidad de las empresas de los países desarrollados. De esa manera, las economías emergentes, o más “sólidas” que ayer y por ende menos vulnerables, o “motores” del crecimiento, no solamente apenas debían sufrir la crisis financiera, o no sufrirla, sino que podían “ayudar” a los países desarrollados a superar los efectos de la crisis financiera sobre sus tasas de crecimiento. Otros economistas, es verdad que bastante escasos, matizaban esas posiciones: no todos los países estaban exactamente en la misma situación, y para referirnos a América Latina, algunos eran más vulnerables que otros, y para los más prudentes, la amplitud de la crisis financiera en curso constituía una variable importante a tener en cuenta, una crisis financiera “rampante” como la que afectaba a las bolsas occidentales hasta la quiebra de Lehman Brothers (septiembre de 2008) podía no provocar efectos de contagio en tanto que una crisis abierta, prevista por pocos economistas, podía tener un “efecto tsunami” y, transformándose en crisis sistémica, afectar a las economías aparentemente “sanas”.

Les origines communes de la crise économique et de la crise écologique

(Versión en castellano)

1. L’une des traits majeurs de la situation qui s’est ouverte depuis 2007, est la conjonction entre la crise économique mondiale et la progression de la crise climatique et de ses effets sociaux mondiaux gravissimes. S’y ajoutent ceux de la crise alimentaire provoquée très largement de façon directe par les politiques commerciales mises en œuvre depuis vingt ans. La rapidité avec laquelle la crise climatique progresse et touche les populations des pays les plus pauvres et vulnérables, signifie que celles-ci vont subir les impacts combinés de la récession mondiale, du réchauffement et des effets des politiques agricoles imposées à de si nombreux pays. On peut être sûr qu’une question qui met en cause la civilisation comme telle, va être traitée par les gouvernements comme une question de maintien de l’ordre, tant au plan national qu’international (voir les mesures de l’UE contre l’immigration). Mais dans certaines parties du monde, les effets des changements climatiques, mais aussi les résistances populaires qu’ils provoqueront seront sans doute si forts qu’ils rejailliront sur l’économie et aggraveront la récession.

Orígenes comunes de la crisis económica y la crisis ecológica

(Version française)

1. Uno de los rasgos más importantes de la situación que se abrió en el 2007, es la conjunción entre la crisis económica mundial y la profundización de la crisis climática con gravísimos efectos sociales de impacto mundial. Se suma la crisis alimenticia, en gran medida provocada directamente por las políticas comerciales que se pusieron en marcha hace ya 20 años. La rapidez con que avanza la crisis climática, afectando a las poblaciones de los países más pobres y vulnerables, nos indica sufrirán los impactos combinados de la recesión mundial, del calentamiento y de los efectos de las políticas agrícolas que se impusieron a muchos países. Todo esto implica un cuestionamiento a la civilización en cuanto tal, pero es seguro que los gobiernos lo abordarán como si se tratase de manatener el orden, tanto a nivel nacional como internacional (véanse las medidas de la Unión Europea contra la inmigración). Los efectos de los cambios climáticos, así como también la resistencia popular que ellos provocarán en algunas partes del mundo, pueden ser tan fuertes que indudablemente repercutirán sobre la economía y agravarán la recesión.

A propos d’un exces de plus-value

Autor(es)

Carre Rouge N° 40 abril 2009

Dans l’article intitulé « La récession mondiale : moment, interprétations et enjeux de la crise » paru dans le n°39 de Carré Rouge, François Chesnais conteste les éléments d’analyse de la récente crise financière et bancaire mondiale, qui n’est jamais que la dernière phase en date de la crise structurelle dans laquelle le capitalisme est entré au cours des années 1970, analyse que j’ai eu l’occasion de développer dans le numéro 199 d’A Contre-Courant sous le titre : « Sur la crise (1) : Le triomphe catastrophique du néolibéralisme ». Il vise notamment la thèse selon laquelle cette crise trouverait sa source dans un excès de plus-value. D’une part, cette thèse lui paraît proprement hérétique d’un point de vue marxiste ; et, d’autre part, elle n’est pas, à ses yeux, susceptible de rendre compte du processus ayant mené à la récente crise financière. C’est sur ces deux points que je voudrais ici lui répondre.

A propósito de un exceso de plusvalía

Autor(es)

(Version française)

En el artículo “La recesión mundial: el momento, las interpretaciones y lo que se juega en la crisis”, aparecido en el número 39 de Carré Rouge, François Chesnais discute los elementos de análisis de la reciente crisis financiera y bancaria mundial, que no es más que la última fase en la evolución de la crisis estructural en la que el capitalismo entró en el curso de los años 1970; análisis que tuve la ocasión de desarrollar en el número 199 de À Contre-Courant bajo el título de “Sur la crise (1): Le triomphe catastrophique du néolibéralisme” [“Sobre la crisis (1): El triunfo catastrófico del neoliberalismo”]. Chesnais apunta especialmente contra la tesis según la cual esta crisis tendría su fuente en un exceso de plusvalía. Por una parte, esta tesis le parece claramente herética desde un punto de vista marxista; y, por otra, ella no es, a su entender, capaz de dar cuenta del proceso que condujo a la reciente crisis financiera. Es sobre estos dos puntos que yo quisiera responderle aquí.

El capitalismo tóxico

Autor(es)

La crisis a la que asistimos hoy hace temblar los fundamentos mismos del capitalismo neoliberal. Se desarrolla a una velocidad acelerada y nadie es capaz de decir a dónde lleva. Este artículo no tiene por función seguir paso a paso su desarrollo pues correría el riesgo de ser superado en el momento de su publicación[1].

Querría más bien proponer algunas claves de su interpretación y mostrar cuáles son sus repercusiones sociales.

La sustancia de la crisis

 

I

Mucho se ha escrito sobre la crisis. Crisis de las subprime, crisis especulativa, crisis bancaria, crisis financiera, crisis global, réplica de las crisis de 1929, etc. Florece una fenomenología de la crisis, donde lo que ayer se dijo se vuelve hoy obsoleto. Los grandes periódicos, empezando por The Economist, hablan de “crisis de confianza” y la máxima se expande. La crisis se resume a un acto volitivo. ¡Fiducia! diría los latinos. He ahí la clave analítica.

La crisis

Autor(es)

El crack global del crédito se ha convertido en las últimas semanas en una crisis que abarca al capitalismo a nivel mundial. Los gobiernos de muchos países han tratado de salvar a sus principales bancos mediante inyecciones masivas de capital, mientras que muchos mercados de valores se han derrumbado a niveles no vistos en más de dos décadas. ¿Qué está pasando?

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