Revista Herramienta Nº 19

Marzo de 2002

Presentación de Herramienta Nº 19

Herramienta Nº 17 tuvo el sino del asombro mundial por el atentado a los símbolos del poder imperialista representados por el Pentágono y las Torres Gemelas. Herramienta Nº 18 fue editada bajo la conmoción del genocidio en Afganistán disfrazado de guerra del “bien” contra el “mal”. La presente Herramienta Nº 19 ha sido editada mirándonos en nuestro propio espejo: en la Argentina.

La economía mundial entra en recesión: un diagnóstico.

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La economía mundial está cayendo en una recesión que probablemente sea seria. Esto se debe, en términos generales, a que no pudo superar durante los noventa el largo descenso que la ha afectado desde el comienzo de los setenta. El exceso de capacidad y sobreproducción en el sector industrial internacional ha sido responsable de la reducida rentabilidad, y a su vez, el largo estancamiento aún no ha podido ser superado; como resultado, las bases para una rápida acumulación del capital siguen debilitadas. Dentro del contexto más amplio de un crecimiento aminorado continuamente en el curso de los noventa a escala internacional, la economía estadounidense logró una expansión poderosa y sirvió como el motor principal del crecimiento económico internacional. Pero las dos fuerzas principales que empujaron la expansión americana se agotaron y no hay nada a la vista para reemplazarlas.

Una recesión global entre guerras y rebeliones.

Autor(es)

El encuentro anual del Foro Económico Mundial que en febrero último reunió en Nueva York a 3.000 ejecutivos, banqueros y multimillonarios ilustró el cambio de clima que predomina entre la elite de la clase dominante. El triunfalismo neoliberal que caracterizaba a estas cumbres ha quedado reemplazado por un sentimiento de vulnerabilidad, incertidumbre y malestar. En lugar de elogiar las privatizaciones, los dueños de las corporaciones discuten ahora el aumento de las desigualdades sociales, y en vez de congratularse por la desregulación del comercio, proponen “no dejar todo librado al mercado”.

Emergencia y desafíos de las asambleas barriales

Veinticuatro horas antes, nadie entre los oprimidos podía imaginar que veinticuatro horas después estaría derribando al gobierno. Menos aún, que con esa rebelión engendraría un movimiento independiente de asambleas barriales, quizá el más importante producto social y cultural desde el Cordobazo. Ambas cosas ocurrieron. Desde entonces, toda la vida social se aceleró al ritmo de la crisis política.

La dictadura financiera desenmascarada. La posibilidad de democracia popular.

 Introducción

 
El nivel de desarrollo del capitalismo en la Argentina, la masa de riqueza que produce y la dominancia de los capitales extranjeros sobre la economía y finanzas locales hacen que la estampida social del 19/ 20 de diciembre de 2001 preocupe seriamente al poder financiero transnacional. Sus cabezas políticas tienen claro que si pierden esta plaza en manos del poder popular, se les cae gran parte del sistema imperialista en dominó.[1]

Coyuntura inédita, situación compleja. Bancarrota del Estado recaudador.

 La situación sigue siendo muy fluida y no es nada simple en cuanto a las perspectivas inmediatas. Creo que aún perdura el estado de sorpresa que (nos) causó descubrir la capacidad de producir efectos políticos de otra forma que no sea el acto electoral. Quizá, precisamente, porque el acto electoral había demostrado su agotamiento. La sorpresa de la propia capacidad entusiasma, el asunto es conocer el límite de las capacidades. Capacidad es potencia, poder. Se trataría, entonces, de tener el conocimiento más aproximado posible de la relación de poder, es decir, de la coyuntura. Esto deja de tener, entonces, el tufo de los libros apolillados. Aparece la necesidad imperiosa de inspirar en toda su intensidad los perfumes vivificantes junto al olor a sudor y mierda, para olfatear el rumbo que por lo menos, si no llega a una victoria clamorosa, evite una frustración. 

Un punto de inflexión en las luchas populares en la Argentina actual: la insurrección espontánea de diciembre de 2001.

 Los hechos ocurridos en diciembre de 2001 constituyen un hito en el proceso de luchas sociales de los últimos años en la Argentina. Huelga general nacional, ataques a sedes de bancos, empresas privatizadas, edificios gubernamentales y viviendas de funcionarios y políticos, saqueos masivos a supermercados y otros comercios, que, en numerosos casos, derivan en choques callejeros; “cacerolazos” multitudinarios y espontáneos en las principales ciudades del país, acompañados de manifestaciones de masas; combate callejero en el microcentro de Buenos Aires; además de numerosas marchas y cortes de rutas, en todo el territorio nacional. Las capas más pobres de la sociedad, trabajadores ocupados y desocupados, pequeña burguesía: en suma, todas las fracciones sociales que integran el campo del pueblo. Estas son las acciones y los protagonistas de esas jornadas inéditas en la historia argentina.

Revueltas populares en Ecuador y la Argentina: los pueblos necesitan mirarse y reconocerse.

Para los ecuatorianos y ecuatorianas resultan significativas las informaciones y análisis sobre las revueltas populares en la Argentina, los “cacerolazos”, las protestas y las nuevas formas de organización en asambleas poblacionales, y la crisis política, porque guardan varias similitudes con lo que aconteció en nuestro país en los años 1999 y 2000: crisis económica ligada fuertemente a la quiebra del sistema bancario privado, congelamiento de los ahorros y extracción de recursos desde las capas medias y pobres de la población a favor de los banqueros oligarcas, crisis política con pérdida de base social del gobierno, derrocamiento del presidente en funciones, rebelión social, desobediencia civil y revuelta indígena-militar que pone en “jaque” al poder constituido.

La revuelta de diciembre: hipótesis y perspectivas.

 (A Araceli y Juan Manuel)

 
En medio de la crisis política y la bancarización forzada se combatió en las calles de Buenos Aires. Mientras el interior y el cordón industrial de la Capital estallaban en un “motín de hambre” largamente anunciado, los barrios de la ciudad de Buenos Aires desafiaban un impotente estado de sitio y hacían renunciar a un gobierno que dos años antes había ganado por una abrumadora mayoría. Una semana después, otro gobierno efímero caía jaqueado por la movilización popular. Los partidos del sistema no se animaron a avanzar hacia un proceso electoral incierto y cerraron filas detrás de una figura poco quemada de la política burguesa. En las semanas siguientes, una devaluación hecha a la medida del capital financiero dejó un tendal mayor de damnificados. Crece sin cesar la movilización y la autoorganización de las masas presionando por reivindicaciones concretas, cuestionando a las instituciones del sistema y poniendo en tela de juicio las formas de “representación” política clásicas.
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