Revista Herramienta Nº 37

Marzo de 2008

Revista Herramienta Nº 37. Indice

Revista Herramienta Nº 37

Marzo de 2008

Herramienta Nº 37

Economía mundial y humanidad

El fin de un ciclo. Alcance y rumbo de la crisis financiera
François Chesnais

El socialismo en el siglo XXI
(Segunda y última parte de "La única economía viable")
István Mészáros

La humanidad más allá del capital
Daniel Bensaïd

Capital ficticio y ganancias ficticias
Reinaldo A. Carcanholo y Mauricio de S. Sabadini

 

América Latina

Bolivia: grandes oportunidades, grandes peligros. La cuestión civilizatoria
Pablo Regalsky

El MST y la completa destructividad del capital
Maria Orlanda Pinassi

Dios y lo divino como antagonismos sociales. Benedicto XVI, una herencia de la vergüenza y el dolor
Fernando Matamoros Ponce

Desiertos verdes y pasta de celulosa. Muy lejos de servir al "progreso"
Nora Ciapponi

 

Polémica

El marxismo de derecha. Elementos para su definición y crítica
Omar Acha

 

Historia

Marxismo, Maoísmo y Revolución China: Un comentario sobre el papel de las ideas en la Historia
Maurice Meisner

 

Libros. Reseñas y comentarios

«Agamben y el estado de excepción. Una mirada marxista», de Edgardo Logiudice
Mabel Thwaites Rey

«Temps modernes, horaires antiques. La durée du travail au tournant d’un millenaire», de Pietro Basso
Alan Bihr

«Esplendor y miseria de la filosofía hegeliana», de Sergio Cecchetto y Leandro Catoggio
Catalina Barrio

«A la conquista de la clase obrera. Los comunistas y el mundo del trabajo en la Argentina, 1920-193»5, de Hernán Camarero
Martín Mangiantini

«Eine Geschichte der Kulturkritik. Von Rousseau bis Günther Anders», de Georg Bollenbec
Miguel Vedda

«Cuatro mujeres en la Revolución Francesa», de Olympe de Gouges, Etta Palm, Théroigne de Méricourt, Claire Lacombe
Silvia Nora Labado

«Enrique Raab: claves para una biografía crítica. Periodismo, cultura y militancia antes del golpe», de Máximo Eseverri
Susana Graciela Narvaja

«Ernst Bloch: Tendencias y latencias de un pensamiento», de Miguel Vedda (comp.)
Román Setton

El fin de un ciclo. Alcance y rumbo de la crisis financiera

La marcha de la crisis financiera que estalló en el sector de préstamos hipotecarios de los Estados Unidos en agosto del año pasado no es lineal. Los momentos de regreso a una calma relativa se alternan con expresiones más visibles de crisis, a veces espectaculares. El estallido de esta crisis representa un giro en el curso de la economía mundial.

En primer lugar, marca el fin del ciclo económico estadounidense iniciado con la recuperación de comienzos de 2003. Ya en este sentido su alcance es mundial, pues el consumo interno norteamericano representó, entre 2003 y 2006, la principal salida para la oferta de mercancías producidas en los otros países. Y hay más: aún antes de que la demanda interna de los Estados Unidos sufriese todos sus efectos, la crisis hipotecaria comenzó a propagarse casi en todo el mundo, mediante los mecanismos propios del sistema financiero globalizado, hacia los bancos y las sociedades de colocación financiera (los mutual funds, los hedge funds y las sociedades especializadas en préstamos hipotecarios). No son afectados sólo los países fuertemente interconectados con las finanzas estadounidenses. Lo son también los que tienen monedas más expuestas a los efectos de la caída del dólar. Por lo tanto, los niveles de actividad económica, de empleo y de disposición al consumo o la inversión en un conjunto de países pueden disminuir a consecuencia de lo que ocurre en los Estados Unidos. Son de prever interacciones a este nivel, pues la OCDE precisó que la desaceleración había comenzado entre los países miembros antes del inicio de la crisis financiera.[1]

El socialismo en el siglo XXI (Segunda parte de "La única economía viable")

(Ver primera parte, "La única economía viable")

El capital no admite correcciones parciales

No es posible introducir en la estructura operativa del capital ni siquiera correcciones parciales, si éstas son genuinamente orientadas hacia la cualidad. Porque las únicas cualidades relevantes en este sentido no son determinadas características físicas abstractas sino cualidades humanamente significativas inseparables de las necesidades. Y como ya subrayamos, tales cualidades son siempre específicas, en correspondencia con necesidades humanas particulares claramente identificables, tanto de los individuos mismos como de sus relaciones sociales históricamente cambiantes. Por lo tanto constituyen, en su especificidad multilateral, un conjunto coherente y definido de determinaciones sistémicas, con sus propios límites sistémicos inviolables. Y es precisamente la existencia de esos límites sistémicos -para nada abstractos- lo que imposibilita la transferencia de algunas determinaciónes operativas y principios orientativos significativos desde un previsto orden social metabólico alternativo hacia el seno del sistema del capital. Ambos sistemas se excluyen radicalmente entre sí.

La humanidad más allá del Capital

"La Humanidad más allá del Capital": el tema propuesto sin signos de interrogación por los organizadores de este III Congreso Marx Internacional para esta sesión de clausura implica tres pre-conceptos optimistas: primero, que ya existe una Humanidad singular y mayúscula; segundo, que habrá una más allá del Capital; tercero, que este más allá no será también un más allá de la humanidad, contrariamente a lo que las tendencias a la autodestrucción de la especie pueden hacer temer.

Estos pre-conceptos están puestas a prueba por el malestar creciente con la mundialización y la barbarie del mundo, de lo que los atentados del 11 de septiembre y la guerra ilimitada al terrorismo decretada por G. W. Bush en su discurso del 20 de septiembre constituyen el último desarrollo.

Capital Ficticio y Ganancias Ficticias

¿Qué características presenta la nueva etapa del capitalismo mundial iniciada a fines de los años 70 y principios de los 80? ¿Cuáles son las perspectivas para su continuidad y para su superación? Esas son preguntas sumamente relevantes en la actualidad, y la respuesta adecuada, como hemos señalado en trabajos anteriores, pasa por el concepto marxista de capital ficticio.[1]

Ese concepto, descrito por Marx en el tercer libro de El Capital, no es de fácil aceptación por parte de aquellos que tienen deudas con las concepciones positivistas y metafísicas, sean de perfil keynesiano o no. Algunos tienden incluso a aceptarlo, dada la intensidad de su existencia y de su predominio en los días actuales, pero lo hacen "a regañadientes" y, en verdad, no son capaces de entenderlo con propiedad desde el punto de vista dialéctico, perspectiva esa sin la cual el concepto tiende a perder mucho de su capacidad explicativa. El hecho de que el capital ficticio sea, al mismo tiempo, ficticio y real debe parecerles simplemente una contradicción en los términos. Y es justamente en esa dialéctica real/imaginaria que el concepto gana toda su pertinencia.

Bolivia: grandes oportunidades, grandes peligros. La cuestión civilizatoria

Autor(es)

El texto aprobado por la Asamblea Constituyente en Oruro el 9 de diciembre de 2007 es un triunfo importante para los movimientos indígenas, que excede el plano puramente discursivo y de "papel mojado" al que quedan generalmente reducidas las constituciones en América Latina.

Por un lado, lo que plantea el texto del proyecto de Constitución tiene importancia. Pone en cuestión el sistema liberal de control estatal sobre los pueblos oprimidos. Coloca nuevamente en el tablero, no sólo nacional sino mundial, el tema del reconocimiento de los derechos colectivos, el derecho a la autodeterminación de los pueblos oprimidos, y pone en discusión el sistema opresivo y homogeneizante del Estado-nación. Además de esto, establece de la forma más taxativa posible un conjunto de derechos individuales que parece colocar a Bolivia -al menos en el plano de la teoría- en el puesto más avanzado de la civilización humana actual.

El MST y la completa destructividad del capital

"La basura resplandece cuando el sol puede brillar".

Goethe, Máximas y reflexiones.

En la actualidad del mundo regido por el capital, algunos consideran que vivimos en plena era cibernética, con el predominio de la ciencia y la tecnología, en la sociedad informática, pos-industrial, pos-moderna, de monumental producción de mercancías, que alcanzamos el apogeo glorioso de un mundo "sin desigualdades", "sin clases sociales", "sin trabajo", de un mundo en definitiva que anuncia -con fondo de trompetas- la "superfluidad de la ideología y de lucha de clases". Ante mundo tan promisorio, tan sintonizado con el sueño iluminista del progreso civilizatorio, causa extrañeza que pueda haber algún antagonista contra tanta "maravilla" junta y, más aún, que ese antagonista sea en muchos casos particularmente amenazador precisamente por plantear la contradicción más primitiva: la expropiación del expropiador por medio de nuevas formas de ocupación de la tierra. Es como si el capital, en el punto más alto de su evolución, con todas las contradicciones que eso implica, evocase su punto de partida. De un modo, sin embargo, significativamente modificado por la historia.[1]

Dios y lo divino como antagonismos sociales. Benedicto XVI, una herencia de la vergüenza y el dolor

Uno de los problemas fundamentales de los racionalismos científicos son los dioses, santos y vírgenes que no solamente no quieren "morir", sino que da la impresión de que se renuevan con mucha más fuerza en las realidades sociales, pues se observa un resurgimiento de lo irracional y de las religiones populares (Ramonet, 1999: 117-132). En este sentido ¿por qué los discursos, ritualizaciones y ceremonias del mundo moderno tienen que dialogar, conversar o pelearse con los seres del más allá que, según el pensamiento racionalista, no existen, son solamente ficciones, especulaciones, supersticiones, manipulaciones y demás construcciones del imaginario?

Desiertos verdes y pasta de celulosa. Muy lejos de servir al "progreso"

Autor(es)

Hace casi tres ya años de aquel sábado 30 de abril de 2005 en el que más de cuarenta mil personas entre argentinos y uruguayos, llevaron a cabo "la mayor protesta ambientalista registrada hasta la fecha".

El comentario perteneciente al diario Página 12 dos días después de realizada la marcha, sintetizaba la histórica jornada que fue seguida por la amplia mayoría de la población de nuestros países, y más allá.

Partiendo de Gualeguaychú, las grandes columnas de manifestantes argentinos recorrieron los 40 kilómetros que los separaban de la ciudad de Fray Bentos, en Uruguay. Antes de llegar, en la parte más alta del puente internacional se encontraron y fundieron en un extendido y emocionado abrazo argentinos y uruguayos, lo que representó no sólo el momento cúlmine de aquella jornada, sino que expresó y transmitió la firme decisión política de mostrar a quien quisiera verlo que nada separaba a ambos pueblos. El intercambio de banderas, las fotografías y filmaciones que mostraron al mundo toda la belleza y la fuerza del encuentro no dejaron lugar a dudas. Por lo que debemos reconocer sin ambages y pasados ya varios años, que el rechazo al chauvinismo se ha mantenido como una de las marcas más destacadas e indelebles del movimiento popular contra la localización de las pasteras.

El marxismo de derecha: elementos para su definición y crítica

Autor(es)

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Este artículo está destinado a discutir una dificultad en el marxismo actual, o más exactamente, dentro del complejo, conflictivo e incierto territorio que denominamos marxismo. Su redacción fue estimulada por el contraste entre algunas de sus formas concretas y la distancia que se percibe con los principios de la política de izquierda. En otras palabras, por la evidencia de una colonización derechista del marxismo. Para dar cuenta del fenómeno es necesario explicarlo, fecharlo y describirlo. Aquí sólo podré ofrecer una perspectiva esquemática, anticipatoria de una investigación en curso.

El punto de partida conceptual de este ensayo se legitima en la distinción entre dos términos: marxismo e izquierda. No se trata de sinónimos, porque se puede ser de izquierda sin ser marxista. Por ejemplo, esto es habitual en el anarquismo. O también en algunas versiones del cristianismo de liberación y del feminismo. El campo de la izquierda es más extenso que el marxismo. Pero, ¿se puede ser marxista sin ser de izquierda? Esa es justamente la brecha donde introduzco mi querella: sostengo que sí, que existe un marxismo de derecha.

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