Mundo arabe

ISIS, el estado islamico y la contrarrevolución: hacia un análisis marxista

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A cuatro años de las revoluciones árabes de 2011, las esperanzas que encendieron estos levantamientos parecen haberse extinguido totalmente. Libia, Siria e Irak representan sombrías variaciones sobre el tema de los “estados fallidos”.[1]  Mientras tanto, una coalición militar de potencias occidentales y sus aliados árabes, dirigida  por Estados Unidos está actuando de vuelta en el norte de Irak y Siria, justificando su intervención con la misma retórica “humanitaria” que dio cobertura  a la catastrófica ocupación de Irak luego de 2003. En Egipto la dictadura se ha resucitado de una forma más violenta y sangrienta aún que en los peores días del gobierno de Hosni Mubarak, matando a más de 1.000 seguidores de la Hermandad Musulmana en un solo día, el 14 de agosto de 2013, encarcelando a más de 40.000 presos políticos durante el año siguiente y creando un nuevo culto de la personalidad del mariscal de campo Abdel-Fattah el-Sisi. El férreo control de la represión en Bahréin no se ha aflojado desde el aplastamiento del levantamiento que hubo en ese país en 2011.

Detrás de la crisis de Gaza. Entrevista a Gilbert Achcar

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Entrevista realizada por Daniel Finn
 
 
Según su punto de vista, ¿cuáles son los principales objetivos de la actual estrategia israelí en el ataque contra la franja de Gaza?
 
Se trata de hecho de una cuestión harto complicada, debido a los diferentes niveles que están implicados. Vista desde un ángulo amplio, esta estrategia forma parte de la lucha en curso entre Israel de un lado y Hamas y Hezbollah del otro; una lucha que alcanzó su punto culminante precedente en 2006, mientras que Israel llevaba a cabo simultáneamente dos guerras. Una contra Gaza y otra ofensiva, de gran envergadura, contra el Líbano. Estas guerras estaban ligadas a la estrategia general de la administración de Bush en su confrontación con Irán. En efecto, la concepción dominante en Washington es que Hamas y Hezbollah son las herramientas del Estado iraní y éstas forman luego parte de un arco de fuerzas que deberían ser destruidas si se desea estabilizar la hegemonía de los Estados Unidos, así como la seguridad israelí. Esto que sucede ahora es una nueva etapa de una misma guerra en curso, desencadenada hace algunos años.

“El pueblo quiere...”. Esbozo sobre la especificidad del capitalismo en la región árabe

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“La fórmula de ‘el pueblo quiere’ ha sido utilizada en las recientes movilizaciones para expresar todo tipo de reivindicaciones, desde las más elementales hasta el famoso ‘el pueblo quiere la caída del régimen’, el eslogan más conocido de la sublevación general. En su origen, se refiere a dos versos célebres de un poeta tunecino, que están en condicional, mientras que aquí la afirmación está en presente. Lo que revela el eslogan es la irrupción del pueblo como voluntad colectiva en la escena pública, al pueblo como sujeto político” (http://www.vientosur.info/spip.php?article7841). Ésta es la explicación que da Gilbert Achcar sobre el título de su último libro: “Le peuple veut”: une exploration radicale du soulèvement árabe, Edit Sindbad-ACTES SUD. El texto que sigue es una traducción de una parte del Capítulo II de este libro, páginas 104-114, publicadas en la página web de la revista Contretemps.[i]
 

El desastre de las intervenciones militares. El fetichismo geopolítico y el caso de Afganistán

Mientras la intervención militar de los EE.UU. ingresa en su onceavo año, la percepción pública de este conflicto se caracteriza por una profunda desconexión con las realidades de la guerra.
De acuerdo con las Naciones Unidas, el cálculo de víctimas entre los civiles afganos de 2007 a 2012 llega a 12.783, y la cantidad de muertos desde 2001 hasta el presente para las Fuerzas Armadas de los EE.UU. llega a un total de 1.895.[1] Sin embargo, la guerra en Afganistán raramente figura en forma prominente en la primera página de los periódicos nacionales, si exceptuamos los ejemplos más excesivos de atrocidades militares, como la reciente matanza de 16 civiles afganos, llevada a cabo por el Sargento Primero Robert Bales.

Siria. Un punto sin retorno

El 1° de febrero de 2012, Robert Fisk terminaba su artículo en el periódico The Independent con estas palabras: “Pero hay una cuestión que no está planteada. Supongan que el régimen [de Bachar el-Assad] sobrevive. ¿Sobre qué ejercería Siria su poder?”. Dicho de otro modo: la revuelta ha llegado a un punto sin retorno. El “fichaje” de todo tipo realizado por las fuerzas policiales y militares a decenas de miles de manifestantes y de opositores –todas las semanas, todos los días– en las diferentes ciudades y aldeas del país, provocaría al día siguiente más muertos y más presos torturados, en el caso de que se detenga el combate. Y de que se mantenga el régimen de la camarilla de Assad. El terrible precio humano de este combate popular se corresponde con la naturaleza odiosa e implacable del régimen, con el que ninguna negociación es posible y aceptable para los combatientes antidictatoriales.
El 4 de febrero de 2012, Khaled al-Arabi, miembro de la Organización Árabe de Derechos Humanos, declaraba: “El ejército sirio bombardea con cohetes y morteros. Está provocando un baño de sangre de un horror jamás visto hasta hoy en la ciudad de Homs…”. Radio France Internationale,(FRI) ese mismo día, afirmaba:

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