Libro: Hegemonía y Emancipación. Fabricas recuperadas, movimientos sociales y poder bolivariano. Introducción de los autores

Portada de 'El concepto del otro en la liberación latinoamericana. La fusión del pensamiento filosófico emancipador y las revueltas sociales'

El título del libro apunta a sintetizar nuestra perspectiva teórica -la investigación como intervención crítica- y la indagación, desde el sur al norte, de dos realidades histórico políticas.

Dos realidades que expresan, más allá de su diversidad, los matices más luminosos y más sombríos de las profundas avanzadas de la "resistencia" latinoamericana. De una resistencia, potencialmente emancipadora, que confronta a clases políticas de la región conmocionando la "gobernabilidad" del imperialismo globalizador.

Este texto tiene, como debe ser, una estrecha vinculación con los publicados por ambos autores por separado: el de Susana Neuhaus, en 2002 y el de Hugo Calello, en 2003. Discurso hegemónico en la desconstrucción del espacio público y la subjetividad y Gramsci, del Americanismo al Talibán, respectivamente. Podríamos decir que representa la continuidad de un compromiso que se ha asumido con la convicción de que la investigación desde la Universidad, y desde cualquier lugar desde el cual se intente realizarla, tiene sentido en la medida que responda a tres propósitos:

-En primer lugar, a la confrontación contra el ejercicio devastador que ejerce el poder hegemónico sobre la subjetividad para vaciarla como potencial creadora del pensamiento crítico. Parafraseando a T.W. Adorno, podríamos decir que en tal poder se expresa la desarticulación de toda construcción discursiva orientada a producir y comunicar conocimiento.

-En segundo lugar, el desarrollo de la investigación como una construcción colectiva en la cual los investigadores, en sus distintos niveles de formación, se articulan en los seminarios-talleres, en los cuales se rompe tanto con los viejos esquemas de investigación empiricista, autoritariamente jerarquizada y refugiada en la falacia de la "neutralidad axiológica", como con las "nuevas propuestas" que, bajo la máscara de las "multiplicidades caóticas y los delirios hermenéuticos", vacían al sujeto del poder de su razón crítica.

-En tercer lugar, el desarrollo de investigaciones como "intervenciones críticas", cuyos objetivos deben estar dirigidos a generar una reflexión emancipadora, tanto en aquellos espacios en los cuales se realiza (que condensan las fuerzas potenciales de resistencia al poder hegemónico) como en los propios investigadores, sean estos estudiantes o profesores-investigadores ya formados.

Solamente desde esta convicción, que se podía resumir en la afirmación de que luchar por construir un saber crítico es imposible si no se lucha contra la alienación y la explotación del trabajo y por la conquista de una democracia totalmente participativa, aboliendo las falsas representaciones. Es necesario no solo resistir al americanismo imperial, sino además trascender a la construcción de una sociedad ética y políticamente autónoma en América Latina.

Este libro integra trabajos elaborados desde esta concepción de la investigación.

Presentaremos aquí, a modo de introducción, una síntesis de sus contenidos:

En la primera parte: "Teoría crítica e investigación praxística, la hegemonía y los movimientos de emancipación", el capítulo introductorio se trabaja sobre la diversidad de la Universidad latinoamericana, con respecto al estatus político cultural estable que tienen Europa y los Estados Unidos. Nuestras universidades públicas están en una relación de tensión permanente con el poder político del Estado, que cumple la doble función de sustentador y represor. Históricamente las universidades estatales, que han intentado construir la democracia desde el espacio público, han sido hostilizadas y avasalladas y hoy sufren las presiones privatizadores de la globalización, mientras la ofensiva de una industria cultural modela un pensamiento débil sometido al mensaje mediático.

En los capítulos I y II, el libro se centra en la realidad actual de dos países latinoamericanos que, separados por más de siete mil kilómetros de distancia, expresan toda la diversidad y la similitud de una América Latina que vive hoy con fuerza de rebelión la opresión de una globalización que necesita, cada vez más, profundizar la dependencia y la exclusión.

En la Argentina, a partir de diciembre de 2001, desde la explosiva ruptura de una larga historia, una ruptura que el poder hegemónico trató de ir suturando con un variado ejercicio de recetas políticas, se analiza la manera en que los espacios de confrontación siguen abiertos; si bien muchos se extinguieron, otros perduran como espacios sociales no políticos y otros se transformaron es espacios de resistencia: la reapropiación territorial suburbana, desde la autoafirmación de nuevas formas de relaciones sociales desde la horizontalidad y la voluntad colectiva, los piqueteros y su lucha por la proyección política, trabajo genuino, más allá de las infiltraciones clientelistas (dentro de las cuales opera el propio gobierno) reconstruyen, en el presente, los momentos "pico" de las luchas de clases, el levantamiento rural en la Patagonia en las primeras décadas del siglo XX, la Semana Trágica del año 30, la huelga del año 36 y otras más emblemáticas de los últimos 30 años: el Cordobazo y el Cutralcazo.

Se toma contacto con la realidad de las fábricas "tomadas" (o recuperadas). La reapropiación del trabajo es la reapropiación del ser social, intenta extenderse a otros sectores y clases, sometidos a la desigualdad y la explotación, como la experiencia de la fábrica recuperada Zanón, discutida la segunda parte de este texto, por una de nuestras jóvenes investigadoras.

En la sociedad argentina, la política ocupa un escenario público: "la calle", conmociona a la sociedad urbana, denuncia la irrepresentatividad de "los que no se fueron" y condiciona con interpelaciones callejeras las decisiones de los cuestionados y corruptos recintos del poder. Estos movimientos tienen sentidos diversos y opuestos; por un lado los que reafirman su turbulencia agresiva, anárquica, de falsas autonomías tribales, autoritarios, que conducen los "guerreros religiosos" para gobernar por el terror al caos, generado por el propio caos. Por otro, los que apuntan hacia una verdadera búsqueda de la libertad a través de experiencias de re-vinculación solidaria y combativa para no sólo Latinoamérica sino para todo el mundo globalizado entregado a una masificación consumista y a una barbarie sin esperanza. Son movimientos que conmocionan la sociedad política y dejan su huella en la historia como una latencia en la memoria que es reconstruida en un proceso abierto de expansión y profundización permanente.

En esta sociedad se observa una capacidad de lucha y de construcción y reconstrucción permanente que fue históricamente adquirida, y que se manifiesta actualmente en los movimientos de resistencia y lucha social, en las tomas de fábricas y en la solidaridad como práctica que genera la posibilidad de una nueva ética.

Revela esto lo que llamamos una "reserva simbólica", que permite, ante la descomposición y recomposición de los vínculos, potenciar la capacidad de construir un futuro repensando la historicidad.

En la nueva República Bolivariana de Venezuela, la emblemática transformación de su nombre y de su carta magna expresan la presencia de un poder que irrumpe como un radical neo-populismo, pero que, en poco más de un quinquenio, al calor de una oposición delirante, conservadora, neoliberal y golpista, el rumbo político de la V República pasa a ser gobernado por una idea-fuerza que se articula en torno a dos objetivos: la generación de un poder autónomo latinoamericanista y anti-imperialista, y la generación de un nuevo poder que vaya descalificando al propio Estado y los partidos tradicionales desde la colocación de la "política"como norte del entramado de re-vincularización, fundamentalmente en los sectores más empobrecidos y excluidos.

El diseño fundador de la revolución bolivariana se enfrenta abiertamente con la historia oficial; las figuras de Bolívar, San Martín, Simón Rodríguez, Martí, Artigas son recuperadas desde su confrontación anti-colonialista y su preocupación por la igualdad, se trata nada menos que de desarraigar definitivamente una vieja sociedad político militar, que en toda América Latina ejerció siempre un poder excluyente, desde el caudillismo ilustrado o salvaje, oligárquico o partidocrático, siempre desde el poder, en representación de los centros coloniales o imperiales.

En el texto sostenemos que la construcción de la democracia solo es posible desde la reconstrucción ética de una nueva sociedad política, a través de la erradicación de la corrupción, el fanatismo y el travestismo político. Estos son los instrumentos más nefastos y eficaces del poder imperial que operan en nuestra América Latina, instrumentos de tal poder que no solo pueden destruir la joven experiencia del proyecto bolivariano, sino todo intento de integración regional para lograr la autonomía y la soberanía necesarias para que Latinoamérica pueda sobrevivir frente a la barbarie fundamentalista del Americanismo imperialista que domina la globalización.

En la segunda parte: "Reconstrucción del pensamiento y de una trama política, vincular y subjetiva en los movimientos de resistencia con proyección contra-hegemónica", en el capítulo III se analiza con agudeza "la falacia del razonamiento válido", o sea se descubre el carácter mistificador del discurso del poder en su propia estructura lingüística y en su impecable lógica.

En el capítulo IV se trabaja sobre una experiencia del desarrollo de un nuevo asentamiento urbano en La Matanza: el barrio María Elena, asentamiento de 57 manzanas y 12 mil habitantes, barrio que no es como cualquier otro del conurbano. El asentamiento nació en el año 83 y su característica distintiva es que desde entonces desarrolló una fuerte experiencia de organización territorial.

En la década del 80 los ocupantes desarrollaron una organización que consiguió tener continuidad en el tiempo. Crearon una junta vecinal que hoy, además de la iglesia, es la única institución en el barrio. La junta renueva sus autoridades cada dos años, con elecciones en las que hay una alta participación y en las que el único requisito para votar es vivir en el asentamiento. A través del trabajo conjunto, el barrio consiguió la tenencia de las tierras, diseñó el trazado de las calles pensando en urbanizar la zona sin convertirla en una villa, y trató de llevar los servicios básicos, comenzando por dar luz a las casas levantadas en el medio del descampado. Esta experiencia, de 23 años de existencia, convoca cátedras de la Facultad de Arquitectura, y es un ejemplo de integración democrática que resiste las presiones políticas del caudillismo tradicional.

En el capítulo V se trabaja la problemática migratoria en su relación con la hegemonía, desde las experiencias de lucha desarrolladas por jóvenes emigrantes e hijos de emigrantes latinoamericanos en países europeos, se refuta la anacrónica representación de los inmigrantes como víctimas pasivas de la devastación económica en sus países de origen y de las políticas de clandestinización y precariedad en los países de inmigración. Mantener la opacidad de esta realidad social histórica reduciendo a los inmigrantes a sujetos étnicos enquistados en la exclusiva reivindicación de sus identidades culturales es inventar una historia y una tradición. Existe una realidad: la de la organización creciente de los migrantes que desafían las nuevas políticas restrictivas de inmigración y refugio, que rechazan ser sometidos a las leyes "naturales" del mercado de trabajo y se concientizan y concientizan a otros acerca del creciente racismo que está incrustado en la globalización neoliberal.

Por fin en el capítulo VI presentamos tres experiencias de investigación, desarrolladas en nuestros seminarios, en las cuales, a partir e la complejización teórico-política inicial y sustentadora del trabajo de investigación en su totalidad, se indaga sobre la praxis de los movimientos de resistencia. Se analizan dos ejemplos que expresan posiblemente los extremos en lo que hace al avance y el retroceso en el gran tema de las fábricas recuperadas. El caso de la pequeña fábrica panificadora Grissinopoli, en la cual las contradicciones entre los obreros y los sectores que se acercaron a tratar de conformar una proyección de acción solidaria hacia la comunidad fracasaron y determinaron el ingreso de la unidad de producción a la franja de un falso cooperativismo, dominado por sectores vinculados a la derecha peronista y al Opus Dei. Un ejemplo que representa lo opuesto es el caso de la fábrica de cerámicas Zanón en Neuquén, que hoy representa un referente contra-hegemónico fundamental a nivel latinoamericano y europeo. Una comunidad de 473 trabajadores que logran proyectarse en la región y en la sociedad como una propuesta de liberación para toda la clase subalterna.

Culmina este último capítulo del libro un trabajo más del caso del barrio María Elena. En este texto, los investigadores ponen el acento sobre la reconstrucción política del tejido social. Citamos para terminar un párrafo que sintetiza la historicidad de esta reconstrucción:

"Al mismo tiempo, no olvidamos que la ‘novedad’ de estos movimientos nunca es absoluta, ya que, como señala uno de sus dirigentes, "...no podíamos dejar de reconocer que éramos hijos de la Semana Trágica, de la Patagonia Rebelde, del Cordobazo y la resistencia peronista, de las luchas de las organizaciones de la década del setenta, del compromiso de nuestros treinta mil desaparecidos..."

 

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