Homenajes

Recuerdo de Alberto Flores Galindo, Tito (1949-1990)

 

 
Manuel Martínez
 
A principios de los años 80, quien escribe estas líneas conoció al gran historiador peruano Alberto Flores Galindo. No recuerdo la fecha exacta, pero sí que la cita –gestionada por la ahora historiadora Carlota Casalino– se concretó en el Café Roma, en la Plaza San Martín de Lima. Tito –como lo llamaban sus amigos/as– me trató desde el primer momento como si nos conociéramos desde hacía tiempo. No me sorprendí; sabía que era así, muy amable, sencillo y profundo. Él, por entonces, ya era un renombrado profesor, ensayista y periodista, un académico no academicista, un militante no partidarizado de la causa por el socialismo.

Monthly Review cumplió 65 años

 
La célebre revista socialista de los Estados Unidos ha cumplido su 65° aniversario con su número de mayo de este año. Fue fundada en 1949, por los intelectuales marxistas Leo Huberman y Paul M. Sweezy, y actualmente la dirige John Bellamy Foster. Desde que comenzó a publicarse nuestra Herramienta, hemos considerado a Monthly Review como un punto de referencia obligado para pensar en cómo debe ser una revista dedicada a la difusión del pensamiento crítico y revolucionario. Por la seriedad en sus análisis, el respeto por otras opiniones, aunque se polemice con ellas, la fidelidad a los principios revolucionarios, ha sido y sigue siendo un ejemplo. 
Transcribimos, como un modesto y merecido homenaje a su dilatada trayectoria revolucionaria, las siguientes líneas, pertenecientes a la “Nota de los directores” publicada en el citado número de mayo:

El hombre de la boina roja

Autor(es)

Los debates históricos acerca del legado de Hugo Chávez han comenzado. Tal vez algún día me sume a esos debates. Pero no ahora. Los ataques a Chávez “el dictador” o Chávez el carismático “oponente” de los Estados Unidos exigirán una fogosa defensa de la izquierda. Quizás me una a tales esfuerzos en los meses y años por venir. Pero no ahora. En este breve espacio, quiero hablar de Hugo Chávez como el líder que inspiró a una generación a creer en que una alternativa al capitalismo puede ser modelada desde la reinvención del Estado por las mayorías populares.

Homenaje a Rolando García

 
Se ha ido Rolando García el 15 de noviembre del año pasado en la Ciudad de México DF, a los 93 años. Fue maestro egresado del Mariano Acosta –lo que consideraba su principal orgullo–, Licenciado en Física en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, así como Doctor en Física en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), EE.UU. Entre sus múltiples actividades mencionamos las siguientes: ha sido un destacado investigador en el campo de la Epistemología Genética, colaboró estrechamente con Jean Piaget en Ginebra, y luego realizó sus reflexiones en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV) y en la Universidad Autónoma de México, donde fue Investigador hasta su muerte. En el campo científico, es reconocido por sus trabajos en la física de fluidos, y de manera muy especial, por ser uno de los principales artífices de la teoría de sistemas complejos; en este ámbito, se destacan sus trabajos pioneros sobre la sequía y el hombre, apoyados por la Federación Internacional de Institutos de Estudios Avanzados (IFIAS); en relación con estos estudios subrayamos su original enfoque sobre la investigación interdisciplinaria correspondiente a los sistemas complejos. Fue, además, uno de los protagonistas principales de la célebre transformación político-académica de la Universidad de Buenos Aires entre 1957 y 1966, como Decano de la Facultad de Ciencias Exactas; a ello hay que añadir su actividad en la política de la ciencia; ha sido uno de los iniciadores del Conicet y su primer vicepresidente, así como el organizador del Consejo Tecnológico Nacional del movimiento peronista, durante los primeros años de la década de los setenta.

Adiós a Carlos Nelson Coutinho (1943-2012)

 
 
El 20 de septiembre último murió el filósofo, politólogo y militante brasileño Carlos Nelson Coutinho. Además de ser un referente fundamental del marxismo en Brasil y, de manera más general, en Latinoamérica, Carlos Nelson fue profesor titular de Teoría Política en la Escuela de Servicio Social de la Universidad Federal de Río de Janeiro (ESS-UFRJ); universidad que le concedió la designación de profesor emérito. Conocido internacionalmente como uno de los mayores conocedores de las obras de Antonio Gramsci y György Lukács, es responsable de la edición brasileña de los Cuadernos de la cárcel. Es autor de numerosos libros, entre los cuales podríamos mencionar: Gramsci. Um estudo sobre seu pensamento político (2007), Contra a corrente: ensaios sobre democracia e socialismo (2008), O estruturalismo e a miseria da razão (2010), De Rousseau a Gramsci (2011), Cultura e Sociedade no Brasil. Ensaios sobre Idéias e Formas (2011).
La nota que reproducimos a continuación fue escrita, en ocasión de la muerte de Carlos Nelson, por la historiadora brasileña Virgínia Fontes.

Recordatorio para Abraham Sachman, “Fierro”


 
El 15 de abril pasado, cuando Jorge Cacho Smokvina y su hermana Laura lo acompañaban a una revisión médica, falleció súbitamente Abraham Sachman, “Fierro” para todos los que tuvimos la suerte de conocerlo. En la década del 50 ingresó a Palabra Obrera, la organización trotskista que devino en el PRT (la verdad), luego en el PST, y finalmente militó en el MAS. Fierro fue un infatigable luchador; desde el movimiento estudiantil pasó a integrarse al movimiento obrero, y con sus mejores activistas tuvo relación durante toda su vida. Sabía escuchar y orientar en la lucha sindical, sin caer en el sindicalismo; tenía olfato político, pero nunca abandonó principios por el tacticismo; supo ser crítico y dudar de todo, a la vez que impulsaba el pensamiento y la acción revolucionarios. Sus dudas y cavilaciones, pese a que él sostenía “la seguridad” de una orientación correcta, lo llevaron a no ocupar cargos en la máxima dirección, pero no por eso –o tal vez también por eso– fue querido y respetado por quienes se le acercaban. Su honestidad fue complemento de su bondad. Su actividad lo llevó a Bolivia y a los barrios obreros del conurbano bonaerense, al interior del país y a representarnos en reuniones internacionales. La crisis del MAS lo encontró en la Comisión Sindical; desde allí, no tuvo impedimentos para decir lo que pensaba. Sus criticas lo llevaron a  enfrentar a la dirección, y su capacidad de análisis lo condujo a superar la creencia de que la crisis era solamente por problemas morales. Del burocratismo o las tácticas incorrectas, avanzó a cuestionar los principios teóricos del marxismo canónico. Por eso no tuvo empacho en buscar caminos en estudiosos que no venían de la ortodoxia, y formó grupos de estudios con los que se vinculó hasta el final de sus días. Esta búsqueda desde humildad lo llevó a pronunciar, en ocasión de su 80 cumpleaños unos meses antes de fallecer, las palabras siguientes:
“Antes, hace 50 años yo hablaba con mucha seguridad, ahora a los ochenta hemos empezado a balbucear algunas cosas. En primer lugar quiero agradecer a todas y todos este cariñoso cumpleaños, la verdad es que lo siento muy, muy agradecido por la presencia de todos Uds.
Mi familia se ha agrandado en estos últimos años gracias a mis sobrinas, entonces quiero decirle a este nuevo sector que acá hoy hay muchos amigos que venimos caminando juntos desde hace muchos años; yo, en particular, llevo cincuenta y pico de años caminando. Estaba y estoy convencido de que se podía cambiar el mundo por algo mejor de lo que tenemos, y ahora balbuceo, porque durante 50 años estaba convencido de que se podía hacer, y cómo; recién en los últimos tiempos todo se me ha venido encima. Esto quiere decir que… ¿no se puede? Yo sigo sosteniendo que se puede. El problema es cómo y quién va a cambiar el mundo…
Sepan que la vida tiene muchos vericuetos y uno de los más importantes es que hemos querido y cuidado a la familia y estamos tratando de cosechar algo.
Entonces, si brindamos, yo brindo por la vida, porque la vida continúa pese a todo y contra todo”.
Herramienta lo despide con todo el afecto y reconocimiento que Abraham supo conquistar en nuestros corazones y en nuestras mentes.
El dolor de su muerte llevó a muchos de sus amigos y compañeros a escribir sus sentimientos y reflexiones.
Por falta de espacio, publicamos sola una, casi al azar; el resto las subiremos a la página web de Herramienta, para que esté al alcance de todos nuestros amigos.

Jacques Texier Un “gramsciano” francés que se enfrentó a Bobbio.

Murió en enero. Merece ser recordado, no sólo por su célebre disputa en el congreso de Cagliari (1967)[1] donde indaga sobre la complejidad del concepto de sociedad civil en Gramsci para refutar a uno de los “grandes interlocutores culturales”, como dice Stefano Petrucciani del Partido Comunista Italiano, sino por toda su obra filológica de interpretación de Marx y Engels.
“Espíritu indócil” dice Jacques Bidet, con quién compartió la dirección de Actuel Marx durante diez años. Fue Texier quien le puso el nombre, siendo ya miembro de CNRS y del Centre d´Etudes et de Recherches Marxistas, que animaban entre otros Georges Labica y Lucien Sève. 

El grito. Adiós a Martha Ferro

Autor(es)

 Este 26 de febrero, murió Martha Ferro. La acompañaron sus amigas, Alicia Chester, Julia Sánchez, y su mujer, Adriana Carrasco, con quien se había casado en noviembre de 2010. El cajón estaba cruzado por un rudimentario trapito rojo que simulaba la emblemática bandera de las esperanzadas revoluciones que movilizaron el siglo XX. No se cantó La Internacional porque el arrojo al llanto fue más fuerte.

Su periodismo, áspero y severo, se caracterizó por un compromiso feroz frente la desesperación femenina por la violencia machista, y por un interés sublime por el pobrerío de los márgenes. Feminismo y socialismo, eso era Martha Ferro.

 

A Saramago, Quijote tallador de palabras

Pocas veces mi tristeza fue compartida por tantos. Murió José Saramago, pero no siento dolor, pues su vida y su obra fueron pura coherencia, compromiso y creatividad; la pena es por su ausencia, no poder contar más con sus lúcidas opiniones, esperar sus novelas y poemas. 

Contados escritores como el quijote portugués, tallador de palabras, acompañaron con su literatura nuestras vivencias. Este comunista libertario, hormonal, como se autodefinió, estuvo atento a la realidad de su tiempo, nunca formal, siempre incisivo, sin ataduras, nada complaciente. Un referente ético impar, quizás el último gran escritor que unió una narrativa brillante y seductora con una implacable honradez intelectual, no eludió temas para evitar controversias, supo incomodar y desatar polémicas con sus punzantes reflexiones. Fue capaz de trasladar a su universo literario el más fuerte compromiso, compromiso que adquiere plus valor cuando esa palabra ha sido vaciada de todo significado. Fue un ejemplo de concordancia entre el decir y el hacer.
“Mi oficio era levantar piedras, no es mi culpa si debajo de esas piedras había monstruos que quedaban al descubierto”. En una conferencia en la Biblioteca Nacional, más política que literaria, dijo “nací en un mundo injusto y seguramente moriré en uno igual, en mi lápida que pongan aquí yace José Saramago, murió furioso”.
La iglesia lo acusó de hereje, el Vaticano no dejó de insultarlo en todas las lenguas posibles. En su obituario en el L'Osservatore Romano el oscurantismo ensotanado reiteró su impotente diatriba. Saramago se animó a humanizar la figura de Jesús, a contar cómo perdía la virginidad con María Magdalena, a dibujarlo como a un títere de Dios para multiplicar y expandir su dominación mundial.

Alejandro Cánepa (1958-2010), ¡hasta el socialismo, siempre!

Alejandro Cánepa  (1958-2010)

 
Nuestro querido compañero Alejandro Cánepa se nos fue recientemente, el 8 de junio, luego de luchar por su vida durante varias semanas desde que sufriera un derrame cerebral. Ese “nos” es inmenso, contiene su compromiso militante indoblegable, la causa de la revolución y del socialismo que abrazó desde fines de los años ochenta, la satisfacción de luchar cotidianamente por un mundo mejor, su alegría siempre compartida…
Alejandro fue psicólogo y docente universitario. Pudo desarrollarse en la docencia por sus capacidades, sin duda, pero eligió enfocar su profesión a nivel social, trabajando con jóvenes adolescentes excluidos y judicializados por el sistema. Lo hizo con toda pasión, primero en Buenos Aires, luego en Rosario. Supo encontrar en ese trabajo una proyección de sus convicciones éticas y políticas. No fue uno más, no fue “normal”, era “el psicólogo” que los chicos y las chicas querían y buscaban. El que se disfrazaba de abuela para un video o el que jugaba al fútbol con ellos, aunque terminara rompiéndose el tendón de Aquiles. Su pasión nunca estuvo desdoblada, era la misma que nos transmitía en las luchas, en la militancia cotidiana, en las reuniones y en tantos momentos compartidos.
Desde que iniciamos la publicación de Herramienta, allá por 1996, Alejandro fue un entusiasta difusor de la revista. Luego, acarreando vicisitudes políticas y errores, él y quienes fundamos Socialismo Libertario nos alejamos por un tiempo. Volvimos, sin embargo, aprendiendo a reencontrarnos solidariamente, reiniciando un camino común, afirmando en la amplitud de pensamiento la búsqueda de la liberación. Volvimos, felizmente. Y Alejandro fue uno de los que volvió con gran satisfacción al espacio que siempre había sentido como suyo. Volvió a sentirse parte de Herramienta, no sólo difundiéndola, sintiéndose feliz de reencontrar a Aldo Casas, a Chiche Vázquez, a Néstor López... Se nos fue, es cierto, pero su bonhomía y su ternura, tantas veces demostrada, nunca podrá irse de nuestro colectivo.
Hermano nuestro, ¡hasta el socialismo, siempre!
 
Manuel Martínez
Por el Consejo de redacción
Junio de 2010

 

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