Reseñas de libros

Hegel

 
Herramienta publicó recientemente mi libro Lo que usted siempre quiso saber sobre Hegel y no se atrevió a preguntar, que propugnaba una interpretación de la obra de Hegel desde la “izquierda hegeliana” y, al mismo tiempo, buscaba introducir a los lectores a los aspectos más desafiantes del pensamiento de ese autor. ¿Por qué leer a Hegel? ¿Por qué, en 2016, los activistas políticos deberían volver sobre una obra, ciertamente compleja, que apareció por primera vez en 1807?
Mi perspectiva es que, a pesar de las diferencias entre la situación política de Europa en 1807 y la de Latinoamérica en 2016, los activistas radicales tienen mucho que ganar de un enfoque en lo que considero son términos hegelianos. Este breve artículo se propone explicar mi punto de vista y ofrecer una sucinta introducción a las propuestas que aparecen expuestas con más detalle en mi libro.

El obrador de Aldo Casas. Sobre Aldo Casas Karl Marx, nuestro compañero (Buenos Aires: Herramienta, 2016; de próxima aparición)

Autor(es)

 
Desde la muerte de Carlos Marx, hemos asistido al despliegue interminable de una extensa serie de marxismos. Se habló y se habla de un marxismo engelsiano, leninista, trotskista, estalinista, maoísta. También de un marxismo soviético, chino, eurocéntrico, occidental, latinoamericano; o de uno escolástico, mecanicista, legal, funcionalista, estructuralista, historicista o analítico. A lo largo de la historia se identificaron marxismos economicistas o humanistas, productivistas o culturalistas, deterministas o subjetivistas, dogmáticos o heréticos, ortodoxos o heterodoxos, cerrados o abiertos, gélidos y calidos.
C. Wrigth Mills habló de un marxismo “creativo”. Ernst Bloch identificó una corriente cálida del Marxismo. José Carlos Mariátegui propuso una traducción fecunda del marxismo a la realidad de Nuestra América: un “marxismo mestizo”. Pier Paolo Pasolini habló de un “marxismo visceral”, que era un componente básico de su empirismo herético y mágico. Jean Paul Sartre definió al marxismo como “una filosofía hecha mundo” y como el “horizonte insuperable de nuestro tiempo”. Michael Löwy habló de un “marxismo romántico” llamado a corregir los desaciertos de la ilustración y, retomando a Mariátegui (entre otros pensadores marxistas), le adosó a los fundamentos racionales del marxismo los derechos de la tradición y el sentimiento. Más recientemente se planteó una diferenciación entre los marxismos del siglo XIX, el XX y el XXI. Hasta se ha perpetrado el anacronismo que sugiere un “marxismo dieciochesco”, modernizador y cientificista.

De los regresos a Marx

 
El más mediático regreso a Marx en lo que va del siglo ha sido un pseudoregreso. Fue el de Pikkety con El Capital del siglo XXI, quien confesó que nada tenía que ver con el autor de la célebre obra. Un poco más acá, y con menos prensa y sin el matiz provocativo del economista francés, el filósofo alemán Joseph Vogl escribió un sugerente El espectro del capital.
Ello solo justificaría la aparición del trabajo que me ocupa: De regreso a Marx, nuevas lecturas y vigencia en el mundo actual (Editorial Octubre, 2015), editado por Marcello Musto y traducido por Francisco T. Sobrino.
Porque la apelación al teórico crítico más célebre del capitalismo en dos asuntos que conmueven hoy al mundo, en la desigualdad, uno, y en la crisis teórica y fáctica del capital financiero, el otro, aunque sesgada no puede eludirlo. Tal como inicia Musto su trabajo: “Pocos hombres han conmovido al mundo como lo hizo Karl Marx”. Y este libro es una panorámica de esa conmoción.

La insurrección como restauración: El kirchnerismo (2002-2015).

Autor(es)

 
Por Iván Kitay 
 
 
Buenos Aires: Prometeo Libros, 2015, 304 págs.
 
¿Qué fue el kirchnerismo? Esta pregunta se ha formulado innumerables veces en los últimos años. Sin embargo, en la mayoría de los casos, ha sido respondida con lo que el autor de este libro llama “método (oportunista) propio de los tenderos”. Este método consistiría en la ponderación de las continuidades y rupturas (con el menemismo), de manera tal que la conclusión resulta del mero promedio aritmético de una suma de hechos seleccionados más bien arbitrariamente. El trabajo aquí reseñado intenta, en cambio, proveer una conceptualización totalizadora que dé cuenta del significado histórico del kirchnerismo dentro del desarrollo reciente de la lucha de clases en Argentina. En este sentido, la principal tesis que el autor argumentará a lo largo de sus páginas es que el kirchnerismo expresó la recomposición de la acumulación y la dominación capitalistas luego de la crisis resultante del ascenso de las luchas sociales que culminara en la insurrección popular de fines de 2001. En una propuesta original que se sirve tanto de los aportes del marxismo abierto como de la teoría de la derivación del Estado capitalista, el autor hace énfasis en los modos en que aquella insurrección persiste en la forma que asumió la posterior restauración del orden burgués. En este sentido, se puede decir que este trabajo continúa algunas líneas de indagación y argumentaciones ya planteadas en La Hegemonía Menemista (Prometeo, 2008), que trata sobre el período inmediatamente anterior (1989-2001). Además, se nutre de y dialoga con otras producciones del Programa de Investigación Acumulación, dominación y lucha de clases en la Argentina Contemporánea, 1989-2011, que este autor dirige en el Centro de Investigaciones Sobre la Economía y la Sociedad de la Argentina Contemporánea (IESAC) de la Universidad Nacional de Quilmes.

Karl Marx y Friedrich Engels. Los grandes hombres del exilio

 
con la colaboración de Ernst Dronke
 
Trad. de Laura Sotelo y Héctor A. Piccoli. Prefacio y notas de Laura Sotelo
Buenos Aires: Las cuarenta, 2015, 232 páginas
 
Con la edición de Los grandes hombres del exilio (1852) el lector de habla hispana accede a un escrito de ocasión en el que se expresa el carácter radical con que la crítica de Marx considera las circunstancias históricas posteriores al período revolucionario de 1848. El exilio territorial al que es sometido Marx desde 1849 constituye la consolidación de una condición respecto de la cual Los grandes hombres del exilio parece representar una respuesta: la del exiliado de la revolución. Escrito desde y sobre el exilio, entonces, la parodia de los grandes héroes del período revolucionario que se cierra con el golpe de Estado de Louis Bonaparte puede leerse como una contracara, anticipo y complemento del análisis histórico que Marx desarrollará, en términos históricos más amplios, en El 18 Brumario de Louis Bonaparte. En este sentido, el análisis de Marx, Engels y Dronke despliega una perspectiva del período posrevolucionario que (por cuanto define los contornos de aquellos héroes que requieren de la derrota revolucionaria para constituirse como figuras representativas de formas de gobierno futuras, inalcanzables), promueve, al mismo tiempo, una referencia a su propia condición de exiliados. Esta perspectiva crítica de la derrota es la que distingue el modelo de revolucionario que se desprende de la parodia de los “héroes de la derrota” (14).

György Lukács, Derrotismo y dialéctica. Una defensa de Historia y conciencia de clase

 
Traducción y cuidado de la edición: Francisco García Chicote y Martín Ignacio Koval
Buenos Aires: Ediciones Herramienta, 2015, 205 páginas
 
La publicación de la primera edición en castellano de este texto lukácsiano ofrece una herramienta valiosa para los estudios marxistas. El texto central es la respuesta de György Lukács a las críticas de las reseñas de Historia y Conciencia de Clase –de aquí en más HCC– escritas en 1924 por László Rudas y Abraham Deborin. El texto en cuestión fue hallado a mediados de los años ’90 en los archivos moscovitas de la Comintern y publicado originalmente en 1996 en húngaro y alemán. Se estima que fue escrito alrededor de 1925-1926 y el título del mismo: “Chvostismus und Dialektik”, como señalan los cuidadores de la edición, recoge el primer término del ruso jvost –“cola”, “zaga”– empleado por Lenin para denunciar el desconocimiento de la posibilidad objetiva del instante revolucionario de parte de los “economistas” que irían a la zaga del movimiento obrero, tanto en cuestiones de política organizativa como de conciencia de clase. Lukács recoge este término para referirse precisamente a las posturas de sus críticos, que terminan proponiendo una concepción mecanicista –derrotista–de la historia que no deja lugar para la acción del proletariado y desconoce el lugar del partido.

Mujeres bravas al frente de movimientos sociales, de Graciela Pedraza

 
Entrevistas de Graciela Pedraza
Córdoba: Comunicarte, 2015, 216 páginas
 
Este libro contiene doce entrevistas a militantes sociales que informan sobre otros tantos movimientos –muchos de ellos invisibilizados para los que vivimos en Buenos Aires–, que no forman parte de la “sociedad del espectáculo”. Se presenta en realidad una doble invisibilización. Una debido a que las luchas de estos movimientos no se encuentran ligadas al conflicto clásico entre capital y trabajo, que para algunos es el único conflicto válido. Por otro lado, debido a que son dirigidos por mujeres.

Estado, reproducción del capital y lucha de clases. La unidad económico/política del capital, de Jaime Osorio

 
Gabino Javier Ángeles Calderón
 
México D. F.: Universidad Nacional Autónoma de México/Instituto de Investigaciones Económicas, 2014. 131 p.
 
  
El libro que aquí se reseña, se presentó en octubre de 2014 y lo editó la Universidad Nacional Autónoma de México junto con el Instituto de Investigaciones Económicas. Este texto tuvo su origen en el Seminario de actualización “Reproducción del capital y Estado. La unidad económico/política del capital”, que impartió el Doctor Jaime Osorio en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM entre el 5 de marzo y el 23 de abril de 2013, en el marco del Seminario de Teoría del Desarrollo.
Esta obra está dirigida al público interesado en el análisis del capitalismo actual, principalmente en la región de América Latina. Es un libro que, sin abandonar la rigurosidad académica, cuenta con pocas citas o referencias bibliográficas, ya que en él se refleja el carácter expositivo y oral del que se originó. Asimismo, en este texto se hace presente la escritura que caracteriza a este investigador de la UAM-Xochimilco, por la que paso a paso va tejiendo una argumentación a través de la presentación de problemas, definiciones y ejemplificaciones, lo que brinda una lectura accesible y clara de las problemáticas abordadas. Se trata de un texto breve –126 páginas–, pero que, como todo concreto, guarda mucha riqueza en su contenido.

Un nuevo marxismo para América Latina. José Aricó: traductor, editor, intelectual, de Martín Cortés

 
Omar Acha
 
Buenos Aires: Siglo Veintiuno, 2015. 264 p. 
 
Un panorama de la producción intelectual en los últimos diez años, y más particularmente en el último lustro, permite reconocer entre la  madeja siempre heterogénea de publicaciones una trama de textos, ideas y sensibilidades conceptuales, donde se vislumbra la emergencia de una nueva generación intelectual. Lo hace a contramano de un agotamiento de las condiciones sociales para las porfías generacionales, en un contexto social capitalista y mediático donde somos cada vez más individualistas y consumistas.

Derrotismo y dialéctica. Una defensa de Historia y conciencia de clase, de György Lukács

 
Cuidado de la edición y traducción: Francisco Manuel García Chicote y Martín Ignacio Koval.
Buenos Aires: Herramienta, agosto de 2015, 208 páginas.
 
La tradición de los vencidos. Un libro rescatado sobre la dialéctica y la revolución
 
Por primera vez en castellano aparece Derrotismo y dialéctica, obra insospechada de uno de los filósofos más importantes del siglo XX: György Lukács (1885-1971). Escrita entre 1925 y 1926 en el fragor de las luchas por el legado teórico y político de Lenin, Derrotismo y dialéctica es la respuesta a las críticas que Abraham Deborin y Lázsló Rudas, ideólogos del sectarismo burocrático soviético, propinaron en 1924 a la gran obra de Lukács, la piedra fundacional del “marxismo occidental”: Historia y conciencia de clase (1923). El derrotero de Lukács durante la década de 1920, su paulatino relegamiento de las actividades de Partido Comunista debido al fortalecimiento de una política que luego sería encauzada por la distorsión estalinista, frustró la publicación inmediata de su Derrotismo y dialéctica y lo sumió en un olvido absoluto de siete décadas: no hay ninguna referencia concreta a esta obra en los documentos autobiográficos de Lukács. Recién a mediados de la década de 1990, una misión conjunta de investigadores húngaros y rusos halló, en los antiguos archivos moscovitas de la Internacional Comunista, un manojo incompleto de casi cien páginas mecanografiadas, encabezado por una anotación en ruso hecha en lápiz, posiblemente en el contexto de la evacuación del Instituto Marx-Engels-Lenin ante el avance del ejército alemán: “K. F. Inst. Lenin. ¿Eliminar acaso? Escrito incomprensible de un quejicoso que no expresa clara y directamente su punto de vista. 31.10.1941. Podwojskij”.
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