20 años de Herramienta. Encuentro de reflexión y debate

Versión para impresoraEnviar a un amigo

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Encuentro de reflexión y debate
La ofensiva neoliberal en América Latina: crisis de los “gobiernos progresistas”
y alternativas actuales 
1° y 2 de julio
Centro Cultural “Paco Urondo”
Facultad de Filosofia y Letras - UBA
 
 
20 años de Herramienta. Revista de debate y crítica marxista
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  
 
20 años de Herramienta.
 
Presentación del panel de cierre del Encuentro
 
por Aldo Casas
 
Con este panel daremos fin a las dos jornadas dedicadas a la discusión de “La ofensiva neoliberal en América Latina: crisis de los ‘gobiernos progresistas’ y alternativas actuales” que han sido también el marco para conmemorar los 20 años de Herramienta.
Debo comenzar entonces por agradecer no sólo la presencia de todas y todos ustedes en un día tan frio y lluvioso, sino también la gran cantidad de saludos que hemos recibido. Sinceramente, muchas gracias por tantas valoraciones positivas, por la solidaridad y por el aliento a continuar lo realizado en estos 20 años. Permítanme compartir algunas consideraciones sobre esto.
 
Continuar exige en primer lugar aferrarnos a lo ya aprendido y conquistado: intransigencia frente al capital con todos sus fetichismos, mistificaciones y creciente inhumanidad, compromiso con todas las luchas emancipatorias, y permanente disposición al fraternal y constructivo debate, a partir de las luchas de nuestro tiempo, para contribuir a construir una nueva forma social, un nuevo mundo en el que deberán caber muchos mundos, como gustan decir los zapatistas.
 
Continuar exige también autocriticarse, renovarse, arriesgarse proponiéndose más y más ambiciosos objetivos, reconociendo debilidades e insuficiencias. Algunos piensan que Herramienta es un colectivo con muchas fuerzas y muchos recursos, pero no es así. En realidad, necesitamos más y más activa participación de todxs ustedes y de todxs lxs amigxs que no han podido llegarse a este Encuentro. Más compañerxs para el equipo de trabajo que garantiza la revista en papel y la preparación de libros, para el armado y alimentación de la página web, para la difusión, la venta y el debate de nuestros materiales que, realmente, siguen siendo muy sub-aprovechados. Más amigxs que quieran invitarnos a hacernos presentes en las muchas y diversas actividades de la izquierda social y política. Ustedes mismos pueden organizar los eventos que juzguen necesario, y a ellos nos sumaremos en tanto nos lo pidan y nuestras fuerzas lo permitan.
 
Continuar exige desafiar conformismos y rutinas, las nuestras, pero también las de los movimientos sociales y políticos de los que somos parte y con los cuales dialogamos. Asumir la necesidad y la obligación de discutir, entre nosotros y con otros, no doctrinariamente sino sino constructivamente y a partir de los datos y desafíos de la realidad en que vivimos y luchamos. No monólogos, ni diálogos de sordos en que cada maestrito recite su librito, sino sosteniendo en el tiempo un real intercambio de opiniones, no para convencernos sino para tratar de interpretar y actuar en la lucha de clase con más y mejores instrumentos conceptuales, con propuestas mejoradas, etc. Termino esta primera parte de mi intervención diciéndoles, con toda franqueza: necesitamos y necesitaremos mucha ayuda para intentar hacerlo.
 
Ahora sí, paso a la presentación del panel y el panelista. Claro que en este último caso no se trata de presentar a Ricardo Antunes, que es con justa razón y por múltiples méritos muchísimo más conocido que yo. Quiero sí destacar la importancia de su presencia con nosotros, porque es, me atrevería a decir, una personificación de Herramienta. Todos los miembros del consejo de redacción pero muy especialmente yo, hemos aprendido y seguimos aprendiendo mucho de Ricardo. Personalmente, he aprendido también de los errores de Ricardo, o mejor dicho, de la capacidad de sobreponerse a errores y frustraciones. Podría haberse conformado con su inmensa producción teórica y una reconocida y exitosa carrera académica, pero por encima de ello reivindico en Antunes una vocación militante que se sobrepone a derrotas y caídas: fue militante del Partido Comunista de Brasil, se sumó al nuevo proyecto que en su momento representó el Partido de los Trabajadores, colaboró con pasión y energía con el Movimiento de Trabajadores Sin Tierra, estuvo entre los fundadores del Partido Socialismo y Libertad… y en esta larga marcha, cada vez que algo salió mal o dio errado, trató de corregirlo, tratando siempre de orientarse en el sentido indicado por Marx: la liberación de los trabajadores será obra de los trabadores mismos, y las organizaciones políticas, sindicales o de cualquier tipo no deben sustituirlos, deben servir a ese propósito. Por eso me gusta decir que Ricardo Antunes es una especie de personificación de lo que es Herramienta.
 
En cuanto al tema de la presentación de la conferencia “La era de las rebeliones, de las contrarrevoluciones y del nuevo estado de excepción”, dejaré que Ricardo se explaye sobre el asunto. Me limitaré a mencionar cuatro puntos que me parecen de candente actualidad y gravedad.
1) La crisis estructural del capital analizada por Meszáros se expresa, se combina y se articula con múltiples crisis ahora convergentes: crisis financiera, crisis de sobreacumulación y sobreproducción, crisis climática, crisis civilizatoria... Y crisis también, profunda e irresoluble del sistema mundial de Estados y, por tanto, de la gobernabilidad mundial. Algunos quieren ver en acontecimientos como el Brexit o en las disputas entre los EE.UU., la Rusia de Putin y el supercapitalismo Chino, síntomas de que la globalización luego de culminar estaría ya en una fase de retroceso. La realidad, a mi juicio, es muy distinta: es precisamente el predominio aplastante del mercado mundial globalizado y de la encarnizada competencias acicateada por la crisis, precisamente pone en evidencia que uno de los límites absolutos con que choca el irreprimible impulso expansivo del capital es la inexistencia de un Estado Mundial capaz de contener los mecanismos autodestructivos del sistema. La crisis migratoria, el Brexit, la dislocación de la UE, el pretendido aislacionismo y proteccionismo pregonado por Trump, la misma nueva ofensiva neoliberal en Nuestra américa son expresiones de esta crisis.
 
2) En estas condiciones la conformación del sujeto social colectivo revolucionario, del sujeto llamado a ser el sepulturero del capitalismo como dijera Marx, resulta ser mucho más complejo de lo previsto por el Manifiesto Comunista o, mejor dicho, el sujeto revolucionario mismo resulta ser mucho más complejo, polimorfo o multivariado, porque multivariado es el sistema de explotación y opresión que es el capital. Este sujeto deberá naturalmente estar anclado en la contradicción social que genera el capital, pero se irá definiendo y redefiniendo en las luchas tal y como son hoy en día, con toda su diversidad, y sobre todo se conformará ganando y demostrando la capacidad de construir alternativas político-sociales al capital y de construir, en paralelo, el poder popular que las imponga.
 
3) El carácter mundial de la crisis no borra las peculiaridades nacionales y o regionales, pero impone afrontarlas con plena conciencia del carácter internacional de la revolución, aunque no tengamos muy claro los términos y tiempos en que esto se exprese hoy. Lo que parece en todo caso evidente es que los reflejos y capacidades internacionalistas de los trabajadores y pueblos del mundo están muy por detrás de lo necesario. Y esto requiere de respuestas y construcciones innovadoras y efectivas, que no sean meras invocaciones a viejas Internacionales que ya no existen.
4) Por último: creo que la necesidad de ser críticos y autocríticos implica también la necesidad de atreverse a ser críticos y autocríticos de las experiencias y opciones de los trabajadores y movimientos populares mismos. Porque después del brutal y total fracaso de las grandes organizaciones políticas y sindicales de masas construidas en el siglo XX, no basta con criticar traiciones, capitulaciones o limitaciones de líderes y o direcciones reconocidas por el movimiento de masas, aunque esto deba hacerse. Pero es preciso estudiar, cuestionar y ayudar a corregir las debilidades e insuficiencias de los de abajo, porque a esta altura de la historia es claro que no se hará la revolución si los subalternos mismos no son capaces de revolucionarse. Y nosotros con ellos.
 
 2 de julio 2016