Cambiar el mundo sin tomar el poder. El significado de la revolución hoy

Autor: John Holloway | Coedición Universidad Autónoma de Puebla, México y Ediciones Herramienta, Buenos Aires, Argentina, 2002 | 320 páginas | ISBN 987-9306-10-4

Cambiar el mundo sin tomar el poder. El significado de la revolución hoy. Prólogo a la edición en español

Autor(es)

¡Que se vayan todos! ¡Que no se quede ni uno! ¡Qué sueño! ¡Qué sueño tan lindo! Imagínense, un mundo sin políticos, un mundo sin sus amigos capitalistas, un mundo sin estado, un mundo sin capital, un mundo sin poder.

Un sueño inocente y poco realista, por supuesto. Sin embargo, el levantamiento en Argentina ha demostrado que la realidad no es la Realidad, que inocente no es inocente, que los sueños son más que sueños. En momentos como éstos se cambia la gramática y la lógica de la realidad. La gramática de los periódicos y de los medios, la gramática del análisis político, sea de la derecha o de la izquierda, es una gramática de poder y sólo puede conducir a la substitución de un poder por otro. El grito “¡Que se vayan todos!” apunta más allá del poder y nos enseña otra gramática, otra forma de pensar, otro concepto de la realidad. Este libro, aunque fue terminado antes de los acontecimientos en Argentina, es parte de la misma lucha por lo absurdo que no es absurdo, por lo imposible que es tan urgente.

John Holloway

Puebla, 2 de abril de 2002

Cambiar el mundo sin tomar el poder. El significado de la revolución hoy. Capítulo 1. El Grito

Autor(es)

I

En el principio es el grito. Nosotros gritamos.

Cuando escribimos o cuando leemos, es fácil olvidar que en el principio no es el verbo sino el grito. Ante la mutilación de vidas humanas provocada por el capitalismo, un grito de tristeza, un grito de horror, un grito de rabia, un grito de rechazo: NO.

El punto de partida de la reflexión teórica es la oposición, la negatividad, la lucha. El pensamiento nace de la ira, no de la quietud de la razón; no nace del hecho de sentarse -razonar- y reflexionar sobre los misterios de la existencia, hecho que constituye la imagen convencional de lo que es ‘el pensador’.

Empezamos desde la negación, desde la disonancia. La disonancia puede tomar muchas formas: la de un murmullo inarticulado de descontento, la de lágrimas de frustración, la de un grito de furia, la de un rugido confiado. La de un desasosiego, una confusión, un anhelo o una vibración crítica.

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