Marxismo, cultura, comunicación. De Kant y Fichte a Lukács y Benjamin

Autor: Gábor Gángó | Ediciones Herramienta, Buenos Aires, 2009 | 384 páginas | ISBN: 978-987-1505-16-6

Marxismo, cultura, comunicación. De Kant y Fichte a Lukács y Benjamin. Presentación

Autor(es)

Describiendo un arco temporal que va del idealismo alemán a las últimas producciones del “marxismo occidental” –rótulo cuya validez es puesta en cuestión en este mismo volumen–, y ocupándose de escritores y pensadores tan destacados y disímiles como Immanuel Kant, Johann Gottlieb Fichte, Johann Wolfgang Goethe, Karl Kraus, György Lukács y Walter Benjamin, el libro de Gábor Gángó que aquí presentamos detalla una serie de reflexiones originales y agudas, que hacen plena justicia a la tradición del pensamiento centroeuropeo: un pensamiento marcado por la amplitud de criterios y por la apertura a las más diversas corrientes de pensamiento. Acorde con tal apertura es el interés del autor en realzar la importancia de aquellas tendencias antipositivistas y antidogmáticas en la historia del marxismo que, de manera insistente, cuestionaron la burocratización y el sometimiento bajo la disciplina partidaria, y que al hacerlo invocaron el sustancial radicalismo –teórico y práctico– de la filosofía de Marx. A esta línea crítica, heterodoxa y a menudo tachada de herética pertenecen dos pensadores que ocupan un lugar señalado en este volumen: el Lukács de Historia y conciencia de clase y el brillante marxista polaco Stanisław Brozozowski, autor de obras tan relevantes en el desarrollo del materialismo histórico como La cultura y la vida o el Anti-Engels, e iniciador, junto con el filósofo húngaro, de una orientación antipositivista que vertebró, a lo largo del siglo XX, los aportes más relevantes de la teoría marxista. En esta misma línea cabría colocar a Walter Benjamin, cuyas tesis Sobre el concepto de historia, retomando y continuando ideas de Historia y conciencia de clase, despliegan un hondo cuestionamiento de los cimientos en los que cimentaban sus argumentaciones las tendencias positivistas infiltradas en el marxismo: la idea de progreso, la apelación a un materialismo mecanicista, la aplicación simplificadora de las categorías de base y superestructura, la celebración acrítica del avance técnico, la postergación de la lucha de clases en nombre de un análisis economicista que pretende reducir las luchas por el socialismo a un juego con fórmulas matemáticas, o a un experimento encauzado a medir las contradicciones entre el desarrollo de las fuerzas productivas y el de las relaciones de producción.

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