Libro: Pensar América Latina. Crónicas autobiográficas de un militante revolucionario. Presentación

Portada de 'El concepto del otro en la liberación latinoamericana. La fusión del pensamiento filosófico emancipador y las revueltas sociales'

Ricardo Napurí [Barranca, Lima, 1924] nos entrega sus memorias, escritas “artesanalmente”, sin contar con archivos documentados, en algunos casos inaccesibles por diversas razones, en otros ya inexistentes. Las ha escrito desde sus propias evocaciones, desde momentos imborrables de su vida personal y política, apelando a esa presencia viva de tantos acontecimientos que nunca desaparece, que más bien vuelve una y otra vez reclamando su reinterpretación. Reflexiona críticamente sobre su larga experiencia [que comprende su pasaje por la Cuba revolucionaria de 1959, por Bolivia, Chile y el Perú de los años 60, 70 y 80, también por Argentina en los 50 y en los 80 y 90], se interroga en cada pasaje si lo que hizo junto a otros y otras estuvo bien, deja planteados problemas que siguen estando vigentes, particularmente en cuanto al carácter de la revolución y de las organizaciones que se proponen contribuir a ella. Son, efectivamente, las memorias de un revolucionario… Muestran su experiencia-aprendizaje, sus aciertos y errores, sus entusiasmos y desazones, también sus reflexiones presentes mirando al futuro. Están muy lejos de ser memorias escritas desde el retiro. Tampoco desde “el descanso del guerrero”, algo inconcebible para nuestro autor, que con 80 y tantos años sigue actuando y se sigue postulando como contribuyente a la causa del socialismo y de la autoemancipación humana.

De la presentación de los editores.

Índice de temas:

Presentación de los editores.

Prólogos de François Chesnais, Magda Benavides y Nora Ciappone.

Introducción del autor.

 

Capítulo I. Su infancia y adolescencia, sus estudios, su ingreso a la aviación militar peruana y su forzado retiro de la misma.

Capítulo II. Su exilio a la Argentina y su encuentro con Silvio Frondizi. Sus primeros años de militancia, su viaje a Cuba en enero de 1959. Su encuentro con el Che y el compromiso que asumió desde entonces con la revolución latinoamericana.

Capítulo III. Su relación con el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) del Perú, con su líder Luis de la Puente Uceda, la ruptura con la concepción foquista de éste y experiencia en la fundación de una de las mayores organizaciones de la “nueva izquierda”: Vanguardia Revolucionaria (VR), en los años 60.

Capítulo IV. Recorrido de esta singular organización, contacto con François Chesnais, referente de una de las corrientes del trotskismo francés. En el final aborda las luchas fraccionales en VR, su escisión y la posterior fundación del Partido Obrero Marxista Revolucionario (POMR).

Capítulo V. La lucha contra la dictadura de Morales Bermúdez. Su experiencia en el Frente Obrero, Campesino, Estudiantil y Popular (FOCEP), la Asamblea Constituyente (1978-79) y en el Senado (1980-85). Debates del trotskismo peruano e internacional,  rupturas y realineamientos. Su incorporación a la corriente morenista, el Movimiento al Socialismo (MAS) de la Argentina.

Epílogo. Una reflexión sobre la necesidad de pensar el socialismo hoy.

 

Presentación de los editores:

Allá por los años 60, cuando Ricardo Napurí volvía al Perú llevando en su pensamiento y en su compromiso los primeros pasos de la extraordinaria revolución que irrumpía en Cuba, casi todos/as nosotros/as estábamos empezando –y la mayoría apenas balbuceando– la búsqueda de una transformación social emancipatoria. Ricardo, nacido en 1924 en la pequeña ciudad de Barranca, al norte de Lima, había ido a Cuba en los albores de la revolución, en enero de 1959. Vivía entonces en la Argentina, donde había recalado luego de haber sido expulsado del Perú: era nada menos que un aviador militar insubordinado, no había acatado la “obediencia debida”, se había negado a bombardear la insurrección de la izquierda aprista de 1948. Con esta sola “anécdota”, el personaje de este libro ocupa un lugar singular en el derrotero de la lucha revolucionaria de tantos y tantas al que se sumó, o más bien se entregó plenamente durante décadas. Luego de entablar una estrecha relación con Silvio Frondizi, quien lo ganó para el marxismo, inició su actividad en los años 50. Viajó a Cuba junto con Celia de la Serna, la madre del Che, teniendo así la inmediata oportunidad de entrevistarse con el comandante y de recibir sus recomendaciones para emprender la lucha revolucionaria en el Perú. Esta otra “anécdota”, a la cual se agregarán muchas más, marcó un nuevo inicio del largo protagonismo de Ricardo como fundador y constructor de organizaciones de la “nueva izquierda” y del trotskismo que hurgaron en el entramado social la vivencia de la revolución y la posibilidad del socialismo.

Nos entrega ahora sus memorias, escritas –como él dice– “artesanalmente”, sin contar con archivos documentados, en algunos casos inaccesibles por diversas razones, en otros ya inexistentes. Las ha escrito desde sus propias evocaciones, desde momentos imborrables de su vida personal y política, apelando a esa presencia viva de tantos acontecimientos que nunca desaparece, que más bien vuelve una y otra vez reclamando su reinterpretación. Reflexiona críticamente sobre su larga experiencia, se interroga en cada pasaje si lo que hizo junto a otros y otras estuvo bien, deja planteados problemas que siguen estando vigentes, particularmente en cuanto al carácter de la revolución y de las organizaciones que se proponen contribuir a ella. Son, efectivamente, las memorias de un revolucionario que ha vivido íntimamente las pulsiones de la revolución. Muestran su experiencia-aprendizaje, sus aciertos y errores, sus entusiasmos y desazones, también sus reflexiones presentes mirando al futuro. Están muy lejos de ser memorias escritas desde el retiro, tampoco desde “el descanso del guerrero”, algo inconcebible para nuestro autor, que con 80 y tantos años sigue actuando y se sigue postulando como contribuyente a la causa del socialismo y de la autoemancipación humana.

Una lectura de los cinco capítulos y del epílogo de este libro, así como de los prólogos escritos por compañeros/as que influyeron notablemente en la vida de Napurí, podrá dar cuenta del significado de estas memorias. Algunos pasajes, seguramente, resultarán un tanto distantes, sobre todo para las nuevas generaciones. Sin embargo, no dejan de entregar detalladamente recorridos y peripecias de la experiencia concreta de las organizaciones revolucionarias en los años 60, 70 y 80. Otros, entremezclados, alientan interrogantes que se siguen replanteando en el presente. Esta combinación, que es el resultado de un pensamiento vivo, permite sin duda definir a este libro como un aporte a la historia y a la revaloración de la historia de la izquierda latinoamericana.

Quien escribe estas líneas supo de Ricardo Napurí en los años 60, pero lo conoció recién a fines de los 70, en medio de la efervescencia revolucionaria que vivía el Perú de entonces. Entre otras cosas, la relación política entablada con él permitió que realizara una extraordinaria experiencia en el movimiento obrero, en 1982, en la mina de Cuajone, Moquegua, regentada por la Southern Peru Coopper Corporation. Ahora, cuando han pasado tantos años, recordando que Ricardo volvió a la Argentina a pedido de Nahuel Moreno, en 1985, para integrarse a tareas dirigentes de la Liga Internacional de los Trabajadores y también del Movimiento al Socialismo, él y algunos/as tenemos el pasivo de la crisis de esa corriente y de esa organización, replanteándonos con mayor apertura y con modestia la búsqueda de nuevas alternativas. Compartimos así un pensamiento multiforme, diferente por definición de cualquier uniformidad, que a su vez potencia el debate y fortalece nuestro andar cotidiano y concreto. La lectura de este libro seguramente despertará polémicas, sobre todo en quienes están involucrados en el relato y sobreviven a esa tumultuosa experiencia de la que da cuenta Napurí. Sería muy bueno que esto suceda, también para alimentar mejor la búsqueda a la que nos referimos.

Ricardo ha optado por relatar su larga experiencia privándose de opinar –salvo en algunos trazos– sobre el recorrido latinoamericano actual. Ha hecho, en este sentido, una elección correcta, abocándose de lleno a recuperar tantos pasajes que lo involucraron durante más de medio siglo. Tal vez, en otro momento, podamos contar con sus análisis y puntos de vista relacionados con la realidad de nuestro continente.

Ediciones Herramienta, que durante más de una década ha diversificado su producción, entregando títulos de diversos autores marxistas y del pensamiento crítico, ahora se enorgullece de publicar las memorias de una personalidad de la izquierda latinoamericana que ha dedicado toda su vida a la causa de la revolución y del socialismo. El trabajo preparatorio ha demandado múltiples esfuerzos solidarios. Y en cuanto al imprescindible financiamento, ha involucrado a compañeros/as de América Latina y Europa. Entregamos así una obra proyectada muchos años atrás, finalmente concretada por la conjunción de voluntades que caracteriza a nuestro emprendimiento editorial.

 

Manuel Martínez

Ediciones Herramienta

 

 

 

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