El fantasma socialista y los mitos hegemónicos. Gramsci y Benjamin en América Latina

Autores y compiladores: Hugo Calello y Susana Neuhaus | Autores: Laura Meyer, Mauricio Torme, Modesto Guerrero, Jorge Sanmartino, Roberto Aruj, María Luján Leiva, Beatriz Pedro | Ediciones Herramienta, Buenos Aires, Argentina, octubre de 2010 | 372 páginas | ISBN 978-987-1505-17-3

El fantasma socialista y los mitos hegemónicos. Gramsci y Benjamin en América Latina. Índice y presentación

Hugo Calello y Susana Neuhaus (Autores y compiladores)

Laura Meyer, Mauricio Torme, Modesto Guerrero, Jorge Sanmartino, Roberto Aruj, María Luján Leiva, Beatriz Pedro (Autores)

Ediciones Herramienta, Buenos Aires, octubre de 2010, 372 páginas, ISBN: 978-987-1505-17-3

Presentación

Acerca de mitos y fantasmas

En una entrevista publicada por la revista “Ñ”[1] el 24 de enero de 2010 Slavoj Zizec afirma que el capitalismo se derrumba, que el mundo se enca­mina irreversiblemente hacia el comunismo, no hacia el socialismo, al que considera una experiencia fracasada, tanto en la realidad stalinista, como en las social democracias.

Pero lo que este autor plantea resulta ser un “comunismo” que sólo se define por exaltar “lo común”, aquello que une a las gentes por encima de la competencia, la lucha por el poder y el dinero, postulando que el cambio debe surgir de la violencia ejercida por todos aquellos que no tienen nada que perder, aquellas masas hacinadas en la marginalidad, etcétera.

A su vez, Gianni Vattimo, en un reciente libro muy publicitado en Bue­nos Aires, titulado Ecce Comu, amplía esta reflexión, definiendo al comunismo en estos términos:

El nihilismo filosófico que profeso implica tal distanciamiento … que podria resolverse en la elección deliberada de una posición: no volver a participar nunca más en elecciones si no es para votar como ciuda­dano común (él es actualmente diputado comunista al Parlamento europeo)… dedicarse a lo sumo a iniciativas políticas de barrio, peque­ñas cooperativas…Es la posición que suelo mantener sellada como elec­ción monástica, la única manera de no experimentar remordimientos hacia los pobres y hacerse pobres como ellos. Vattimo G., Ecce Comu, págs. 93.94, Paidós, Bs. As. 2009.

Nosotros pensamos que ambos autores, aunque desde perspectivas dis­tintas, ante la impunidad y la violencia actual del capitalismo depredador inventan alternativas que son sólo “consignas” privadas de un discurso con­vincente, sólo posible desde la percepción de la historicidad y actualidad del conflicto clasista que demanda la acentuación de la coerción para man­tener el control imperialista.

Esta es la perspectiva de los marxistas más avanzados, sobre todo Gramsci, Adorno y Benjamin. De ahí la necesidad de su convocatoria. Ellos insisten en la identificación de la cultura como un escenario fundamental para la continuidad del ejercicio del poder capitalista en la actualidad, Su formidable poder crítico es iluminador sobre la complicidad con el pensa­miento hegemónico de los que proclaman que el caos y la incertidumbre son los “signos de nuevas opciones de libertad, de nuevas opciones de elec­ción”, para el desencadenamiento de procesos multitudinarios que derrum­barán el “imperio”.

Nosotros entendemos que esa capacidad de la “filosofía de la praxis” se expresa, como dice Gramsci, en la “revaloración del frente de lucha cul­tural y la construcción de la teoría de la hegemonía como complemento de la teoría del estado-­fuerza”.

De todo esto surge su capacidad de investigación praxística sobre una sociedad que hoy emerge como el espacio de resistencia más avanzado en la lucha antiimperialista.

La sociedad latinoamericana aparece en una especie de movilización permanente, en cada país con su propia dinámica conflictiva, pero afecta­das las regiones por tránsitos migratorios que se intensifican en la medida que se agudiza, progresivamente, la desigualdad en los países más pobres o con menos recursos humanos y económicos.

Pero también es evidente la multiplicación y la profundización en la resistencia de los movimientos antiimperialistas, y sobre todo los atisbos de proyectos integrativos contra­-hegemónicos. Los más avanzados, como el de Venezuela, Bolivia y Ecuador, se atreven a confrontar al capitalismo, para promover la construcción de una sociedad donde la ética, la igualdad, la justicia y la solidaridad, sean los ejes de la relación de los seres humanos entre sí y con las cosas. Estas confrontaciones no deben ser percibidas como espacios aislados, autónomos.

Tampoco podemos definirlos ya como un movimiento latinoamericano orgánico con objetivos y estrategias unificadas. Eso sería afirmarlo como un conjunto concretamente revolucionario, como una sociedad política lati­noamericana en marcha hacia el socialismo.

Pero parafraseando a Walter Benjamin, la hoguera formada por esta multiplicación de relámpagos tiene vida, y apasiona a unos e intimida a otros. Es un fantasma que amenaza a los mitos fundamentales del capitalis­mo, Estos mitos están arraigados de tal manera que se constituyen en fanta­sías originarias, núcleos centrales de la psiquis colectiva de la sociedad masificada.

Así como las fantasías originarias inscriptas en la historicidad de la humanidad, según Freud, se reconocen como ejes organizadores de la realidad psíquica, así el pensamiento limitado por el miedo a ser despo­seído (castrado) se mantiene dentro de los límites del “sentido común” gramsciano, opuesto a la libertad del pensamiento crítico y la reflexión praxística.

Este es el material cimentador de los Mitos que sostienen al capitalis­mo. De ahí el temor inducido desde el poder hegemónico en el hombre masa al presentar el socialismo como un fantasma amenazante, despoján­dolo del carácter fantasmático creativo del socialismo “como redención” (diría Benjamin) de toda la humanidad oprimida.

Y es precisamente la presencia de este fantasma socialista creativo que, aún privado de un gran cuerpo orgánico colectivo, se manifiesta en las “avanzadas emancipadoras”.

Estas avanzadas preocupan y conmocionan a los estados y a las corpo­raciones, que controlan la gobernabilidad de la globalización. Han desata­do y han puesto en escena a nuevos guerreros defensores del imperio que son de orden mítico religioso, y que establecen confrontaciones con rebel­días reales pero también, como dijimos antes, con aquéllas que son creadas por ellos para mantener la guerra como recurso desalentador frente a toda rebelión ante la desigualdad y la exclusión.

Estamos en el primer decenio del siglo XXI, y esta aludida trascendencia con respecto a nuestras hipótesis de trabajo adquiere una significación que refuerza con potencia inusitada esta característica central de la dialéctica como “método interminable”, en la cual la intervención crítica no se detiene jamás dado que su vigencia depende inevitablemente, de su continuidad.

El fantasma socialista y los mitos hegemónicos

Afirmamos esto porque en la realidad latinoamericana, y en la globali­zación que la contextualiza en lo que va de este decenio, se han multiplica­do las pequeñas y grandes violencias contra los movimientos de resistencia emergentes, y sobre todo contra aquéllos que han intentado iniciar, conti­nuar o profundizar potenciales procesos de emancipación.

Sin embargo, no podemos negar que estas pequeñas o grandes violen­cias no son cosa de ahora, por el contrario han sido cimentadoras perma­nentes de un orden social, político y económico que ha basado en ellas su perduración, crecimiento y expansión. El capitalismo sólo vive si crece y se expande.

La voracidad del capitalismo es la clave para entender lo que hemos lla­mado el “costado oscuro de la globalización”. En realidad esta última afir­mación es sólo un modo de decir, porque lo único que escapa a esa oscuri­dad son los relámpagos, que muchas veces también se multiplican, e irrumpen intermitentemente en estallidos de resistencia a la hegemonía pla­netaria.

Este libro es el resultado de una investigación que basada en los supuestos ya enunciados, podríamos decir, con las palabras del libro ante­rior (Hegemonía y Emancipación), representa la continuidad de un compromiso que se ha asumido con la convicción de que la investigación desde la universidad pública, y desde cualquier lugar desde el cual se intente rea­lizarla, tiene sentido en la medida en que responda a tres propósitos:

En primer lugar, a la confrontación contra el ejercicio devastador que ejerce el poder hegemónico sobre la subjetividad, para vaciarla como potencial creadora del pensamiento crítico. Parafraseando a Theodor W. Adorno, podríamos decir que en tal poder se expresa la desarticulación de toda construcción discursiva orientada a producir y comunicar conocimiento.

En segundo lugar, el desarrollo de la investigación como una cons­trucción colectiva en la cual los investigadores, en sus distintos nive­les de formación, se articulan en los seminarios­-talleres, en los cua­les se rompe tanto con los viejos esquemas de investigación empiricista, autoritariamente jerarquizada y refugiada en la falacia de la “neutralidad axiológica”, como con las “nuevas propuestas” que, bajo la máscara de las “multiplicidades caóticas y los delirios hermenéuticos”, vacían al sujeto del poder de su razón crítica.

En tercer lugar, el desarrollo de investigaciones como “intervencio­nes críticas”, cuyos objetivos deben estar dirigidos a generar una reflexión emancipadora tanto en aquellos espacios en los cuales se realiza (que condensan las fuerzas potenciales de resistencia al poder hegemónico) como en lo propios investigadores, sean éstos estu­diantes o profesores-investigadores ya formados.

Este libro, que articula trabajos elaborados desde esta concepción de la investigación, está integrado por dos partes:

En la Primera Parte, bajo el título “Mitos hegemónicos y violencia opresora o el socialismo como proceso interminable”, los ensayos de Hugo Calello y Susana Neuhaus afrontan desde los argumentos enunciados más arriba la vinculación de los Mitos Hegemónicos impuestos desde la histo­ria fabulada y la subjetividad aprisionada, a través de la trilogía masa ­sen­tido común ­hegemonía y sus consecuencias: el seguimiento no reflexivo a líderes carismáticos, o sea “veladamente autoritarios”.

En ambos ensayos se retoman algunas hipótesis ya confrontadas que tratan de decodificar este espeso entretejido constituido por relatos de “verdades” y la construcción de mitos paralizantes de toda voluntad colectiva y se intenta reconstruir, como dice Benjamin, siquiera algo del “flaco aliento mesiánico” que une las rebeliones de los oprimidos a tra­vés de una historia que todavía debe escribirse, desde la historicidad de los movimientos de potencialidad liberadora en Venezuela y la Argentina. Sobre todo se enfatiza su potencialidad para la construcción de un proceso hacia de un “socialismo latinoamericano”, o sea, de una región donde los países se integren a una lucha antiimperialista, para escribir una historia desde la ruptura de la sumisión, desde la igualdad y el ejercicio soberano de la voluntad colectiva.

En la Segunda Parte, bajo el título “Potencialidad contra-hegemónica y reconstrucción de la subjetividad en los movimientos de lucha y resistencia en la Argentina y Venezuela”, se agrupan de acuerdo a su diversidad temá­tica una serie de trabajos, desde los mismos fundamentos teóricos y meto­dológicos ya expuestos de los cuales resumimos las temáticas investigadas.

En “Nuevo sindicalismo de base y momento ético político”, Mauricio Torme y Laura Meyer desarrollan un análisis profundo y actualizado en dos espacios que son avanzadas en la confrontación con el poder hegemónico: en el área de fábricas recuperadas y del nuevo sindicalismo de base que se confronta con las centrales sindicales al servicio del poder hegemónico, y que desarrollan un proyecto ético político hacia la clase trabajadora y hacia toda la sociedad.

En “Venezuela: El proceso de la revolución bolivariana”, Modesto Emilio Guerrero y Jorge Sanmartino apuntan a dos objetivos comple­mentarios. El primero muestra a través de una minuciosa investigación el formidable proceso de la organización de activistas que ha generado el poder bolivariano en su profundo intento de desarrollar una sociedad par­ticipativa en la construcción de su destino. El segundo ataca un tema can­dente: la diferencia entre el populismo y la estrategia para construir una sociedad socialista. La investigación muestra con profundidad teórico crí­tica las inconsistencias de los autores que intentan descubrir el potencial contra-hegemónico del populismo.

En “Migración: el diverso discriminado”, Roberto Aruj propone el aná­lisis del discurso político y del trabajo, desde una perspectiva historicista que dé cuenta de la constitución de la hegemonía y su influencia en los sec­tores subalternos en torno a los trabajadores migrantes, las causas de las migraciones laborales y la condición actual de este “colectivo sujetado”, la situaciones en las que se encuentran los migrantes como diversos oprimi­dos en la sociedad globalizada, atendiendo la discriminación y la violencia.

En “Colonialismo y liberación”, María Luján Leiva, desde la vigencia del pensamiento de Frantz Fanon, analiza críticamente las “migraciones forzadas” donde el sujeto inmigrante sufre la explotación como trabajador y la opresión por ser culturalmente diverso. Se crea la “necesidad” de un “otro distinto” como factor divisor e incluso victimizador de los propios inmigrantes.

Por último, en “Universidad y Comunidad”, Beatriz Pedro expone las experiencias de investigación y transferencia desarrolladas por las Cáte­dras de la Facultad de Arquitectura de la UBA; la construcción de una praxis y un saber para la transformación social de los territorios comuni­tarios. Esto requirió sistematizar y desarrollar una nueva conceptualización de la formación proyectual y un nuevo enfoque del rol profesional de los arquitectos y diseñadores, buscando superar el desencuentro del enfoque tradicional hegemónico con las necesidades de las mayorías, sus legítimas demandas y sus expectativas comunicacionales, objetuales y socio­-espa­ciales en nuestra Latinoamérica.

 

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