Marx

Marx: el regreso del gigante

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Si la eterna juventud de un autor radica en su capacidad de seguir estimulando nuevas ideas, entonces podemos decir sin lugar a dudas que Karl Marx sigue siendo joven.
Tras la caída del muro de Berlín, conservadores y progresistas, liberales y socialdemócratas, decretaron casi de forma unánime la desaparición definitiva de Marx. Sin embargo, sus teorías vuelven a estar otra vez de rabiosa actualidad, y esto ha ocurrido a una velocidad que es, a todas luces, sorprendente. Desde 2008, la crisis económica en curso y las profundas contradicciones que están desgarrando la sociedad capitalista han hecho resurgir el interés en un autor arrinconado de forma precipitada después de 1989. Centenares de periódicos, revistas, canales de televisión y de radio se han hecho eco de los análisis que Marx hizo en El Capital y en los artículos que escribió para The New York Tribune mientras observaba el pánico de 1857, la primera crisis financiera internacional de la historia.

En torno a un malogrado intento de “desmitificar” a Marx

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Increíble, pero cierto: un conocido estudioso inglés, Chris Arthur, repudió categóricamente la acendrada convicción, que tradicionalmente ha prevalecido entre los especialistas, de que el célebre análisis hegeliano sobre la relación Amo-Siervo, tal como aparece en la Fenomenología del espíritu, ejerciera una significativa –y hasta poderosa– influencia sobre el pensamiento del joven Marx. Tan inequívoco y rotundo fue su rechazo, que Arthur tildó de puro mito esta presunta influencia.[1] En vista de que este añejo ensayo ha sido desenterrado recientemente,[2] otorgándole así el status de un ejemplo “clásico” de la siempre necesaria labor de desmitologización del pensamiento de Marx, resulta insoslayable dedicarle algunas reflexiones críticas a sus peculiares pretensiones y alegatos.

Detrascendentalización y materialismo

Ideología y subjetividad situada

 
1.Este trabajo nació de un texto de Foucault. De su queja -más específicamente- de que en cierta concepción del marxismo muy difundida en los medios universitarios…, se expone siempre… la idea de que las relaciones de fuerza, las condiciones económicas, las relaciones sociales, les son dadas previamente a los individuos, aunque al mismo tiempo se imponen a un sujeto de conocimiento que permanece idéntico, salvo en relación con las ideologías tomadas como errores.

Los Grundrisse de Marx, 150 años después.

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Como ahora -150 años después- ocurre nuevamente con la crisis de las subprime, en 1857 los EE.UU. fueron el teatro en que se desarrolló una gran crisis económica internacional, la primera de la historia. Tal suceso generó gran entusiasmo en uno de los más atentos observadores de la época: Karl Marx.

La ontología crítica de Lukács: para una ética objetivamente fundada.

1. Introducción

Prolegómeno de la Ética que proyectaba escribir, Lukács preparó lo que sería su obra póstuma, Para una ontología del ser social, como contribución esencial para restaurar el sentido de la auténtica crítica marxista. Su elaboración se remonta al “giro ontológico” del pensamiento del autor, identificado por Oldrini (2002: 54) en los inicios de la década de 1930. Tertulian tiene razón al afirmar que el proyecto de Lukács de desarrollar una ontología siempre estuvo ligado al problema de la praxis humana emancipatoria. Para superar las aporías de la Realpolitik, resultaba necesario expulsar, como dice Lukács,
La identificación de la acción revolucionaria con la Realpolitik (Esto es, el pragmatismo no ético), pues, por sus propios objetivos (la liberación y desalienación del hombre), ella trasciende el pragmatismo y el utilitarismo vulgares, y tiende, por el contrario, a la realización del “género humano para sí” (Tertulian, 1999: 131-2)

Filosofía y materialismo. Adolfo Sánchez Vázquez y Alfred Schmidt

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Adolfo Sánchez Vázquez y la Teoría Crítica de la sociedad tienen en común, a pesar de varias diferencias importantes, el partir de una interpretación de Marx y del marxismo sin caer en el dogmatismo predominante hasta los años ochenta del siglo XX. En lo siguiente vamos a concentrarnos, en lo referente a la tradición de la Teoría Crítica a uno de los seguidores, alumnos y colaboradores más importantes de Horkheimer, Adorno, Marcuse, Benjamin y Neumann, muy probablemente el más relevante entre los hoy en día vivos: Alfred Schmidt. Aparte de la gran seriedad con la cual ha desarrollado sus trabajos, también es indicada esta decisión por el hecho que Schmidt es el autor de esta tradición teórica que más conocimiento directo tiene de la obra de Marx.
Para Adolfo Sánchez Vázquez, como también para los autores de la Teoría Crítica, una de las cuestiones filosóficas fundamentales es la de la relación entre el idealismo y el materialismo (premarxiano) y la del carácter, al fin y al cabo materialista, de una interpretación de Marx orientada a la praxis.[1]

Difusión y recepción del "Manifiesto" en Italia desde 1889 a 1945

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A causa de conflictos teóricos o de acontecimientos políticos, el interés por la obra de Marx jamás ha sido constante y, cuando se ha manifestado, conoció indiscutibles momentos de declinación. Desde la “crisis del marxismo” a la disolución de la “Segunda Internacional”, desde discusiones sobre los límites de la teoría del plusvalor a las tragedias del comunismo soviético, las críticas a las ideas de Marx parecieron, en cada ocasión, superar definitivamente su horizonte conceptual. Siempre, sin embargo, hubo un “retorno a Marx”[i]. Constantemente, se desarrolló nuevamente la necesidad de referirse a su obra que -a través de la crítica de la economía política, las formulaciones sobre la alienación o las brillantes páginas de los panfletos políticos- siguió ejerciendo una irresistible fascinación sobre seguidores y opositores. Y pese a que con la finalización del siglo se le decretó unánimemente el olvido, desde hace algunos años a esta parte, inesperadamente, Marx se ha vuelto a presentarse sobre el palco de la historia. En efecto, está en curso una verdadera recuperación del interés a su respecto y, en los estantes de las bibliotecas de Europa, Estados Unidos y Japón, sus escritos son despolvados cada vez más frecuentemente.

Capitales, tecnologías y mundos de la vida. El despojo de los cuatro elementos

Resumen

Este ensayo propone una reflexión sobre el presente cambio de época, visto como una nueva configuración mundial de la relación de capital en sus fundamentos y tendencias, y en particular en la relación fundante entre trabajo objetivado y trabajo vivo. Aborda esta mutación desde el mirador de la historia antes que desde los ciclos y las coyunturas de la economía. En esta perspectiva analítica, la crisis financiera global y el presente desorden en la relación entre capitales aparecen como partes necesarias de violentos procesos de expansión global de la relación de capital y de crisis y reestructuración de la dominación, en donde se gestan nuevos equilibrios y confrontaciones. Esta reflexión ubica el epicentro de estos procesos no sólo en su aspecto aparencial -pero no menos real- de aguda lucha entre diversos capitales, sino sobre todo en su relación de confrontación/resistencia y oposición con el trabajo vivo bajo todas sus formas presentes. Este es uno de los hilos conductores del escrito.

Tiempos históricos y ritmos políticos.

Al contrario de lo que muchos suponen, Marx no es un “filósofo de la historia”. Es más bien -y mucho antes que la segunda Consideración intempestiva de Nietzsche, La Eternidad por los Astros de Blanqui, el Clio de Péguy, las tesis “Sobre el concepto de la historia” de Walter Benjamin, o el libro póstumo de Siegfried Kracauer La Historia - uno de los primeros en haber roto categóricamente con las filosofías especulativas de la historia universal: providencia divina, teleología natural, u odisea del Espíritu. Esta ruptura con respecto a las “concepciones verdaderamente religiosas de la historia” está sellada por la formulación definitiva de Engels en La Sagrada Familia: “¡La historia no hace nada!”. Esta constatación lapidaria deja de lado toda representación antropomórfica de la historia como un personaje todopoderoso que maneja los hilos de la comedia humana a espaldas de los seres humanos reales. Esto está desarrollado y expresado muchas veces en La Ideología alemana

Como la crisis del 29, o más… Un nuevo contexto mundial

"La crisis va a desenvolverse de tal modo que las primeras y realmente brutales manifestaciones de la crisis climática mundial que hemos visto van a combinarse con la crisis del capital en cuanto tal"

La tesis que voy a presentar sostiene que el año pasado se produjo una verdadera ruptura que deja atrás una larga fase de expansión de la economía capitalista mundial; y que esa ruptura marcó el inició de un proceso de crisis con características que son comparables con la crisis de 1929, aunque se desarrollará en un contexto muy distinto.

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