La masacre en Charlie Hebdo, la izquierda y la lógica del enemigo principal

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Autor(es): Schachter, Silvio

 
Leo con preocupación, que la retórica de izquierda vuelve a repetir en su discurso, viejos argumentos simplistas para pensar lo ocurre en el mundo. Una mirada plana, donde reina la dualidad de causas y efectos.
 
La lógica por la cual los enemigos de mi enemigo son mis amigos, es propia del maniqueísmo del poder y le ha costado a la izquierda no pocos fallidos nefastos. Las atrocidades de la CIA, no se equilibran con decapitaciones.
Siempre el imperio y sus gobiernos buscan sacar partido de cualquier acto propio o ajeno. No es nuevo y seguirá siendo así, es parte de su naturaleza. Obviamente el análisis no puede eludir la necesaria reflexión sobre el origen del odio y la desesperación de quienes son permanente hostilizados, perseguidos, invadidos y asesinados, utilizando la condición racial o religiosa de quienes son victimizados, para emprender la cruzada civilizatoria de occidente, modelo civilizador que esconde su voracidad para arrebatar  territorios y  recursos naturales. El clima creado aumenta la probabilidad de que estemos ante una nueva etapa de la escalada bélica contra el mundo arabe, con sus tremendas consecuencias y debe figurar sin duda como hipótesis para el análisis de los acontecimientos por venir.
 
Pero este cuadro no puede ser utilizado como atenuante para caracterizar la masacre en la redacción de la revista Charlie Hebdo como un aberrante acto criminal, que no admite otra actitud que la condena mas decidida sin vacilaciones o medias tintas . Porque al racismo y la xenofobia no se las combate con fascismo fundamentalista, de cualquier signo que fuere.
 
La izquierda deber tener una ética política, muchas veces vulnerada por supuestos objetivos estratégicos o especulaciones teleológicas, una actitud de principios que no reniega de la violencia como recurso para resistir la violencia sistémica, pero si rechaza el crimen, defiende la vida que el capital desprecia. Estos actos de barbarie son la expresión de la decadencia de una sociedad que no ofrece otra perspectiva que la violencia y la degradación del planeta.
 
Ante el temor justificado que esto pueda abrir una nueva ola de islamofobia, la pregunta deberá ser: si con esta masacre se crean mejores condiciones para enfrentarla? Por el contrario la conmoción por las muertes será nuevamente la excusa para mas legislación purificadora y represión al diferente,  ahora con la acquiescencia de una población aturdida.
 
Leo que se sostiene, insolitamente, que la revista Charlie Hebdo ya no es progresista, que se ensaña con los musulmanes, que con sus sátiras ayuda a la persecución de los fieles al Islam. Charlie Hebdo te puede gustar o no, importa poco si ahora es menos progresista o mas unilateral,  aunque seria interesante saber quien tiene el progresometro y que mide. Porque no se trata de defender la libertad de prensa en abstracto como la predican los monopolios mediaticos, ya sean estos opositores u oficialistas. El disentir, el pensar distinto y además expresarlo con humor, no es un incordio, es una necesidad. De métodos que censuran o fuerzan por el terror a la autocensura, conocemos bastante no solo en Europa. Cuantas películas, teatros, libros, recitales o revistas fueron interdictas en nuestras tierras  por los censores de turno, porque ofendían a la religión, la moral y las buenas costumbres. Resulta ridículo pensar que un magazine hebdomadario francés pueda afectar la fe y las convicciones mas férreas de millones, simplemente con una caricatura. Los mesiánicos ofendidos deberán guardar armas y amenazas y practicar sus creencias en paz.
 
Siento indignación y perplejidad, ante quienes encabezaron notas muy difundidas con la frase «Yo no soy Charlie». No se trata del conocido soliloquio de Hamlet, Ser o no Ser . Hablamos de otro dilema, "Soy Charlie», no significa estar de acuerdo con el contenido de la revista, ni mucho menos con los oportunistas jefes de gobierno y políticos que tratan de sacar ventaja de una tragedia que de un modo u otro promovieron. Es una afirmación ética de resistencia a lo irracional, al crimen, al homicidio, a la barbarie, es la defensa de la palabra, del libre pensar.
“Yo no soy Charlie” como titular, por el contrario es tomar distancia, es poner en primer lugar la diferencia irrelevante por encima del repudio a la barbarie y la muerte. Esta definición jerarquizada como titular es una negación reaccionaria. Expresa la actitud de quienes detrás de un anti-europeismo ramplón y pueril esconden la incapacidad de comprometerse, porque hoy es políticamente más correcto la contextualización, que tomar partido, es el síndrome del relativismo posmoderno. Esos intelectuales deben saber que el vesánico Estado francés no es igual que los franceses, que sus gobernantes no representan al conjunto del pueblo, porque la representación burguesa es un fraude y la comunidad imaginaria del Estado-Nación es solo un espejo falso para negar los verdaderos conflictos de intereses. Si bien muchos son xenófobos y racistas, con una tendencia creciente preocupante, millones no lo son, como todos no fueron ni son colonialistas, ni cómplices de los crímenes en Indochina, Argelia o en las aventuras bélicas de Mali o Medio Oriente. Aunque lo omitan deliberadamente, en la raíz del sojuzgamiento y la marginación de las minorías, de la inmigración perseguida, de los jóvenes desocupados, esta una Europa divida en clases, por tanto existen contradicciones y entre ellas las de dominadores y dominados. Quienes la hegemonizan siempre buscan imponer su cultura, sus privilegios y el status-quo sobre los mas debiles.
 
Es fantasioso pensar que en estos lares no hay xenofobia y racismo. Cuando los vecinos propietarios repudian a los villeros y favelados, cuando piden represión y los tratan como delincuentes por ser negros, bolivianos o paraguayos, cuando se persigue a los pueblos originarios, se les quitan sus tierras y les niegan sus derechos, estamos ante las mismas ideas aunque hablen otro idioma.
 
Si de maniqueísmo mediático hablamos, nada debería sorprendernos, en el arte de manipular, editorializar o silenciar, la metodología no sabe de fronteras. El argumento contextualizador no puede ser: para la prensa europea vale más un humorista francés que decenas de niños paquistaníes, o cuantos palestinos tienen que morir por cada israelí. Ciertamente, esa taxonomía periodística, que oscurece o ilumina los acontecimientos tendenciosamente es una infamia, pero así actúa la prensa monopólica, la izquierda no tiene que aceptar ese sayo cuando expresa sus ideas.
 
Es erróneo pensar que estamos ante un debate sobre diversidad cultural o religiosa, Al-qaeda, ISIS, los talibanes o Boko Haram son organizaciones político-militares que usan la religión como ideología. No se equivocan quienes ven las manos de la CIA y las agencias de inteligencia europeas en la actividad y desarrollo de estas organizaciones ni quienes critican a los políticos que se aprovechan del impacto emocional que produjo la masacre. El ejercito israelí no es una organización del culto judío, es una maquina bélica de ocupación y sometimiento que se autolegítima en el mito de la tierra prometida. La guerra del golfo fue sostenida por el fundamentalismo cristiano, que apoyo sin reparos a la familia Bush y sus secuaces en su santa cruzada petrolera contra Hussein, con el resultado de 600.000 iraquíes muertos.
 
Disiento con quienes ante la decepción por el fracaso de proyectos socialistas y en su naufragio político e ideológico, piensan que en el Islam esta la opción al capitalismo Desconocen la historia y el presente, en los países árabes con regímenes islámicos o no, también reina el capital y en su mayoría tienen buenos vínculos con las potencias de occidente y oriente y sus corporaciones, al igual que ellos se apropian de la plusvalía producida por los trabajadores, en algunos casos de manera feroz,  como  Kuwait, Emiratos Árabes o Arabia Saudita donde los operarios inmigrantes que levantan ciudades de cristal en el desierto viven en condiciones humillantes. Mucha de la frustración de la primavera árabe, que tuvo a la mujer como excepcional protagonista, se debió a la reacción de partidos de base religiosa como el caso de los hermanos musulmanes en Egipto.
 
La revolución de los ayatollah que termino con Mohammad Reza Shah Pahlavi, tuvo un alto sentiminiento antinorteamericano por el apoyo que  EEUU presto al monarca, pero también persiguió al Tudeh, el principal partido marxista del mundo árabe, muchos de cuyos militantes estuvieron en la primera línea de lucha contra el Sha y luego sufrieron cárcel y tormento de los guardianes de la revolución. El excelente film Persepolis basado en un premiado comic de Marjane Satrapi, nacida en Irán, quien debió soportar censura y discriminación en su país, da cuenta de esta historia, un relato no-ficción basado en su propia experiencia.
 
«Si alguien dice una mala palabra en contra de mi mamá, puede esperarse un puñetazo". "La libertad de expresión no da derecho a insultar la fe de los demás", fueron algunas frases del papa Francisco que básicamente culpó a los dibujantes de Charlie Hebdo, sugiriendo que eran provocadores, por lo cual deberían haber esperado una violenta reacción.
 
En diciembre de 2004, en el marco de la inauguración de la muestra en el Centro Cultural Recoleta del artista León Ferrari, premiado con el León de Oro en la Bienal de Venecia y retrospectivas de su obra en el Moma y en los museos de arte moderno en San Pablo y Paris entre otros, el entonces cardenal Jorge Bergoglio escribió una “carta pastoral” que, entre otras cosas, decía: “Hoy me dirijo a ustedes muy dolido por la blasfemia que es perpetrada en el CCR con motivo de una exposición plástica. También me apena que este evento sea realizado en un Centro Cultural que se sostiene con el dinero que el pueblo cristiano y personas de buena voluntad aportan con sus impuestos”. Y agregaba: “frente a esta blasfemia que avergüenza a nuestra ciudad, todos unidos hagamos un acto de reparación y petición de perdón el próximo 7 de diciembre”.
Fue la señal para que se desplegara todo un accionar de la militancia católico contra el artista –que estuvo exiliado en Brasil entre 1976 y 1991, y que tiene un hijo desaparecido–: diversas personas ingresaron a la muestra, al grito de “¡Viva Cristo rey, carajo!, y rompieron varias obras; tiraron bombas de olor e incluso hicieron presentaciones judiciales. La jueza , mandó a colocar fajas de clausura y cerró la muestra. La solidaridad de artistas y personalidades de la cultura permitió que se reabriera diez días después.
En esa ocasión el cardenal Jorge Bergoglio recibió una carta del Centro Islámico de la República Argentina. La comunidad musulmana expresó allí su "profundo malestar por el contenido" de la muestra de Ferrari. ... es sumamente agraviante que Jesus y Maria sean objeto de burlas y detracciones, que lejos de ser un hecho artístico constituyen una ofensa a la sensibilidad de los creyentes". Quienes llaman a la violencia contra los artistas o creadores de caricaturas confirman que el arte no es un pasatiempo formal o inocuo. En todo caso, con sus bárbaros ataques, demuestran porque le temen.
 
Blasfemos, herejes son calificativos que han recibido quienes hacían Charlie Hebdo, no los agravian. Soy hereje en el sentido literal del término, porque cuestiono el carácter inmutable de las creencias, no a los creyentes. Me pregunto, como José Saramago, cual Dios es verdadero, el vengativo y sanguinario?
Si yo critico a las iglesias como monarquías feudales responsables de millones de muertos en sus guerras santas, inquisiciones o aventuras coloniales. Si me niego a aceptar el sometimiento de la mujer, el culto a la ignorancia y el rechazo al saber, deberé ser considerado una víctima potencial porque alimento la islamofobia, el antisemitismo o la herejía?.
 
Soy hereje porque defiendo el derecho a abortar, la decisión de disponer libremente sobre mi cuerpo, porque no acepto como dogma libros escritos hace siglos, cuando se creía que la tierra era un plato, que tenia 6.000 años de antigüedad y se imaginaron que las especies animales fueron salvadas en el arca de Noé.
 
No es cultural, que todavía a las niñas de 12 años las casen por la fuerza con hombres que podrían ser sus abuelos. No es natural y no lo aceptan resignadas, es falso, se suicidan por eso, como tampoco es cultural que les prohíban trabajar, estudiar, enamorarse libremente o que caminar solas y sin un hombre por la calle, las exponga al escarnio.
 
Cuestionar esta realidad no significa ser islamofóbico porque son musulmanas quienes la sufren y la resisten .
Soy hereje porque pienso que la pedofília no es un accidente o una disfunción, es la consecuencia de una institución feudal llamada iglesia cristiana, retrograda y misógina. Gracias a su predicamento en Inglaterra casi 50.000 homosexuales fueron presos, solo en el siglo XX, Oscar Wilde entre ellos y miles de mujeres pobres siguen muriendo en abortos ilegales. Soy hereje porque no me entusiasma ningún Papa, pues puede haber reyes mejores o peores, pero todas las monarquías laicas o teocráticas son repudiables y deben terminar.
 
En cuanto a las caricaturas, imprescindibles y oxigenadoras, quienes piden tolerancia y respeto deben aprender a aceptarlas, sean políticos de derecha o izquierda, oficialistas u opositores, empresarios y personajes del espectáculo, los homo y los hetero, los curas y los rabinos, religiosos y ateos, algo habrán o habremos hecho, que merezca su ironía. Creo en el humor, la irreverencia, en la sátira como liberación y critica a lo instituido y digo que estoy contra los censores de la risa.
 
Simpatizo con Charlie Hebdo, no solo porque algunas de sus caricaturas me parecen geniales, sino porque resistieron a las amenazas, porque es bueno reírse de todo, pero ellos además se rieron de las corporaciones que tiene el poder de hacer mucho daño y defendieron su derecho a Ser sin tutelajes. "Tenemos muchos nuevos amigos: el Papa, la reina Isabel II, Putin,... Tengo que reírme. Marine Le Pen seguro que estaba encantada cuando supo que había islamistas disparando en la redacción”, afirmo Willem Holtrop, caricaturista de Charlie Hebdo, en una entrevista con el periódico holandés Volkskrant y agrego "Vomitamos sobre toda esta gente que ahora dice que son nuestros amigos".
 
Sin duda el tema es complejo y tiene un entramado tejido formado por una sinergia de fenómenos múltiples, que no admite lecturas simples, pero lo complejo no puede ser excusa para justificar lo injustificable.
 
Me duelen sus muertos, Cabu y Wolinski y los otros miembros de la redacción, como me duele Michael Brown, el joven negro asesinado en Ferguson, como los miles de palestinos victimizados por el ejercito sionista, como la niña nigeriana de 10 años a quien le estallaron los explosivos que llevaba en su cuerpo, como los niños de una escuela paquistaní victimas de los drones yanquis y me duele inmensamente la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en el narco estado de México. Mi dolor no se mide por el centimil de la prensa. Todas son victimas del capitalismo salvaje, el único que existe.