Foucault y Kant. Crítica Clínica Ética

Autora: Mariapaola Fimiani | Ediciones Herramienta, Colección de Sur a Sur, 2005 | 144 páginas | ISBN 987-21194-8-1

Foucault y Kant. Crítica Clínica Ética. Presentación

Este volumen ha sido publicado con la contribución del Dipartimento di Filosofia dell’Università degli studi di Salerno, Italia.

 

Mariapaola Fimiani, desde la develación de la oculta relación con Kant, propone una determinada forma de interpretar Foucault que no se detiene ni absolutiza en el autor asumido convencionalmente, que intenta captar el sentido de los cambios, transformaciones de su vasta y compleja obra.

Un palimpsesto, construido y deconstruido desde un código interpretativo que rebela tanto un conocimiento profundo de las categorías conceptuales de ambos autores como una sagaz, aguda y penetrante visión de una "leason", puesta al desnudo desde una sorprendente variedad de matices, a través de nueve breves pero densos y abarcantes capítulos. La sutileza de la autora se revela en el manejo de los conceptos claves de crítica-clínica-ética. Este último concepto es toda una innovación en su conexión con el de producción de acontecimientos y sobre todo, el de revolución que, en última instancia, se asume como un cambio a partir de la obediencia dentro de una operación que tiene que ver con las relativas condiciones limítrofes de la razón. Por fin, la parresia, que define tanto ontológicamente como analíticamente, como una maximización de la ética individualista, el gran tema de la franqueza, o sea, el de decir toda la verdad.

El parresiasta, al decir la verdad, a diferencia del sabio, no habla del ser del mundo y ni siquiera de un principio general que se hace principio prescriptivo, sino que está comprometido con la prueba de un ejercicio permanente, el de un saber de descifre de los individuos y de las situaciones, de sí mismo y de los otros en las circunstancias concretas y específicas de vida. El parresiasta -parece concluir Foucault- es, entonces, quien pone en juego el discurso verdadero del ethos filosófico, empeñado como está en el coraje de un saber dirigido a sí mismo y al mundo. Ésta es una de las cuestiones centrales del texto. Posteriormente, aparecen otras también de singular significación en el audaz abordaje de la vinculación Kant-Foucault, el tema de la mirada de la clínica y la mirada médica y la investigación antropológica y la relación entre ética y moral. Fimiani nos hace recorrer un camino fascinante, lleno de sorpresas en la investigación de dos hipótesis que con su fuerza pueden derrumbar el mundo convencional del Foucault absolutizado, como el ícono iniciático del fin de la modernidad:

a) La que sostiene el enigma del ocultamiento del kantismo foucaultiano.

b) Y la que ella misma define como la doble reconciliación de Kant con el iluminismo y la revolución y de Foucault con la modernidad, anteriormente estigmatizada desde la arqueología.

Cerramos con palabras de la autora:

También se debe señalar cómo esta serie conceptual ha acompañado la convicción -o, recíprocamente, haya sido sostenida por ésta- por una permanencia irreprimible de la modernidad. Una modernidad que vuelve a tomar voz y valor, contrastando las convicciones de un positivismo cínico y enrarecido asimilado al Foucault arqueólogo, en el programa de una ontología de nosotros mismos que marca, como se sabe, la insospechada reconciliación con el Kant del Iluminismo y de la Revolución. La lectura de la antropología de Kant atraviesa, entonces, en el comentario de Foucault, las cuestiones de la mirada diagnóstica del presente, de la producción de la existencia individual y de su antagonismo, de la centralidad ontológica de la categoría de lo patológico, de aquel campo de cuidado que ocupa la existencia ética y el gobierno del sí, de las modalidades del hacerse y del conducirse de un sujeto confinado en los sistemas de saber y de poder, del juego de una Kunst en los orígenes del uso de la vida y del arte de vivir, del Gebrauch, como ejercicio cotidiano y efectiva áskesis, de la libertad que no puede querer la insubordinación total o su vacío, sino el conocimiento de los límites junto al coraje y la audacia de la voluntad parresiana y, en fin, del mundo como espacio de la actualidad, que es la parcialidad de nuestro presente, pero también de lo absoluto del único mundo para nosotros.

Todo esto, que según mi parecer jamás se ha apagado en el extenso recorrido arqueológico, genealógico y ético del foucaultismo, nace y se alimenta en este tan fascinante como oculto encuentro con Kant. Sigue siendo difícil la respuesta a toda pregunta sobre la obstinada y curiosa voluntad de mantenerlo oculto.

Hugo Calello

Sociólogo, profesor en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Buenos Aires, diciembre 2005

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